Editorial
Por Ing. Sergio Aramayo
Terminamos el año con un cambio en nuestro estado de ánimo, seguramente sostenido en gran medida, por la persistencia de las expectativas que se abrieron en la nueva administración del País.
El Gobierno Nacional en este corto periodo que va desde su asunción ha tomado medidas muy valorables en distintos órdenes. En lo democrático, contra los nichos de corrupción, en la justicia., en la estructura del estado, en lo social, en relación al presupuesto nacional, etc. Medidas que de algún modo contribuyen a mantener dichas expectativas, aunque las de fondo, aquellas que se necesitan para transformar rápidamente la realidad y la situación que heredó todavía no se tomaron. Y a juzgar por los datos de la realidad, éstas se darán en el marco de la profundización de las peleas por "espacios de poder", que han creado situaciones en las cuales las definiciones todavía están abiertas. No podemos negar que siempre el paso de un modelo a otro es traumático, que persisten los intereses creados y que aunque por ahora solo sean retoques ya se evidencia la resistencia que existe en aquellos sectores que han sido los beneficiarios privilegiados del modelo anterior que no ha sido precisamente el sector industrial, ni el empresariado nacional.
En este marco y a pesar de la gran carga que significa el compromiso asumido de disponer del 3% del PBI, del cual las provincias aportarán el 0,6%, para el pago de la Deuda Externa, el presupuesto para el 2004 muestra un 50 % de aumento en la inversión para obra pública y se encuentra en el orden de los 4200 millones de pesos.
Así es posible ver que se han asignado 1.066 millones de pesos para 66 mil viviendas, 463 millones para construir 700 edificios escolares, 900 millones para el Plan Federal de Control de las Inundaciones, más la construcción de rutas, pavimentación de calles, la interconexión eléctrica de nuestro territorio, la construcción de pasos a nivel, bajo nivel, vías, obras de infraestructura sanitarias, aguas, y cloacas, etc.
Al mismo tiempo, terminando el año es altamente positiva la recuperación que se evidencia en el sector de la construcción, con un 30% más de obreros ocupados, con un crecimiento del 26% en los primeros nueve meses en el consumo de cemento, 22% en el asfalto, y 100% en la producción de ladrillos.
Aunque todavía estos porcentajes no llegan a mostrar una recuperación total de la actividad existen buenas perspectivas.
En este sentido y a la luz de estos indicadores, los ingenieros, tenemos que tener claro que la construcción por sí sola no reactivará el país, pero si posibilitará y creará la infraestructura y las condiciones necesarias que pueden poner en marcha la recuperación de la economía.
También es cierto, que ante la magnitud de la crisis debemos ayudar a discutir y diseñar una estrategia amplia, consensuada y generosa para que el país y nuestra provincia retome definitivamente la senda de un crecimiento sustentable y equilibrado, donde la prioridad sea derrotar la pobreza y mejorar la distribución de la riqueza, ya que debemos tener perfectamente claro que no es factible crecer en forma sustentable, con un porcentaje importante de la población marginada, sin trabajo y sin vivienda, teniendo siempre presente que esto solo es posible si el diseño y la planificación del País productivo es una Política de Estado.Debemos mantenernos firmes a la hora de exigir que se ejecuten los presupuestos asignados y que no sean desviados los fondos específicos para infraestructura, viviendas, escuelas, hospitales y caminos, por que es la inversión que permitirá crecer en nuestra provincia a las pequeñas y medianas empresas, que son las que más mano de obra ocupan y son las que contribuyen a que el beneficio directo e indirecto de la Obra Pública quede en nuestra provincia a través del comercio local, el pago de impuestos y la reinversión de las ganancias.
En este sentido, es bueno resaltar que todo esto será posible en la medida que en el accionar diario y cotidiano se comience a practicar un nuevo modelo de gestión, donde se evidencie también en nosotros los ingenieros, los que tenemos responsabilidades en las instituciones, en las empresas, en los organismos del estado, un cambio de actitud, haciéndonos cargo y comprometiéndonos con las mejores prácticas de nuestra profesión, desterrando de cuajo aquellas que contribuyeron al fracaso anterior, librando batalla contra quienes persisten en sostener los privilegios y las prebendas que consiguieron en el último tiempo.Terminando el año también es bueno hacer un repaso de todos los avances, de los aciertos y errores que a lo largo del mismo ha tenido nuestra institución.
En este sentido, es altamente positivo que en el marco de una VISION compartida, en unidad, con objetivos comunes, hayamos persistido en un estilo de trabajo comprometido con nuestros matriculados y la sociedad. Sobran los ejemplos y sería muy ingrato no reconocer hasta el mínimo esfuerzo que han realizado muchos colegas en la construcción de nuestra institución, con tolerancia, con dedicación, con humildad, con desprendimiento, sin sectarismos y con un profundo sentido de la vocación de servicio que nos debe caracterizar.
Son todos estos buenos síntomas, que presagian un futuro promisorio y se manifiesta en cada uno de ellos que " La Ingeniería Argentina se ha puesto en marcha".
Finalmente, cuando este número de Proyección esté entrando en la casa de cada ingeniero estaremos comenzando a celebrar las fiestas de fin de año. Desde estas páginas quiero transmitirles en nombre de la Junta Directiva del Colegio de Ingenieros, a Uds. y a sus respectivas familias y seres queridos, los augurios de una FELIZ NAVIDAD y un esperanzado año 2004.