Título: Frank Zappa - El Retorno de Un Grande
Autor: Lisa Robinson
Fonte: Si, suplemento joven del Clarin, Buenos Aires, Viernes, 25 de marzo de 1988, página 2.

A los 47 años, y después de una ausencia de los escenarios de tres años, Frank Zappa ha vuelto al ruedo. Damas y caballeros, a continuación les ofrecemos una entrevista exclusiva de Lisa Robinson, la crítica de uno de sus conciertos por David Fricke, de la revista Rolling Stone, y la historia completa del muchacho. ¡Que lo disfruten!

  Más de 20 años realizando música experimental e innovadora. Más de 50 álbumes a lo cargo de una carrera que comenzó con la banda The Mothers of Invention, y que cuenta con un repertorio de más de 300 canciones. Ayora, después de un silencio de tres años, Frank Zappa vuelve a las giras, tocando máquinas, y, como siempre, la guitarra.
–Al referirte a esta gira hablaste en forma un tanto cínica sobre la escena musical actual. Dijiste que tu gira se basaría en la música y no en el pelo y la coreografía.
–Sí, es cínico. Pero quería pasar una semana en cada una de estas ciudades trabajando en un teatro y los promotores tenían miedo de reservar todas esas actuaciones.
–¿Pensaban que no iban a vender todas las entradas?
–Sí, porque todos los grupos grandes están fracasando y pensaron que yo, que no había aparecido en escena en tres años, sería un riesgo. Así fue que los promotores compraron dos o tres conciertos en cada ciudad y se agotaron todas las entradas. Ahora los promotores están pidiendo a gritos fechas adicionales. Bueno, así son las cosas. Volveremos en la segunda mitad de la gira. Es obvio que la gente quiere ver una banda de once instrumentos que toca música.
–¿Sabías desde un principio que podías tener este éxito?
–Por supuesto. Pero, ¿como le decís eso a un tipo que tiene que poner el efectivo en forma anticipada para garantizar una fecha?
–¿Qué es lo que pensás sobre la ola actual de nostalgia de los años '60? Ahora pareciera que la gente quiere ver una banda que estuvo dando vueltas en todo este tiempo.
–Creo que en parte siempre es así, pero es peligroso cuando se dejan de lado cosas nuevas por la nostalgia. Todas las orquestas sinfónicas de los Estados Unidos están inmersas en la nostalgia, admitámoslo. Están ejecutando música que fue escrita por gente muerta, sin tener en cuenta que la gente viva todavía está escribiendo música. Si algunos grupos están paveando, bueno, entonces el público también.
–¿Eso no incluye también a chicos jóvenes que piensan que se perdieron algo importante?
–Sí, algunos sí. Pero hablé con Flo y Eddie (Mark Volman y Howard Kaylan), alguna vez conocidos como The Turtles, sobre las giras nostálgicas en las que fueron incluidos junto con Paul Revere y The Raiders. Ellos sostienen que el público es mixto. Están aquellos que no fueron a un concierto en 100 años y vienen a recordar un poco de su juventud; lo necesitan. Pero también pienso que tendría que haber lugar para algo que sea realmente nuevo, no de plástico. Lo peor que tiene la MTV es que se aleja de la música. Después de ver el mejor video seis veces, ya está. Pero con la mejor canción, la podes oír 100 veces y todavía te pude seguir gustando.
–Dijiste que algunos de estos grupos de la MTV están fracasando. ¿Puede ser esto un indicio de que la gente está preparada para algo más?
–Pienso que existe un vínculo directo entre lo que está sucediendo en la música y el negocio de la música y lo que está pasando en Washington. Mi experiencia en el terreno de la música popular me dice que los períodos de repetición y falta de experimentación son un espejo bastante bueno del tipo de administración que tenemos en Washington. La música es tan conservadora como Reagan.
–¿Quién crees que está influenciando a quién?
–En realidad no creo que el grupo de heavy metal Def Leppard esté influenciando a Ronald Reagan. No hay mucha música experimental en estos momentos. Todo parte de las corporaciones, especialmente en lo que concierne a la radio.
–¿No crees que todas estas cosas son cíclicas y que en cualquier momento puede haber una reacción?
–La gente puede estar hastiada, pero los modos en los que se puede expresar eso son limitados, como consecuencia de quién tiene entre sus manos el reino del poder. Por ejemplo, para que un club de rock exista, digamos en Los Angeles, las restricciones de las licencias de bebidas alcohólicas son tan ridículas y los gastos generales son tan altos que nadie se va a arriesgar con la banda que contrata. No van a contratar a una banda extraña, y para que la música popular se desarrolle, los músicos necesitan trabajar en un bar. Tienen que ser un lugar donde puedas practicar, donde te mejores. En estos días, cuando unos tipos se juntan no es tanto porque quieren hacer música, es que quieren ser estrellas. Y convertirse en una estrella es un proceso totalmente diferente del de convertirse en un músico.
–La gente todavía viene a verte y no se trata de una cosa de nostalgia, porque la música que haces no está basada en hits, es muy innovadora. ¿A qué lo atribuís?
–El público siempre es mucho más agradable que la gente que cree satisfacer sus necesidades. Hubo una tendencia a desestimar la habilidad de la audiencia para discernir la música que vale a pena. La música que me parece valedera es más arriesgada, exactamente todo lo contrario del perfil psicológico de un programador radial. No quieren correr riesgos: lo que es parecido está garantizado. Fíjate en las entregas de premios, en los Grammys, en los premios a videos. Fíjate quién sale favorecido: solamente la gente que hace lo más insulso.
–Siempre te rebelaste en contra de cualquier propuesta de censura o de ráting en la música de rock.¿Te encontraste alguna vez defendiendo música que, personalmente, consideras detestable?
–En algunos casos, hay algo de eso. Creo que cualquier grupo tiene el derecho de ser lo que es y decir lo que quiere decir. No es solamente lo que está en la letra lo que te dice lo que está pasando, también lo que queda afuera. La ausencia de contenido en las letras de hoy será el factor fundamental para las generaciones futuras. Cuando vean lo que no estuvo en la música de los años '80, van a recapacitar. Pero si un tipo quiere hacer algo vacío, debería tener el derecho de hacerlo. Si quiere tocar heavy metal, debería hacerlo. Si quiere que salga sangre de su boca cuando está en el escenario, bueno, que lo haga. Mi premisa es que tiene el derecho de hacerlo. Y lo voy a defender. La gente no está obligada a comprar una entrada para el show.
Cuanta más música haya, mejor. Todos los tipos de música para todos los gustos, porque la música es terapéutica. Si más gente de la que trabaja en el gobierno escuchara más música en lugar de lo que están escuchando todos los días, el mundo sería un lugar mejor.

