| Bufete de Informaciones Especiales y Noticias |
| Bonasso apoya la Ley sobre Seguridad Aeroportuaria | ||
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| Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 12/05/06.- Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).- Corresponde considerar el dictamen de las comisiones de Seguridad Interior, de Legislación Penal, de Transportes y de Presupuesto y Hacienda recaído en los proyectos de ley sobre seguridad aeroportuaria contenidos en los expedientes 3-PE-2005, 323-D.-2005, 531-D.-2005, 1303-D.-2005 y 1315-D.-2005. Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).- Tiene la palabra el señor diputado por la Capital. Sr. Bonasso.- Señora presidenta: adelanto el apoyo del bloque Convergencia a este proyecto de ley, que pensamos que no sólo viene a solucionar un problema específico como es el de la adecuada seguridad y control de nuestros aeropuertos. Como periodista algo he escrito en el pasado sobre esta temática. Tal vez algunos tendrán la bondad de recordar Don Alfredo. Ezeiza en particular ha mostrado que además de las diversas jurisdicciones existentes en el control y el descontrol -recordemos la puerta por la que pasaban algunas valijas- hubo una vez más -y no es una obsesión- una presencia que nos remite a un tema que hemos estado discutiendo en estos días: la impugnación del pliego del diputado electo Patti. Me refiero a la presencia de agentes de inteligencia de la dictadura militar, como el ex jefe de Inteligencia del grupo de tareas 332 de la Escuela de Mecánica de la Armada, Adolfo Donda Tigel, en diversas empresas de seguridad que ingresaron al aeropuerto de Ezeiza precisamente a partir de que a Alfredo Yabrán le entregaron Edcadassa, los depósitos fiscales de Ezeiza. Por allí anduvieron el famoso Jorge "el tigre" Acosta y otro conocido represor de Entre Ríos, Víctor Dinamarca, socio de Donda Tigel en muchas de esas empresas. En rigor, se produjo un fenómeno parecido al del caso Cabezas en relación con la policía bonaerense, evidenciando que quienes debían reprimir el delito en realidad lo administraban; ejercían un control y no una represión. No creo que sólo un texto legal ayude a desterrar las mafias ni las maniobras tenebrosas que siguen ocurriendo, a pesar de la eficaz y excelente tarea desarrollada en la actualidad por Marcelo Saín. Quiero mencionarlo porque creo que también es correcto destacar la labor de los funcionarios que proceden bien, pues ha separado a Top Air Security S.R.L., del señor Adolfo Donda Tigel, conocido represor y torturador, jefe de Inteligencia del grupo de tareas 332 de la Escuela de Mecánica de la Armada. Indudablemente, esta separación no debe haber resultado fácil en muchos aspectos, porque estos caballeros conservan poder de fuego. Eso debemos saberlo todos los que desde una verdadera conciencia democrática los enfrentamos, los denunciamos y los señalamos porque conspiran contra la esencia misma del sistema republicano. Lo que estamos tratando tiene que ver justamente con esto. El proyecto de ley en consideración es profundamente democrático y debe ser apoyado porque tiene por objeto revertir el famoso concepto de quienes defienden la mano dura, de que la mayor eficacia en la represión del delito precisamente se da al no cumplir con la ley. Esto me recuerda lo que Patti decía respecto de que para el correcto esclarecimiento de un delito la policía debe cometer al menos otros cuatro o cinco, entre los cuales enunciaba el allanamiento de morada, secuestros, apremios ilegales, etcétera. El texto que estamos analizando demuestra todo lo contrario. Como lo señaló la señora diputada Giudici -con quien, como diputado por la Capital, tengo otra coincidencia a la que me referiré más tarde, en relación con la "ley Cafiero"-, esta iniciativa ratifica en todo su texto la voluntad del control civil de esta nueva fuerza de seguridad. Este es su rasgo recurrente, y a mi juicio, el que puede permitir que no se engendre un monstruo y que la fuerza a crear y desarrollar tenga el control de la sociedad civil. Es precisamente el control de la sociedad civil en algún momento habría que analizarlo en relación con otras policías- el que puede garantizar no sólo que no haya violaciones y abusos de los