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Buenos Aires,
12 de abril de 2002
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Acto de solidaridad bolivariana con
Venezuela
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Aula Magna de la Facultad de Ciencias Sociales de la
Universidad de Buenos Aires.
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Exposición de
Luis Bilbao
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Director
de Crítica de Nuestro Tiempo,
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Revista Internacional de Teoría y Política.
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Buenas noches. Ante todo quisiera preguntar –porque
hay tanta gente que no puedo ver a todos- si hay representantes de partidos
políticos, sindicatos, asambleas e instituciones de cualquier tipo que
quieran adherirse a esta manifestación de repudio al Golpe de Estado en
Venezuela. Todos tienen un lugar en la mesa. No es el acto de la revista
Crítica que habíamos preparado. Es una circunstancia especial y especial
tiene que ser la respuesta. De manera que si hay alguien y quiere pasar pues
con mucho gusto está invitado a sumarse a esta mesa.
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Como ustedes saben el objetivo previsto de este
acto era hacer una exposición por parte de varios altos dirigentes del
Partido y del Gobierno (están pidiendo más volumen ahí, que allá atrás no se
oye). Varios altos dirigentes del Partido y del Gobierno debían estar
sentados conmigo esta noche aquí. Ustedes saben por qué no ha sido posible.
Uno de ellos, el diputado Tarek Saab, está preso. Los demás, decidieron a
última hora cancelar su viaje.
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No hay que decir que compartimos su decisión: debían
permanecer allá!!.
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Yo no quisiera dramatizar sobre lo que pasa. Es
dramático un Golpe de Estado, la persecución, los muertos de ayer; pero me
parece que tenemos que hacer un gran esfuerzo por mirar esto en todo su
dramatismo pero con objetividad y con valentía. Porque no es un rayo en
cielo sereno; no es una circunstancia que no pudiera haber sido prevista.
Aunque de esta manera, como ocurrió, admito que yo jamás lo pensé.
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Y debo comenzar por ese punto. Porque he escrito y he hablado
mucho sobre Venezuela. Y he dicho, en muchas oportunidades, que un golpe de
Estado estaba excluido. Y soy de los que creen que cuando alguien dice algo
se tiene que hacer cargo de lo que dice. Yo no admito dirigentes políticos,
ni dirigentes de ningún género, que hoy dicen una cosa y mañana dicen otra.
Yo he dicho y he repetido que un golpe de Estado estaba excluido, y después
voy a explicar por qué lo dije y cuál es la significación de eso hoy día.
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Pero lo primero es que al analizar esta situación
tenemos que entender que recién esta tarde se ha comenzado a hablar del
golpe de Estado. Hasta ayer era “la renuncia de Chávez”. Hoy todavía en la
mayoría de los medios de comunicación fue “la renuncia de Chávez”. Tuvimos
que aparecer en cantidades de medios un grupo de personas haciendo hincapié
en el hecho harto evidente -pero sin embargo ocultado- de que se trataba de
un golpe de Estado contra un gobierno constitucional democráticamente
elegido. Esto tiene una significación muy profunda.
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Todos ustedes saben que había dos causas fundamentales que
ponían a Estados Unidos contra el gobierno de Chávez de manera absolutamente
inexorable.
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Una de ellas era la más obvia, la que se ve todos los días:
el precio del petróleo. Ya es suficiente para derrocar uno y cien gobiernos;
para provocar una y cien guerras. Pero déjenme decirles que no era la causa
más importante. El punto fundamental en mi opinión es que Estados Unidos
después de diez años de primacía en el mundo, ha perdido la iniciativa
política en varias regiones del planeta. Y muy específicamente en América
Latina. Perder la iniciativa política significa ni más ni menos que aquellas
banderas con las que recuperó el lugar que había perdido en los años ‘70 con
la guerra de Vietnam; aquellas banderas con las que en última instancia
enfrentó a la Unión Soviética y políticamente la venció, no las tiene más.
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Esas banderas son: democracia y derechos humanos.
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Como muchas corrientes de izquierda revolucionaria no habían
asimilado en toda su profundidad el valor histórico de la consigna
democracia, Estados Unidos tuvo la posibilidad en los años ‘80 de levantar
una bandera -que no le pertenece, que ha mancillado permanentemente- y sin
embargo mostrarse como representante ante el mundo de los derechos humanos y
la democracia.
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El absurdo más inconcebible: Estados Unidos acababa de
devastar Vietnam, Laos y Camboya; y se presenta ante el mundo como el
defensor de los derechos humanos. Había hecho golpes de Estado aquí y allá
en todo el planeta, y aparecía como el representante de la democracia.
