Así como Ricardo y Mirta, son decenas las personas que viven en condiciones denigrantes y dependen de la exclusiva compasión de otros.
LA MANO AMIGA
La vida puede ser muy dura e inclusive despiadada en algunas ocasiones, pero sin lugar a duda, da muchas vueltas. Marco Rodríguez es voluntario de la Casa de Acogida 421 desde hace 3 años. Nos cuenta que hace 15 años atrás el vivía en la calle, limosneando y dependiendo de la compasión de otros. Aunque tenía familia, se desapegó de ellos a medida que abrazó la bebida, transformándose al poco tiempo en un potencial alcohólico, acto que lo llevó a la calle.“Es muy dura la calle, sobre todo cuando uno se enferma y las noches para que le cuento. Para mí, la vida era sólo tomar, no existía día en que no me “curara”, pero pasó algo que cambió mi vida. Un día unos extranjeros que venían de paseo, me vieron y comenzaron a encargarme pequeños favores, yo ebrio y todo los hacía igual y de apoco comencé a ganarme su confianza, hasta que me llevaron a un trabajo en una casa, ahí fue donde logré recuperar mi vida”. Actualmente Marco vive en una pensión y con sus 58 años, es separado y tiene 2 hijas, a las que ve muy pocas veces. A pesar de todo lo que vivió, se rehabilitó y ayuda desinteresadamente a los más necesitados, visualizando en ellos todas las carencias que sufrió al momento de vivir entre cartones.
EL CAMBIO DE CARTONES A SÁBANAS BLANCAS
Para Susana Jorquera, Técnico Paramédico del Hospital Psiquiátrico del Salvador, es común observar como una gran cantidad de gente que llega al recinto, es proveniente de la calle y viceversa, ya que algunos pacientes al ser completamente abandonados por sus familiares, no tienen a dónde ir y se ven en la obligación de buscar refugio en las calles, cayendo muchas veces en el alcohol y la drogadicción, la funcionaria señala que “aquí es muy frecuente ver como personas con mucha educación caen hospitalizadas debido a problemas psiquiátricos y sus familiares muchas veces por vergüenza los abandonan, es por eso que se aferran a los vicios, como lo es la droga y el alcohol, llevándolos a la perdición y con ello a vagar por las calles. Hemos tenido muchos ejemplos de ellos, algunos vuelven al hospital, pero al poco tiempo que se les brinde su alta médica, recaen nuevamente. Yo creo que la falta de cariño es una de las falencias máximas que tiene esta gente, ya que nadie se preocupa de ellos”
Lamentablemente la cantidad de indigencia cada vez aumenta en mayor grado, lo que va de la mano con el fuerte aumento de la drogadicción y el alcoholismo, vicios que está ya instaurados en la sociedad, pero lamentablemente de la peor manera posible. [volver]
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