PARTE I - NOVENA
DENTELLADA
Cómo
hacerse grandes y fuertes
La
sangre
Alimentos
sanos
Aseo
diario
Aire
fresco
Ejercicios
Saltos, equilibrio
de libros, salto
de rana y maroma
Rodar el
aro, etc.
Respirar
por la nariz
Las uñas
y su cuidado
Los
dientes y su cuidado
Los
pies
Conocer
el reloj
Servicio
EN NUESTRO EJÉRCITO
había un batallón de hombres muy pequeños que no eran lo suficientemente altos
para un regimiento ordinario y se les llamaba Bantams. Al principio, la
gente se sentía movida a reírse de ellos porque eran tan pequeños; pero pronto
demostraron que en el combate eran tan buenos como cualquier otro. Un hombre
pequeño puede tener gran corazón y mucho valor dentro de si.
Nuestros
Ghoorkas, los pequeños guerreros de nuestro ejército indio, lo han
demostrado. Estos hombres magníficos se visten de una manera tan parecida a la
de los Scouts, que a primera vista se les puede tomar por uno de ellos cuya piel
ha tostado el sol.
 |
También
vosotros podréis tener un gran corazón y mucho valor, a semejanza de
los Bantams. |
Ahí están también
nuestros amigos los japoneses. Son muy pequeños, pero tan valientes y tan
fuertes como los Ghoorkas, y son unos magníficos soldados.
Así, aun cuando un
Lobato sea pequeño, puede ser tan intrépido y útil como un muchacho más grande,
si él pone empeño en serlo.
Los japoneses se
hacen fuertes teniendo mucho cuidado con lo que comen, y se conservan muy
limpios, aseándose constantemente, y ejercitan su cuerpo día tras día, lo que
los hace sumamente fuertes. Están siempre sonrientes y tienen buen humor, esto
los ayuda a conservarse sanos.
Cómo crecer
Un Lobato puede
hacer lo mismo si lo desea. Estoy seguro de que todo Lobato deseará ser fuerte y
sano; pero puede hacer algo más que un japonés, o un Ghoorka, puesto que puede
ayudar a su crecimiento. además de hacerse fuerte.
Aquí diré algunas
de las cosas que vosotros podéis hacer para ser robustos y sanos.
Sangre buena y en cantidad
Lo primero que hay
que hacer es conservar la sangre que corre por vuestras venas sana y abundante.
Lo que es el vapor para una máquina, es para vuestro cuerpo la sangre; le hace
caminar bien o mal, de acuerdo con su vigor. Además, vuestra sangre es el
alimento de vuestro cuerpo, como el agua el de las plantas: os hace crecer; si
el organismo no la tiene en suficiente proporción, se conserva pequeño, endeble,
y en oca-siones se marchita y muere.
Los
animales, como los caballos, saben hacer ejercicios para conservarse
fuertes. |
 |
¿Pero, cómo puedo
yo obtener sangre buena y abundante si ésta se fabrica dentro de mí?
Alimentos sanos
Pues bien, la
sangre se hace por medio de la alimentación que tomáis por la boca, y para
obtenerla en abundancia, deberéis tomar alimentos que sean buenos para producir
sangre, no dulce y caramelos, que. aunque saben bien, no son buenos: lo que hay
que comer es carne sana, verduras y pan.
De este modo se
obtiene abundante sangre; pero hay que obtenerla buena y sana y esto también lo
deberéis hacer por vosotros mismos; nadie más lo puede hacer por
vosotros.
Evacuar diariamente
Después de haber
tomado vuestros alimentos, masticándolos bien, llegan al estómago, y la parte
útil de ellos se asimila y va a la sangre, mientras que la parte inútil pasa al
intestino. Si permitís que esta parte inútil permanezca dentro de vosotros
demasiado tiempo -más de un día-, comienza a envenenar vuestra sangre y, por
tanto, a contrarrestar el bien que el alimento sano había proporcionado al
organismo.
Por consiguiente,
deberéis ser muy cuidadosos, y deshaceros de la parte inútil de vuestra comida,
por lo menos una vez al día, con regularidad. Este es el secreto para conservar
la salud.

