Estimado Horacio: En un correo anterior te
comentaba la creación del Ministerio de Economía Social y Solidaria en Francia
(mayo del 2000). Te acerco algunos datos y comentarios que espero puedan
servirte y servir.
1- La creación de este ministerio ha sacado a la luz un vasto campo de
actividades muy diversas que escapan, tanto a las lógicas mercantiles clásicas
como a las de las empresas y sectores públicos. En Francia, Italia y en menor
medida España, millones de personas son socios de mutuas, cooperativas y
asociaciones.
2- De los 370 millones de habitantes de la Unión Europea (U.E) más del
30% son miembros de una organización o de una empresa de economía social. Según
estudio publicado por la Comisión Europea (el ejecutivo de la U.E) en el 97, el
conjunto de sus componentes representaba en 1990, entre el 6 y 6,5% de las
empresas, es decir, el 5,3% del empleo privado.
3- En 1995, la Comisión Europea registraba más de un millón de
asociaciones en Europa que reúnen entre el 30 y el 50% de la población,
dependiendo de los países. Los gastos de estas asociaciones representan un
promedio del 3,5% del producto interior bruto. En Francia sus
730.000asociaciones emplean 1.274.000asalariados por un monto de recursos
evaluado en 220.000 millones de francos, proveniente en un 60% de fondos
públicos.
4- En los años 80, el aumento del desempleo y la pobreza en Europa
provocó la aparición de nuevas empresas sociales
5- Esta nueva economía, en el sentido real del término enlaza en algunos
aspectos con ciertas tradiciones obreras. En su seno se encuentran las
organizaciones más militantes, también las más frágiles: empresas de inserción
de administraciones barriales que trabajan por mejorar la calidad de vida y el
medio ambiente, asociaciones intermediarias que contratan a personas en
dificultades para cubrir tareas no tenidas en cuenta por el sector privado
tradicional, pequeñas cooperativas que prestan servicios de proximidad,
mantenimiento, entrega de alimentos a domicilio a personas dependientes,
planchado, limpieza, costura, ayuda doméstica. En Italia, la ley de 1991
facilitó la existencia de lo que constituye
una de las innovaciones más interesantes dentro de la economía
solidaria, las cooperativas de solidaridad social, así como su agrupamiento en
estructuras de segundo nivel: los consorcios. En Francia, en el marco de la
descentralización, el estado y las colectividades delegaron una parte de la
acción social y del esfuerzo de inserción en instituciones locales de la
economía solidaria, sosteniendo al mismo tiempo su esfuerzo financiero.
6- Lejos de ser marginal, el sector de la economía social y solidaria -
que por otra parte no deja de extenderse, al menos formalmente-, es un “peso
pesado de la economía” europea según la expresión de Thierry Jeantet, miembro
del Comité Consultivo de la economía social. Pero su presencia ante los
ciudadanos y los poderes públicos no está a la altura de su importancia.
7- El reciente nombramiento en Francia de un Secretario de estado para la
economía solidaria, Guy Hascoet, traduce el interés político que este sector
suscita aunque los medios con que cuenta el nuevo ministro siguen siendo muy
limitados (13,5 millones de Francos)
8- Hascoet se fijó tres objetivos:
a- la aprobación de una ley sobre economía social y solidaria para principios
del 2001
b- la inclusión de un capítulo concerniente al ahorro solidario en el
futuro proyecto de ley sobre el ahorro salarial, y la reforma, prevista para
julio, del código del mutualismo en el marco de la difícil armonización de la
legislación francesa con ciertas Directivas europeas de 1992 sobre los seguros.
Esas Directivas, marcadas con el sello del liberalismo, se niegan a diferenciar
entre mutuas que no obtienen beneficios y que consideran a sus clientes como
socios, y las compañias aseguradoras cuya vocación primordial es la de obtener
beneficios.
9- Una ley sobre el tercer sector podría definir un “sector de la
economía social y solidaria” y crear un estatuto de “empresa con fines
sociales” lo que permitiría tener en cuenta los cometidos de interés general de
la economía solidaria según el informe del eurodiputado Alain Lipietz.(“La
oportunidad de un nuevo tipo de sociedad con vocación social”, informe
presentado a la ministra de Empleo y Solidaridad,1998). Faltaría además que el
concepto de interés general se introduzca en un derecho comunitario que hoy
está enteramente basado sobre la noción de competencia.
10- La economía social mantiene relaciones complejas con los partidos de
izquierda y las organizaciones sindicales, allí encontramos a muchos de sus dirigentes
actuales o futuros. En Europa, la fuerza de los partidos socialdemócratas, pero
también de los demócratas cristianos, descansó tradicionalmente sobre sus
relaciones con los sindicatos, las cooperativas y las mutuas. “sin embargo,
observa Jean Christopfe Le Duigou, secretario confederal de la CGT, los sindicatos y los partidos políticos de
izquierda no hacen de la economía social una apuesta social”
11- En Francia sólo los verdes han
demostrado un interés real por ese sector.Pero las cosas parecen cambiar, como
lo atestigua el nombramiento de Hascoet, aunque la inminencia de grandes
apuestas electorales no sea sin duda ajena.
12- El estatuto de la economía
social y solidaria sigue siendo ambiguo: prótesis social eficaz, que permite
que una sociedad de mercado amortigue los perjuicios de la globalización
(desempleo y exclusión) para unos; coartada de un liberalismo que tolera, por
el momento, que entre el 6 y el 10% de su economía escape a la dictadura de los
mercados, para los otros, ¿podrá constituir este tipo de economía un prototipo
eficaz de empresas que conciban de otro modo las relaciones entre la economía y
la sociedad? Yo creo que si, que nuestro Modelo ha elegido muy bien el campo de
juego y acertado en su discurso de absoluta
complementariedad entre todos
los
Actores.
Eduardo Troncoso. Consejero Internacional