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- “Chávez prefirió
que lo apresaran
- a renunciar”
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Blanche Petrich,
Publicado en La Jornada de México, 15 de abril
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A primeras horas de la tarde
de ayer sábado, en la isla de Orchila, donde estaba preso el presidente de
Venezuela, los soldados encargados de su custodia se percataron de que en
la pista de la guarnición había maniobras para el despegue de un avión no
oficial que había llegado horas antes procedente de Caracas. La nave era
propiedad del dueño de Venevisión, Gustavo Cisneros, y tenía como misión
sacar a Hugo Chávez al destierro. Sospecharon que la cuenta regresiva
había empezado.
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Uno de estos soldados tomó un
teléfono y se comunicó a otra base militar, alertando a los oficiales
leales a Chávez. El recluta recibió la instrucción de desactivar la
tarjeta de vuelo de la nave. Apenas colgó, el teléfono volvió a sonar. Un
comandante leal a Chávez llamaba al oficial responsable de la custodia del
mandatario.
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-¡Cónchale, hermano! -le dijo
a su compañero de armas-. ¿Tú sabes la tragedia que puede pasar en este
país si ustedes se llevan fuera a Chávez? Va a ser terrible. Aquí hay un
millón de personas en la calle.
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A ese telefonazo le
sucedieron varias llamadas más. De distintas bases militares hablaban
oficiales de todos los rangos. Una hora tardaron en convencer a los
encargados de Orchila de detener la última opción que le había quedado al
grupo golpista -sacar al presidente del país- una vez perdido el control
del Palacio de Miraflores, de la mayoría de los destacamentos militares y
en especial de las calles, invadidas a esa hora por centenares de miles de
venezolanos que ya habían conocido a través de los medios alternativos las
tres líneas que Chávez había garabateado de puño y letra en una hoja de
papel, avisándole a la ciudadanía que no había renunciado.
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Pero si la labor de
convencimiento fallaba, desde otra base militar no identificada ya se
preparaba una operación de rescate de Chávez con una flotilla de
helicópteros.
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En entrevista telefónica, el
ministro de Educación, Aristóbulo Isturis, relata esa anécdota y varias
más sobre las 24 horas cruciales de Venezuela, durante las cuales se
revirtió el golpe de Estado. Horas que pudieron tener un desenlace fatal.
- “Suicidarnos es como suicidar
al pueblo”
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Maestro de profesión, Isturis
relata los minutos más críticos de la madrugada del día 12, a punto de que
se venciera un ultimátum que le habían dado los jefes golpistas a Chávez
para que renunciara. Algunos diputados y casi todo el gabinete estaban con
el mandatario en su despacho cuando recibieron la amenaza de que si Chávez
no renunciaba iban a bombardear el Palacio de Miraflores.
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¿De quién era ese mensaje?
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De los golpistas. La
transmitieron el general Lucas Rincón y el ministro Eliazar Hurtado.
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¿El gabinete estaba en un
sitio distinto a donde estaba Chávez?
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No, no. Todos estábamos
juntos. El presidente no estaba solo. Nosotros dijimos que bombardearan,
que nosotros no íbamos a salir. Nos parecía la salida más digna. Yo en ese
momento, en mi mente, vi el retrato de Salvador Allende. El presidente nos
pidió un momento para pensar la cosa y nos dijo: “bueno, miren, ustedes
sigan luchando y si quieren ellos que me lleven preso y yo no voy a
renunciar ni me voy a ir del país. No quiero que ustedes se sacrifiquen,
hay un pueblo allá afuera que necesita dirección, el pueblo confía en
nosotros. No podemos suicidarnos aquí porque es suicidar al pueblo”.
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Aristóbulo Isturis fue uno de
los primeros ministros en regresar, ayer sábado, a la sede del ejecutivo.
Ex alcalde de Caracas y vicepresidente de la Asamblea Constituyente por su
partido Patria para Todos, Isturis asegura que varios periodistas de las
cadenas locales de televisión han renunciado a sus puestos, impotentes
ante el gran operativo de censura y manipulación de estos medios. Y relata
cómo, una vez que empezó a circular la carta del presidente, filtrada
desde Orchila, a las bases chapistas, la situación empezó a dar un
acelerado vuelco.
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De vuelta en su relato a las
horas más críticas en el interior de Miraflores, Aristóbulo señala que
antes de que Chávez determinara dejarse apresar se pensaron otras
alternativas, entre ellas la de trasladar al gobierno en pleno, presidente
y gabinete, a Maracay. Pero no se pudo.