Aire nuevo y respiración
profunda
Saber por qué hay que respirar por la nariz
Podéis robustecer
vuestra sangre llevando a ella aire nuevo. La sangre necesita aire; por eso
continuamente pasa al través de vuestros pulmones que están colocados a la mitad
del cuerpo, tratando de obtener parte del aire que respiráis por la nariz.
Ayudad a vuestra sangre respirando aire nuevo profundamente. No ese aire viciado
que está dentro de los cuartos cerrados, sino aire fresco y nuevo en la cantidad
que existe en los lugares abiertos.
Para ello deberéis
echar fuera todo el que tenéis dentro, inspirando por la nariz, tanto aire
cuanto sea posible contener en vuestro pecho hasta que éste y vuestras costillas
se hayan ensanchado a su capacidad total. Practicad esto de cuando en cuando
durante el día -cuando os encontréis al aire libre- y esto solo bastará para
ayudaros a crecer y a robustecer.
Ejercicios corporales
Además de la buena
comida y del aire nuevo, hay algo muy importante que vosotros tenéis que hacer
con respecto a vuestra sangre, y es el ejercicio.
Como ya lo he
dicho, la sangre es como el agua para la planta: nutre al cuerpo, o la parte del
cuerpo que ella recorre. Tendrá siempre que llegar a todas las partes de vuestro
cuerpo; pero si vosotros la ayudáis a hacer esto, lo hará mejor. Por esta razón,
los corredores y los jugadores de fútbol, por el continuo ejercicio, consiguen
que su sangre corra más ampliamente en sus piernas, lo cual las hace crecer en
tamaño y en fuerza.
En la India
hallaréis algunos nativos que llevan una mano sobre la cabeza. Hacen tal cosa
como castigo por los pecados que han cometido. y prometen que tendrán su brazo
en aquella postura y no volverán a usarlo. El resultado es que, por falta de
ejercicio, la sangre no corre por él debidamente -la planta no es regada con
propiedad- y poco a poco el brazo comienza a adelgazar hasta que se convierte en
huesos cubiertos de piel, en algo inútil.
Por tanto, si
vosotros queréis crecer en tamaño y fuerza ejercitad todos los miembros de
vuestro cuerpo, que bien lo podéis hacer.


Saltar la cuerda
"Brincar la cuerda
con los pies juntos 30 veces hacia delante y 30 veces hacia atrás; el Lobato
mismo puede echarse la cuerda."
El muchacho que
salta la cuerda echándola hacia adelante, voltea los dedos de sus pies hacia
atrás, agacha los hombros y en vez de hacerse un bien, puede hacerse un
mal.
|
 Éste es el final del
salto mortal,
|
 no
éste.
|
Conseguíos una
cuerda -no necesita ser una de esas maravillas costosas con cabos de madera-,
pero no deberá ser demasiado delgada y ligera y ensayaos a saltar.
Si no sabéis
brincar, buscad dos amigos que os echen la cuerda al principio, y usad vuestro
cerebro para aprender a brincar de manera adecuada y en tiempo oportuno. Paraos
derechos, con los hombros hacia abajo, y con las puntas de los pies que apenas
toquen la cuerda. ¿Estáis listos? ¡Bien!. Allá va sobre vuestra cabeza. Ahora
brincad con los talones juntos, los dedos de los pies hacia afuera, y al caer,
doblad las rodillas ligeramente hacia fuera. Dad un pequeño brinco, entre cada
brinco grande, cuando la cuerda se encuentre sobre vuestra cabeza, esto os
ayudará a conservaros en equilibrio y a guardar el compás.
Ahora, tratad de
echaros la cuerda vosotros mismos. Comenzad teniéndola enfrente y conservaos
erguidos. No caigáis sobre vuestros talones como si fueseis elefantes; tratad de
saltar como una cabra montaraz (si es que podéis) y no golpeéis vuestros dedos
en cada brinco. Deberéis brincar treinta veces, de espalda y solos, para obtener
vuestra Primera Estrella. Practicad así cuidadosamente en vuestra casa.
Algunos niños
pensarán que brincar la cuerda es cosa de niñas; pero los Lobatos tienen más
sentido común y no creen eso. Saben que los jugadores de fútbol y los boxeadores
usan este ejercicio en sus prácticas.

