Buenas noches. En el momento en que estamos desarrollando este acto, en
las calles de Venezuela y particularmente en las calles de Caracas, los
trabajadores y el pueblo venezolano están librando una batalla crucial,
decisiva para toda América Latina. Esto lo sabemos todos. Pero tal vez
no tenemos totalmente claro un punto que debo subrayar: no solo están
peleando, ¡¡están ganando!! (aplausos). El golpe ha sido
derrotado otra vez; otra vez, por las masas en la calle.
Ayer
fue un día tan histórico como el 13 de abril. Las masas bolivarianas
salieron a la calle por tercer día consecutivo pero con una consigna
diferente. Ayer fue un día clave: cambiaron las relaciones de fuerza en
Venzuela.
Ustedes saben que el
viernes, a última hora, un comando fascista – del cual después voy a dar
detalles – cometió un crimen contra la propia gente que dicen
representar. Fue un comando terrorista, teledirigido desde el exterior y
personalizado en un terrorista portugués el que disparó un arma en la
plaza Francia donde estaban concentrados los contrarrevolucionarios.
Terminaba una semana de absoluto fracaso del pretendido paro. No hubo
paro en Venezuela. No importa cuánto repitan lo contrario los medios de
comunicación.
Tomemos conciencia de que la gravedad del momento histórico que estamos
viviendo si no se puede medir de otro modo, hay que medirlo por la
vesania sin límites y sin precedentes de la conducta de la prensa. No de
la prensa venezolana: de la prensa mundial y muy específicamente de la
prensa argentina. Son mentiras, todo mentira, todo; no hay una sola cosa
cierta en sus afirmaciones. Y a la mentira hay que sumarle el
ocultamiento.
Cuando el viernes a la noche ocurrió este atentado terrorista quedó
claro que si al final del intento fallido de paralizar al país y de
sublevar a por lo menos una fracción de las FFAA se apelaba un acto
terrorista, era porque jugarían la carta de golpe de Estado de nuevo. Y
cuando las masa intuyeron esto salieron a la calle y al día siguiente
hubo más de dos millones y medio de personas. Dom millones de
manifestantes, o incluso más, ante el silencio absoluto de la prensa,
que llegó a querer comparar una movilización del entierro de las
víctimas con esa manifestación. Al final de la marcha habló el
presidente Chávez y ratificó la línea de continuidad de la Revolución. E
hizo algo más, que venía haciendo preparándo metódica y sistemáticamente
desde el mes de abril: organizando a las masas, promoviendo la
concientización y la organización de las masas en general y muy
particularmente de la clase trabajadora. Esa fue la tarea que más
enfatizó Chávez desde abril: movilizar y reorganizar al movimiento
obrero. Y lo consiguió. Ahora está a la vista.
Se
dio vuelta la relación de fuerzas en el conjunto de la sociedad porque
la clase obrera, que hasta ese momento había tenido una actitud pasiva,
tomó la vanguardia del movimiento social, y Chávez el sábado a la tarde
ante dos millones y medio de personas dijo: “quédense en las calles, no
abandonen la calle”. No hace falta decir que la consigna se cumplió.
Y el
domingo se generalizó otra consigna, porque el golpe de Estado estaba
siendo directamente vehiculizado por lo medios de difusión, por los
canales de televisión. Y las masas empezaron a rodear los canales de
televisión. Mientras esto ocurría pacíficamente pero con la fuerza y la
advertencia silenciosa que presupone tener cientos de miles de personas
rodeando un canal -no dispararon un tiro, no tiraron una piedra, sólo al
día siguiente, en Zulia, fue atacada y neutralizada una planta
transmisora- un comando terrorista atacó al canal oficial. Mientras
tanto una cantidad de gerentes de PDEVESA intentaron dar el último
zarpazo y lanzaron una ola de sabotajes en la empresa petrolera. Es así
que el lunes a la tarde se generaliza el llamado a rodear los canales,
mientras el presidente Chávez ordenaba la militarización de PDEVESA.
Pero la militarización de PDEVESA tiene un rasgo, hasta el momento, muy
particular, y cuya trascendencia a ustedes no se les escapará: hoy en
toda las dependencias de PDEVESA los obreros petroleros, los militares y
la población que vive en los lugares correspondientes tienen comandos
conjuntos a través de los cuales garantizan la producción y la
distribución del petróleo venezolano (aplausos).