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Y el mundo lo creyó; los académicos lo creyeron; los
periodistas lo creyeron; los políticos, incluso muchos de izquierda que se
dieron vuelta en el camino, si no lo creyeron dijeron haberlo creído. Y
estafaron a quienes son mayoría esta noche aquí: ustedes, los jóvenes.
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Los estafaron con la promesa de que el mundo iba a vivir en
democracia, que el desarrollo y la garantía de los derechos humanos se
conseguirían sobre la base de este sistema; que había que corregir,
reformar, pero que era el único posible. Los estafaron. Y no podíamos, ante
la opinión dominante en el mundo, hacernos oír por las masas y explicar que
estaban siendo estafados. Hoy quien quiera verlo lo ve, sin ayuda. Y esto es
lo importante en este golpe de Estado que no es el primero y no va a ser el
último.
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Estados Unidos no fue ni puede ser jamás -mientras sea
capitalista, potencia imperialista, claro, porque también le va a llegar su
hora- no puede ser el abanderado de los derechos democráticos, de las
garantías constitucionales, de los elementales derechos de la humanidad. A
todos los viola aunque hace con algunos una muestra, una exhibición pública,
pero en determinados lugares y en determinados momentos.
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La
gravedad y la imposible solución de la crisis del capitalismo hace que el
sistema y sus gobernantes no puedan garantizar ningún derecho humano. En
primer lugar el más elemental: que todas las personas coman todos los días.
Pero con el curso de los acontecimientos no pueden garantizar la
Constitución, las leyes, no pueden garantizar la verdad. Hace diez días o un
mes hemos sabido -no se puede creer pero hay que creerlo, porque se publicó
en todos los diarios, salió en la tapa del New York Times- que el gobierno
de Estados Unidos había creado formalmente una comisión para mentir a la
prensa del mundo. Lo nuevo era, desde luego, que formaban la comisión
públicamente, pero fíjense hasta donde se llega. Ahora dicen que la
disolvieron; y todos decimos: esa fue la primera tarea de la comisión
(risas). Este es el significado de lo que esta pasando. Para sobrevivir, el
capitalismo, el imperialismo, con Estados Unidos a la cabeza, debe violar la
democracia.
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No hay en todo el planeta ningún gobierno que haya hecho en
dos años y medio seis elecciones consecutivas; las haya ganado a todas, las
haya ganado a todas con cada vez mayor cantidad de votantes y con mayor
porcentaje frente a sus adversarios. Eso es el gobierno del presidente
Chávez; eso es.
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Y sin embargo, durante meses, meses y meses hemos
asistido a una campaña sistemática de esos órganos de la mentira y de la
antidemocracia que son los medios de incomunicación de masas, diciéndonos
que había una dictadura en Venezuela. Contra toda lógica, contra toda
evidencia.
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Pérez Esquivel, que acaba de mandar la adhesión a este
acto como nos anunció Stella Calloni, ha dicho algo que yo comparto
absolutamente. No he visto jamás, dijo Pérez Esquivel, jamás, una prensa
nacional que atacara a las autoridades con la libertad y la brutalidad con
que se lo hace en Venezuela.
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Yo confirmo que esto era así, y hace mucho que es así.
Desde que Chávez asumió no hubo un solo periodista preso, no hubo una sola
radio cerrada, no hubo un solo canal intervenido. Y habrá que preguntarse si
son aciertos o son errores políticos de Chávez. Pero lo que no se puede
preguntar es si esto es democrático o no democrático.
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Entonces este es el primer gran factor que debemos
despejar en la significación trascendental de este golpe: Estados Unidos
vuelve a las únicas arma que tiene, la mentira, la violencia. Y no solamente
para Venezuela. Pero hubo otro aspecto.
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Cuando se
trabaja con seriedad sobre los hechos hay que tener cuidado con los errores,
porque en los errores hay una parte de verdad que puede ser muy importante.
Puede sonar absurdo lo que yo le diré ahora, pero lo voy a decir porque es
la base para comprender no sólo lo que pasó, ni tanto lo que pasó, sino lo
que va a pasar en Venezuela de ahora en más.
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La oposición política perdió todas las batallas en
Venezuela, y antes de ayer y ayer mostró absolutamente su debilidad extrema.
Lo estoy diciendo en el mismo momento en que tengo que admitir que hubo un
golpe de Estado.