Salto de rana
He observado a
muchos niños cuando hacen el salto de rana. Algunos lo hacen muy bien; pero
muchos otros parecen sacos de carbón que golpean sobre la espalda de un
cargador, y no una persona saltando. Cuando vosotros comencéis a aprender,
hacedlo sobre un muchacho de vuestra misma estatura, o un poquito más pequeño.
Haced que éste se pare a escuadra con vosotros; que se incline hacia abajo y que
esconda bien la cabeza (si se para con los pies separados y se coge la cabeza
con ambas manos habrá menos probabilidad de que le peguen): corred hacia él
poniendo ambas manos sobre su espalda para saltar, con las piernas bien
abiertas; tratad de pasarlo apoyándoos lo menos que sea posible en él.
Dos buenas
demostraciones de habilidad de equilibrista

|
 |
|
Maromas "Dar tres maromas hacia adelante y
otras tres hacia atrás".
El salto de
maroma consiste en rodar sobre el suelo hechos rosca con la cabeza entre
los talones. Lo más importante de recordar en este ejercicio es que hay
que conservar los hombros redondeados y la barba bien escondida; no os
contentéis con poder rodar. Si os es posible, después de rodar poneos
sobre los pies sin ayuda de las manos.
|
 Una
aguadora
|

Equilibrio
"Caminar erguido
y con buen paso, llevando sobre la cabeza y sin usar las manos, un objeto sólido
que pese aproximadamente un kilogramo, hasta una distancia de diez metros; dar
vuelta y regresar al punto departida. Puede usarse una gorra de
Lobato"
Algunas personas
caminan y otras se arrastran encorvadas. ¿Vosotros qué hacéis? Es fácil
distinguir a los que caminan de los que se arrastran encorvados. Los que caminan
lo hacen erguidos, en su paso hay cierto ritmo y en sus ojos una mirada
inteligente. El que se arrastra tiene los hombros agachados, la mirada estúpida,
cuando camina no se fija en las cosas que hay a su alrededor, sino solamente en
el piso.
Conseguíos tres
libros más o menos del tamaño de éste, y tratad de caminar llevándolos en
equilibrio sobre vuestra cabeza. Si os agacháis pronto caerán los libros al
suelo; pero si camináis con los hombros derechos y la barba ligeramente
levantada, pronto podréis rivalizar con un muñeco de barro.
Si halláis muy
difícil este ejercicio, porque tengáis cabeza de forma rara, ensayadlo llevando
puesta vuestra gorra de Lobato.
Quizás hayáis visto
cuadros que representan a los aguadores. Imitadlos; pero no tratando de llevar
sobre la cabeza el mejor jarrón de la recámara de vuestra madre, sino con algo
que no se rompa si cae al suelo.
Rodar el aro
Algunos muchachos
creen que rodar un aro es una cosa muy infantil; sin embargo. enseña una porción
de cosas de utilidad. Hay que conservarse sobre la punta de los pies al correr,
listos para escabullirse de un lado a otro; hay que tener buena vista y que
pegar al aro con ambas manos. La mejor manera de practicar este ejercicio es
colocar cierto número de obstáculos en vuestro camino, y guiar vuestro aro con
seguridad alrededor y en medio de ellos (sin tocar uno solo). Cuando ya podáis
hacerlo así, entonces querrá decir que vuestras manos están adiestradas a
obedecer a vuestro cerebro.
Brincar
"Brincar en un solo pie un tramo de unos
20 metros describiendo una figura de ocho. Usar cada pie para la mitad de la
distancia."
Brincar, es
cuestión de práctica; tratad de brincar como un ave, nunca como un elefante.
Para esto deberéis brincar sobre las puntas de los pies y no sobre los pies
plano. Este ejercicio enseña a conservar el equilibrio, y, por tanto, hay que
ensayarse a brincar describiendo la figura de un ocho; sobre la izquierda cuando
se da para el lado contrario.
Lanzar una pelota
"Lanzar la pelota, primero con
la mano derecha y después con la izquierda, de tal manera que un Lobato a diez
metros de distancia la atrape cuatro veces de seis tiradas. Atrapar una pelota
usando una o las dos manos."
