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Tartagal en llamas
Mi pueblo azul de serranías ayer fue rojo
de fuego. Hoy mi pueblo está mudo, un manto de silencio lo cubre como el velo
del muerto que están velando. Es que aún lo invade el pozo del asombro donde
ha caído. Es que nadie pudo imaginar tanta violencia, tanta furia contenida,
tanto rencor acumulado.
Es cierto, nadie seriamente puede negarlo, la inoperancia de los funcionarios,
la in-eficacia del gobierno, sobre todo la del gobernador que nos castiga al
norte con su indi-ferencia y el Olvido. Nadie puede negar los abusos de los que
somos objetos de las em-presas que monopolizaron los servicios esenciales. Nadie
puede negar los acuerdos, las actas que firman ante los piquetes y que nunca se
cumplen. Nadie puede negar la des-ocupación la falta de perspectiva la falta de
un salida de un futuro que vemos negro co-mo los nubarrones que nos amenazan con
las tormentas feroces del verano. Nadie puede negar que nosotros los del norte,
sentimos un desaliento pesado y unas ganas tremendas de abandonar el barco
porque no tenemos ganas de hundirnos del todo. Porque pensa-mos, "Si no hay
ni capitán ni timonel que guíen el Barco qué podemos hacer nosotros pequeños
grumetes en la desazón de esta tormenta".
Pero también es cierto, NADIE puede justificar el daño causados a los bienes
de todos los ciudadanos, el robo a la propiedad privada de personas que se han
ganado un posición trabajando y no robando ni usando la política como
trampolín para amasar for-tuna. Tartagal, es chico, todos nos conocemos, y por
lo mismo sabemos perfectamente quien es cada uno. Entonces jamás NADIE podrá
justificar los desmanes que hicieron sobre nuestros bienes, los bienes del
pueblo.
Ayer hubo como en toda batalla un Ganador y un Perdedor. El que ganó fue la
violencia irracional, la delincuencia que hay que diferenciar perfectamente de
aquellos que realmente encararon una justa lucha por trabajo y reivindicaciones
salariales. El gran Perdedor fue el Pueblo, fuimos nosotros, los ciudadanos que
ahora tendremos que pagar las consecuencia de los actos de bandidaje hecha por
los primeros. No nos confundamos, ayer no perdió, ni mucho menos el Gobierno,
los únicos perdedores fuimos NOSO-TROS, EL PUEBLO.
Marta Juarez
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