Diálogo de sobremesa con la candidata populardomingo, 22 de octubre de 2000 Por Israel Rodríguez Sánchez ADJUNTAS - Cómoda en la sala de la residencia de doña Luz María Serrano, en la urbanización San Joaquín de este municipio, Sila María Calderón recibió ayer a El Nuevo Día, con quien compartió su hora de almuerzo en una entrevista informal sobre diversos temas. Vestida con mahones azules, un suéter negro de manga larga y tenis, Calderón saboreó un sándwich de jamón y queso, un refresco y un pequeño bizcocho, mientras opinaba tranquilamente sobre su participación en el primer debate de los candidatos a la gobernación. "El pueblo tuvo la oportunidad de vernos directamente, porque un anuncio te 'encajona', pero allí tuvieron la oportunidad de vernos como somos", comentó Calderón. Se veía radiante y feliz porque, según admitió, tras su participación en este debate el entusiasmo del pueblo popular se ha intensificado. En el diálogo de sobremesa, a petición suya siguieron las preguntas. Sin embargo, el tono era otro, como quien no quiere la cosa, porque tanto el espacio como las circunstancias eran distintas al del fragor de la política. OBVIAMENTE, SU reacción al consejo que le ofreció el gobernador Pedro Rosselló para que sacara a Aníbal Acevedo Vilá de la papeleta electoral, por la querella ética que presentó en su contra Carlos Romero Barceló, era algo obligado. "Yo a él lo respaldo completamente. Ha sido una de las personas más rectas que he conocido en mi vida. Un hombre muy sencillo de familia, trabajador y esto es todo una patraña política de Carlos Romero Barceló. Aclaró que se trataba de simplemente una querella y no de un caso criminal. Sobre la entrevista que le hizo El Vocero a una supuesta ex empleada doméstica suya, Calderón reiteró: "Si a esa muchacha yo nunca la he visto en mi vida". Sin embargo, se mostró confiada de que en el proceso de demanda que radicó contra El Vocero saldrá a relucir la verdad. En cuanto al posible vínculo del representante Edwin Mundo en "esta mentira fabricada", la líder popular dijo que éste será citado como deponente, pero no quiso abundar más porque "de eso se encarga gente que designé en mi equipo". No obstante, admitió mientras se tomaba un sorbo de café caliente, que como ser humano se ha visto afectada. COMPLETADO EL almuerzo, Calderón se despidió de la dueña del hogar, preguntó si su esposo Adolfo Krans había comido, y prosiguió sus actividades políticas, no sin antes asegurar que se está preparando "para ganar el próximo debate" de los candidatos a gobernación a transmitirse por Telemundo el miércoles 1ro. de noviembre. © 2000 El Nuevo Día - Derechos Reservados |