El aventar y coger
una pelota es también cuestión de práctica y de tener buena vista. Practicad
mucho el acto de aventar la pelota con la mano izquierda, pues probablemente
encontraréis que es muy fácil hacerlo con la mano derecha.
La razón por la
cual la prueba exige que se aviente con ambas manos, es porque ambas manos
deberán ejercitarse igualmente, y que no se desarrolle más un lado que otro de
vuestro cuerpo, como sucedería con el uso exclusivo de la derecha. Cuando
tratéis de coger la pelota, poned las manos en forma de taza y cuando la pelota
llegue a ellas echadlas un poquito atrás, al mismo tiempo que la tomáis en ellas
fuertemente. Si extendéis las manos enteramente abiertas, la pelota rebotará
contra ellas, y si las ponéis separadas, pasará entre ellas sin que la podáis
coger. Fijaos en la pelota desde el momento en que sale de las manos del que la
avienta, y moveos hacia el lugar a donde calculéis que va a caer. No os quedéis
parados esperando que el otro haga todo el trabajo por vosotros. La prueba para
la Primera Estrella es aventar la pelota primero con la mano derecha y después
con la izquierda a un compañero que se encuentre a diez metros de distancia de
vosotros, de tal manera, que él la coja cuatro veces en seis tiradas. En turno,
vosotros deberéis coger la pelota que os sea lanzada a una distancia de diez
metros, también cuatro veces en seis tiradas, con cualquier mano. Todo esto os
ayudará a convertiros en hombres fuertes y sanos; pero no olvidéis las otras
cosas que también os ayudarán: tomar suficientes alimentos sanos (sin comer
demasiado, pues esto solamente envenenará vuestra sangre); evacuar diariamente y
de una manera regular, para limpiar vuestro cuerpo de sustancias venenosas;
respirar en cantidad aire limpio, haciéndolo profundamente, y conservando
vuestras ventanas abiertas de tal manera que el aire se renueve constantemente
en el cuarto donde vivís o dormís.
Estas cosas las
tenéis que practicar vosotros mismos; nadie puede hacerlo por vosotros; depende,
pues, de vosotros mismos, el haceros grandes, fuertes y sanos, o permanecer
pequeños y endebles.
¿Podéis recordar
ahora las cuatro cosas que tenéis que hacer?
 |
¿Cuáles son
ellas? Alimentos sanos. Evacuar
diariamente. Aire nuevo. Ejercicio corporal.
Cuando
tratéis de coger la pelota, poned las manos en forma de
taza. |
Respirar por la nariz
"Saber por
qué hay que respirar por la nariz"
Habréis notado que
he dicho, al hablar de la respiración, que deberéis aspirar por la nariz.
¿Por qué no por la
boca? Por esta razón: vuestra garganta, en la parte de atrás de vuestra boca, es
muy delicada y propensa a pescar resfríos o inflamaciones, y si respiráis por la
boca, el aire pega de golpe en ella y puede causarle un resfrío; si por lo
contrario, respiráis por la nariz, el aire se entibia al pasar por ella y llega
a la garganta, como si dijéramos por la puerta trasera, ya muy
valenciano.
Pero aun hay otra
razón por la cual se deberá respirar por la nariz.
En el aire flotan
unas pequeñas bestias llamadas gérmenes. Son tan pequeñas que es imposible
verlas a la simple vista; pero con un potente vidrio de aumento sí se las puede
ver.
Son criaturas
pequeñísimas, retorcidas, sumamente peligrosas si se introducen en vuestro
cuerpo, en el cual pueden causar enfermedades de diversas clases.
Si respiráis con la
boca abierta, muy probablemente dejaréis pasar algunas de ellas por vuestra
garganta hasta el estómago, donde pueden causar grandes daños. Si por el
contrario, respiráis por la nariz, ellas serán atrapadas por la secreción que
hay en vuestras fosas nasales, y volverán a ser arrojadas cuando os
sonéis.
Cuando hagáis un
trabajo duro, si conserváis la boca abierta, pronto se secará vuestra garganta y
tendréis sed, lo que no os acontecerá si respiráis por la nariz.
