La
identidad
Para comprender qué es la identidad, aspecto muy importante de la conducta
humana, es necesario recordar la afirmación fundamental que es la siguiente:
el hombre aislado no existe. Las ciencias humanas consideran al hombre como
“ser en situación”. Sólo puede estudiarse inserto
en un mundo concreto y con el cual está en constante interacción.
El ser humano, en su necesidad de relacionarse con los demás seres,
establece con ellos distintos vínculos afectivos, dotados de una energía
que moviliza o impulsa la conducta hacia la simpatía o la antipatía,
hacia la unión o la desunión, hacia el amor, el odio o la indiferencia.
Todos nuestros actos están dirigidos por una fuerza afectiva de aceptación
o rechazo.
La persona que viendo lo que él ocurre al actor. Llora y sufre con
él, siente con él, en realidad se identifica con él,
la identificación es el proceso afectivo que lleva a que una persona
pueda reconocer como suyas, próximas o valiosas las situaciones o características
de otro; podríamos definirla como una corriente de simpatía
(por esto nos resulta agradable una persona, o una criatura nos atrae). Pero
hay circunstancia en que dicha identificación frustrada se transforma
en agresión como vínculo de rechazo. En nuestra vida de relación
cotidiana, ambos procesos se dan juntos. Uno puede identificarse con algunos
aspectos de la personalidad del otro y rechazar otros.
Como podemos ver, toda nuestra conducta está enriquecida por el aporte
que la presencia del otro produce sobre nuestra propia vida, pues aun sin
proponérnoslo establecemos vínculos entre nosotros. La ausencia
de esos vínculos es la indiferencia es decir, que la presencia del
otro no ha llegado a tener significación para nosotros.
En este proceso, el hombre establece vínculos y sistemas de vínculos
que modifican la situación del medio y también transforman al
sujeto mismo. Pensemos en la moda: ciertas figuras comienzan a exhibir ciertos
colores, ciertos diseñadores proponen algunas líneas y en poco
tiempo, miles de personas comenzarán a usar los pantalones anchos,
largos o cortos, según “dicte” la moda. En estas elecciones
lo fundamental no es la calidad de la ropa o su comodidad, el primer objetivo
es identificarse, parecerse a ese cuerpo que socialmente es reconocido como
modélico.
Desde la relación más simple entre dos personas, hasta las relaciones
más complejas en un grupo, institución y aun en un país,
están determinadas por una gran cantidad de vínculos que relacionan
a los individuos: vínculos históricos, basados en la comunidad
de necesidades, aspiraciones.
El vínculo interhumano posibilita la comunicación afectiva entre
los hombres, ya sea entre dos o más individuos o de grandes grupos.
En lugar de aislar al individuo –afirma el investigador– la ciencia
moderna se centra en las interrelaciones del organismo con el entorno, la
conciencia se presenta como abierta al mundo... La base de las relaciones
interpersonales y sociales es la comunicación.
Los vínculos que se establecen constituyen la identidad del grupo y
permiten conservar, profundizar la identidad del hombre consigo mismo ya que
le conformarán o modificarán sus intereses y motivaciones. De
esta manera, la interrelación entre el ser humano y sus semejantes
se traduce en vínculos de comunicación afectiva.