No
tengo que decírselo a ustedes, pero en un lenguaje que algunos
pretendían pretérito, eso se llama revolución. Estamos delante de una
revolución en Venezuela. Pero a demás estamos delante del avance
victorioso de la revolución (aplausos).
Está
claro que en un cuadro internacional como el actual, está claro que en
un cuadro latinoamericano y específicamente sudamericano como el actual,
si nunca fue posible llevar hasta la última instancia una revolución en
un solo país, ahora lo es mucho menos. Por eso es muy importante asumir
que en Venezuela se está jugando nuestro futuro y que de lo que nosotros
hagamos o dejemos de hacer depende mucho de lo que suceda en Venezuela.
Lo que estamos haciendo hoy aquí no es ajeno a nuestra terrible realidad
local. Es parte de un mismo combate y es muy importante que le podamos
transmitir a los trabajadores, a las juventudes y a todo el pueblo
argentino que en un punto de nuestro combate, en un punto crucial de
nuestro combate, estamos ganando.
Multipliquémonos para hacer esa anunciación a nuestro pueblo, porque
está claro que el imperialismo no se va a quedar con las manos atadas,
está claro que esto no termina así, simplemente.
Ahora: ¿cómo sigue? Bueno podemos, saber como no sigue. El conocimiento
siempre tiene un punto de apoyo fundamental en la negativa: podemos
saber como no sigue: no hay golpe de Estado victorioso en Venezuela. La
gran incógnita, la dura y gran incógnita es si deciden desatar la guerra
ahora o sigue minando y preparando el terreno para desatarla en otro
momento. Es la única duda que queda. Ahora o más tarde. Hay un punto de
coincidencia entre el imperialismo y nosotros, me parece: a los dos nos
conviene que no sea ahora. Hay que ganar tiempo. Ellos lo necesitan para
recomponerse de una sucesión de derrotas que no pueden ni siquiera
entender. Lo que está pasando en Sudamérica en lo que va del año es de
una vertiginosidad tal, y de una profundidad tal, que los teóricos y los
dirigentes políticos del imperialismo están como un boxeador aturdido
por los golpes: no entienden lo que está pasando. Eso no quiere decir
que estén vencidos, que no haya que tener el máximo de los temores
frente a esta bestia malherida. Porque es las dos cosas: está muy
malherido, pero es un monstruo poderosísimo.
Estos
son los datos que informan el momento que estamos viviendo. Yo creo que
es altamente improbable que consigan sublevar algún regimiento, pero no
es imposible. Si se deciden – y cuando digo si se deciden estoy hablando
de Washington no de Venezuela – si se deciden pueden sublevar algunas
secciones de las Fuerzas Armadas. Tengo la más absoluta convicción de
que en caso de que esto ocurriera será aplastado por las fuerzas
revolucionarias militares y civiles, pero a un costo muy alto. El costo
en términos humanos sería muy alto, porque al lado de eso sin ninguna
duda habría una oleada terrorista desatada por la oligarquía y el
imperialismo. Hay que estar preparado para desmontar la campaña de
mentiras que si ahora es de la magnitud que vemos, imagínense en lo que
se va a transformar si es que llegamos a una situación de confrontación
efectiva. Hay que multiplicar la capacidad de decir la verdad. Podemos:
no le tengamos terror al poderío de los medios de comunicación: es un
tigre de papel... (Alicia Castro informa que en la sala está Canal 9).
Está
Canal Nueve me dicen. Bueno, yo que soy un trabajador de prensa, tengo
el máximo respeto por los trabajadores de prensa, y sé que hay que
diferenciar muy bien al trabajador de la empresa para la cual trabaja (aplausos).
Pero yo hago un llamado a la conciencia de todos los trabajadores,
porque no se puede ni por omisión ni por desesperación, ser vehículo de
una camarilla fascista imperialista que está controlando ese canal.
¡Renuncien compañeros! Vamos a tratar de conseguirles trabajo en prensa
alternativa y a ganar muy poco; pero no sean vehículos de alguien que
pretende no solamente más miseria, sino muchísima sangre para este país.
Bueno... ya ven, es lo mismo, es lo mismo, no cambié de tema, y esto no
es una digresión: es el mismo tema. Sólo que acá se presenta de otra
manera.