Se os ha dado la
boca para comer, la nariz para respirar. ¿Por qué no usarlas para lo que se os
han dado? Los indios piel roja de Norteamérica enseñaban a sus niños a respirar
por la nariz amarrándoles la boca de día y de noche. La razón que ellos tenían
para hacer esto es que se evite el que ronquen, lo que sólo hacen las personas
que duermen con la boca abierta. Y roncar en un lugar rodeado de enemigos, es
algo muy peligroso para vosotros, pues fácilmente darían en el lugar donde os
encontráis durmiendo, y os pueden apuñalar.
Las uñas
"Saber por qué y cómo hay
que tener aseadas las manos y las uñas limpias y cortadas..."
En el ejército
japonés donde, como os he dicho, los soldados son siempre muy limpios, tienen
orden de lavarse las manos antes de cada comida y en ningún tiempo pueden tener
sucias las uñas. Hay la creencia de que esta costumbre ha evitado muchas
enfermedades entre los soldados. La razón para ello es que estos pequeños
gérmenes venenosos que flotan en el aire, viven en la suciedad y tienen muchas
probabilidades de llegar a vuestras manos y esconderse en vuestras uñas, por lo
tanto deberéis tener mucho cuidado de conservarlas limpias, esencialmente antes
de tomar vuestros alimentos. Las uñas, tanto de los dedos de las manos como las
de los pies, deberían conservarse recortadas, con tijeras, adecuadamente. Con
frecuencia algunas personas sufren dolores originados por la uña del dedo gordo
del pie que crece contra el dedo de al lado. La causa de esto es generalmente el
dejar crecer demasiado esta uña, la cual, por la presión del zapato, se ve
obligada a crecer lateralmente, introduciéndose en el dedo. Vosotros deberéis
tener mucho cuidado de cortaros las uñas de los pies con frecuencia, una vez a
la semana o, por lo menos, cada diez días; cortadlas a escuadra, a la orilla del
dedo, no en forma curva, y con tijeras bien afiladas.
Las uñas de las
manos deberéis cortarlas también una vez a la semana, para conservarlas en buen
orden. Os las podéis cortar en curva, siguiendo la forma del dedo, para evitar
que las esquinas se atoren y se rompan.
El comerse las uñas
os perjudica sobremanera.
Los dientes
"Saber por qué y
cómo hay que tener los dientes limpios"
Cierto hombre se
llegó al oficial de guardia para inscribirse en el ejército, y habiéndolo
examinado el oficial con respecto a su fuerza, estatura y vista, le observó
después sus dientes y le dijo: "Es usted un hombre grande y fuerte; pero no
puede inscribirse en el ejército, porque sus dientes son defectuosos."
 |
El campesino
fabrica un cepillo de dientes sencillo, desfibrando la punta de una
vara seca de 15 centímetros de
largo |
Y el hombre salió
de allí muy sorprendido, diciendo a sus amigos que actualmente los soldados no
deberán ser buenos solamente para matar al enemigo, sino también para comérselo.
La verdad es que un soldado no sirve si no puede, en caso de necesidad, masticar
pan y carne duras.
Mientras una
persona no mastique bien sus alimentos, al llegar éstos al estómago, la parte
asimilable de ellos no saldrá para ir a la sangre, lo que ya os he dicho que es
necesario para la salud; así, pues, conservad vuestros dientes sanos y
fuertes.
No hay parte del
cuerpo que los gérmenes venenosos ataquen más que los dientes. Se introducen en
sus intersticios y los perforan, trayendo como consecuencia ese dolor tremendo
que se llama dolor de muelas; y los dientes se pican y hay que sacarlos, lo que
trae por consecuencia que ya no se puedan masticar los alimentos con
eficacia.
Pero todo esto os
lo podéis evitar si os tomáis el trabajo de limpiar vuestros dientes de manera
adecuada, cepillándolos y enjuagándolos hasta hacer salir estos gérmenes de
vuestra boca.
Lo primero que hay
que tener es un cepillo de dientes y pasta o polvo dental.
