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- LA DERROTA IMPERIAL DEL 13 DE ABRIL
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- Roberto López Sánchez
(Director de Formación General. LUZ)
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- La derrota política que los Estados Unidos
sufrieron el 13 de abril en nuestro país ha sido ignorada ex profeso por
muchos medios de comunicación, historiadores y analistas en general. Lo
acontecido en Venezuela ese día no tiene precedentes en la larga
historia de intervenciones que los norteamericanos tienen en su patio
trasero latinoamericano.
- Poco antes de
iniciarse el último trimestre del 2001 se dio inicio a un plan maestro
dirigido desde el Departamento de Estado cuya finalidad consistía en
sacar del poder a Hugo Chávez. Para ello se planificaron diversos
escenarios probables, algunos de los cuales convergieron positivamente
en el Golpe de Estado del 11 de abril.
- El resultado de
todas las intervenciones anteriores de los gringos en América Latina fue
la derrota de las fuerzas populares y el triunfo de las oligarquías
criollas que le son fieles. Así ocurrió en la Nicaragua de los años 30,
donde la injerencia yanqui culminó con el asesinato del líder
nacionalista Augusto César Sandino a manos del títere colocado por los
Estados Unidos, Anastasio Somoza. Otro tanto aconteció en 1954 en
Guatemala, cuando el apoyo yanqui a la invasión armada de Castillo Armas
permitió el derrocamiento del régimen constitucional de Jacobo Arbenz.
La historia se había repetido antes en nuestro propio país, en 1948,
cuando la embajada estadounidense en Caracas intervino activamente en el
golpe militar que derrocó a Rómulo Gallegos. En 1965 en República
Dominica, en la cual los Estados Unidos intervinieron bajo la mampara de
la OEA, con el fin de liquidar al movimiento nacionalista y popular que
encabezan militares revolucionarios como Caamaño. En 1973, Chile. En
1983, Granada. En 1989, Panamá. En todos esos países la intervención de
los Estados Unidos impidió la continuidad de procesos populares y
revolucionarios que intentaban construir un camino propio de desarrollo
político y económico para los pueblos latinoamericanos.
- Pero el pueblo
venezolano le tenía reservada una sorpresa a los Estados Unidos. Su plan
perfectamente orquestado no tomó en cuenta que Venezuela es un país que
lleva la revolución en la sangre, desde el mismo 19 de abril de 1810.
Los centenares de miles de venezolanos que tomaron las calles de
Caracas, Maracay y otras ciudades, y los oficiales y personal de tropa
de la fuerza armada que se insubordinaron ante los generales golpistas,
demostraron la voluntad democrática y constitucionalista de la gran
mayoría del país.
- La conspiración se
topó con un muro de concreto cuyos significados aún no logran
interpretar. Se creyeron sus propias mentiras mediáticas que decían que
el pueblo ya no apoyaba al presidente. Se tragaron sus propias infamias
que acusan al pueblo, a los pobres, a los humildes, de poseer una
absoluta incapacidad para razonar y actuar racionalmente. La realidad es
precisamente lo contrario. Cuando existía un absoluto silencio
informativo, cuando la censura era total, y cuando se intentaba imponer
el terror fascista para terminar de derrotar al proceso de cambios, fue
cuando las grandes mayorías populares tomaron las calles y se
movilizaron para restituir la constitución y la legalidad. La conciencia
de los venezolanos pudo más que la receta golpista de los yanquis y sus
representantes criollos. La derrota del imperio es la victoria de la
democracia popular.
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