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Suscribir el TLC, traición a la patria | |||
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| Por Jorge Enrique Robledo (*) | |||
Rebanadas de Realidad - Colombia, Bogotá, 19/05/06.- Ante la decisión del Presidente de la República, Doctor Álvaro Uribe Vélez, de suscribir el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, a pesar de que este viola la Constitución Política de Colombia, vulnera de manera gravísima la soberanía nacional y le provoca enormes pérdidas al país, lo denunciaré por violación de los artículos 455 y 457 del Código Penal, definidos como "delitos de traición a la patria". Las razones de esta decisión son las siguientes: Los propios análisis de Planeación Nacional (2003) y del Banco de la República (2005) advierten que el TLC aumentará las exportaciones de Estados Unidos a Colombia dos veces más que las de Colombia a ese país, conclusión obvia porque los aranceles colombianos se reducirán 400 por ciento más que los estadounidenses y porque la superpotencia mantendrá, además de sus enormes ventajas, los subsidios agropecuarios e industriales. De otra parte, el TLC destruye la Comunidad Andina (CAN) a favor de las importaciones gringas que reemplazarán exportaciones entre los países de la subregión, lo que lesionará más a Colombia, que participa con la mitad de las ventas intraCAN. ¿No es el colmo hablar de integración y dañarla con los países vecinos? Colombia sufrirá grandes pérdidas en cereales, oleaginosas, algodón, azúcar, fríjol, papa, hortalizas, frutas y hasta leche y carnes de cerdo, pollo y res, lo que la empobrecerá más y le arrebatará la Seguridad Alimentaria, al condenarla a importar la dieta básica de la nación. Y los daños a la industria, en especial a la pequeña y mediana, serán iguales o peores que los del agro. Además, es mentira decir que Colombia eliminó las trabas sanitarias que impiden exportarle al mercado de alimentos de Estados Unidos. Las cláusulas de propiedad intelectual del TLC encarecerán los medicamentos y los agroquímicos de los colombianos. Harán más difícil para Colombia avanzar en el conjunto de la producción compleja, lo que entrabará su desarrollo científico y tecnológico, que es la base de todo progreso. Y les facilitarán a los gringos el saqueo de la biodiversidad del país. El TLC no sólo les concede a los inversionistas de Estados Unidos los mismos derechos que poseen los nacionales en Colombia sino que se los amplía. Por ello, no podrá darse un trato especial a los colombianos para apalancar el desarrollo nacional y habrá más facilidades para la toma del capital extranjero de los sectores que no se arruinen por el Tratado, al garantizarles a dichos inversionistas que la educación, la salud, los servicios públicos y el medio ambiente se tratarán como vulgares negocios y que podrán exportar, sin cortapisas, cada centavo de sus ganancias. Se recortarán las medidas que le permiten al país enfrentar las crisis internacionales y habrá una justicia especial para los monopolistas estadounidenses. Es falso que nuestros compatriotas podrán irse a trabajar al Imperio y la cultura nacional sufrirá mayor menoscabo. El Tratado especializa al país en exportaciones agrícolas y mineras y en maquilas de baja tecnología e impone el envilecimiento de las condiciones laborales, ya que ese envilecimiento será el principal mecanismo para defenderse de las importaciones de productos gringos a Colombia, para competir con el resto del mundo en las exportaciones a Estados Unidos y para atraer inversionistas extranjeros. Este proyecto de anexión de la economía nacional por la de Estados Unidos, que convertirá al país en una especie de colonia estadounidense, está diseñado para que no pueda hacerse nada en Colombia que contradiga su largo texto y para perpetuarlo sin que se le pueda cambiar ni una coma sin el permiso imperial, lo que puede entenderse como algo similar a una nueva Constitución que, como se sabe, en su casi totalidad redactó la Casa Blanca. Y es una bobería argüir que las perdidas señaladas se justifican porque se mantendrá el ATPDEA, pues la pobreza y la miseria del país demuestran que este, aun si no se pagara el gran costo del TLC, es insuficiente para superar los problemas de Colombia. Que mi denuncia sirva, así las mayorías uribistas de la Cámara de Representantes la desestimen, como constancia de la traición presidencial. | |||
| (*)Senador de la República de Colombia. | |||
| Gentileza de la oficina de Prensa del Senador Jorge Enrique Robledo. / MOIR | |||