Yo
creo, entonces, que es altamente dificultoso que se subleve alguna
división militar, aunque no debemos descartarlo. Es imposible que sigan
intentando paros, no se puede y además ya el gobierno no lo puede seguir
tolerando. Justamente, es lo que han buscado sistemáticamente: forzar la
mano para que el gobierno tome medidas que puedan ser presentadas en el
exterior como medidas dictatoriales.
Déjenme decirles que yo creo que Chávez ha manejado esto con una
increíble inteligencia (aplausos). Pero hay límites. Es altamente
probable que con las masas en la calle rodeando los canales de
televisión se pueda cumplir una ley, se deba, inexorablemente, cumplir
una ley – que no es de ahora–según la cual ante intentos sediciosos por
parte de un medio de comunicación, el Estado le retira la licencia al
licenciatario. Porque estos señores golpistas y fascistas no son dueños
de los canales de televisión, son dueños de las empresas, pero los
canales son licencias que da el Estado. Entonces es altamente probable
que el Estado a partir de la semana que viene, o les doblega la moral y
dejándolos en el ejercicio de los canales les impone un cambio -cosa
harto dificultosa- o sencillamente empieza a retirar licencias. También
por allí va a venir una campaña que denunciará a Chávez como un
dictador, también allí tenemos que salir a multiplicar periódicos,
volantes, conferencias, para decir la verdad.
Pero
en un sentido, lo más importante es lo ocurrido con PDEVESA: se terminó
la situación de ambigüedad y de dualidad; de control del enemigo. Se
terminó ayer. Ayer renunció toda la comisión directiva y eso no vuelve (aplausos).
En un balance sobre el golpe de abril yo le preguntaba al presidente
Chávez sobre el detonante de entonces.El me decía que fue PDEVESA, que
habia que tomar una colina, se había tenido la fuerza para tomarla y la
tomaron, pero después no tenían la línea de abastecimiento para sostener
la colina. Desde entonces Chávez manejó esto con una combinación de
concesiones que a muchos les parecían intolerables y movimientos que
ahora aparecen en la superficie. Precisamente porque tenía que formar
esa línea de abastecimiento. Era una metáfora militar que hacía pero que
tiene una carnadura muy concreta, porque la línea de abastecimiento eran
los obreros petroleros hoy organizados y con la empresa en sus manos:
¡no vuelve la directiva de PDEVESA! (aplausos)
Aunque tampoco se ha difundido esto, el hecho es que de abril a acá
fueron separados de sus cargos 400 altos jefes militares. La
contrarrevolución tiene seguramente algo, pero no tiene el control de
las Fuerzas Armadas. El conjunto de las Fuerzas Armadas está bajo mando
revolucionario (aplausos).
Y dos
datos más: ayer cuando jugaron todas sus cartas, incluso los bancos
llamaron a parar. Hasta ahora habían hecho un doble juego, pero ayer los
bancos llamaron a parar y tres o cuatro grandes empresas transnacionales
llamaron a parar también. Los obreros abrieron algunas de esas empresas.
La efectividad del fallido paro no aumentó, pero ellos se expusieron
totalmente como golpistas.
Ahora: ¿qué pasa mañana miércoles, el jueves y el próximo lunes también?
Vean cuál es el nuevo cuadro de situación: las masas en la calle, el
paro fallido, PDEVESA en manos del gobierno, el gobierno crispado y con
las masas no solamente apoyándolo. El propio presidente Chávez me decía
luego de una sucesión impresionante de asambleas obreras en Puerto
Ordaz, en agosto pasado: “a esto no lo para nadie. Y si yo lo quisiera
parar me pasan por arriba”.
Bueno: con los canales absolutamente desprestigiados y probablemente con
pérdida de licencia; los bancos con la soga al cuello, yo creo que viene
una escalada de medidas económicas y políticas que va a completar la
adquisición de los instrumentos que el gobierno hasta ahora no tenía
para ejercer el poder: control de cambios, control de PDEVESA, limpieza
del aparato del Estado (profundamente penetrado por el enemigo), y una
contraofensiva en las calles contra el sector beligerante de la
oposición; y con un cuidado de cirujano para el sector opositor no
beligerante.
