A y D - Tolkien y Juegos de Rol

 

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Autor

Julio '98 "Crónica de un Máster". Rafael Delpiano
Agosto '98 "La página web". Pablo Alfaro
Septiembre '98 "Crónica de un Máster II" Rafael Delpiano
Octubre '98 "Te recomiendo Tolkien". Pablo Alfaro
Noviembre '98 "Iriak, el mensajero en el Clóset". Rafael Delpiano
Diciembre '98 "El Hobbit". Gonzalo Castillo
Enero '99 "Alfabetos". Rafael Delpiano
Febrero '99 "Experiencias I". Rafael Delpiano

Experiencias I

He aquí un dato útil para los másteres que se hayan visto alguna vez agobiados por la insistencia de sus jugadores.

Sucedió una vez a un máster que sus jugadores, a cada pueblo que llegaban, le insistían en buscar un prostíbulo (más a modo de broma que otra cosa). Como el hecho no tenía trascendencia alguna en el desarrollo de la campaña, el DJ trató de ignorar la petición. Ante la insistencia de los jugadores, los trató de persuadir de la inutilidad de aquella acción y buscaba toda clase de excusas para sacerse el problema de encima.

Hasta que una vez se decidió. Dejó que encontrarán un prostíbulo y que hicieran lo que en ellos se hace. Como efecto de ello, algunos de los personajes fueron "contagiados" de un hechizo que los dejaba "menos útiles", dejando al grupo enfrascado en una nueva y difícil aventura.

Da como para pensar, ¿no? La mejor forma de ganar experiencia como jugador o como máster es compartiendo anécdotas de este tipo, creo yo.

Rafael Delpiano, Febrero de 1999


"Alfabetos"

En el mundo, la escritura (tal y como la conocemos) fue inventada paralelamente por varias culturas distintas, entre las que se cuentan los egipcios, los babilonios, los chinos y los aztecas.

Todas estas escrituras comenzaron, como sabemos, en forma de símbolos que representaban ideas. La escritura ideográfica evolucionó luego a formas más simples, como la silábica y la fonética (un sonido, un símbolo).

Los idiomas de Tolkien también tuvieron sus propios alfabetos, de los cuales conocemos tres principales, todos fonéticos: Las runas, Las Anghertas y las Tengwar.

Las runas son las que se pueden ver principalmente en "El Hobbit" (en el mapa y en los títulos de algunas ediciones). Tienen su origen en la cultura anglosajona, que como muchas otras tomó la idea del alfabeto fonetico y creó uno para ser usado con facilidad al esculpir la roca o tallar la piedra (al igual como muchos otros lo hicieron). Por lo tanto, no es creado por Tolkien.

Las Anghertas, en cambio, son exclusivas de Tierra Media, al igual que las Tengwar, que también vieron la luz de Arda.

Sin contar que el Quenya privilegiaba las líneas más bien rectas, mientras que el Sindarín estilizó más los caracteres, la caligrafía de las Tengwar rara vez fue modificada (en escasas o nulas ocasiones fueron agregados nuevos simbolos). Siendo las principales alteraciones en la equivalencia de símbolos con sonidos (un mismo caracter puede leerse de formas totalmente distintas en distintos idiomas).

Las Anghertas tuvieron una evolución más como la conocemos nosotros (pequeños o nulo cambios de sonido, algunas culturas agregaron símbolos nuevos, etc.).

Fuentes:
"El Señor de los Anillos, Apéndices" J. R. R. Tolkien.
Documento de Daniel Steven Smith sobre las fuentes TrueType.

Rafael Delpiano, Enero de 1999


"El Hobbit"

Si bien hay quienes piensan que la novela "El Hobbit" es para "todos los que aman esos libros para niños que pueden ser leídos y releídos por adultos han de tomar en cuenta de que una nueva estrella ha aparecido en esa constelación." (C.S.Lewis), la novela puede ser tomada por ese mismo adulto, pero ya con una mirada mas crítica. Es verdad que las novelas de Tolkien nos envuelven y nos meten en un mundo en el cual todos deseamos estar una vez, por lo que se puede perder el sentido más de fondo, y si que queda de fondo con esa historia que puede ser contada junto a una fogata, pero es cierto también de que los problemas que Tolkien presenta son de trasfondo, no se queda en el conflicto de llegar a rescatar un tesoro, o la misión de buscar destruir un anillo (en El Señor de los Anillos), si no que llega mas allá de lo que la mente de los lectores puede llegar tal vez, lectores que leen para entretener su día, yo fui uno de ellos, específicamente con El Hobbit, pero después caí en la cuenta de que no es tan solo una novela de aventuras.

