El Cocodrilo Poeta. Revista de Poesía. Año 1. Número 2. Verano 1993

Editorial

¡Cuidado con los poetas, que muerden! son palabras del Gran Cronopio y son tan ciertas como que el aire es azul. Noticias intemporales de poesía, poesía, poesía, la voz del ser humano, la creación que transforma y que depura el espíritu en la búsqueda individual del poeta; ¿de cuál poeta? aquí no caben las etiquetas. Hay poesía como hay poetas: la voz poética es la armonía del pensamiento con la pluma, la palabra que construye. Y se pueden, claro, construir infiernos o paraísos. Eso desde luego es asunto de cada quien; del ritmo vital del individuo. La generación de nuestros padres buscó la verdadera liberación de la mente y el arte sin fronteras como invenciones conceptuales, que por un breve instante prometieron ser reales, nosotros, los nacidos entre finales de los cincuenta y principios de los setenta (que una generación abarca unos quince años poco más o menos, aseguran los que saben) fuimos educados por las ideas más novedosas de la vanguardia intelectual y artística; estas páginas pretenden ser entonces un gran divertimento para quienes en ellas participan y para quienes se dejan llevar por sus palabras.

La revista tiene diversas secciones, el que aparezcan o no depende de la calidad del material a elegir. Son secciones fijas de carácter itinerante; tenemos así poesía, traducción poética, reseñas de libros de y sobre poesía, ensayos, entrevistas, correspondencia, textos de carácter histórico, anécdotas sobre la poesía, los poetas y los diferentes movimientos poéticos. Al dársele un espacio propio a la gráfica consideramos también importante que tanto ensayos como entrevistas no se limiten en cuando a género artístico. Con el tiempo daremos a conocer la correspondencia que ya empezó a llegar; iniciamos en este número reseñas de las revistas que han aceptado nuestro intercambio, así como las noticias del material que hemos recibido en el apartado postal.

La obra gráfica de José Fors, Gabriel Mendoza, Irma Naranjo, Rubén Ortiz y Martha Pacheco nos fue proporcionada por Cuauhtémoc Vite y María Luisa Franco de Guadalajara, Jalisco.

Raquel Huerta-Nava