Un futuro de más y mejores empleoslunes, 3 de abril de 2000 Sila M. Calderón MIENTRAS MAS visito la isla y más puedo conversar personalmente con ustedes, más me reafirmo en mi convicción de que tenemos que cambiar ya el curso de nuestro Gobierno. Es hora de cambiar las prioridades. Nuestro pueblo tiene grandes esperanzas para el porvenir. Cada familia quiere asegurarles a sus hijos las mejores oportunidades para su futuro. No he hablado con ningún ciudadano que no esté dispuesto a trabajar con empeño para progresar. Los ciudadanos no esperan soluciones mágicas. Lo que desean es que el Gobierno ayude a crear empleos, que propicie un ambiente adecuado para que haya más inversión, más actividad económica, mayores opciones para ganarse la vida. No hay nada más importante para el futuro de Puerto Rico que hacer de la lucha contra la pobreza nuestra primera prioridad. Y no hay mejor forma de hacerlo que poner toda la voluntad, los recursos y la capacidad del Gobierno en la tarea de fomentar nuestro desarrollo económico para que podamos ofrecerle a cada puertorriqueño, no importa de dónde venga ni cuál sea su ideología, la oportunidad de un empleo digno y bien remunerado. Por esa razón, el desarrollo económico será la columna vertebral del Programa de Gobierno del PPD, que hemos llamado el Proyecto Puertorriqueño para el Siglo 21. Lo primero que hay que hacer es utilizar todas las herramientas que tenemos a nuestro alcance. En nuestro caso, la autonomía fiscal que disfrutamos gracias al Estado Libre Asociado es uno de los instrumentos más poderosos para estimular nuestra economía. Pero sólo los que creen en ella son capaces de emplearla a su mayor potencial. Es necesario, además, fomentar una verdadera diversificación económica, sin echar a un lado aquellas industrias que nos han servido bien. Eso no es lo que ha estado ocurriendo en nuestro país. Como consecuencia, la economía de Puerto Rico ha crecido recientemente a un ritmo menor que la de los Estados Unidos, un patrón contrario al de años anteriores. Esto, a pesar de la expansión sostenida de la economía norteamericana. Si no tomamos medidas inmediatas, nuestra economía podría desacelerarse. Los indicadores del propio Gobierno apuntan a esa realidad. Las políticas de la presente Administración han resultado en menos empleos de los prometidos, escasa diversificación económica, incertidumbre respecto al futuro e inestabilidad en el mercado laboral. Pero el peor resultado ha sido la pérdida de alrededor de 17,000 empleos manufactureros. Es esencial tomar medidas contundentes para rectificar el camino de nuestro desarrollo. La semana pasada anuncié mi propuesta para la Nueva Economía de Puerto Rico. Esa Nueva Economía tiene tres fundamentos principales: la Operación Manos Tecnológicas; el Encendido de los Motores de Nuestra Manufactura, y la Regionalización del Desarrollo Económico. La Operación Manos Tecnológicas va dirigida a insertar a Puerto Rico en la corriente del futuro. Los mejores empleos del mañana estarán en el campo de la nueva tecnología. Nuestros jóvenes se preparan en disciplinas técnicas. Contamos con buenos talentos en estas áreas. Sin embargo, el Gobierno no ha concentrado esfuerzos en fomentar estas industrias. Por eso, propuse establecer una Unidad de Desarrollo Tecnológico e Informática en Fomento que funcione con efectividad y promueva agresivamente proyectos de tecnología. Para lograrlo, aprovecharemos nuestra autonomía fiscal para incorporar nuevas medidas contributivas que estimulen la inversión y ayuden a atraer a investigadores y científicos de primera. Queremos convertir a Puerto Rico en un centro de investigación, desarrollo de tecnología y manufactura especializada con incentivos agresivos a empresas, accionistas y a personas que realicen funciones esenciales en estas empresas. También fomentaremos a Puerto Rico como centro cibernético, promoviendo el comercio electrónico entre Latinoamérica, el Caribe y los Estados Unidos. También es vital Encender nuevamente los Motores de Nuestra Manufactura. Esto implica rescatar nuestra imagen mundial y nuestra competitividad como centro manufacturero. Miles de familias disfrutan de buenos empleos en las fábricas establecidas aquí. Los salarios que devengan les han permitido elevar su calidad de vida. Tenemos que proteger sus empleos reteniéndolos en Puerto Rico con nuevos incentivos y con una actitud de apoyo de parte del Gobierno. Fuimos una vez el lugar más atractivo del mundo para invertir. Estoy convencida de que podemos volver a serlo. Para esto propongo fortalecer la lucha por mejorar la Sección 30A y darle carácter permanente, así como gestionar nuevos incentivos federales para empleos directos e indirectos y para la investigación y desarrollo, así como exenciones federales para dividendos de corporaciones americanas establecidas en Puerto Rico. También propongo promover el uso de la Sección 901 y revisar la Ley de Incentivos Contributivos para adaptarla a las realidades de estas corporaciones. Para ayudar a retener empleos, vamos a proveer mecanismos para que la gerencia y el capital local puedan adquirir empresas que operan bajo la 936 y decidan terminar sus operaciones aquí. También vamos a fomentar el uso de la manufactura por contrato, readiestrar trabajadores desplazados y aumentar el beneficio a las industrias por comprar productos manufacturados en Puerto Rico. Quiero darles tranquilidad a los miles de padres y madres que hoy sienten sus trabajos amenazados, asegurándoles que voy a convertir al Gobierno en un verdadero aliado de nuestras industrias, fuera de líneas políticas. El tercer fundamento de la Nueva Economía es la Regionalización del Desarrollo Económico, estableciendo polos económicos para fortalecer equitativamente las economías de las distintas áreas de Puerto Rico. Próximamente les hablaré de esta estrategia para asegurar un desarrollo más justo y equitativo. Nuestro pueblo necesita un gobierno que concentre esfuerzos nuevamente en la tarea de crear empleos permanentes. El fin último de un gobierno debe ser el de propiciar las condiciones que ayuden a producir un nivel de vida alto y cada vez mejor. Es hora de tomar las riendas del desarrollo de nuestra economía con una visión de futuro. Es hora de darle paso a una Nueva Economía en este milenio. © 2000 El Nuevo Día - Derechos Reservados |