Residuos Sólidos Urbanos (Rsu)
La Nueva Esperanza
Por Ing. Susana De JongLlega la asunción de las nuevas autoridades recientemente elegidas por el pueblo de Jujuy y renacen racionales esperanzas de cambios positivos. De cambios profundos en el hacer diario para que se mejore la calidad de vida de los habitantes.
La esperanza no es un sueño de cosas irrealizables. Existen métodos, tecnologías, conocimientos, recursos humanos capacitados, especializaciones profesionales, aplicables a cada uno de los problemas a resolver. Por eso en el caso de los residuos sólidos el colegio de ingenieros se ha interesado por las perspectivas de mejoras en el sistema integral de manejo de los mismos.La cuestión de los Rsu es compleja por ser producto y parte de la vida de todas las personas que habitan las áreas urbanas, pero no es un problema que afecta solo a las grandes aglomeraciones, sino que aún en los pequeños grupos humanos o emprendimientos aislados surge el conflicto del manejo de los excedentes de la vida diaria. La solución requiere una visión integral del sistema que abarca desde la producción del residuo hasta la disposición final, pasando por las metodologías de minimización, recolección, transporte, reciclado y reuso.
Ya se ha insistido en que el manejo integral del residuo, en condiciones que den a la población adecuada calidad de vida a la vez que compatibilicen su destino último con las condiciones del medio natural, no es un negocio rentable para nadie.
En su rol ejecutor, por sí o por terceros contratados, las autoridades municipales deberán comprender que es su responsabilidad dar soluciones adecuadas y que la mejor ganancia será la calidad de la prestación, el incremento de la calidad de vida de las personas y la disminución de conflictos y enfermedades vinculadas a los residuos.
También tendrán que afrontar el rol regulador entre los interesas privados y el bien común, en las áreas urbanas y en el territorio provincial, exigiendo el adecuado cumplimiento de las leyes y de las condiciones técnicas básicas mínimas.
El turismo, tan esperado como fuente de ingresos económicos, tiene una doble vinculación con el tema: no desea visitar áreas sucias y a la vez incrementa y dispersa residuos si las reglas de juego no se fijan con claridad para cada sector interviniente.Desde el punto de vista estrictamente técnico, existen métodos y tecnologías para hacer que el conjunto del sistema funcione correctamente, con tecnologías y costos aptos a la capacidad de pago de la población, evitando que sea necesaria la inyección de recursos externos al mismo.
No se trata de no hacer o de hacer mal, se trata de buscar aquellos sistemas convenientes para cada realidad local, incluyendo la disminución de las cantidades de basura generada, la adecuación de la recolección y transportes a las características de cada área y la compatibilización de la disposición final con las condiciones del medio físico natural y social.Las condiciones en el interior de la provincia, donde impera la metodología de la disposición sobre suelos permeables, en las márgenes de los ríos, con dispersión de basuras en extensiones enormes y con consecuencias contaminantes que alteraran la calidad de vida actual y mas aún la futura, requieren soluciones urgentes con firmes decisiones integradas a una política ambiental fuertemente vinculada a las posibilidades de desarrollo sustentable.
En la capital, los enormes volúmenes (mas de 200 tn/día), la magnitud comercial, la extensión del área urbana, no deben ser impedimentos ni justificativos para no encontrar soluciones. La historia de los últimos años ha hecho que la aplicación de criterios técnicos se viera alterada por disputas e intereses políticos y personales, rezagando la búsqueda del bien común e incrementando los costos en desmedro de la economía de los habitantes. La higiene urbana fuertemente unida a las cuestiones culturales resumidos en la expresión "la ciudad mas limpia es la que no se ensucia", no encontró tampoco una voluntad política de inculcar buenos hábitos en los ciudadanos comunes, ni en los comerciantes, no impulsó metodologías que eviten la dispersión de residuos y ni siquiera exigió a la concesionaria el cumplimiento de las condiciones contractuales, dando como resultado una ciudad que perdió brillo y atractivo pasando a ser simplemente sucia. La municipalidad se reservó para sí la disposición final, pero no aplicó ninguna norma técnica correcta para el éxito del emprendimiento.
La ubicación y características del relleno sanitario y especialmente los plazos de utilización, están muy relacionadas al incremento de los gastos generales por unidad de volumen dispuesto. Las instalaciones auxiliares y de infraestructura, incluso aquellas destinadas a posibles separaciones para comercializaciones de residuos con valor económico, no pueden ser diseñadas para períodos cortos. La existencia de centros de disposición es inevitable y todos los habitantes debemos ser conscientes de esa necesidad para lo cual el aporte estará en facilitar el accionar técnico, el que deberá estar apoyado por una férrea voluntad política de encontrar la mejor solución.La separación a nivel domiciliario, el transporte separado, el reciclado masivo, la fabricación de subproductos, pueden ser aspiraciones futuras valiosas, pero mientras tanto es urgente e imprescindible limpiar las ciudades y destinar correctamente los excedentes, evitando la contaminación de las aguas profundas y superficiales.
Tenemos una nueva racional esperanza, es hora de que los intereses sectoriales den paso a la aplicación de las técnicas apropiadas, con la participación organizada de la comunidad y de las disciplinas que realmente puedan aportar a ese fin.
¿qué mejor éxito político para una gestión municipal, en cualquier área urbana, que tener una ciudad limpia, ordenada, agradablemente vivible? Las condiciones paisajísticas y culturales de Jujuy se lo merecen.