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Texto completo

de la exposición

de Luis Bilbao

 

Buenas noches. En el momento en que estamos desarrollando este acto, en las calles de Venezuela y particularmente en las calles de Caracas, los trabajadores y el pueblo venezolano están librando una batalla crucial, decisiva para toda América Latina. Esto lo sabemos todos. Pero tal vez no tenemos totalmente claro un punto que debo subrayar: no solo están peleando, ¡¡están ganando!! (aplausos). El golpe ha sido derrotado otra vez; otra vez, por las masas en la calle.

Ayer fue un día tan histórico como el 13 de abril. Las masas bolivarianas salieron a la calle por tercer día consecutivo pero con una consigna diferente. Ayer fue un día clave: cambiaron las relaciones de fuerza en Venzuela.

Ustedes saben que el viernes, a última hora, un comando fascista – del cual después voy a dar detalles – cometió un crimen contra la propia gente que dicen representar. Fue un comando terrorista, teledirigido desde el exterior y personalizado en un terrorista portugués el que disparó un arma en la plaza Francia donde estaban concentrados los contrarrevolucionarios. Terminaba una semana de absoluto fracaso del pretendido paro. No hubo paro en Venezuela. No importa cuánto repitan lo contrario los medios de comunicación.

Tomemos conciencia de que la gravedad del momento histórico que estamos viviendo si no se puede medir de otro modo, hay que medirlo por la vesania sin límites y sin precedentes de la conducta de la prensa. No de la prensa venezolana: de la prensa mundial y muy específicamente de la prensa argentina. Son mentiras, todo mentira, todo; no hay una sola cosa cierta en sus afirmaciones. Y a la mentira hay que sumarle el ocultamiento.

Cuando el viernes a la noche ocurrió este atentado terrorista quedó claro que si al final del intento fallido de paralizar al país y de sublevar a por lo menos una fracción de las FFAA se apelaba un acto terrorista, era porque jugarían la carta de golpe de Estado de nuevo. Y cuando las masa intuyeron esto salieron a la calle y al día siguiente hubo más de dos millones y medio de personas. Dom millones de manifestantes, o incluso más, ante el silencio absoluto de la prensa, que llegó a querer comparar una movilización del entierro de las víctimas con esa manifestación. Al final de la marcha habló el presidente Chávez y ratificó la línea de continuidad de la Revolución. E hizo algo más, que venía haciendo preparándo metódica y sistemáticamente desde el mes de abril: organizando a las masas, promoviendo la concientización y la organización de las masas en general y muy particularmente de la clase trabajadora. Esa fue la tarea que más enfatizó Chávez desde abril: movilizar y reorganizar al movimiento obrero. Y lo consiguió. Ahora está a la vista.

Se dio vuelta la relación de fuerzas en el conjunto de la sociedad porque la clase obrera, que hasta ese momento había tenido una actitud pasiva, tomó la vanguardia del movimiento social, y Chávez el sábado a la tarde ante dos millones y medio de personas dijo: “quédense en las calles, no abandonen la calle”. No hace falta decir que la consigna se cumplió.

Y el domingo se generalizó otra consigna, porque el golpe de Estado estaba siendo directamente vehiculizado por lo medios de difusión, por los canales de televisión. Y las masas empezaron a rodear los canales de televisión. Mientras esto ocurría pacíficamente pero con la fuerza y la advertencia silenciosa que presupone tener cientos de miles de personas rodeando un canal -no dispararon un tiro, no tiraron una piedra, sólo al día siguiente, en Zulia, fue atacada y neutralizada una planta transmisora- un comando terrorista atacó al canal oficial. Mientras tanto una cantidad de gerentes de PDEVESA intentaron dar el último zarpazo y lanzaron una ola de sabotajes en la empresa petrolera. Es así que el lunes a la tarde se generaliza el llamado a rodear los canales, mientras el presidente Chávez ordenaba la militarización de PDEVESA. Pero la militarización de PDEVESA tiene un rasgo, hasta el momento, muy particular, y cuya trascendencia a ustedes no se les escapará: hoy en toda las dependencias de PDEVESA los obreros petroleros, los militares y la población que vive en los lugares correspondientes tienen comandos conjuntos a través de los cuales garantizan la producción y la distribución del petróleo venezolano (aplausos).

