Editorial
Sin Industria no hay Nación.Quizás esta sea una aseveración que demuestre por sí sola, la situación en la que se encuentra Argentina. También es posible que en el estudio del origen de nuestra organización nacional esté la explicación de por qué a escasos 12 años de cumplir dos siglos, los argentinos no hemos podido consolidar una Nación, libre y soberana. Fue en 1875, en los debates parlamentarios, cuando se terminó de imponer el modelo agroexportador sostenido por una concepción libe-ral de la economía y basado en la dependencia de la exportación de productos primarios, sujeto al mismo tiempo a la importación de tecnología, manufacturas y capitales. De esta manera fue como se estructuró nuestro país que, salvo algunas excepciones, no tuvo cambios de fondo en estos doscientos años, y cuyos resultados son más que elocuentes.
Pero también debemos ver (aunque solo fueron momentos en la historia nacional), que el camino de la sustitución de importaciones contribuyó a desarrollar un perfil industrial de la Argentina, lo cual implicó grandes avances técnicos y científicos, (industria petrolera, siderúrgica, naval, aeronavegación, comunicaciones, etc.), lo que sumado a la con-cepción keynesiana de la intervención del Estado para regular áreas de la economía y al crecimiento del mercado interno y el mayor poder adquisitivo de los asalariados, demostró que era superior al practicado hasta ese entonces. Ese camino fue una y otra vez atacado sistemáticamente, por los defensores del modelo "neoliberal" que en los 90 tu-vo su mejor momento, cuando se aplicaron a fondo las 3 pautas de medidas económicas impuestas por el "Consenso de Washington": la apertura de la economía, la privatización de las empresas públicas y la desregulación de la ac-tividad económica y sus relaciones laborales. Hoy, parece repetirse la historia, justo cuando gran parte de los sectores industriales y productivos nacionales tenían expectativas en muchas medidas del Gobierno Nacional y veían con agrado esta nueva oportunidad, la actual orientación nuevamente concentra la atención en la exportación de commodities, profundizando la primarización de nuestra economía, reduciendo a nuestro país al rol de mero pro-veedor de recursos agrícolas, petróleo, gas y pocos rubros más. Con la promesa de salvaguardar a la producción nacional en caso de dumping, sin considerar que el problema es mucho más profundo porque se trata de la estructura de costos, principalmente laboral, de los países con los cuales se programa profundizar el intercambio. Bajo este mo-delo, sin un proyecto de país al cual referenciar todo nuestro esfuerzo, la Ingeniería tiene muy limitado su accionar, aun cuando sea muy importante la inversión en Obra Pública y existan actividades en las que persiste la bonanza económica (construcción, siderúrgica, etc.), ya que es impensable un próspero destino para las industrias, las micro, pequeñas y medianas empresas en un país con un mercado interno sin poder adquisitivo. Es esta la razón por la cual debemos encabezar las acciones por la industrialización de aparato productivo nacional, junto a la innovación y su reconversión tecnológica que le permita ser altamente competitivo. En este sentido seguiremos apoyando el fortalecimiento de las organizaciones empresarias que buscan nuevos horizontes para sus actividades. Donde el pro-yecto de Fortalecimiento Institucional de la Red de ONGs jujeñas, del cual somos promotores, con apoyo de la red española, servirá, para seguir aportando conocimientos en los distintos aspectos que hacen al Desarrollo Local. De igual manera, debemos colaborar en recuperar y fortalecer la enseñanza de la educación en las escuelas técnicas, para que ésta ayude a orientar nuevamente a los jóvenes a tener la ingeniería como vocación.
En cuanto a la operatoria de viviendas para ingenieros, el 23 de Diciembre el IVUJ llamará a licitación y el 22 de Febrero del 2005 se abrirán los sobres para la construcción de 54 Viviendas, siendo este un esfuerzo compartido entre los matriculados interesados, nuestro colegio y el Ministerio de Infraestructura, lo que pone de manifiesto una vez más la importancia de organizarnos y el compromiso del CIJ. La encuesta que se realizó a finales de este año servirá para conocer cuáles son las demandas de nuestros matriculados y nos permitirá presupuestar y programar las actividades de capacitación para el año 2005 donde pondremos nuestro mayor esfuerzo.
Hemos realizado con éxito el Foro de Infraestructura para el Desarrollo y las primeras Jornadas de Seguridad, Higiene y Salud Ocupacional. Participamos como jurado en el Concurso de las Gerencias Técnicas de la SUSEPU, y organizamos el Concurso Provincial de prototipos para la viviendas del IVUJ y cerrando el año el Ministerio de Infraestructura, nos ha confiado la realización de dos concursos; uno para la estructura de emergencia y el otro para un programa de seguridad para el edificio de tribunales. También somos parte integrante de la recién formada Federa-ción de Entidades Profesionales Universitarias de Jujuy. Finalmente podemos decir que terminamos un año alta-mente positivo, en lo que atañe a la labor profesional de cada matriculado y con respecto a nuestra institución. En este marco no debemos olvidar, la experiencia de los últimos años, la que nos muestra que debemos aprovechar al máximo este momento que vive la ingeniería, sentando las bases para seguir creciendo en lo profesional e institucional.
Estimados colegas, cuando este número de Proyección este entrando en la casa de cada uno , seguramente estaremos comenzando a festejar las fiestas de Navidad y Fin de Año, en nombre de la Junta Directiva del colegio aprovechamos para mandarles fraternales saludos y deseos que junto a nuestras familias recibamos el 2005 con felicidad y optimismo.-