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EL PARTIDO DE LA REVOLUCIÓN
 
Por Adán Chávez
 
En esta nueva etapa del proceso revolucionario venezolano, se plantea la urgente necesidad de introducir en la discusión diaria de los diferentes factores que lo apoyan, los planteamientos teóricos necesarios que permitan avanzar hacia la conformación del partido de la revolución bolivariana, el partido que además de contar con un sólido aparato electoral, se transforme en la fuerza orgánica y política del nuevo tiempo y que sirva de soporte básico al proceso de cambios que debe impulsarse cada día con mayor fuerza en el país.
Del análisis teórico y de la práctica diaria debe surgir la concreción de una organización que más allá de los intereses grupales, de los egoísmos por siglas, tenga como plan estratégico fundamental la consolidación de la Revolución Bolivariana. Además de considerar como máxima indiscutible, el hecho de que para lograr el triunfo definitivo, es indispensable lograr la unidad de todas las agrupaciones políticas que son, sin duda, impulsoras ciertas de la transformación estructural de la nación.
Por supuesto que no debe perderse de vista el hecho primordial de que la unidad no se decreta, sino que tendrá que surgir del hecho mismo de la praxis política para que pueda ser auténtica y efectiva. Ya lo planteaba Simón Bolívar en su discurso del 4 de julio de 1812, en la Sociedad Patriótica de Caracas “... lo que queremos es que esa unión sea efectiva y para animarnos a la gloriosa empresa de nuestra libertad; unirnos para reposar y para dormir en los brazos de la apatía, ayer fue una mengua, hoy una traición...”. Hacia allí debemos apuntalar nuestros principales esfuerzos, todos los revolucionarios de esta patria venezolana.
Hacia lo consolidación del partido que, a partir de los planteamientos ideológicos de Bolívar, Rodríguez y Zamora, y mediante la participación directa y auténtica del pueblo venezolano, accione socialmente con el objetivo fundamental de refundar la República. Esto con el fin de lograr, como lo establece la Constitución de 1999, una sociedad democrática, participativa y protagónica; multiétnica y pluricultural; un estado de justicia social donde se establezcan y consoliden los valores de la libertad, la independencia, la paz, la solidaridad, el bien común, la integridad territorial y la convivencia comunitaria, entre otros. Para ello el nuevo partido de la revolución venezolana debe constituirse en una organización sólida, unitaria, política e ideológicamente compenetrada con los poderes creadores del pueblo y que se perfile más allá del tradicional aparato partidista. Es decir, debe ser la vanguardia dirigente de una enorme y profunda conjunción de fuerzas, con individuos de los más variados estratos sociales, políticos y culturales, capaz de mantenerse a tono con la conciencia y la cultura del pueblo venezolano.
Ahora bien, este partido de la revolución tiene que estar integrado por auténticos líderes revolucionarios, líderes que como se ha planteado en otras oportunidades, deben ante todo, conocer y practicar a profundidad la teoría político-ideológica de proceso transformador; teoría y praxis que lo muestre ante la sociedad como un ser honesto, veraz, digno, patriota, solidario, con amplitud en el análisis, crítico y autocrítico, humilde, con enorme vocación de servicio, flexible, que asuma el sentido de lo colectivo como una manera de incrementar su capacidad de entrega, que combata el empirismo, el dogmatismo y el reformismo.
Formando y consolidando este liderazgo, se tendrá a mediano plazo el partido revolucionario de la nueva República de la V República. En esta etapa de transición, analicemos y evaluemos estos planteamientos, para continuar avanzando hacia el logro definitivo de la organización requerida por este proceso de cambio; la organización que sea el apoyo inquebrantable de la Revolución Bolivariana.