CON MIS BRAZOS
ABIERTOS
Tu gemido muerde las esquinas inhóspitas
y el aire llora, no hay consuelo.
Todo en ti hoy
hasta la aurora
es ocaso en la agonía del espanto.
Yo me arrodillo ante los dioses
que te dieron vida
y les imploro te devuelvan
la frescura de tus campos,
la fuerza de tus ríos
la majestuosidad de tus montañas
la inmensidad de tu mar,
y parada en cualquier punto cardinal
con mi brazos abiertos al sol
despojada de todo el miedo
a quemarropa les exijo
que limpien tanta deshonestidad.
Que traigan una vida en paz
a la sabia vejez
que hoy camina con bastones
porque les duele el alma.
Que protejan la sonrisa diáfana
de los niños que hoy juegan,
de los que están creciendo
con sus ojos apagados,
porque buscan respuestas que
se esconden cobardes,
que les han sido robadas.
¿Qué te han hecho?
¡Si eres madre!
Si has parido millones de hijos
y adoptado los de otras tierras
¿Por qué se abusan de tu bendita generosidad?
Y te lloro, con la misma sal
que cruje en todo este país.
Han ultrajado tu esencia, tus sentimientos,
tu honor, tu dignidad, tu bandera, tu himno,
y hoy quieren sin piedad
hundirte en la más cruel esclavitud
de sus codicias, de sus horrores.
¡Ay, Argentina mía
cómo me duele tu sangre!
Tierra del Río de la Plata,
del Aconcagua, de la Puna
Ushuaia, Las Malvinas y la Antártida,
te quiero libre para mis hijos
Te quiero!