BOX

Título: El Largo Camino de Francis Vincent
Autor: J.F.

  En 1957, un muchachito delgado, de incipiente pelusa sobre su labio superior, con un título de músico debajo del brazo y sus valijas llenas de discos de Webern, Stravinsky, Varese y - sobre todo - Rythm & Blues, llegó a Los Angeles, como tantos otros, buscando "vientos mejores". Francis Vincent Zappa - el muchachito -, de solo 17 años, comenzaba entonces una de las carreras musicales más prolíficas y controvertidas que haya parido la historia del rock norteamericano.
  Sus primeros trabajos como músico fueron las bandas de sonido de dos películas, Run Home Slow, en 1959, y The World's Greatest Sinner, en 1960. Con el dinero obtenido, Zappa montó un estudio de grabación muy rudimentario en las afueras de L.A. donde comenzó a investigar y experimentar con más ideas que recursos. La publicación de esas experiencias fue objetada moralmente por la ley y, en poco tiempo, Zappa debió abandonar su estudio, previo pago de una abultada fianza para poder salir de la cárcel.
  Lejos de amedrentarse, continuó sus experiencias en Los Angeles. En 1962, conoció a los Soul-Giants, una banda formada por Jimmy Carl Black, Roy Estrada y Ray Collins - un indio, un chicano y un poeta marginal - que acababan de perder a su guitarrista, puesto que Zappa aceptó complacido.
  El novo grupo se llamó Captain Glaspack & The Magic Mufflers, primero; The Mothers - en conmemoración del Día de la Madre de 1964 -, más tarde, y, por último, The Mothers of Invention. El joven Frank no tardó en tomar las riendas de este grupo, formado, básicamente, por músicos de los arrabales de L.A.
  Los Primeros conciertos de los Mothers se llevaron a cabo en bares de mala muerte, donde Zappa y los suyos tocaban por unos pocos billetes. Sin embargo, en poco tiempo llamaron la atención de la prensa por sus excentricidades. Alain Dister, un periodista francés, describió muy bien esos tiempos en su libro Frank Zappa & The Mothers of Invention. "Con los Mothers y sus amigos del momento nace el espectáculo total, el happening, presentado a lo largo de una misma manifestación musical, light-shows, bailarines y toda una serie de otras cosas. Sería en sí una atracción estética más si el público no pusiera en ella algo suyo y no viniera al concierto con la intención claramente expresada, por sus trajes y sus estados diversos de conciencia, de hacer fiesta." Dister se refiere a los freaks, los raros, que encuentran en los conciertos de los Mothers la fiesta que esperan tener.
  Los discos, sin embargo, tardaron un par de años en llegar. Al principio los Mothers trataron infructuosamente de hacerse editar por los grandes sellos discográficos. Capitol, por ejemplo, les devolvió el sobre con las cintas que le habían enviado, con un sello que decía: "Ningún valor comercial." Los discos no aparecieron sino hasta que dos personajes se cruzaron en el camino de los Mothers: Herb Cohen y Tom Wilson.
  Herb Cohen de allí en más manager de la banda era un hábil negociante con contactos en el ambiente hollywoodense, que consiguió que Zappa & Co aparecieran en revistas, diarios y hasta en películas. Wilson era un productor del sello MGM, oriundo de Nueva York, donde había producido a Bob Dylan en sus primeras experiencias eléctricas, y a la Velvet Underground de Lou Reed y Andy Warhol. A Wilson se le había encargado la filial Los Angeles del sello, y la primera placa que editó Freak Out, primer álbum de The Mothers of Invention, en 1966. Desde entonces la popularidad de Frank Zappa y The Mothers of Invention creció día a día, no solo en la costa oeste norteamericana sino en el país entero.
  Los discos de Zappa (que hasta la fecha suman más de 50), con los Mothers, sin los Mothers, solo o acompañado, llenos de sarcasmos, comentarios agridulces y palazos para la "sociedad de plástico norteamericana", gozaron del potencial comercial que la Capitol les negó, llegando a figurar más de una vez en los mismos ránkings de plástico que él detesta.
  Pero Zappa no és un músico de estudio. "Zappa no ha querido nunca ser un conceptuador encerrado en su torre de marfil, un compositor separado de su público", sostiene Dister. Y con el éxito de sus discos llegan las consabidas giras. Nueva York, primero, y Europa, después, se deleitan con las excentricidades de estos músicos mal trazados contenidas en cada uno de sus "happenings".
  Por los Mothers of Invention pasaron decenas de músicos. Todos se sometieron a la férrea disciplina impuesta por Zappa, y más de uno abandonó la banda con un portazo, acusando al líder de tirano. Otros, en cambio, aceptaron estoicamente la rigidez del barbado: "Somos una extensión de Frank y estamos aquí para tocar su música y no la nuestra", declaró Napoleón Brook, cantante y saxo tenor de los Mothers en 1973.
La obra de Zappa no se agota en sus discos y sus giras. En su sello Bizarre (más tarde se unificaría con otro sello suyo llamado Straight) grabaron varios músicos que por diversos motivos no eran aceptados por las grandes compañías discográficas. Alice Cooper y Captain Beefheart - amigo de la infancia de Zappa -, dos músicos "víctimas de la censura" que Zappa tanto detesta (es el fundador, junto a Jello Biafra, cantante de los Dead Kennedys, del No More Censorship Fund,), podrá grabar sus discos con la venia de Zappa, en el sello Straight.
  También incursionó en el cine, como músico, como actor y como director. Su obra más importante, 200 Motels - "un documental surrealista" - fue escrita y dirigida enteramente por él 200 Motels, - donde Ringo Starr hace de "enano malo" - es solo una de las películas realizadas por Zappa, la mayoría sin publicar.
  Hoy, con 47 años, Francis Vincent Zappa ha vuelto a las andadas después de un largo silencio de tres años. Dos de sus tres hijos, Moon Unit, de 20 años, y Dweezil, de 18, aparecieron fotografiados en el número correspondiente al vigésimo aniversario de la revista Rolling Stone, entre los hijos de los grandes. Pero por más que lo traten como a un "grande" seguramente Zappa encarará esta nueva etapa de su vida musical con la misma base que fijó en 1962: "Fabricar un arte especial en un medio hostil a los soñadores".

