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- La Revolución
Latinoamericana
- que encabeza
el bravo
- pueblo
Bolivariano de Venezuela
Federico Bernal, UL21
- El pueblo
venezolano y las fuerzas armadas leales y fieles a ese mismo pueblo
derrotaron al imperialismo golpista y fascista. En cuatro días, la
revolución Bolivariana se desprendió de todos sus traidores y más
acérrimos enemigos. Sin duda que aparecerán nuevos; quizás muchos otros
aguarden agazapados en las sombras, relamiéndose las heridas propinadas
por las
turbas insolentes.
Pero lo cierto es que los bolivarianos depuraron sus cuadros de
inmundicias y de falsos apóstoles, y a viento y marea atravesaron su
"bahía Cochinos" con ínfimas bajas, cero desgaste y en tiempo record.
- Si la oposición
estaba debilitada antes del golpe, ahora quedó absolutamente desarmada y
diezmada. Triunfó el pueblo, porque más allá de los errores y aciertos que
Chávez haya cometido, en Venezuela continúa existiendo una política y una
economía nacional, digna y soberana.
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Oposición
- La nueva
estrategia de la oposición en Venezuela consiste en aclamar que el
presidente de la república, el MVR, los Círculos Bolivarianos armados,
etc., deben ser mucho más tolerantes y reflexionar. Es decir, Chávez tiene
que rectificar. Sin embargo, esto no tiene lógica. Si él pretende
profundizar la Revolución -y están dadas todas las condiciones para que
así sea-, las contradicciones se intensificarán: las directrices y
políticas nacionales y populares serán siempre antioligárquicas y
antiimperialistas, salvo que Chávez sí se decida a reflexionar.
- El conflicto
radica y radicó en que la oligarquía venezolana nunca estará en paz hasta
tanto no se derogue la Constitución Bolivariana, hasta que no desaparezcan
las 49 leyes de la Habilitante, y hasta que PDVSA no vuelva a ser
controlado por manos imperiales -entre otras cosas-. No existe ninguna
posibilidad de que en un Estado colonial o semicolonial, minorías y
mayorías, o si prefieren, el pueblo y la oligarquía, puedan convivir y
fructiferar bajo un mismo gobierno. Ahora bien, Chávez descuidó
sobremanera los intereses de la clase media; ese fue uno de sus errores
-el otro gran error que habitualmente mencionaba era la falta de un
partido político bolivariano y de una organización revolucionaria sólida y
determinada-. La contra contrarrevolución eliminó su peor temor-.
- El hecho
desestabilizador por excelencia residió en que este estrato social (clase
media), marginado de la Revolución Bolivariana pasó a engrosar las filas
de las minorías. La oligarquía no se quedó atrás y lo aprovechó a sus
anchas.
- Creemos que en
su política frente a la clase media es donde Chávez debe rectificar, pues
ella no es antagónica a los intereses nacionales y populares. Entre otras
muchas cosas, tendrá que invertir más en PYMES, poniendo todas las fichas
en el desarrollo de una burguesía nacional sólida. Es complicado, pero
deberá hacerlo porque de lo contrario, esta masa de gente no dudará en
prestar nuevamente su fuerza a la oligarquía malherida.
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- ¡¡Se
puede!!
- Para todos
aquellos argentinos temerosos; y por qué no para los todos los
latinoamericanos subyugados y de pensamiento sumiso: ¡Se puede! El
imperialismo va a dar batalla, y mucha, pero el pueblo valeroso es cada
vez más consciente de su rol decisivo en la definitiva emancipación
nacional.
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- Una
clase magistral de política revolucionaria
- La lección
fundamental que dejó la contra contrarrevolución más contundente y corta
de la historia de la humanidad no fue para el imperialismo, sino más bien
para el pueblo de todos los países oprimidos del globo terráqueo, y muy
especialmente, para el pueblo latinoamericano. ¿Cuál fue la lección?...
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Minorías y Pueblo en América latina
- Las minorías de
los países coloniales y semicoloniales son aliadas del imperialismo, y
consecuentemente, antagónicas a los intereses de la mayoría.
- El problema que
tienen los distintos Estados de la América latina es que sus minorías son
antinacionales y que cualquier política que sea nacional polarizará ambas
fracciones, tal cual sucedió en Venezuela. Pero está polarización o
enfrentamiento extremo no es a causa de falta de democracia o de excesivo
populismo y caudillismo, como nos quieren hacer creer los golpistas
cosmopolitas, sino que se origina como consecuencia de un Proyecto
Político Nacional, bien Democrático y sumamente Soberano. Éste es el
verdadero verdugo de FEDECAMARAS, CTV, los MEDIOS MERCENARIOS DE DIFUSIÓN
MASIVOS, etc, etc. Minorías y pueblo en los países opresores
- Muy distinta es
la situación en los países del primer mundo. En ellos, tanto las minorías
como las mayorías conviven armoniosamente -aunque las contradicciones
aumentan considerablemente-. Las minorías exprimen, oprimen y explotan a
las mayorías de todo el planeta. Sin embargo, estas últimas también
exprimen-oprimen-explotan pero a las masas excluidas de los países
oprimidos.
- Por lo tanto,
toda política conducida por las grandes potencias favorece a sus minorías,
y, aunque afecte al resto de su población, esta no siente la usura ni la
injusticia pues aun soportan las injurias a causa de los pobres y
marginados que el Tercer Mundo fielmente aporta.
- En los países
del primer mundo las minorías no son antinacionales, ni reaccionarias para
con los intereses de su gobierno cómplice; en cambio, en nuestra América
latina, su rol político, económico y cultural obran maquiavélicas
intrigas. Son el germen del colonialismo, de nuestra pobreza y esclavitud;
son antinacionales y parasitarias de la riqueza de una gloriosa nación
contra la que siempre atentaron: son los hijos latinoamericanos y no
latinoamericanos del imperio.
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Conclusión
- No existirá
jamás en nuestros Estados-colonia ninguna política que permita contemplar
los intereses de las minorías y los de las mayorías respectivamente,
puesto que estas últimas constituyen el último eslabón de la cadena de
explotados y oprimidos del mundo entero, y como tales, están
imposibilitadas de transferir la miseria y explotación a otro grupo o
fracción.
- Será menester
gobernar democráticamente hasta eliminarlas (las oligarquías y otros
grupos antinacionales) de esta tierra Bolivariana y Sanmartiniana; y
gobernar democráticamente no significa otra cosa que llevar adelante una
política y economía nacional, popular y soberana, cueste lo que cueste.
- Confiamos en
Chávez y en el patriótico y valiente pueblo venezolano. Pero que no
reflexionen: no habrá ni existirá jamás en ningún Estado de nuestra Patria
Grande, un gobierno democrático que contemple los intereses de las
minorías antinacionales y los del pueblo.
- El imperialismo
no cesará en su intento por derrocar a Chávez; tampoco temblará su fusil
esclavizante ante cualquier otro insolente mal ejemplo de libertad y
autodeterminación. Esta vez vendrán con todo, y el desenlace de la próxima
arremetida sólo dependerá de cómo nos encuentre parados esa nueva
intromisión. El pueblo latinoamericano tendrá la última palabra. Más que
nunca: UNIDOS O DOMINADOS.
- ¡¡Viva la
revolución latinoamericana que encabeza el bravo pueblo Bolivariano de
Venezuela!
- Ahora le toca
entrar en acción al resto ¡¡¡Vamos que se puede!!!
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