Lo que no hay que
olvidar es usarlo todas las mañanas y todas las noches, y también, si es
posible, después de la comida de medio día.
Haced guerra a
estos gérmenes con el cepillo, hasta conseguir arrojarlos fuera de sus
escondites, entre los dientes y detrás de ellos, y luego con buches abundantes
de agua arrojadlos fuera de la boca para no darles oportunidad de que perforen y
destruyan las muelas.
En las selvas
vírgenes del Africa no existen las droguerías, y, sin embargo, los naturales
tienen espléndidas dentaduras que conservan limpias a fuerza de cepillarse
después de cada comida con cepillos hechos de pequeños trozos de madera. Toman
un pequeño palo y lo golpean en una de sus puntas con un martillo hasta que
queda semejante a una brocha para pintar.
Los pies
"Saber por qué y cómo
hay que tener aseados los pies..."
Vuestros pies
tienen más trabajo que el resto de vuestro cuerpo, además, encerrados dentro de
los calcetines y los zapatos durante todo el día, necesitan ser lavados con más
frecuencia.
No podréis caminar
mucho si vuestros pies lo resienten. Los pies se ampollan con facilidad porque
se les deja humedecer con la transpiración, la que moja, además, los calcetines;
esto reblandece la piel y da lugar a que se formen ampollas y quede la carne
viva.
Tal cosa puede
evitarse quitándose los zapatos y dejando que los calcetines y los pies se
sequen y que la piel no se reblandezca.
Para evitar las
grietas, es bueno espolvorearse talco o grasa en los pies antes de ponerse los
calcetines.
Ampollas.-
Si se os ampollan los pies, deberéis poner cuidado en ello y fácilmente
sanaréis; pero si os descuidáis las ampollas, la piel se desprende y se hace una
herida.
He aquí el
tratamiento para las ampollas. Tomad una aguja y flameadla en la llama de un
cerillo para desinfectarla. Una vez que esté fría, picad con ella la ampolla por
un lado y comprimid la piel contra la aguja para exprimir toda el agua que
contenga la ampolla.
Botas.- Las
ampollas generalmente provienen de que las botas son demasiado grandes, y los
pies se juegan dentro de ellas. Hay dos medios de remediar esto.
Si amarráis
vuestras botas más ajustadas a vuestros pies con una correa
como ésta, evitaréis la molestia de las ampollas |
 |
Uno es usar
calcetines más gruesos: o dos pares de ellos. El otro es, atar los zapatos
fuertemente a los pies por medio de una correa, pasándola debajo de la suela,
cruzándola arriba del empeine y después alrededor del tobillo, donde se amarra
como se ve en el grabado.
No uséis tampoco
botas demasiado apretadas, pues con ellas jamás podréis caminar lejos. ya que
vuestros pies se inflamarán con el mucho andar, y hay que ser inteligentes para
dejarles espacio suficiente para ello.
Sabiendo estas
cosas y llevándolas al cabo, podéis obtener verdadero placer en vuestros paseos
a pie.
Juego: EL CEPILLO DE DIENTES Y LOS GÉRMENES.
Se
forman los Lobatos en círculo y se toman de las manos con los brazos
totalmente extendidos. un Lobato, en el centro, es el cepillo de dientes,
y un Lobato fuera del círculo es el germen, el objeto del juego es que el
cepillo de dientes atrape al germen. Los Lobatos pueden estorbar la
entrada en el círculo y la salida de él al germen, bajando sus manos y
acercándose unos a otros; pero el cepillo de dientes tiene libertad de
entrar en el círculo y salir de él como le
parezca.
Conocer la hora del reloj
"Decir
la hora por el reloj"
En la antigüedad,
cuando la mayor parte del tiempo tenía que dedicarlo el hombre a cazar, matar y
comer sus alimentos, y descansar después del trabajo que esto demandaba, no
tenía necesidad de saber la hora exacta del día o de la noche.
Pero ahora, que la
gente tiene demasiadas cosas que hacer, es necesario saber el tiempo con
segundos de precisión.
En la escuela
habéis aprendido que 60 segundos hacen un minuto, 60 minutos hacen una hora y 24
horas un día y una noche.