BOX

Un Show En Nueva York
Según la revista "Rolling Stone"

  Frank Zappa está nuevamente de moda. Su popularidad se basa menos en lo que toca que en lo que él representa. En una era de rock & roll de baladas de caridad y peligrosa falta de atención por el estrechamiento del lazo corredizo de la censura, Zappa parece ser uno de los últimos hombres duros de la música popular. Y la madurez y las justas polémicas con los subcomités del Senado y los moderadores de mesas redondas de televisión han afilado hoy el hacha que viene esgrimiendo desde Freak Out, su primer disco.
  En el Beacon, el zigzagueo minuciosamente orquestado de su banda de doce instrumentos y la alegría superficial de composiciones como Lonely Cowboy Burt, de 200 Motels y Planet of the Baritone Women, un burlesque afeminado de los ejecutivos jóvenes de Wall Street, enmascararon prolijamente sus ocurrencias más venenosas.
  Las premisas básicas en las que se apoya la música de Zappa no han cambiado radicalmente. Exigente intelectualmente, es una música de extremos, resueltamente seria, que a menudo se desliza al grotesco premeditado. Aunque Zappa puede abrevar en una paleta limitada de respuestas emocionales, su principal encanto como compositor es el modo en el que toma géneros conocidos y repetidos y los invierte y pervierte hasta lograr formas extrañas pero escrupulosamente arregladas.   Una lectura de Escalera al Cielo de Led Zeppelin, fue brillantemente desarreglada, justo cuando uno esperaba que Zappa saliera e hiciera añicos el solo original de Jimmy Page. La sección de cinco trompetas, en cambio, la tocó al unísono, nota por nota. La típica broma que uno podía esperar de Zappa hacia los hippies en la década del '60.
Uno de los proyectos actuales de Zappa es el lanzamiento de un retrospectivo en varios volúmenes de grabaciones en vivo titulado You Can't do This on Stage (No Podes Hacer Eso en Escena). En el Beacon, sin embargo, dejó probado que se puede.

.