No tengo que decírselo a ustedes, pero en un lenguaje que algunos pretendían pretérito, eso se llama revolución. Estamos delante de una revolución en Venezuela. Pero a demás estamos delante del avance victorioso de la revolución (aplausos).

Está claro que en un cuadro internacional como el actual, está claro que en un cuadro latinoamericano y específicamente sudamericano como el actual, si nunca fue posible llevar hasta la última instancia una revolución en un solo país, ahora lo es mucho menos. Por eso es muy importante asumir que en Venezuela se está jugando nuestro futuro y que de lo que nosotros hagamos o dejemos de hacer depende mucho de lo que suceda en Venezuela. Lo que estamos haciendo hoy aquí no es ajeno a nuestra terrible realidad local. Es parte de un mismo combate y es muy importante que le podamos transmitir a los trabajadores, a las juventudes y a todo el pueblo argentino que en un punto de nuestro combate, en un punto crucial de nuestro combate, estamos ganando.

Multipliquémonos para hacer esa anunciación a nuestro pueblo, porque está claro que el imperialismo no se va a quedar con las manos atadas, está claro que esto no termina así, simplemente.

Ahora: ¿cómo sigue? Bueno podemos, saber como no sigue. El conocimiento siempre tiene un punto de apoyo fundamental en la negativa: podemos saber como no sigue: no hay golpe de Estado victorioso en Venezuela. La gran incógnita, la dura y gran incógnita es si deciden desatar la guerra ahora o sigue minando y preparando el terreno para desatarla en otro momento. Es la única duda que queda. Ahora o más tarde. Hay un punto de coincidencia entre el imperialismo y nosotros, me parece: a los dos nos conviene que no sea ahora. Hay que ganar tiempo. Ellos lo necesitan para recomponerse de una sucesión de derrotas que no pueden ni siquiera entender. Lo que está pasando en Sudamérica en lo que va del año es de una vertiginosidad tal, y de una profundidad tal, que los teóricos y los dirigentes políticos del imperialismo están como un boxeador aturdido por los golpes: no entienden lo que está pasando. Eso no quiere decir que estén vencidos, que no haya que tener el máximo de los temores frente a esta bestia malherida. Porque es las dos cosas: está muy malherido, pero es un monstruo poderosísimo.

Estos son los datos que informan el momento que estamos viviendo. Yo creo que es altamente improbable que consigan sublevar algún regimiento, pero no es imposible. Si se deciden – y cuando digo si se deciden estoy hablando de Washington no de Venezuela – si se deciden pueden sublevar algunas secciones de las Fuerzas Armadas. Tengo la más absoluta convicción de que en caso de que esto ocurriera será aplastado por las fuerzas revolucionarias militares y civiles, pero a un costo muy alto. El costo en términos humanos sería muy alto, porque al lado de eso sin ninguna duda habría una oleada terrorista desatada por la oligarquía y el imperialismo. Hay que estar preparado para desmontar la campaña de mentiras que si ahora es de la magnitud que vemos, imagínense en lo que se va a transformar si es que llegamos a una situación de confrontación efectiva. Hay que multiplicar la capacidad de decir la verdad. Podemos: no le tengamos terror al poderío de los medios de comunicación: es un tigre de papel... (Alicia Castro informa que en la sala está Canal 9).

Está Canal Nueve me dicen. Bueno, yo que soy un trabajador de prensa, tengo el máximo respeto por los trabajadores de prensa, y sé que hay que diferenciar muy bien al trabajador de la empresa para la cual trabaja (aplausos). Pero yo hago un llamado a la conciencia de todos los trabajadores, porque no se puede ni por omisión ni por desesperación, ser vehículo de una camarilla fascista imperialista que está controlando ese canal. ¡Renuncien compañeros! Vamos a tratar de conseguirles trabajo en prensa alternativa y a ganar muy poco; pero no sean vehículos de alguien que pretende no solamente más miseria, sino muchísima sangre para este país.

Bueno... ya ven, es lo mismo, es lo mismo, no cambié de tema, y esto no es una digresión: es el mismo tema. Sólo que acá se presenta de otra manera.