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Miren, la secuencia es la siguiente. El 10 de
Diciembre... vamos a empezar un poquito más atrás. Me lo contó el propio
protagonista de lo que les voy a explicar, el principal cerebro de la
oposición, Allan Brewer, hace veinte días en Caracas.
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El 5 de Noviembre reunió a todos los sectores de la
oposición, partidos, sindicatos y organizaciones de cualquier tipo en su
casa, en su biblioteca. Es un hombre de la rancia oligarquía venezolana; ex
ministro, ex senador, tiene el estudio jurídico más importante de Venezuela.
No por acaso, fíjense, era el abogado de ENRON en Caracas. Bueno, este
señor, me dijo que reunió -o sea que tenía lugar en su casa, muy chica no
debe ser- en su escritorio a toda la oposición, y descubrió que era la
primera vez que se reunían en dos años. Entonces allí él presentó un
programa de acción. Y se pusieron de acuerdo; se recompuso la oposición y
plantearon un paro para el día 10 de diciembre.
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Sobre la base de la CTV (Central de Trabajadores Venezolanos,
asociada a la Socialdemocracia Internacional, a la CIOSL; brazo sindical de
Acción Democrática que es el partido Socialdemócrata de Venezuela), y de
Fedecámaras, que es una entidad empresarial que vendría a ser una instancia
que agrupa a la vez lo que aquí es el Consejo Empresario, la UIA, la
Sociedad Rural y las entidades de banqueros.
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Sobre la base de estas dos organizaciones se hizo un paro en
el cual los patrones garantizaban a los trabajadores que les pagarían el
jornal, y cerraron las fábricas. Eso se llama “lock out”, no se llama paro,
no se llama huelga. Pero como quiera que se llame, y como quiera que sea,
ese paro fue exitoso, muy exitoso el 10 de Diciembre.
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Así lo escribí. Yo estaba allá ese día, así lo escribí
inmediatamente diciendo “fue exitoso el paro”. Ese mismo día Chávez hizo
cantidad de movilizaciones y manifestaciones y lanzó una contraofensiva muy
poderosa.
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Hacia fines del mes de diciembre, montada en la gran
experiencia positiva para ellos del 10 de diciembre, esa coalición
contrarrevolucionaria le puso fecha a una Huelga General de 48 horas: el 18
de marzo. Entre comienzos de enero y comienzos de marzo hubo una sucesión de
acontecimientos, fechas determinadas en las cuales la oposición convocó a
sus bases e hizo manifestaciones importantes. Sobre todo el 4 de febrero,
que era el aniversario de la sublevación militar de 1992, encabezada por
Chávez. Y el 4 de Febrero la oposición juntó a 180 mil personas en la Plaza
Francia, que está en el Este de la ciudad de Caracas, el lugar elegante, el
lugar de los ricos de la ciudad. En ese momento -la prensa no lo decía,
mostraba que había mucha gente contra Chávez (bueno, 180 mil personas es
mucha gente), pero lo que no decía la prensa es que en ese mismo momento en
Miraflores, que es el Palacio de Gobierno, en el centro de la ciudad de
Caracas, había dos millones de personas. ¡¡Dos millones de personas y la
prensa internacional lo ocultó!! A partir de ahí, y varias de otras pruebas
de fuerza, se trabajaba para el paro del 18 de Marzo. Pero los resultados no
eran auspiciosos para la oposición. Porque se percibía que las bases
sociales se daban vuelta frente a sus dirigentes sindicales y se replegaban
en relación con ellos.
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Entonces para poder, promover el paro, la huelga general,
lanzaron una huelga de petroleros con un argumento claro. Toda la política
de Chávez iba contra la política de la conducción de PEDEVESA, que es la YPF
de allá, sólo que mucho más importante. Es una empresa estatal que querían
privatizar. Entonces largan la huelga petrolera -nuevamente me toca a mí
estar ahí- largan la huelga petrolera en la semana del 11 al 15 de Marzo y
la huelga petrolera fracasa completamente. Se ven obligados a levantar la
fecha de la huelga general del 18 de marzo y no le ponen fecha y se fractura
la CTV; se fractura la burocracia sindical. Un sector importante,
mayoritario, de las direcciones sindicales rompe con el presidente de la
Central de Trabajadores, que por supuesto no es central y no es de
trabajadores. Y no es venezolana.
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En lugar de una huelga general el 18 de Marzo, largan una
huelga general por tiempo indeterminado de médicos en esa misma fecha.
