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VENEZUELA: el día en que un pueblo venció el inmenso poder

 

Stella Calloni
 
El trazado de la conspiración contra el gobierno del presidente Hugo Chávez en Venezuela fue tan burdo en su concepción general, que asombra y sólo pudo tener algo de efectividad por la contrarrevolución  mediática mayor de los últimos tiempos. En general se lograba la complicidad de muchos medios al interior del país mediante la corrupción y la compra descarada de periodistas, cuando se preparaba un golpe, como sucedió en Chile.En este caso la conspiración se extendió como reguero de pólvora, porque casi la totalidad de los medios masivos está en manos del concentradísimo poder económico. Así las grandes empresas televisivas se transformaron en simples repetidoras de las necesidades desinformativas de los golpistas. No hubo casi excepción y esto ha significado una enorme y sana pérdida de credibilidad entre la población que ya estaba observando la decadencia periodística. En Argentina la campaña contra Chávez no era nueva. Se inició desde el mismo momento en que su popularidad, basada especialmente en su sinceridad para plantear la realidad de su país y su propio y creativo proyecto, creció en Venezuela hasta desbordar a los viejos partidos que se habían turnado en el poder para quedarse con las enormes riquezas petroleras. En los últimos 30 años ingresaron a Venezuela casi 300 mil millones de dólares en ganancias petroleras.. Pero el país de los "democráticos" COPEI y Acción Democrática que debía tener un nivel de vida más alto que Suecia -por ejemplo- tenía el 80 por ciento de la población en la pobreza absoluta. En Venezuela, tierra de enormes posibilidades para la agricultura se importaban los alimentos. Mucho antes de llegar a la presidencia Chávez hablaba ya del que el oro negro sirviera para sembrar "el oro verde"y que los venezolanos accedieran a la igualdad y a la justicia. Ya ese lenguaje era temible para aquellos que se mecen en la cuna del imperio. Por eso comenzó la degradación de su figura que algunos intelectuales convalidaron con una frivolidad asombrosa, cuando no con la complicidad del cooptado. La llegada de Chávez al poder, por la ola de votos que acabó con el armado bipartidista venezolano, los convenció de que se estaba creando un "modelo peligroso" para el proyecto hegemónico en la región. Chávez no sólo transformó en leyes constitucionales un proyecto de soberanía independencia y justicia social auténtica, sino que en política exterior decidió jugar a campo abierto. No hubo tapujos ni escondites. El mismo lo definió "soy el presidente de un país soberano que actúa en defensa de los intereses de su país" y de su región. El impulso que dio a la integración, los pasos que unieron a Venezuela con Brasil, que tomó el liderazgo del Mercado Común del Sur (Mercosur) como una necesidad de sobrevivencia para la región, su viaje para poner en escena nuevamente a la Organización de los países exportadores de petróleo (OPEP) desafiando las prohibiciones escandalosas de Washington , entre tantos otros elementos de dignidad que ya no estábamos acostumbrados a ver -salvo en la excepción de un país pequeño, pero inmenso en dignidades como es Cuba- colocó al presidente venezolano en el ojo del huracán. Fue más lejos, creó mecanismos de justicia internacional para ayudar a los países más pobres de la región que debían comprometer todos su presupuestos para la compra del petróleo, desafió los mandatos estadounidenses y se negó a genuflexiones vergonzosas en las digitadas Cumbres presidenciales, Su posición de abierta amistad con Cuba fue tan fuerte a lo externo, como la redacción final de la Constitución bolivariana, una de las más avanzadas quizás del mundo en estos momentos y especialmente clave para la defensa de un pueblo y un país de Latinoamérica y el Tercer Mundo. Sería largo enumerar todo lo actuado, que fue escondido bajo siete llaves por el sistema informativo. Lo cierto es que el golpe de Estado que se gestaba desde hace tiempo se aceleró ante el aumento de los precios del petróleo y las urgencias estratégicas del Plan Colombia, la pata militar para el engendro económico del ALCA. Hubo conatos fracasados todos hasta que se instrumentó el llamado manual para desestabilizar, cuyos elementos han enumerado los Diputados Nicolás Maduro y Ángel Rodríguez, del Movimiento V República, que mostraban la repetición de la fórmula aplicada en Chile, pero en tiempos distintos en el terreno mediático. " Se debe reclutar a algunos políticos neoconservadores y periodistas en situación de oferta al mejor postor.Crear un partido político de corte neofascista con algún nombre acorde como lo es en Venezuela PRIMERO JUSTICIA equivalente al PATRIA Y LIBERTAD de la Chile de Allende, para así dirigir una campaña de confusión dirigida a la clase media.Reclutar a sectores conservadores de la Iglesia Católica y construir la imagen televisiva de sacerdotes" acompañando las acciones tal como se hizo en Chile y por cierto en Panamá preparando la invasión de diciembre de 1989.Luego buscar el momento de actuar. Armando paros huelgas, movilizaciones" ataques a la moneda nacional y circulación de falsos rumores, recogidos por la prensa adicta, que en Venezuela es mayoritaria". A eso se agregó la búsqueda de militares para hacer el cuadro perfecto y con todo ese cóctel batiéndose armar la campaña de prensa hacia el exterior, que en este caso era infinitamente más fácil que en tiempos de Allende en Chile, por el gran poder concentrado. Los datos y precisiones de lo actuado por Washington ya están a la luz pública.Pero hay que hacer constar las maravillas de cómo se derrotó semejante conspiración a pesar de la unificación informativa y la manipulación grosera. Un elemento básico fue la integridad de Chávez al negarse a renunciar y aunque los golpistas mintieron en las primeras horas, la noticia corrió como reguero por esos senderos desconocidos para el gran poder. Los mismos que tomaron hace un tiempo los indígenas ecuatorianos cuando el gobierno les cerró todas las entradas a Quito y entonces reconstruyeron las viejas redes indígenas para entrar a la ciudad. Así sucedió en Venezuela. En pocas horas aquella red de pequeñas voces se hizo voz. Alentados por la percepción de que su dirigente no traicionó sus compromisos el pueblo se lanzó a las calles. También hay que mencionar el papel de la dirigencia media e intermedia que en la clandestinidad y bajo la persecución de las primeras horas pudo organizar las movilizaciones que tuvieron un efecto cascada o vendaval, que en horas cambió el curso de la historia venezolana y regional. Fue un triunfo extraordinario en América Latina, que intenta ser degradado también por la misma prensa que no aprendió nada. Y hubo otro elemento que Washington debe tener en cuenta. La sobreactuación de los desesperados hombres de la Fundación Cubano – Americana de Miami, con personajes que actuaron como terroristas en nuestra región ahora en el poder junto a Bush, está llevando a Estados Unidos a tropiezos tras tropiezos. El fundamentalismo del poder estadunidense tiene patas cortas pese a instrumentar los mayores aparatos del poder militar y mediático. Algo nuevo está pasando en las calles de la realidad. Y Venezuela le agregó inmensas luces al camino.