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Policía de Puerto Rico: los guardianes de nuestra seguridad

lunes, 25 de septiembrre de 2000


Sila M. Calderón
Candidata a la gobernación PPD

PUERTO RICO vive intranquilo ante la criminalidad que nos circunda y ante el temor de, en cualquier momento, ser directamente afectado por el crimen. En todo momento estamos expuestos a que un acto delictivo se cometa en contra de nuestra integridad física. Esta realidad impacta negativamente la capacidad y el deseo de realizar los deberes cotidianos y limita, a su vez, la felicidad individual y colectiva.

Queremos un Puerto Rico más seguro para todos. Un país de orden público y respeto, donde podamos convivir sin temor. Un Puerto Rico seguro donde vivamos en armonía, solidaridad y en un ambiente digno para nuestros hijos y seres queridos.

Un instrumento vital para enfrentar de manera exitosa el problema del crimen es nuestra Policía. La Policía de Puerto Rico es fundamental en la consecución de una mayor seguridad y protección de nuestras familias. Sus miembros salen diariamente a las calles del país, con la misión de salvaguardar la vida y la propiedad, colocando en riesgo su propia vida. Garantizan con su labor el orden social y son los custodios por excelencia de la observancia de las normas y las leyes que nos rigen.

Quiero, desde esta columna, tal como hice recientemente, reconocer el magnífico esfuerzo realizado por los miembros de la Policía de Puerto Rico. Reconozco, igualmente, a las Policías Municipales por su excelente contribución. Son todos ellos servidores públicos que honran su profesión, con quienes Puerto Rico tendrá siempre una enorme deuda de gratitud.

No hay duda alguna de la lealtad de la Policía con nuestro país. Ellos realizan su labor, a pesar de las condiciones de trabajo adversas que enfrentan. Las limitaciones que día a día atentan contra la labor policial tienen que terminar. Se hace urgente que la Policía de Puerto Rico cuente con los recursos humanos, fiscales y tecnológicos necesarios para poder rendir la labor que necesita nuestro pueblo. Es mucho lo que arriesgan y muy poca la recompensa y los instrumentos que tienen a su alcance.

Las condiciones de trabajo en las que la Policía realiza su labor resaltan la urgencia con que mi gobierno atenderá los justos reclamos de los uniformados. Entre éstos: los horarios de trabajo deshumanizantes, el incumplimiento del pago de horas extra, la reducción ilegal de vacaciones por enfermedad y la falta de equipo, personal y tecnología para combatir el crimen. Ante este cuadro, propongo lo siguiente:

• Conceder a los policías de Puerto Rico aumentos, a no menos de $2,000 mensuales como salario básico. Mi meta es de $2,200 de salario básico en el cuatrienio.

• Asegurar el pago de horas extra a los policías, a razón de tiempo y medio en un periodo de 60 días.

• Eliminar la utilización de los traslados como castigos o por discrimen político.

• Conceder beneficios por muerte en el servicio hasta un máximo de $60,000, para el pago de la hipoteca del policía muerto en acción.

• Honrar los aumentos actuales concedidos a la Policía de Puerto Rico. El próximo aumento salarial tendrá vigencia bajo mi administración.

• Establecer que el ascenso a los rangos de inspector y comandante sean mediante examen, como una medida para la despolitización de la Policía. En la actualidad este ascenso es mediante recomendación del Superintendente al Gobernador.

• Revisar las prácticas en torno a la asignación de turnos y horarios de trabajo. Eliminaré de esta forma los llamados turnos suicidas.

• Restituir el derecho de los policías enfermos o lesionados por consecuencia de su trabajo a cobrar el sueldo mientras convalecen.

• Restituir el privilegio de comprar en las tiendas militares de la Guardia Nacional.

• Dotar a la Policía de la tecnología más moderna que exista en el mercado para la prevención y persecución del crimen en todas sus manifestaciones.

• Investigación criminal sofisticada y coordinada.

• Acceso de los precintos a la red informática que indicará todo lo que está ocurriendo en los precintos y en el área operacional.

• Sistema de rastreo continuo computarizado.

• Crear un verdadero sistema de ayuda psicosocial a policías y cónyuges, tanto para evitar actos de maltrato doméstico como de violencia contra los ciudadanos.

• Elevar a 25,000 los policías estatales. Actualmente, el país cuenta con alrededor 21,000 policías.

Estoy convencida de que con el logro de estas propuestas, la Policía enfrentará de manera más eficaz el crimen. Me aseguraré de que nuestra Policía sea modernizada, respondiendo a los cambios tecnológicos que requiere nuestro tiempo. La efectividad policiaca está reducida a las limitaciones actuales en la capacidad táctica y de movimiento rápido, y la investigación criminal de la Policía está limitada por deficiencias en el adiestramiento y malas prácticas en el manejo de prueba.

Me propongo modernizar la Policía de Puerto Rico en términos estratégicos, gerenciales, tecnológicos y de innovaciones tácticas. La modernización ocurrirá en todas las dimensiones, a fin de multiplicar la efectividad de la policía, esclarecer los delitos cometidos, hacer justicia a las víctimas y familiares, y demostrar a los que cometen los actos delictivos que el crimen no paga y que su conducta tendrá una consecuencia.

La justicia a la Policía no está completa, sino la extendemos a sus empleados civiles. Con ellos me reuní el pasado 5 de julio, frente al Cuartel General de la Policía. Allí les dije algo que quiero repetirles. Voy a concederles aumentos de sueldo justos, mejores condiciones de trabajo y beneficios marginales que reconozcan la labor anónima que realizan, que es el complemento a la operación diaria de la Policía. Es vital que los empleados civiles laboren en condiciones óptimas y rindan su labor con la satisfacción de que la misma es reconocida y remunerada de manera adecuada. Son los empleados civiles de la Policía de Puerto Rico el eje y motor de ese cuerpo.

Una de las partes más importantes del Proyecto Puertorriqueño para el Siglo 21 es la seguridad ciudadana. De ésta emana la consecución de otras áreas programáticas importantes. Las comunidades especiales, la vivienda, el turismo, la educación, los centros urbanos, los jóvenes, los niños y la familia son algunas de las áreas cuyo éxito depende, en gran medida, de la garantía que ofrece un buen trabajo realizado por la Policía. Me propongo dotar a nuestra Policía de los instrumentos que necesita para garantizar de esta forma una mejor convivencia, un mejor futuro y un mejor país.

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