Fracasa totalmente, como me lo adelantó la ministra de salud, María Lurdes
Urbaneja. Hay pruebas, hay argumentos dichos y publicados por la propia
prensa de la oposición. No se puede ocultar que la huelga médica había
fracasado. Y en medio de la semana lanzan una huelga docente. El ministro de
educación es un maestro, un maestro que viene de una organización
revolucionaria, Aristóbulo Isturiz. Él sale a la calle a explicar los
motivos del paro llamado por la conducción de CTV y la huelga docente
fracasa.
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Todo esto está comprobado, no son palabras. Es en esta
situación que este líder de la oposición llamado Allan Brewer, me dice con
todas las letras: “la oposición se ha fragmentado hasta lo imposible, no se
puede hacer la huelga general”. Y dice más: “con una huelga general se
termina, no se empieza”. Acuerdo total, aunque sea este señor quien lo dice.
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Bueno, con este cuadro de fragmentación de la cúpula
opositora, fragmentación dentro de Fedecámaras y fragmentación dentro de
CTV; y con un vuelco masivo de la población en contra de estas conducciones
aunque esto no necesariamente signifique que todo el movimiento sindical
se alineó con Chávez, se lanza la huelga general finalmente para comienzos
esta semana.
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¿Y qué ocurrió? Fracasó la huelga general. Absolutamente:
fracasó la huelga general. Esta vez muchos de los patrones que cerraron las
fábricas -que ya no eran tantos como lo fueron el 10 de diciembre- se
encontraron con que los obreros iban a la puerta de fábrica a pesar de que
tenían el día garantizado, la paga, la continuidad del trabajo y el día
franco. Iban a la puerta cerrada de la fábrica, y en algunos casos las
abrieron.
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El
comercio funcionó totalmente, el transporte funcionó totalmente, PDEVESA (la
YPF de allá, pero estatal) funcionó totalmente. Y todos los empleados del
Estado trabajaban. (No dejen de recordar que los empleados del Estado siguen
siendo los empleados del antiguo régimen). Todos fueron a trabajar. Por la
razón que sea, pero todos fueron a trabajar. El paro fracasó absolutamente.
Y sobre la base de ese fracaso ostensible, absolutamente imposible de negar,
se lanzó la huelga general por tiempo indeterminado. Eso fue el miércoles.
El jueves al mediodía los canales de televisión, todos en manos de la
oposición, excepto Venezolana de Televisión que es del Estado –pero que no
controlaba por completo el gobierno- esos canales de televisión ayer al
mediodía anunciaron que Chávez había renunciado y que había que ir a
Miraflores, a la Casa de Gobierno, para dar el empujón final a los militares
para que derrocaran al Gobierno completo. Con esta argumentación, con esta
mentira, los canales de televisión convocaron –militaron cabría decir- para
la marcha a Miraflores. Pero Miraflores, como en todas las movilizaciones
anteriores, estaba rodeado por decenas de miles de miembros de los círculos
bolivarianos revolucionarios desde un día antes de la proclama de la huelga
general. Es decir que llamar a una manifestación hacia Miraflores era llamar
a la confrontación, al choque frontal con los círculos bolivarianos que
rodeaban la Casa de Gobierno y que defendían a Chávez. Que defendían, vamos
a ser más precisos, a la Revolución Bolivariana. Y que eran decenas de
millares. En acuerdo todos los medios de incomunicación anunciaron que
Chávez había renunciado. Sobre la base de una mentira en cadena como
explicaba Stella, llamaron a una manifestación para provocar un choque entre
dos partes de la sociedad. Un choque obviamente armado. Mientras tanto había
un agente de investigación, un espía del gobierno –seguramente había más de
uno- en la marcha armada de esta manera, en la manifestación de la derecha.
Lo descubrieron y lo mataron. Fue la primera baja que hubo ayer. Después...
los acontecimientos ustedes los conocen. En todo caso después puedo dar
detalles. Pero lo que quiero subrayar es que no fue una movilización de
masas y no fue la oposición política la que derrocó a Chávez. Fue otra
fuerza, que no tenía y no tiene fuerza para gobernar políticamente a
Venezuela.
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¡¡No podrá gobernar!! Excepto sobre la base de la extrema
represión, no hay la menor chance de que pueda gobernar.
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La gran pregunta y que queda pendiente -yo al menos no puedo
responderla hoy, pero voy a estudiar el punto sistemáticamente y apenas
tenga una conclusión la transmitiré- es por qué Chávez no actúo de otra
manera. Por qué a las cuatro de la mañana pueden detenerlo cuatro generales.
