Marx y La
Comuna: conclusiones
- La clase obrera no puede
limitarse simplemente a tomar posesión de la máquina
del Estado tal como está, y a servirse de ella para sus
propios fines ...
- Al paso que los progresos de
la moderna industria desarrollaban, ensanchaban y
profundizaban el antagonismo de clase entre el capital y
el trabajo, el Poder estatal fue adquiriendo cada vez
más el carácter de poder nacional del capital sobre el
trabajo, de fuerza pública organizada para la
esclavización social, de máquina del despotismo de
clase...
- El Poder del Estado, que
aparentemente flotaba por encima de la sociedad, era, en
realidad, el mayor escándalo de ella y el auténtico
vivero de todas sus corrupciones. Su podredumbre y la
podredumbre de la sociedad a la que había salvado,
fueron puestas al desnudo ...
- Si París pudo resistir fue
únicamente porque, a consecuencia del asedio, se había
deshecho del ejército, sustituyéndolo por una Guardia
Nacional, cuyo principal contingente lo formaban los
obreros. Ahora se trata de convertir este hecho en una
institución duradera. Por eso, el primer decreto de
la Comuna fue para suprimir el ejército permanente y
sustituirlo por el pueblo armado ...
- La Comuna estaba formada por
los consejeros municipales elegidos por sufragio
universal en los diversos distritos de la ciudad. Eran
responsables y revocables en todo momento. La
mayoría de sus miembros eran, naturalmente, obreros o
representantes reconocidos de la clase obrera. La Comuna
no había de ser un organismo parlamentario, sino una
corporación de trabajo, ejecutiva y legislativa al mismo
tiempo ...
- Desde los miembros de la
Comuna para abajo, todos los servidores públicos debían
devengar salarios de obreros ...
- Igual que los demás
funcionarios públicos, los magistrados y los jueces
habían de ser funcionarios electivos, responsables y
revocables ...
- La Comuna convirtió en
realidad ese tópico de todas las revoluciones burguesas,
"un gobierno barato", al destruir
las dos grandes fuentes de gastos: el ejército
permanente y la burocracia del Estado ...
- La Comuna era,
esencialmente, un gobierno de la clase obrera, fruto
de la lucha de la clase productora contra la clase
apropiadora, la forma política al fin descubierta que
permitía realizar la emancipación económica del
trabajo ...
- La Comuna había de servir de
palanca para extirpar los cimientos económicos sobre los
que descansa la existencia de las clases y, por
consiguiente, la dominación de clase. Emancipado el
trabajo, cada hombre se convierte en trabajador, y el
trabajo productivo deja de ser el atributo de una clase
...
- La Comuna pretendía abolir
esa propiedad de clase que convierte el trabajo de muchos
en la riqueza de unos pocos. La Comuna aspiraba a la
expropiación de los expropiadores. Quería convertir la
propiedad individual en una realidad, transformando los
medios de producción -- la tierra y el capital -- que
hoy son fundamentalmente medios de esclavización y de
explotación del trabajo, en simples instrumentos de
trabajo libre y asociado ...
- La clase obrera no esperaba de
la Comuna ningún milagro. Los obreros no tienen ninguna
utopía lista para implantar por decreto del pueblo.
Saben que para conseguir su propia emancipación, y con
ella esa forma superior de vida hacia la que tiende
irresistiblemente la sociedad actual por su propio
desarrollo económico, tendrán que pasar por largas
luchas, por toda una serie de procesos históricos, que
transformarán las circunstancias y los hombres ...
- La gran medida social de la
Comuna fue su propia existencia, su labor. Sus medidas
concretas no podían menos de expresar la línea de
conducta de un gobierno del pueblo por el pueblo. Entre
ellas se cuentan la abolición del trabajo nocturno para
los obreros panaderos, y la prohibición, bajo penas, de
la práctica corriente entre los patronos de mermar los
salarios imponiendo a sus obreros multas bajo los más
diversos pretextos, proceso éste en el que el patrono se
adjudica las funciones de legislador, juez y agente
ejecutivo, y, además, se embolsa el dinero. Otra medida
de este género fue la entrega a las asociaciones
obreras, bajo reserva de indemnización, de todos los
talleres y fábricas cerrados, lo mismo si sus
respectivos patronos habían huído que si habían optado
por parar el trabajo ...
- La verdad es que la Comuna no
presumia de infalibilidad, don que se atribuían sin
excepción todos los gobiernos de viejo cuño. Publicaba
sus acciones y sus palabras y daba a conocer al público
todas sus imperfecciones ...
- El París de los obreros,
con su Comuna, será eternamente ensalzado como heraldo
glorioso de una nueva sociedad. Sus mártires tienen su
santuario en el gran corazón de la clase obrera. Y a sus
exterminadores la historia los ha clavado ya en una
picota eterna, de la que no lograrán redimirlos todas
las preces de su clerigalla.

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Partido Revolucionario Guevarista - actualización Marzo 16, 2004