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La
génesis de las creencias mayas se funda a partir de las fuerzas de la
naturaleza y el universo, tal es el caso de "Chaac" dios de la
lluvia y de "Kinich Ahau" identificado por el sol. |
Para los Mayas el universo está constituido en tres grandes partes que son:
1. El Cielo
2. La Tierra
3. El Inframundo
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El
espacio celeste esta representado por Itzamná, el dragón que se
representa como una serpiente emplumada de dos cabezas o un dragón.
Este dios, que es el supremo en la religión maya, simboliza la energía
fecundante del cosmos, que infunde vida a todo el universo. La
tierra es una plancha plana que flota sobre el agua; pero también se
concibe como un gran cocodrilo o lagarto en cuyo dorso crece la vegetación.
Los mayas yucatecos la llamaron Chac Mumul Ain, < |
Quetzalcóatl |
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El
inframundo está dividido en nueve estratos; en el más profundo
reside el dios de la muerte, Ah Puch, el "descarnado" o Kisin,
"el hediondo" representados respectivamente como un esqueleto
humano y/o un cuerpo corrupto. El
cosmos fue hecho para la habitación del hombre, y ha existido varias
veces, pues cíclicamente es ordenado por los dioses y destruido por una
catástrofe, después de la cual se renueva. La finalidad de las
creaciones y destrucciones del cosmos es la evolución de los hombres;
así en cada ‚poca cósmica aparecen mejores hombres, hasta culminar
con el que está hecho de maíz que es el de la época actual. Ese
hombre es consciente y tiene la misión de venerar y alimentar a los
dioses, para que ellos mantengan la vida del cosmos. Éstos
conceptos religiosos fueron la base de un complejo ritual en cual
alimentaban a los dioses por medio de ofrendas, que consistían en
olores de flores, incienso, sabores de alimentos preparados, y sobre
todo el espíritu de animales y de hombres que residían en la sangre y
el corazón. Los mayas practicaron varios tipos de sacrificio, como la
decapitación, el flechamiento, la inmersión en el Cenote Sagrado de
Chichén Itzá y la extracción del corazón. Los autosacrificios y sacrificios se practicaban en las complejas ceremonias religiosas relacionadas con los periodos calendáricos, que incluían oraciones, procesiones, danzas, cantos, bailes y representaciones dramáticas. En las fiestas, los sacerdotes y nobles ingerían bebidas alcohólicas, que se consideraban sagradas, por preparar al espíritu para el contacto con los dioses.
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