Asociación Universitaria de Diabéticos Asturianos
 
  Home
 
Nosotros
Diabetes
Actividades
Noticias
Contactos
Mapa
HistoriaFinesPrensa

DIABETES Y DEPORTE

Periódico "El Comercio". Viernes 22 de marzo de 200

Luis Antonio Alias

Ayer jueves, el «Aula de Salud» recibía en sus semanales encuentros a un joven de veintiséis años digno de algo más que una apresurada reseña. Pero apresurados andamos y resumiremos: Jorge Juan Ruiz es diabético de tipo lo insulino-dependiente, desde niño supo que su vida contaba con limitaciones que la mayoría de los compañeros de colegio o instituto no padecían, decidió asumir su enfermedad como reto positivo, terminó magisterio y cursa actualmente pedagogía, y ha conseguido el título de primer entrenador nacional de atletismo de España. Un título extraordinario en sí para cualquiera, que alcanza significados cargados de voluntad, esperanza y optimismo en quien necesita del mantenimiento de unos estrictos cuidados dietéticos, del rápido acceso a recursos que corten una hipo o hiperglucemia, y del apoyo de más de una jeringuilla diaria; esas cuidadas e higiénicamente desechadas jeringuillas de salud y vida, tan físicamente iguales y tan filosóficamente diferentes a las jeringuillas de autodestrucción y muerte abandonadas en parques y descampados.

Pero Jorge Juan practica y enseña deporte no partiendo de un «a pesar de», sino de un claro «con más razón aún», dado que los diabéticos, tanto quienes lo son desde la cuna como quienes se hacen a cualquier edad (y muchos llevamos, gracias al sedentarismo, la alimentación inadecuada, y los perjudiciales hábitos de vida, bastantes números en el sorteo para incrementar los 64.000 actualmente censados en Asturias), saben que el ejercicio controlado, además de las salutíferas consecuencias primarias y prioritarias control del peso corporal, mejora de la circulación sanguínea, fortalecimiento del corazón, alivio de la tensión y el estrés— añade una disminución de los niveles glucémicos que potencia la eficacia de la medicación y reduce las dosis.

«El ejercicio físico es uno de los pilares del tratamiento de la diabetes y uno de los derechos fundamentales de la salud de un diabético. Por lo tanto necesitamos: a) coordinación desde el ámbito sanitario hacia el deportivo; b) fomación de profesionales cualificados que fomenten el deporte terapéutico; c) apoyo de iniciativas dirigidas a actividades de deporte social que permitan al diabético practicarlo durante toda su vida de forma divertida y bajo supervisión médica; d) establecimiento de las ayudas necesarias federativas para un desarrollo correcto de este tipo de deporte incluyendo que los encargados dispongan de la atención médica especializada. La práctica bajo seguimiento se traducirá en la mejor forma de evitar complicaciones de vista, riñón o corazón, y, lógicamente, en una clara mejora de la calidad de vida».

Jorge Juan pasa de la ciencia a la anécdota, del ejemplo pedagógico a la crítica, de la información histórica a la reflexión personal. contagia amenidad e interés, y también contagia (que es lo único que desde la diabetes se puede contagiar) vitalidad y queja. Vitalidad porque muchos hacen virtud de la desventaja y fuerza de la dolencia: no hay, desde el Everest a los Polos, horizonte imposible para un diabético. Queja porque aunque la vida diaria se plantea casi desde la normalidad, ese «casi» constituye una fuente de impedimentos, limitaciones y molestias que la sociedad olvida, incluyendo el entorno próximo.

Y la diabetes, tengámoslo presente, domada, apenas destaca y molesta, diarios rituales de control aparte. Desbocada se traduce en amputaciones de piernas, infecciones, ceguera y muerte. Y esto último suele olvidarse mucho más de lo debido. Yo, aparte de hacerme los análisis, le prometí a Jorge Juan que mañana mismo desempolvaría la bicicleta.

Pienso cumplirlo.

SUBIR

© AUDIA 2001
Diseño Méndez & Méndez