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Algunas reflexiones
sobre lo ocurrido en Venezuela
 
Miguel Vayo (*)
 
El enemigo existe. El enemigo no duerme. El enemigo tiene claro su objetivo, quedarse con la plusvalía. El enemigo es como el cáncer: difícil de tratar, siempre dispuesto a matar, para enfrentarlo hace falta no sólo el conocimiento profesional, sino también la participación conciente del organismo afectado.
El cáncer mata y muere con la víctima. Su vida resulta imposible sin su víctima. Podemos vivir sin cáncer, el cáncer no vive sin nosotros. Es primitivo, elemental e incorregible.
Es imposible construir sin errores, pero también es cierto que si no aprendemos de ellos puede resultarnos nefasto. Como en homeopatía, un veneno en dosis infinitesimales puede ser curativo, de otro modo nos mata (por ejemplo el arsénico).
Existe el crimen, también el suicidio. Las intenciones pueden ser positivas o negativas. El problema no es la intención, sino qué conductas se generan y si resultan adecuadas al objetivo.
El camino al infierno está plagado de buenas intenciones.
Todo arte es producto de una ardua tarea, persistente, difícil, un sueño sin reposo. ¿Es la obra de arte más difícil la revolución?
(*) Escultor y psicoanalista