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“A las tres y media de la
madrugada del día 13, cuando ya se habían llevado detenido al presidente,
los ministros tomamos la decisión de no salir si no había una garantía de
preservar la seguridad del presidente. Entonces estos generales, que
habían sido nuestros compañeros, prometieron garantizar. Se pueden ir a
sus casas y prepárense para hacer una entrega de sus ministerios a la
gente que va a asumir esto, nos dijeron. Cuando muchos de los ministros
llegaron a sus casas se encontraron con que estaban allanadas.
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“La mía no. Yo vivo en una
zona popular cerca de Miraflores y ahí los golpistas no podían llegar
porque los vecinos estaban pendientes, aglomerados cerca de mi casa por si
me allanaban. Yo tenía esa ventaja, así que mandé buscar a las ministras
por otras vías para que se concentraran en mi casa. Llegaron las ministras
del Trabajo, de Medio Ambiente y de Salud. Por eso cuando llegó la hora de
regresar a la presidencia, de aquí tomamos un carro con varios compañeros
y nos movilizamos directamente a Miraflores. Como está cerca y la gente
tenía tomada toda la avenida que va al palacio presidencial, pues nos
dieron protección. Así entramos. Al identificarme con la guardia, los
soldados sacaron banderas y nos dijeron que pasáramos.
- Periodistas, entre la mentira
y el llanto
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¿Ustedes trataron de hablar
con la prensa en ese momento?
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Con todos. Yo hice una rueda
de prensa en mi casa. En esos momentos la televisión y la radio estaba
diciendo que yo era uno de los ministros más buscados, que era un tipo
peligroso y me estaba escondiendo. Lo cierto es que todos saben dónde vivo
y nadie fue a buscarme. Fueron adonde mi mamá, adonde mis hermanos.
Entonces tomé la decisión de ir al canal dos. Me dije pues si me matan, me
matan. Hablé con el jefe de información, Andrés Izarra. Le dije, tú sabes
que no es verdad, por qué sacan esas cosas. Se puso a llorar. Yo sé que
esto es mentira, me dijo. Hoy renunció a su trabajo. También hablé a
Radio Caracas pero apenas empecé cortaron el programa. No pudimos
hablar más a ningún medio nacional. Entonces comenzamos a trabajar con la
prensa internacional. Amigos periodistas empezaron a hacer boletines.
Hablamos con Caracol de Colombia, con radios de España, Perú,
Francia, la BBC de Londres.
- Por el desbordamiento popular
que hubo, uno diría que la gente no les creyó a los medios masivos.
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Todo eso se desencadenó muy
rápido una vez que nosotros logramos colar la verdad por Internet, el
teléfono, las radios comunitarias, como Radio Perola o del clero
progresista, como Fe y Alegría. Ya noche, cuando los golpistas habían
perdido todo, empezaron a planear cómo sacar al presidente del país.
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Para entonces el gabinete ya
había recuperado el Palacio de Miraflores, ¿no?
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Claro. Pero antes el fiscal
general convocó a una rueda de prensa. Para que los medios locales
mordieran el anzuelo se dijo que iba a renunciar. Una vez que estuvo en
vivo en todos los canales de radio y televisión, denunció que el
presidente no había renunciado y que el vicepresidente Diosdado Cabello
estaba vivo pero lo estaban persiguiendo en caliente para matarlo.
Nosotros ya teníamos el control de Fuerte Tiuna, de Maracay, Valencia,
Barquesimeto, la gente ya tenía tomada la calle.
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“A los golpistas lo único que
les quedaba era el presidente. La junta trató de negociar. Nos mandó un
mensaje diciendo que se restituía la cosa, liberaban a Chávez y aceptaban
a otro presidente que no fuera él. Nosotros no aceptamos. Pusimos como
condición para conversar que pusieran a Chávez en cadena nacional. Eso fue
como a las dos de la tarde. Ya después de eso ellos decidieron sacarlo del
país”.
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Antes del desenlace, cuando
finalmente el presidente abordó la nave que lo llevó de Orchila de vuelta
a la capital, los ministros también hicieron su lobby internacional.
Isturis habló con la gente de OEA y la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos. Otros dirigentes, entre ellos miembros de la dirección del
partido Patria para Todos, hablaron con el embajador William Shapiro.
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Me dicen que él estaba muy
consciente de lo que estaba pasando. Porque nosotros se la pusimos
difícil. Nuestra gente le aseguró que nosotros estábamos comprometidos con
la Constitución y el respeto a los derechos humanos y le explicamos que
Chávez no iba a renunciar. Entonces ellos preguntaban, así como
parcializados, que qué es lo que pasaba con la renuncia que habían
anunciado por televisión.
- ¿Creen ustedes que Estados
Unidos estuvo detrás de la trama golpista?
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Mire, yo soy miembro del
gabinete, soy una gente cercana a Chávez, nosotros lo que queremos es
mejorar las relaciones con Estados Unidos ¿me entiende? Pero, en fin, por
supuesto que sí.
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