derechos humanos sino efectividad en la lucha contra el delito, pues el crimen necesita de la oscuridad. La forma de acabar con el delito, por lo menos en los centros urbanos, es la luminosidad -luz y presencia policial en las calles, pero no de una policía temida, que es lo que ha ocurrido durante muchos años en la Argentina, sino de una policía respetada, que son dos conceptos totalmente distintos. Sé que tengo que ser breve pero, si me permite, señora presidenta, porque me parece importante compartir esto con mis colegas, dentro de los principios básicos de actuación -es decir, el cimiento de la conducta, de la ética y del comportamiento que se debe tener , se especifica claramente en el artículo 23 lo siguiente: "1. Desempeñarse con responsabilidad, respeto a la comunidad, imparcialidad e igualdad en el cumplimiento de la Ley, protegiendo los derechos de las personas. "2. Actuar teniendo en miras el pleno e irrestricto respeto a los derechos humanos,..." ¡Qué bueno que una ley de seguridad hable del respeto a los derechos humanos! Porque hemos dicho en esta misma Cámara -y es cierto , que la democracia es respeto a la soberanía popular y respeto a los derechos humanos. Continúa: "...en especial el derecho a la vida, a la libertad, a la integridad y dignidad de las personas, sin que ningún tipo de emergencia u orden de un superior pueda justificar el sometimiento a torturas u otros tratos crueles, inhumanos o degradantes. "3. Asegurar la plena protección de la integridad física, psíquica y moral de las personas bajo su cuidado o custodia. "4. Ajustar su conducta a la Ley de Ética Pública, absteniéndose de cualquier situación que implique un conflicto de intereses o la obtención de ventaja o provecho indebidos de su autoridad o función, persiga o no fines lucrativos. "5. Velar por el cumplimiento de las normas constitucionales, legales y reglamentarias durante su accionar o el de otras fuerzas, organismos o agencias con las que desarrollen labores conjuntas o combinadas, o en las conductas de personas físicas o jurídicas, pública o privadas con las que se relacionen, debiendo dar inmediata cuenta de cualquier incumplimiento o del hecho de corrupción..." Otro tema central de nuestras policías, conocido bien por todos: precisamente el control de la corrupción. Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).- Le quedan dos minutos del tiempo que tiene asignado, señor diputado. Sr. Bonasso: Redondearé mi exposición. En el capítulo vinculado con el control policial hay una importante inclusión. En el artículo 77 se establece que la Dirección de Control Policial será dirigida por un funcionario civil sin estado policial, designado por el secretario de Seguridad Interior. Se insiste en este principio en el artículo 79. Esto es muy importante. Recordemos que en la masacre de Buenos Aires del 21 de diciembre de 2001 en la que murieron siete ciudadanos, parte de los crímenes ejecutados en aquel momento fueron cometidos por agentes de la división Asuntos Internos de la Policía Federal que teóricamente tenían que controlar que nadie disparase con balas de plomo, y fueron ellos los que dispararon. Ahora la Auditoria de Asuntos Internos de la Policía de Seguridad Aeroportuaria será dirigida por un funcionario civil sin estado policial designado por el secretario de Seguridad Interior. El secretario de Seguridad Interior, a su vez, establecerá su organización y su funcionamiento y la dotará con personal civil idóneo para el cumplimiento de sus funciones. Terminaré con algo que le ruego, señora presidenta, me permita decir porque creo que es importante. Tal como señalaba la diputada Giudici, es fundamental que a esta nueva institución se sume a la mayor brevedad posible la creación de la Policía Metropolitana de la Ciudad Autónoma de la Ciudad de Buenos Aires. Esta ciudad no puede continuar sin tener una policía propia, según lo establecido por su Constitución, sus leyes y los derechos de sus ciudadanos. Creemos que la seguridad de la ciudad y del país -me refiero a la seguridad democrática, tal como la entendemos y está expresada en esta iniciativa se beneficiarán cuando sea derogada la ley Cafiero y tengamos efectivamente la policía metropolitana de la ciudad de Buenos Aires. (Aplausos) | ||