Te pido tu voto y tu confianzalunes, 6 de noviembre de 2000 Sila M. Calderón HOY QUIERO aprovechar esta última columna para agradecer tu interés en las ideas que te he expuesto durante los últimos ocho meses. Aprecio la oportunidad que nos ha brindado El Nuevo Día para llegar a tu hogar, a través de este espacio, cada semana. Confío en que ha sido una experiencia útil para ayudarte a decidir por quién votarás en estas elecciones. La elección de mañana es importante para nuestro pueblo. Decidirás el rumbo que tomará nuestra patria al inicio de un nuevo siglo. Escogerás el porvenir de tus hijos y de sus hijos. Y tomarás una determinación fundamental sobre el tipo de Puerto Rico que queremos para el futuro y las formas de gobernar que deseamos traer a la vida pública de nuestro país. Visualizo un futuro brillante para todo nuestro pueblo. Con 100,000 empleos nuevos y bien pagos en empresas de alta tecnología, en plantas de manufactura especializada, en telecomunicaciones, informática y las más avanzadas actividades relacionadas con la salud. También, de nuevas posibilidades en la banca, en las finanzas y en los servicios. Un futuro de gran actividad comercial, de sólido impulso a la construcción y en el cual Puerto Rico recupera su posición como el principal destino turístico de la región. El futuro que visualizo para nuestra patria es uno de progreso constante y vigoroso, atractivo y seguro para la inversión y de excelentes oportunidades para todos nuestros jóvenes. Un futuro en el cual ninguno de nuestros hijos tenga que irse de Puerto Rico para poder realizar sus ambiciones. Que les permita alcanzar sus sueños aquí mismo en su tierra. Un futuro donde en cada familia el proveedor cuente con un buen trabajo. Donde haya vivienda adecuada y accesible para todos los que necesitan un hogar. Donde el desarrollo acelerado y sostenido se logre en armonía con la protección de nuestros recursos naturales. Un futuro brillante para cada puertorriqueño; sólido, fuerte y firme como es nuestro pueblo. Pero el Puerto Rico que todos queremos no puede tener como costo la confrontación, la imposición y la falta de respeto a individuos, a grupos profesionales y a instituciones. Y mucho menos la corrupción rampante que obstaculiza nuestro futuro. Esas formas de gobernar, que han caracterizado a la administración de Rosselló y Pesquera, son un lastre que amenaza nuestras oportunidades y que impide nuestro bienestar en el futuro. Mañana decidirás entre dos visiones y formas de gobernar muy diferentes. Mi opositor te ofrece más de lo mismo. Ha demostrado que avala las formas de gobernar de la persona a quien le debe su candidatura. Te ofrece continuar con los estilos de los pasados ocho años. Mañana decidirás si quieres un cambio, para que la mentira, el insulto, la difamación y el atropello no sigan manchando el alma limpia de nuestro pueblo. Decidirás si quieres un cambio para que la corrupción rampante -que tanto nos afecta directamente, y nos cuesta, a cada uno de nosotros, en servicios no recibidos, en oportunidades no brindadas, en recursos no disponibles para hacer la obra que necesita nuestro pueblo- no siga desviando las contribuciones que con tanto sacrificio tú pagas. De eso se trata tu decisión mañana. Tomarás una decisión sobre quién posee los atributos necesarios para gobernar. Para hacerlo efectivamente hay que tener experiencia administrativa probada, firmeza de carácter y la independencia de criterio para enfrentársele a quien se interponga al bienestar de nuestro pueblo. Quienes no tienen esa fuerza de carácter ni independencia de criterio para tomar sus propias decisiones, ni valentía para alzar su voz ante la injusticia, no tiene la capacidad de gobernar. El que se cruza de brazos ante lo que está ocurriendo en Puerto Rico traiciona el futuro de cada puertorriqueño. El desvío de fondos públicos, la difamación y el castigo a la verdad no pueden ser el costo del progreso. Quiero para Puerto Rico un gobierno que se sienta orgulloso de lo que somos y libere nuestras mejores cualidades para asegurarnos el futuro brillante que está a nuestro alcance. Un gobierno limpio y honesto como somos nosotros. Ese es el gobierno que yo te ofrezco. Un gobierno que impulse el desarrollo y abra nuevas oportunidades de progreso para todos los puertorriqueños. Que asegure la mejor educación para nuestros hijos, garantizando libros y materiales a cada estudiante. Que brinde acceso verdadero a la nueva tecnología, seguridad en los planteles, facilidades escolares en óptimas condiciones, educación bilingüe en todas las escuelas, buenas condiciones de trabajo para nuestros maestros. Te ofrezco un gobierno dedicado a combatir la criminalidad y fomentar el orden con nuevas estrategias como el Zar contra las Drogas y los Códigos de Orden Público en todos los municipios, así como la más avanzada tecnología en la tarea de combatir el crimen. Un gobierno que provea una tarjeta de salud que funcione con los CDT abiertos, con libre selección, en todo momento y lugar. Un gobierno que resuelva de verdad el problema del agua en nuestras comunidades. Un gobierno sensible, que brinde prioridad a los que más necesitan, a nuestras familias de escasos recursos económicos. Un gobierno humano, de apoyo a nuestros niños, a las jefas de familia, a nuestros jóvenes, a nuestros pensionados, envejecientes, veteranos y personas con impedimentos. Yo te ofrezco un gobierno anclado en nuestros valores y en nuestra identidad puertorriqueña. Pero más que nada, un gobierno de diálogo y de consulta, de participación y respeto para todos, más allá de líneas partidistas. Ese es el gobierno que quiero brindarle a Puerto Rico a partir del 2 de enero de 2001. Yo te ofrezco un cambio, para un gobierno limpio y honesto, de diálogo y respeto. Te ofrezco un cambio que te asegure un gobierno para todos, más allá de líneas partidistas y, sobre todo, un gobierno de profundo orgullo puertorriqueño. MAÑANA TIENES una cita importante con la historia. Te pido tu voto y tu confianza. Para brindarte a ti y a todos los puertorriqueños un gobierno leal a nuestros valores, un gobierno del cual nos podamos sentir orgullosos, un gobierno que libere la fuerza positiva del alma de nuestro pueblo. Un gobierno de unidad puertorriqueña que nos permita conquistar el porvenir. Un cambio para el futuro brillante al que aspiramos todos los puertorriqueños. Gracias. © 2000 El Nuevo Día - Derechos Reservados |