UN SOLO CORAZON
He mirado tus ojos
largamente,
como quien mira un horizonte
desandado de nubes,
y he visto en sus reflejos
las olas del mar verde
cuando arremete inquieto
con su misterio y su aliento,
incansable, enorme,
con profundos matices
que sólo el que los capta
puede vivir hechizos.
En tus ojos estaba la promesa silente
de la complicidad en el tiempo,
de compartir nuestra mesa
con la copa de vino
que mata la rutina.
Y ese destello verde
de esperanza salvaje,
parecido a la verde
alianza del paisaje
que nos invita a entrarnos
en sus sordas entrañas
pobladas de criaturas
y de cantos extraños,
me dijo que hoy esperas
del mañana, el presente
que nos haga partícipes
de un mutuo compromiso:
el ser los dos un solo
corazón al unísono.
(C) Alberto Peyrano
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