Yo
creo que este es el cuadro. Lo que nos queda como incógnita, insisto, es
si después o ahora -en estos momentos tal vez- el enemigo de la
humanidad decide desatar la beligerancia o limitarse a seguir
presionando. En cualquiera de los dos casos, en cualquiera de las dos
hipótesis, la situación será extraordinariamente tensa. Porque sino se
la intenta sesgar por la vía de una confrontación sangrienta, la
revolución avanza y da pasos efectivos en las próximas semanas –aunque
no será todavía, creo, y durante todo un tiempo, un cambio cualitativo y
una revolución socialista, es otro tema a estudiar y a considerar con
mucho cuidado– pero la revolución va avanzar para consolidar aquellos
instrumentos básicos de ejercicio del poder, con lo cual tendremos una
victoria que excederá absolutamente la geografía venezolana.
En
esa hipótesis o en la hipótesis de beligerancia inmediata, en Argentina
esto tiene una repercusión extraordinaria, múltiple. En primer lugar
porque nuestro pueblo, nuestra clase obrera, nuestra juventud, está con
una ansiedad, probablemente sin precedentes en nuestra historia,
buscando una manera de expresarse. Y la victoria de Venezuela va a
encarnar en Argentina de manera inmediata. Ya está creciendo y buscando
una manera de consolidarse. Y va a encarnar, no tengo la menor duda de
eso. Pero además la consolidación del gobierno venezolano, del gobierno
revolucionario venezolano, consolida un bloque antiimperialista de hecho
en América Latina. Un bloque antiimperialista que tiene tres puntos de
apoyo, hoy por hoy inconmovibles: Venezuela, está claro; Brasil, que el
primero de enero cambia de gobierno; y el tercero no es novedad para
nadie; es menos fuerte desde el punto de vista del desarrollo
industrial, del número de sus habitantes, pero tiene una fuerza que no
reside en el número ni en los números: Cuba revolucionaria es de hecho
la vanguardia de este proceso imparable compañeros (aplausos).
Pero
por mucho que sea imparable no quiere decir que no van a tratar de
pararlo. Todo lo contrario: al bloque antiimperialista le van a intentar
confrontar un bloque pro-imperialista. Y el punto crucial en este
momento es que está en discusión qué papel va jugar Argentina...
(risas) No, no, no, discúlpenme que ya dé por entendido el
significado de las risas, pero no, no es seguro, porque estoy hablando
de Argentina... no del gobierno argentino (aplausos), me parece
que si Argentina no quiere y nosotros hacemos lo que debemos hacer, el
gobierno como mínimo acepta la voluntad argentina y como norma se cae y
da lugar a un gobierno que represente de verdad a los argentinos. Y en
eso estamos. Pero en todo caso debemos asumir claramente que Estados
Unidos está tratando de montar un contraeje con puntos de apoyo en
Bogotá, en Santiago y en Buenos Aires. Y que va a hacer lo imposible
para llegar a esto. Y que el hecho de que sea posible o imposible no
está escrito en ningún lado, depende de nosotros, nosotros podemos
evitarlo (aplausos).
Yo
creo que tenemos que sumarnos a este combate antiimperialista
continental como pueblo consciente y organizado. Y para eso tenemos que
crear un instrumento capaz de conducir el combate, capaz de presentarse
ante nuestra gente como una verdadera alternativa para más de 30
millones de habitantes, capaz de presentarse como una alternativa que
propone, justamente, unificar un combate único a nivel latinoamericano y
que si bien dará ese combate en cuanto escenario sea necesario, incluido
el de las elecciones, no tiene como objetivo ganar una diputación o un
cargo de cualquier tipo. Tenemos que hacer carne en nuestra gente que se
está gestando, crece y va a nacer una herramienta política de masas
nueva. No nueva por la novedad: nueva porque será capaz de integrar toda
nuestra historia y de darle sentido y de impedir que el enemigo continúe
disgregándonos y deshaciéndonos como está haciendo en este momento.
Es la
hora. Y esta reunión y las caras aquí presentes y los nombres que aún
sin estar presentes se han sumado a este llamado, deja a las claras que
no sólo es necesario compañeros y compañeras: también es posible crear
un bloque antiimperialista de masas en Argentina
Y ése
es el sentido de mi intervención acerca de la situación en Venezuela,
que no puedo separar ni por un instante de la nuestra propia, Gracias.
(aplausos)