En esta
época se ve a los adolescentes como compradores de cosas. Es un estimulo
de la sociedad para que estos compren.
Entre los productos con más tendencia en el mercado de los adolescentes,
están los jeans, discos compactos y la cerveza.
El adolescente se convirtió en un ideal identificatorio, pero vacío
para el adulto. El adulto tiende hacia una postura juvenil y el adolescente
está vacío por no formarse con una intimidad generacional y
valores internos. La apatía, de la que nos hemos ocupado con anterioridad,
es una multidimensional y no sólo un problema del jóven. Ésta
sociedad ve al hombre como una exterioridad y se traduce en una falta de sentido
en la vida.
Los adolescentes al atravesar por esta etapa de angustia por no estar definido
o por no ser chico ni grande, reciben los estímulos de una sociedad
a la que sólo le importa lo material y no lo espiritual. Deben resguardarse
ante dichos estímulos y sus padres deben aconsejarlos con ciertas pautas
de protección hacia estas tendencias maliciosas.
La sociedad está en constante cambio y está en nosotros el lograr
un mejor trato hacia nuestro prójimo. No olvides que si no te gusta
ser maltratado no debes maltratar al otro. Dejar de lado la materialidad y
construir un trato sólido entre nosotros, hará un cambio en
la conformación de la sociedad