Yo creo, entonces, que es altamente dificultoso que se subleve alguna división militar, aunque no debemos descartarlo. Es imposible que sigan intentando paros, no se puede y además ya el gobierno no lo puede seguir tolerando. Justamente, es lo que han buscado sistemáticamente: forzar la mano para que el gobierno tome medidas que puedan ser presentadas en el exterior como medidas dictatoriales.

Déjenme decirles que yo creo que Chávez ha manejado esto con una increíble inteligencia (aplausos). Pero hay límites. Es altamente probable que con las masas en la calle rodeando los canales de televisión se pueda cumplir una ley, se deba, inexorablemente, cumplir una ley – que no es de ahora–según la cual ante intentos sediciosos por parte de un medio de comunicación, el Estado le retira la licencia al licenciatario. Porque estos señores golpistas y fascistas no son dueños de los canales de televisión, son dueños de las empresas, pero los canales son licencias que da el Estado. Entonces es altamente probable que el Estado a partir de la semana que viene, o les doblega la moral y dejándolos en el ejercicio de los canales les impone un cambio -cosa harto dificultosa- o sencillamente empieza a retirar licencias. También por allí va a venir una campaña que denunciará a Chávez como un dictador, también allí tenemos que salir a multiplicar periódicos, volantes, conferencias, para decir la verdad.

Pero en un sentido, lo más importante es lo ocurrido con PDEVESA: se terminó la situación de ambigüedad y de dualidad; de control del enemigo. Se terminó ayer. Ayer renunció toda la comisión directiva y eso no vuelve (aplausos). En un balance sobre el golpe de abril yo le preguntaba al presidente Chávez sobre el detonante de entonces.El me decía que fue PDEVESA, que habia que tomar una colina, se había tenido la fuerza para tomarla y la tomaron, pero después no tenían la línea de abastecimiento para sostener la colina. Desde entonces Chávez manejó esto con una combinación de concesiones que a muchos les parecían intolerables y movimientos que ahora aparecen en la superficie. Precisamente porque tenía que formar esa línea de abastecimiento. Era una metáfora militar que hacía pero que tiene una carnadura muy concreta, porque la línea de abastecimiento eran los obreros petroleros hoy organizados y con la empresa en sus manos: ¡no vuelve la directiva de PDEVESA! (aplausos)

Aunque tampoco se ha difundido esto, el hecho es que de abril a acá fueron separados de sus cargos 400 altos jefes militares. La contrarrevolución tiene seguramente algo, pero no tiene el control de las Fuerzas Armadas. El conjunto de las Fuerzas Armadas está bajo mando revolucionario (aplausos).

Y dos datos más: ayer cuando jugaron todas sus cartas, incluso los bancos llamaron a parar. Hasta ahora habían hecho un doble juego, pero ayer los bancos llamaron a parar y tres o cuatro grandes empresas transnacionales llamaron a parar también. Los obreros abrieron algunas de esas empresas. La efectividad del fallido paro no aumentó, pero ellos se expusieron totalmente como golpistas.

Ahora: ¿qué pasa mañana miércoles, el jueves y el próximo lunes también? Vean cuál es el nuevo cuadro de situación: las masas en la calle, el paro fallido, PDEVESA en manos del gobierno, el gobierno crispado y con las masas no solamente apoyándolo. El propio presidente Chávez me decía luego de una sucesión impresionante de asambleas obreras en Puerto Ordaz, en agosto pasado: “a esto no lo para nadie. Y si yo lo quisiera parar me pasan por arriba”.

Bueno: con los canales absolutamente desprestigiados y probablemente con pérdida de licencia; los bancos con la soga al cuello, yo creo que viene una escalada de medidas económicas y políticas que va a completar la adquisición de los instrumentos que el gobierno hasta ahora no tenía para ejercer el poder: control de cambios, control de PDEVESA, limpieza del aparato del Estado (profundamente penetrado por el enemigo), y una contraofensiva en las calles contra el sector beligerante de la oposición; y con un cuidado de cirujano para el sector opositor no beligerante.

