“Vous ne trouvez pas le Saint-Graal, c´est le Saint-Graal qui vous trouve.”
No es Goiordano Bruno, que a causa de sus escritos debió probar en 1600 la singular versión de la "carbonara" de la Inquisición romana, pero Dan Brown, el autor del best-seller El código da Vinci, debe haber empezado a sentir un inquietante calor en los pies que no podrá calmar fungicida alguno. Hace un mes el cardenal Tarcisio Bertone, arzobispo de Génova y potencial sucesor de JUan Pablo II en opinión de la cátedra, ha lanzado, contra su obra ciertos anatemas cargados de nostalgia por los fuegos purificadores de antaño. "No comprenden ni lean El Código Da Vinci", ha exigido a su rebaño desde las ondas de Radio Vaticano, agregando que se trata de una obra que levanta "un castillo de mentiras".
Los 25 millones de ejemplares que ha vendido desde 2003 la referida novela en todo el mundo habrían acabado aparentemente con la paciencia del purpurado, que en el pasado fue miembro de la Congregación de la Doctrina de la Fe, encargada de defender la ortodoxia del catolicismo.
Como se sabe, la trama del libro aprovecha una vieja teoría según Jesús habría tenido con María Magdalena una hija que luego habría prolongado, en Francia, su estirpe. Esta circunstancia, sin embargo, trataría de ser ocultada por la Iglesia en esfuerzo por preservar la pretendida naturaleza no terrenal de Cristo, e ignorar la presencia e importancia de lo femenino en el origen de la religión que él fundó.
OPUS NIGRUM
La novela se hace eco también de la oscura leyenda que habla del "OPUS DEI" como de una prelatura afecta al lavado cerebral y las mortificaciones corporales, y la presenta como la organización encargada de liquidar a los descendientes de Jesús y María Magdalena para evitar que el secreto se divulgue. En este empeño, los prosélitos de Escrivá de Balaguer estarían enfrentados a los Templarios y a sus herederos, los miembros del Priorato de Sión, entre cuyos superiores se habrían contado en elpasado personajes como Newton, Víctor Hugo y por supuesto, Leonardo da Vinci.
Por otra parte, los reflejos censores del cardenal Bertone han hecho recordar también a muchos el "Index Librorum Prohibitorum", el índice de libros prohibidos que la Iglesia mantuvo vigente entre 1556 y 1966, y que honró con su veto a autores tan destacados como Blas Pascal y Jean Paul Sartre.
Dan Brown es por cierto un escritor de mucho menos prestigio intelectual que ellos, pero gracias a esta interdicción aumentará seguramente la proliferación de ediciones de textos que fustiguen a la "Obra" y todas sus "santas" POMPAS.
Autoretrato de Da Vinci
El Código Da Vinci, Carátula del libro.
El Hombre de Vetrubio. -óleo-
Abadía en Londres.

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