Es magnífico, poder darse cuenta de como J.R.R. Tolkien encarna en cada raza uno de los peores defectos del ser humano. Los trolls, superficiales, hambrientos y egoístas. Los enanos, vengativos, muy egoístas y siempre inconformes. Los wargos agrupados en clanes, pero no para ayudar al necesitado precisamente. Y así podríamos seguir. Claro está que también están representadas las características buenas del ser humano. Por ejemplo Beorn, aunque, mostrando lo que somos las personas, en un principio se le tildó como mal genio, egoísta, etc., pero al comenzar a entretenerse, dejó a la compañía a que se quedara; claro está que si ellos no le hubieran agradado, los habría sacado rápidamente de la casa y no muy cortesmente que digamos, otra característica de nosotros, otra de nuestras debilidades.

Lo que puede llamar la atención es el que jamás se detuvo a describir rigurosamente a los hombres, porque ya los conocemos, sabemos como son, avaros, con disposición a ayudar, claro que sólo si se saca una buena parte.

Si tomamos las cualidades mas sobresalientes de cada raza o personaje, crearíamos a un perfecto hombre.

¿Es eso lo que nos quiso decir Tolkien? ¿Es ese el mensaje de trasfondo? Si miramos el final, la batalla final, nos daremos cuenta de que el mensaje nuevamente está oculto por la emoción de saber que es lo que sucede en la batalla. Pero Tolkien nos muestra como la unión de nuestras mejores cualidades y actitudes pueden vencer al egoísmo, la avaricia y todos eso otros sentimientos que tenemos arraigados en nuestra conducta. Finalmente la felicidad llegó a todos con la unión.

¿Es entonces, El Hobbit y El Señor de los Anillos, tan solo uno de esos cuentos que pueden ser releídos por adultos? Pues bien, yo digo que sí. Releer esas novelas que nos entretienen y nos hacen viajar por mundos fantásticos, nos puede hacer caer en la cuenta en lo que estamos mal. El Hobbit si puede ser un gran cuento o novela, Tolkien puede haber creado grandes mundos, pero nos quiso dejar ese mensaje, ese mensaje a la humanidad, oculto en una gran fantasía, una fantasía que nos atrae. Pero nuevamente digo, el más importante mensaje es:

"Nunca dejes de soñar"

Gonzalo Castillo, Diciembre de 1998


"Iriak, el Mensajero en el Clóset"

Una vez empezamos una historia nueva (o aventura, si se quiere) y nos juntamos a jugar en la casa del DJ.

Habían pasado algo así como tres meses desde que habíamos vuelto a nuestro hogares luego de nuestro último viaje. Durante ese tiempo, habíamos seguido una vida tranquila, reuniéndonos de vez en cuando a conversar sobre las aventuras vividas juntos.

Todo sucedió una vez que nos reunimos en la casa de Dúmberoth (siempre preferíamos su casa, ya que era el más adinerado de nosotros). Recordábamos a Sóldtar, un viejo amigo que perdió la vida en esa aventura, y nos remordíamos por no haber podido rescatarlo. Pero la mayoría de nuestras conversaciones habían vuelto ya a ser alegres, y a veces nos mofábamos del sirviente de Dúmberoth por su asombroso parecido a nuestro desaparecido amigo. La comida era buena y la bebida abundante, y era realmente agradable volver a ver a los amigos.

Pero de pronto, alguien llamó a la puerta. Luego de un rato, el sirviente de Dumberoth entró en la estancia informando que había un mensajero foráneo en la puerta. Lo hicieron pasar...

El DJ llamó: "Adelante, mensajero, pasa". La puerta de un clóset se abrió y de él salió Roberto, un compañero de curso, que traía en sus manos una carta.

- Hola, mi nombre es Iriak. -dijo- y quiero unirme al grupo de rol.