Yo creo que este es el cuadro. Lo que nos queda como incógnita, insisto, es si después o ahora -en estos momentos tal vez- el enemigo de la humanidad decide desatar la beligerancia o limitarse a seguir presionando. En cualquiera de los dos casos, en cualquiera de las dos hipótesis, la situación será extraordinariamente tensa. Porque sino se la intenta sesgar por la vía de una confrontación sangrienta, la revolución avanza y da pasos efectivos en las próximas semanas –aunque no será todavía, creo, y durante todo un tiempo, un cambio cualitativo y una revolución socialista, es otro tema a estudiar y a considerar con mucho cuidado– pero la revolución va avanzar para consolidar aquellos instrumentos básicos de ejercicio del poder, con lo cual tendremos una victoria que excederá absolutamente la geografía venezolana.

En esa hipótesis o en la hipótesis de beligerancia inmediata, en Argentina esto tiene una repercusión extraordinaria, múltiple. En primer lugar porque nuestro pueblo, nuestra clase obrera, nuestra juventud, está con una ansiedad, probablemente sin precedentes en nuestra historia, buscando una manera de expresarse. Y la victoria de Venezuela va a encarnar en Argentina de manera inmediata. Ya está creciendo y buscando una manera de consolidarse. Y va a encarnar, no tengo la menor duda de eso. Pero además la consolidación del gobierno venezolano, del gobierno revolucionario venezolano, consolida un bloque antiimperialista de hecho en América Latina. Un bloque antiimperialista que tiene tres puntos de apoyo, hoy por hoy inconmovibles: Venezuela, está claro; Brasil, que el primero de enero cambia de gobierno; y el tercero no es novedad para nadie; es menos fuerte desde el punto de vista del desarrollo industrial, del número de sus habitantes, pero tiene una fuerza que no reside en el número ni en los números: Cuba revolucionaria es de hecho la vanguardia de este proceso imparable compañeros (aplausos).

Pero por mucho que sea imparable no quiere decir que no van a tratar de pararlo. Todo lo contrario: al bloque antiimperialista le van a intentar confrontar un bloque pro-imperialista. Y el punto crucial en este momento es que está en discusión qué papel va jugar Argentina... (risas) No, no, no, discúlpenme que ya dé por entendido el significado de las risas, pero no, no es seguro, porque estoy hablando de Argentina... no del gobierno argentino (aplausos), me parece que si Argentina no quiere y nosotros hacemos lo que debemos hacer, el gobierno como mínimo acepta la voluntad argentina y como norma se cae y da lugar a un gobierno que represente de verdad a los argentinos. Y en eso estamos. Pero en todo caso debemos asumir claramente que Estados Unidos está tratando de montar un contraeje con puntos de apoyo en Bogotá, en Santiago y en Buenos Aires. Y que va a hacer lo imposible para llegar a esto. Y que el hecho de que sea posible o imposible no está escrito en ningún lado, depende de nosotros, nosotros podemos evitarlo (aplausos).

Yo creo que tenemos que sumarnos a este combate antiimperialista continental como pueblo consciente y organizado. Y para eso tenemos que crear un instrumento capaz de conducir el combate, capaz de presentarse ante nuestra gente como una verdadera alternativa para más de 30 millones de habitantes, capaz de presentarse como una alternativa que propone, justamente, unificar un combate único a nivel latinoamericano y que si bien dará ese combate en cuanto escenario sea necesario, incluido el de las elecciones, no tiene como objetivo ganar una diputación o un cargo de cualquier tipo. Tenemos que hacer carne en nuestra gente que se está gestando, crece y va a nacer una herramienta política de masas nueva. No nueva por la novedad: nueva porque será capaz de integrar toda nuestra historia y de darle sentido y de impedir que el enemigo continúe disgregándonos y deshaciéndonos como está haciendo en este momento.

Es la hora. Y esta reunión y las caras aquí presentes y los nombres que aún sin estar presentes se han sumado a este llamado, deja a las claras que no sólo es necesario compañeros y compañeras: también es posible crear un bloque antiimperialista de masas en Argentina

Y ése es el sentido de mi intervención acerca de la situación en Venezuela, que no puedo separar ni por un instante de la nuestra propia, Gracias. (aplausos)