He aquí la carátula
de un reloj. Notaréis que hay en ella dos manecillas (una grande y otra
pequeña), doce números y 60 líneas pequeñas.
La manecilla
pequeña se mueve muy despacio sobre la carátula del reloj y cuando está
señalando un número, o cerca de él, aquel número es la hora del día o de la
noche (Si vosotros os fijáis en la carátula veréis que la manecilla está
señalando cerca del número 12).
La manecilla grande
se mueve mucho más aprisa, por que ella señala los minutos y tiene que recorrer
todas esas 60 lineas pequeñas, de las doce a las doce, mientras la pequeña se
mueve solamente entre dos números.
Los doce números
solamente marcan las horas, pero constituiría un trabajo insoportable contar una
por una las pequeñas marcas, para saber cuántos minutos han pasado, o faltan
para cierta hora; por eso los relojeros las han arreglado de tal manera, que
entre cada una de ellas hay cinco minutos -el número dos marca dos veces cinco
minutos después de la hora, o sea, 10 minutos-; el número 8 está cuatro veces
cinco minutos antes de la hora, o sea, señala que faltan 20 minutos. El tres
está en la cuarta parte de los 60 minutos (tres veces cinco); el seis está a la
mitad después de la hora, y el nueve un cuarto antes de la hora.
 |
Fijaos en el
reloj atentamente y notaréis que tiene dos manecillas de diferente
tamaño, 12 números y 60 líneas
pequeñas. |
¿Podréis decirme la
hora que es cuando la manecilla pequeña está entre las tres y las cuatro y la
grande en las cinco? Pues 25 minutos pasadas las tres, naturalmente.
Construid vosotros
mismos un modelo de reloj con manecillas que se muevan. Pronto seréis expertos,
y cuando alguna ancianita que ya no puede ver bien el reloj os pregunte la hora,
podréis decírsela y no tendréis que contestar "no sé".
Decirle la hora a
una persona es hacerle un Servicio.
Servicio
"Haber cumplido tres
meses de servicio satisfactorio como Lobato.
Estar capacitado para volver a
pasar las pruebas de Parchetierno.
Poseer la Credencial al
corriente".
Me imagino que
vosotros tendréis Rover Scouts en vuestro Grupo (algunos ayudarán tal vez a que
guardáis compostura); pues bien, su Divisa es "Servir" y ellos deben buscar
todos los medios posibles para hacer un servicio, o un trabajo, para algún
extraño cada día. Sin embargo, no son los Rover los únicos que tienen que
servir. Los Lobatos harán Siempre lo Mejor en este sentido.
Por ello es que
vosotros tenéis también que pasar tres meses sirviendo en vuestra Manada antes
de recibir vuestra Primera Estrella (la mayor parte de vosotros estará más de
tres meses, pues seguramente Akela querrá que conozcáis las materias muy bien,
antes de daros la Estrella). Se espera de vosotros que concurráis con
puntualidad a las Reuniones y que en ellas hagáis cuando podáis para ayudar al
desarrollo del programa. Asistir con regularidad a las Reuniones de la Manada,
no es suficiente. Vosotros tenéis que obedecer las órdenes con prontitud, tenéis
que hacer cuanto podáis para ayudar a los otros Lobatos de la Manada, y que
poner cuanto esté de vuestra parte para el mejor éxito de los juegos y del
trabajo. Pero, sobre todo, debéis demostrar que tratáis de hacer siempre lo
mejor por cumplir con la Ley de la Manada y la Promesa, no solamente cuando
estáis con la Manada, sino en todo tiempo: en la casa, en la escuela, en la
calle.
Juego: LAS FLECHAS. (Se denomina así porque las
preguntas representan flechas con las que se hiere a los Lobatos).
Los Lobatos
se sientan en un círculo y en el centro el Jefe de Manada, quien les hace
preguntas sobre nudos, la Bandera, etc. Si un muchacho yerra al contestar
la primera pregunta que le ha sido hecha, dobla uno de sus brazos como si
lo tuviera en cabestrillo; si yerra por segunda vez, dobla el otro; cuando
yerra por tercera vez se arrodilla y a la cuarta vez se tira en el suelo
como si estuviera muerto.
Regresar a la página anterior