|
|
|
Domingo 20 de agosto de 2000
 OPINION

Situación límite
ERIC
CALCAGNO (h). Economista

Como forma de intercambio de mercaderías, el trueque
es conocido desde tiempos muy remotos. El nacimiento mítico de la moneda
es atribuido a la necesidad de encontrar un mismo denominador para
neutralizar las disparidades e inconvenientes del trueque. Sin
embargo, su significado económico actual es harto diferente.
En la
gran depresión de 1929 surgieron en Estados Unidos cerca de 400
asociaciones de trueque; la Europa de la escasez en la posguerra también
conoció esas experiencias. La aparición contemporánea de esta forma de
intercambio se encuentra entonces ligada a situaciones límite, donde, ya
sea por por una recesión o por una situación de guerra, la moneda
circulante no basta para hacer frente a las transacciones normales en una
sociedad.
No es casualidad, entonces, que esta relación económica
aparezca en la Argentina en crisis. Como señala Michel Aglietta, la moneda
es antes que nada, e incluso en su origen histórico, un lazo social
fundamental: quien concentra moneda acumula poder en la sociedad. Si se
establecen pautas de intercambio no monetario, se reemplaza a la moneda
como lazo social por la pertenencia a un grupo, determinada asociación de
trueque, que suple la función de la moneda. Hay creación de poder
alternativo. Aquí aparece otro rasgo interesante: en muchas de estas
organizaciones, lo que se cambia son cantidades de trabajo realizado, lo
que es una manera de volver a la teoría del valor trabajo (las cosas valen
por su costo de horas de trabajo realizadas), cara a Smith, Ricardo y
también a Marx, en contra de la teoría neoclásica del valor predominante
hoy.
Quienes participan de esta esfera social de la economía acaso
no cambien la sociedad en su conjunto, pero sí adopten una posición
diferente frente a la actividad económica. El trueque representa una
capacidad de respuesta del frente a un sistema despersonalizado y
acaparador de moneda, que deja de brindar las prestaciones económicas
básicas. En el caso del trueque vuelve a tener importancia la relación
interpersonal en el intercambio económico no monetario, y por lo tanto
constituye una forma más o menos espontánea u organizada de cohesión
social. Vale la pena intentarlo, aun en pequeña escala, no sólo porque
representa otro estilo de producción, acumulación y distribución, sino que
además vuelve a plantear cuestiones fundamentales de la economía, sobre
todo la cuestión del valor.
|