La hipótesis más manejada es que hubo una amenaza de masacre de las personas
que rodeaban Miraflores. Esto es lo que más inmediatamente está planteado
como explicación.
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Bueno: pero por qué¿ se llega a esa situación? Todo esto
queda abierto y deberá ser respondido. Pero hay una cosa: Chávez no ha
renunciado. Chávez está vivo y es un problema tremendo. Porque hay que
matarlo, lo cual es un problema enorme. No les temblaría la mano, ustedes se
dan cuenta, si no temieran las consecuencias inmediatas. Hay que matarlo
pero no pueden. Hay que meterlo preso entonces en Venezuela. ¿Pero cómo se
hace para tener preso en Venezuela, a un hombre que, no cabe la más mínima
duda, tiene el apoyo de la inmensa mayoría de la población venezolana?
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O hay que
mandarlo al exilio. Nosotros desde esta mesa, aceptamos que venga a
Argentina. Nos ponemos a trabajar con todo su equipo para organizar el
Movimiento Bolivariano Revolucionario, en toda América Latina. ¡¡A ver si lo
mandan a Argentina!! (aplausos) .
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Además de
Chávez y de Diosdado Cabello, que era el Vicepresidente, hay una cantidad de
gobernadores, hay la mayoría de los diputados, hay cientos de intendentes o
alcaldes, como se llaman allá. ¿Los van a meter a todos presos?, ¿Los van a
matar a todos? Bueno, supongamos que sí, supongamos que sí (dice alguien:
“la derecha no tiene escrúpulos). No es un problema de escrúpulos, es un
problema de poder. Desde luego, coincido absolutamente: no tienen
escrúpulos. Pero supongamos que se hace eso. ¿Qué se hace con los millones
de personas que manifestaban constantemente a favor del gobierno en toda
Venezuela? ¿También se la va a masacrar?. (dice
alguien: Franco en España lo hizo...)
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No es mi intención dialogar, porque de ese modo se pierde el
hilo de lo que estoy tratando de exponer, pero quiero decir que Franco
primero tuvo que ganar una guerra. Y ése es el punto al que voy: si quieren
hacer esto, van a comprar lo que no pueden comprar. Es una guerra. Este era
el punto al que quería llegar.
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Si Chávez hizo bien o mal, si pensó o no pensó que ante la
inevitabilidad de la guerra estaría más legitimado no como el presidente que
asume esa situación sino como el hombre al que se le ha impuesto lo que no
quería, es una de las conjeturas, de las posibilidades. Se puede discutir.
Lo que no se puede discutir es que ayer quedó cabalmente probado que la
oposición política, la oposición social, no tenía fuerza para ninguna otra
cosa que no fuera movilizar mediante argucias, mentiras y medios masivos, a
entre cincuenta y ochenta mil personas.
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Ahora vamos a ver quién gobierna con esa base social, a un
país que, déjenme decir, donde hay 15 mil círculos bolivarianos con un
mínimo de 5 miembros cada uno y hay un número considerable de ellos -no sé
cuántos pero muchos- con inequívoca determinación de asumir la lucha en
todos los terrenos y, presumiblemente, con armas.
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Hay un sector importantísimo de las fuerzas armadas, sobre
todo de coronel para abajo, que no está de acuerdo con esto y que está con
Chávez. Estamos ante la división, ya en otro terreno, que habíamos visto
muy claramente marcada en la sociedad venezolana. Pero ahora tiene que
gobernar un señor que ha sido puesto en nombre de la democracia por tres
personas. Desconociendo al parlamento, ¿Qué van a hacer con el Parlamento?
No estamos hablando de lo que quieren hacer; estamos hablando de lo que
pueden hacer y pueden hacer sin consecuencias que los arrolle
inmediatamente.
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Entonces, he aquí mi visión de lo que esta pasando en
Venezuela. El problema más grande que se planteó en el último período de la
Revolución Venezolana es que Chávez y su equipo no tenían un partido, no
tenían la herramienta política para encauzar a la masa que sí tenían y
tienen.
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Pero fíjense que en el último período Chávez aceleró
precisamente en dos direcciones claves. En dos direcciones sobre las cuales
nosotros desde nuestra revista Crítica, hemos repetido que se debe
trabajar; lo hemos repetido una y otra vez, no para Venezuela -porque no
damos línea para Venezuela- sino para Argentina: una herramienta política de
masas que congregue a la totalidad de la población explotada y oprimida, más
allá de sus definiciones ideológicas y políticas; y un partido político con
un claro programa de lucha revolucionaria.
