Bufete de Informaciones Especiales y Noticias

Estados Unidos: El segundo mercado mundial de remesas

Por Fernando Olszanski (*)

Rebanadas de Realidad - Adital - Brasil, 28/04/06.- Es lógico pensar que los Estados Unidos es el país con más envíos de remesas hacia Latinoamérica. Las razones son múltiples, algunas obvias y otras no tanto. Pero el aspecto fundamental es la cantidad de inmigrantes que este país ha recibido desde Latinoamérica, y también las razones por la cual los inmigrantes deciden volcarse masivamente al gran país del norte. La cercanía, los lazos históricos y culturales, las posibilidades económicas que ofrece, y también por que es más fácil ser inmigrante allí que en otro país. Pero al pensar en otras opciones valederas en el mercado mundial de remesas, uno se imaginaría que en segundo término estaría algún país de Europa o tal vez Canadá, quizás España, Italia, Francia o Portugal. Porque esas naciones son las madres patrias de muchas naciones en Latinoamérica, y destino favorito de muchos emigrantes que han decidido retornar a los países de sus ancestros. Después de todo la teoría sería valedera, en especial la opción de España. ¿Quién no tiene un primo, un amigo, un conocido en Europa y que estimula nuestra imaginación y nos hace pensar en ser un inmigrante en viejo continente? Como se dijo antes, este pensamiento sería valedero, pero también es erróneo. El segundo mercado mundial de remesas hacia Latinoamérica está en Asia, más específicamente, en Japón.

Durante la primera mitad del siglo XX, casi un millón y medio de japoneses emigraron a Latinoamérica, se instalaron en casi todos los países del continente sin excepción, pero mayormente en Brasil y Perú. Fue una época cuando muestro continente aún representaba una alternativa de paz y futuro para quien tomara el riesgo de aventurarse por esas tierras. Las razones de los japoneses para emigrar de su país natal fueron muchas, hambre, opresión, escalas sociales rígidas que no permitían el ascenso de una nueva casta, y la escasez de oportunidades. Pero la historia ha cambiado mucho desde entonces, desde el final de la segunda guerra mundial, Japón a reconfigurado su sistema social y económico, que lo ha convertido en el segundo país más rico del mundo. Para apuntalar la increíble resurrección industrial, Japón necesitaba una mayor fuerza laboral, y había que buscarla fuera de su país. Pero había un problema. Japón es un país étnicamente puro, o al menos casi puro, el complejo sistema social japonés, la lengua y las tradiciones serían un problema muy grande de afrontar de cara al futuro. Entonces Japón empezó a buscar a los hijos del Sol Naciente que habían emigrado pero que aún eran considerados japoneses. Los llamados Nikkeis. Estos "japoneses" nacidos en Latinoamérica empezaron a volver a su madre patria, con ayuda gubernamental se reinstalaron en el Japón. Pero los Nikkeis nunca cortaron los lazos con sus países en Latinoamérica. Muchos aceptaron la propuesta de volver al país asiático, pero dejaron a sus familias a las que apoyan enviando dinero puntualmente para continuar con sus proyectos personales.

Lo sorprendente del caso es que la cantidad de dinero que envían los Nikkeis los convierte en los de mayor volumen per cápita a nivel mundial. Con 2650 millones de dólares anuales en envíos a Latinoamérica, Japón se ha convertido en el segundo mercado mundial de remesas hacia nuestro continente, superando a España, Canadá o cualquier país europeo. Son muchos los detalles y los hábitos que difieren en los envíos de dinero del Japón y de los Estados Unidos. El principal es la cantidad de inmigrantes en cada país, mientras en los Estados Unidos son varios millones, en Japón son tan sólo 400000. Los promedios de envíos desde Japón son de catorce veces al año y cada envío es de aproximadamente 600 dólares. Esta cifra muestra que los envíos de dinero son constantes y representan la voluntad de los inmigrantes a aferrarse a sus países provenientes. Pero también hay un factor fundamental que es el perfil diferente del inmigrante en Japón y del inmigrante en los Estados Unidos. El 85 por ciento de los inmigrantes en Japón tiene al menos un título del secundario, cuando en lo Estados Unidos tan sólo es del 17 por ciento, lo que ayuda a tener mejores trabajos y mejor remunerados. Otra diferencia fundamental es que los inmigrantes en Japón están en el marco legal del sistema, no hay trabajadores ilegales a gran escala, el control fiscal es muy estricto al respecto y las penalidades para los empleadores suelen ser lapidarias. Otro dato más que interesante es que el porcentaje que se paga por envío es tan sólo del 3 por ciento, lo que lo convierte prácticamente en el porcentaje más bajo del mundo.

El destino del dinero enviado desde el Japón es diverso, pero representa exactamente el origen de esos inmigrantes. El país que recibe más dinero desde Japón es Brasil, la población de esta nacionalidad es del 82 por ciento de los hispanos viviendo allí, y envían 2200 millones de dólares al año. Luego viene la comunidad peruana, que representa el 9 por ciento y envían anualmente 365 millones de dólares. El resto se divide entre otras nacionalidades como colombianos, paraguayos y argentinos, que envían un total de 100 millones de dólares anuales.

Los modos de envío de dinero también son diferentes, porque en general usan bancos nacionales o instituciones basadas en sus países de origen, por ejemplo los brasileños envían a través del Banco do Brasil, lo que hace el trámite más ágil y menos burocrático. Es importante destacar que el inmigrante en Japón tiene la ventaja de poder seguir ahorrando después de los envíos a sus familias, los salarios son más altos que incluso en los Estados Unidos, y el 90 por ciento de ellos trabajan en posiciones industriales. Además la idea de los inmigrantes es volver a sus países de origen y empezar un negocio rentable usando la experiencia laboral japonesa y los contactos que puedan traer desde las islas asiáticas, ellos saben que el Japón es un país ávido de materias primas y negocios convenientes.

Los mercados de remesas asiáticos y el norteamericano son visiblemente diferentes, en lo económico, en lo social y en la forma de encarar el fenómeno inmigratorio. Hasta el tipo de inmigración es diferente, pero la visión es claramente la misma, buscar un futuro mejor en una tierra lejana, extrañando los afectos, dejando parte de uno mismo en cada día de trabajo, sacrificándose para que los seres queridos tengan un porvenir mejor en la tierra que tuvimos que dejar.

(*) Escritor argentino residente en Chicago, Estados Unidos.
El presente material se edita en Rebanadas de Realidad por gentileza de la Agencia de Noticias ADITAL. Web
Rebanadas de Realidad - Envíenos sus comentarios e informaciones