Breve historia y fundamentos de la cátedra


Esta cátedra surgió como prolongación y desarrollo de Teoría del Conflicto Social. El primer curso fue dictado en el segundo cuatrimestre de 2003. En su inauguración fueron expuestos los argumentos de qué nos animó a conformarla.
Básicamente podemos resumirlos en lo que sigue:
El conflicto social se desarrolla a medida que la relación de fuerzas entre las clases dominantes y oprimidas tiende a equipararse. Las clases oprimidas, en el capitalismo, están por primera vez en la historia de la humanidad, en condiciones de plantear una superación de la formación histórico-social; es decir, de planear y desarrollar una revolución, un cambio de sistema social.
La teoría de ese cambio es la teoría revolucionaria, el marxismo. Y todos los revolucionarios deben saber (incluidos los marxistas) que "la revolución es una guerra" (Lenin). Es por ello que, quien quiera estudiar la revolución, debe estudiar la guerra.
El estudio de la guerra tiene su especificidad. La guerra tiene sus propias leyes. Incluso más: cada tipo de guerra tiene sus propias leyes. Los sociólogos estudiamos las leyes sociales. Los marxistas procuramos la revolución. Por lo tanto, los sociólogos marxistas debemos estudiar las leyes de la guerra, conocimiento indispensable para cualquier intento de revolución.
No es esto, sin embargo, patrimonio común de la izquierda argentina. Ni siquiera de la izquierda marxista. Los partidos marxistas han abandonado (algunos ni siquiera jamás han tenido) su preocupación política por cómo hacer la revolución. En los distintos programas de acción política se omite, sistemáticamente, toda referencia a lo militar. También en sus diversas estrategias está ausente esta dimensión. Pero no basta hacer el señalamiento. El marxismo es acción. Desde nuestro lugar, asumimos el compromiso de bregar por la consideración de este problema, que no es "teórico", sino práctico. La historia demuestra (y la teoría confirma) la inviabilidad de revoluciones pacíficas.
Paradójicamente, la clase que comprende perfectamente esto es la burguesía. La opresión nunca fue ni será pacífica. Solo lo parece cuando la dominación es tan absoluta que se transforma en hegemonía, es decir, cuando los dominados "prestan consenso" a los dominadores. Sin embargo, la burguesía no desmoviliza sus fuerzas armadas ni las de seguridad. La política es siempre política armada. Esto no debería olvidarlo nunca quien intenta desarrollar una política revolucionaria.
En función de estas consideraciones fue que, inicialmente, incorporamos temas de teoría de la guerra en Teoría del Conflicto Social, pero el desarrollo de estos temas, y nuestra propia inmersión en ellos, fue tornando necesario la apertura de un espacio específico en el que desarrollar estas cuestiones. Así nació esta asignatura.

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