Rafael Delpiano, Noviembre de 1998


"Te recomiendo Tolkien"

- ¿Te gustaron las crónicas de Narnia? -me preguntó Joaquín, quien me las había recomendado unos meses antes.
- Si, muy buenas, me leí los siete tomos de corrido -le respondí.
- Ah! entonces te recomiendo que leas "El Hobbit". Se lo leyó mi hermano, yo ya me lo leí, y me encantó. Si te gustaron las Crónicas de Narnia, te gusta Tolkien. -me dijo alegre- incluso, yo te puedo prestar mi libro.
- Si me recomendaste las Crónicas de Narnia, y me gustaron, entonces te haré caso de nuevo.

Al día siguiente, en el colegio, me pasó su libro, una versión que nunca más vería de "El Hobbit". Todavía me pregunto de cuando sería. Aquel valuarte de la literatura pasó nada menos que 8 meses en mis estantes sin que lo leyera. Nunca me decidí y no tuve tiempo. En realidad, me parecieron fomes las dos primeras páginas y pensé: "Bueno, ya me daré el tiempo para leerlo más adelante".

Vacaciones de verano. El mejor momento para leer. Me leo varios libros cada verano. "Tal vez ahora sí pueda...". Agarré el libro, pasé las primeras páginas y... me devoré toda la historia. "Y me lo perdí por todo este tiempo" -pensé yo, recordando todo el tiempo que estuvo en mi pieza sin que le dirijiera la mirada.

Pero eso no fue todo... a "El Hobbit" (que fue devuelto sano y salvo a su dueño, con todos los agradecimientos del caso) lo han seguido "El Señor de los Anillos", "El Silmarilión", "Los Cuentos Inconclusos", enciclopedias y cuantas cosas más. Y, por supuesto, este sitio web.

Pablo Alfaro, Octubre de 1998


La página web

Llevaba muchos meses metido en esto de Tolkien, había leído "El Hobbit", "El Señor de los Anillos", enciclopedias y bestiarios. Estaba muy entusiasmado con la idea de conocer más y más sobre la Tierra Media.

Por esos días (Enero de 1997), a Rafael y a mí se nos ocurrió una idea loca: nos propusimos crear y mantener una página web. Nos avocamos a aprender el lenguage HTML, gracias al hermano de Rafael (el Cote) y observando los códigos fuente de distintas páginas.

Así, luego de aprendido (y con mucho esfuerzo por cierto) el famoso lenguage, nos enfrentamos a un problema que habíamos postergado una y otra vez. ¿Cuál iba a ser el tema de nuestra página? Mmmmm… podría ser acerca de nuestro curso del colegio… pero el tema sería muy poco amplio. Podría ser un sitio de fútbol… pero ya había muchos. Así nació la idea de crear un sitio que se convirtiera en uno de los mejores acerca de Tolkien en lengua española. Y creo que nos ha ido bastante bien, gracias a ustedes.

Pablo Alfaro P., Agosto de 1998


Crónica de un Master.

A fines de 1995, escuché a dos hermanos que conversaban acerca de un extraño juego. Metiéndome un poco en la conversación, me imaginé que se trataba de un juego de tablero, o algún juego interactivo para computador.

Algunos meses más tarde, mi hermano me contó acerca de unos amigos suyos que se juntaban a jugar ‘rol’. También me dijo que era un juego muy entretenido, pero no supe más de ello hasta que un día llegó un amigo suyo (Nicolás T.) a mi casa y nos dirigió una partida muy improvisada y con reglas muy simples. Fue mi primera experiencia jugando rol.

Luego, en Febrero de 1996, Pablo y yo sostuvimos una conversación acerca de ‘esos extraños juegos’, y él dijo que iba a conversar con un amigo suyo, del cual sabíamos que tenía el juego D&D con todos sus manuales.

Sin la paciencia suficiente, traté de imitar lo mejor posible la labor de "Dungeon Master" que había visto realizar al "Nico", y comencé a dirigir una historia a algunos amigos, con métodos bastante primitivos, entre los que se contaba Pablo, Felipe V., Roberto M. y Mauricio A.

El hecho causó revuelo entre el grupo de amigos, y así supimos de que Gonzalo S. tenía el libro del juego de El Señor de los Anillos.

Por inercia, seguí "mastereando" (o dirigiendo), y hasta hoy, no me he arrepentido.

Rafael Delpiano, Julio 1998


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