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Los círculos bolivarianos son esa herramienta de masas. Y con
el conjunto de organizaciones que apoyaban al Gobierno el 11 de Enero pasado
se fundó el Comando Político de la Revolución, cuyo presidente debía
estar hoy en esta mesa: el compañero Guillermo García Ponce, un viejo
luchador, sin partido ahora, pero siempre hombre de partido y hasta hace
unos cuantos años, cuando rompió con el Partido Comunista. Este compañero
que deberíamos estar escuchando ahora es el responsable del Comando Político
Revolucionario. Yba a esta con nosotros para informar, para discutir de este
tema crucial del partido y para discutir la realidad venezolana. Estaba en
marcha y hay que suponer que sigue en marcha la idea de la construcción de
ese partido, pero no dieron los tiempos.
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Un viejo teórico de la revolución social lo dijo hace mucho
tiempo: si no se lo construye antes, en el momento de la eclosión de la
crisis no se puede construir el partido capaz de garantizar la Revolución.
- Esa es
la gran lección. Yo creo -y con esto les voy a dejar ya la palabra a todos
ustedes- que nosotros debemos transformar esto que inicialmente era un acto
de ilustración y de debate, a partir del cual nos proponíamos formar un
movimiento contra la guerra (porque estábamos hablando de un movimiento
contra la guerra antes de esto y sin suponer que esto iba a ocurrir; porque
la guerra no tiene que ver con esto. Al revés: esto tiene que ver con la
guerra. Pero nosotros ahora estamos proponiendo -y ya tenemos muchas
adhesiones- conformar hoy mismo un movimiento de solidaridad con
Venezuela(Aplausos).
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Y proponemos encargar desde ya al compañero Pérez Esquivel
una misión internacional, para garantizar la integridad del presidente
Chávez y de todos los detenidos y perseguidos por los golpistas.
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Proponemos a todos ustedes y a los muchos que se sumarán una
misión internacional que viaje de inmediato a Caracas, organizada por Pérez
Esquivel e integrada por muchas personas, varias de las cuales están aquí
presentes. Para ir a Caracas, si es posible pasado mañana, con un aviso
internacional de que se está yendo, con el acompañamiento de la prensa
internacional que podemos garantizar y para decir esto: si quieren asumir
que son represores no hablen de la democracia, y si quieren hablar de
democracia cúmplanla; ¡¡cumplan con los requisitos elementales, el primero
de los cuales es la restitución de Chávez en el poder!!
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Tenemos que tener el máximo de audacia y de amplitud para
formar esta comisión. Tenemos diferencias políticas y diferencias
ideológicas a montones y ninguno se va a olvidar de ellas y a ninguno se le
debe pedir que las olvide. Tendremos que ser capaces de entender el momento
que vive América Latina y el mundo.
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Estados Unidos, el 11 de septiembre pasado, le declaró la
guerra a seis mil millones de personas sobre el planeta. Y el 29 de enero en
el discurso denominado “El estado de Unión” el presidente Bush dijo con toda
claridad que iba a la guerra. A la guerra en todo el mundo, y contra todos.
Y hay que reconocerle un mérito: a las palabras las acompaña con la acción.
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Bueno, pues eso es lo que hay que enfrentar. Entonces,
llamamos a todos, ¡a todos!, cada cual con su bandera al hombro, con su
bandera en alto, pero junto a quien quiera que sea que se oponga a la
guerra; que se oponga al imperialismo y que se oponga a la dictadura.
- Le dejo
entonces, la palabra a la asamblea, no sin antes decir que quisiera que
subieran a la mesa compañeros a los que veo y si hay alguien que no veo por
favor que se haga ver porque hay mucha gente. Quiero invitar al compañero
Julio Louis que es representante de la Corriente de Izquierda del Frente
Amplio de Uruguay, quiero invitar a un compañero, coronel retirado del
ejército, Horacio Ballester, quiero invitar al compañero economista y
periodista, Eric Calcagno, quiero invitar al compañero Fernando Bossi del
grupo Emancipación, el compañero Rubén Varone, del Frente Bolivariano...
quiero disculparme porque no había visto al decano de la Facultad de
Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, Dr. Federico Schuster
y, por favor, si estoy cometiendo una omisión ayúdenme a enmendarla
rápidamente. Tiene la palabra entonces el señor decano de la Facultad
(Aplausos prolongados).
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