Afirmación puertorriqueña como inversión al futurolunes, 18 de septiembrre de 2000 Sila M. Calderón EL PROYECTO Puertorriqueño para el Siglo 21 nace del pueblo puertorriqueño. Es una plataforma hecha por la gente misma de Puerto Rico. Se basó en el proceso de consulta más extenso, amplio y profundo que se haya llevado a cabo para programa de gobierno alguno. Más de 7,000 puertorriqueños presentaron sus ideas y planteamientos, fuera de líneas partidistas. Las presentaron en 13 sesiones regionales que cubrieron los 78 municipios y en las cuales participé personalmente. Incluyó, también, consultas con el liderato cívico, las organizaciones sociales, empresariales, profesionales y religiosas del país y el liderato político de nuestro partido. Esta consulta ciudadana fue un esfuerzo de participación que tomó sobre diez meses y que no ha tenido precedentes en Puerto Rico. Esta es la plataforma de todo un pueblo que la pensó, la dictó y la sugirió a través de todos los rincones de la isla. Se fundamenta en el convencimiento de que el arte de gobernar es el arte de entender a los gobernados. De sentir su dolor, de compartir sus aspiraciones. Porque gobernar no se trata de imponer a la fuerza o de manipular con el uso hábil de la propaganda. Mucho menos se trata de pretender cambiar un país en algo que no es, desmereciendo sus logros, vendiendo su patrimonio, atropellando a sus ciudadanos y creando un clima de confrontación insostenible. El Proyecto Puertorriqueño para el Siglo 21 enfatiza en prioridades que atienden los reclamos legítimos de nuestro pueblo. Contiene mil propuestas para comenzar el milenio que, unidas a los mil proyectos que estarán contenidos en los planes prioritarios de obra capital aprobados para los diferentes municipios, los planes de desarrollo de los polos regionales y las obras en las comunidades especiales de Puerto Rico, suman más de 2,000 compromisos. Nuestras propuestas principales, primera prioridad, son: comunidades especiales de Puerto Rico; gobierno limpio de ataque frontal contra la corrupción y castigo seguro a los corruptos; seguridad para nuestras familias: el zar contra las drogas y los códigos de orden público; reformando la reforma de salud: una tarjeta que funcione con los CDT abiertos; la llave de tu hogar: 50 mil viviendas accesibles para personas de escasos recursos; la nueva economía: 100 mil nuevos empleos en tecnología, manufactura, comercio, agricultura y construcción; educación pública: libros garantizados y tecnología para nuestros niños; agua para todos; renovación de los centros urbanos; justicia para las mujeres jefas de familia, para nuestros retirados y oportunidades para nuestros jóvenes; conservación de nuestros recursos naturales y rescate de nuestros centros urbanos; respaldo al deporte, a la recreación y al olimpismo; la tecnología al servicio de nuestro pueblo; el proyecto de cincuentenario para el desarrollo del Estado Libre Asociado: la comisión de unidad y consenso para el entendido procesal; y el renacer viequense. Pero más que nada, nuestra cultura es nuestra inversión al futuro. La fuerza con que afirmemos nuestra identidad de pueblo es vital para nuestra sobrevivencia. Propongo una nueva política cultural que reconozca y promueva la creatividad como elemento esencial de esa identidad y que nos proyecte ante el mundo como somos: puertorriqueños y orgullosos de serlo. Impulsaré los conceptos del Puerto Rico nacional y el Puerto Rico universal como dos caras de la misma moneda, para el fomento cultural interno y hacia el exterior. Una que nos permita reencontrarnos en nuestras mejores cualidades y la otra que nos permita darnos a conocer en el mundo como el pueblo limpio, firme, valiente, creativo y trabajador que somos. Puerto Rico nacional: fortaleciendo nuestra fibra de pueblo
Puerto Rico internacional: nuestra mejor cara al mundo
Durante los pasados ocho años, fuerzas ajenas a nuestro espíritu se han empeñado en conducirnos por una ruta equivocada, y han tratado de convertirnos en algo que no somos y que no queremos ser. Son las fuerzas negativas que pretenden debilitar nuestras energías. Contra ellas, yo propongo la fuerza positiva de nuestra puertorriqueñidad y de la fortaleza del alma de un pueblo unido que se niega a morir. Puerto Rico quiere y busca un cambio. Quiere un cambio que ayude a erradicar las tendencias que van en contra de nuestra fibra de pueblo, de nuestros valores y de nuestra esencia. Los que hablan de "seguir adelante" lo que proponen es seguir minando nuestras fuerzas colectivas, quitándole recursos y energías a nuestro pueblo, despojándolo de su identidad, sin consulta y a espaldas nuestras. Nuestra identidad, nuestro orgullo y nuestra nacionalidad no están a la venta. YO LE ofrezco a Puerto Rico el cambio que busca. Un gobierno limpio y honesto, de diálogo y de consulta, de apertura y participación, de sensibilidad y respeto a todos, más allá de líneas partidistas. Un gobierno fiel a los principios que atesora nuestro pueblo. Ofrezco a Puerto Rico un gobierno de afirmación puertorriqueña, anclado en nuestra identidad de pueblo, arraigado en sus valores y sus tradiciones, defensor de su idioma y profundamente orgulloso de lo que somos: puertorriqueños hoy, puertorriqueños mañana y puertorriqueños siempre. © 2000 El Nuevo Día - Derechos Reservados |