CUARTO ESCOLLO
CHARLATANES Y PRESUNTUOSOS
El lado sombrío de
este escollo es el peligro de caer en las garras de los charlatanes, los
descontentos, los presuntuosos y los extremistas.
El lado luminoso es
el desarrollo de la autoeducación y servicio a la comunidad que contrarresta el
señuelo de la charlatanería.
Charlatanería
El cuclillo tiene
sus imitadores humanos en los charlatanes. El charlatán político es el
persuasivo jefe de rebaño.
El balancín
industrial.
El creador de
huelgas en la industria.
Necesitamos
Evolución y no Revolución.
La educación
general es muy necesaria.
El peligro de
convertirse en charlatán ambicioso.
El charlatán
"snob".
El pedante efusivo.
Autoeducación
La salvaguarda
contra los charlatanes que pueden llevarlo a uno a la ruina o absorberlo, es la
autoeducación.
Libros y cómo
leerlos.
Los viajes como
medio educativo.
La autoexpresión en
el arte.
La autoexpresión en
la palabra -con algunas sugerencias.
Materias de
autoeducación para el servicio civil.
El servicio deberá
ser vuestra mesa al aceptar cualquier puesto público.
El servicio civil y
cómo prepararse para él.
Cómo está
constituido nuestro gobierno nacional.
El Imperio y sus
dos fases.
Lo que el Rey
significa para el Imperio.
Relaciones
Internacionales.
Privilegios y
oportunidades de la ciudadanía extensiva a todos.
Puntos de
meditación
Libros
útiles
Charlatanes
y Presuntuosos
Cómo un
charlatán impone su voluntad sobre los demás
¿Habréis observado
un cuclillo en pleno trabajo? Parece en parte un explotador y en parte un
comunista. Cuando va a poner un huevo, no se toma el trabajo de construir su
nido, busca a su alrededor el nido de otros pájaros, de preferencia el de la
inofensiva alondra de la pradera. Cuando encuentra uno de estos nidos, se
introduce en él sin importarle las protestas del dueño, toma con el pico uno de
los huevos de la alondra, y en su lugar coloca el suyo. Después vuela hacia el
árbol más cercano donde engulle el huevo que se ha robado La alondra por su
parte acepta sumisa esta obligación que le ha sido impuesta y hace el resto,
empollando el huevo del cuclillo entre los suyos. El resultado es un espantoso
polluelo que aún antes de abrir los ojos, ya está menospreciando a sus
companeros de nido y, finalmente, los echa fuera uno por uno, hasta quedarse con
todo el nido para él solo, y el servicio total de los padres alondra para su
manutención, etc.
Todos conocemos la
voz insistente con que el cuclillo se hace escuchar sobre los demás pájaros.
Pero esto no sólo sucede en la vida de los pájaros, también tenemos nuestros
cuclillos humanos.
El cuclillo
humano
El cuclillo humano
es generalmente una especie de persona superior que no acepta otro punto de
vista en un asunto que no sea el suyo. Es el egoísta que siempre desea hacer su
voluntad: que se aprovecha del trabajo dc los humildes para beneficio propio, y
desaloja aquellos que se interponen en su camino y le impiden hacer su voluntad.
Los cuclillos humanos aparecen en distintas formas, los venáticos
(extravagantes), los politicastros, los intelectualoides, los snobs de sociedad
y cualquier otro extremista.
Los dos peligros
que hay con estos cuclillos son
El uno, que se
puede ser inducido a seguirlos; el otro, el de convertirse en uno de
ellos.
El orador
populachero

¿Habéis visto alguna vez
atraer a los patos silvestres a una trampa?
¿Habéis estado
alguna vez en viernes en el mercado Caledonian de Londres? Ahí se pueden ver
expertos de todas clases vendiendo mercancías; no son mercaderes ordinarios, son
profesores en el arte. Hablan y gesticulan de tal manera que hieren el oído y el
ojo del transeúnte y finalmente se apoderan de él, como el perro lo hace con los
gansos.
A punto estuve de
verme atrapado en su red cuando pasaba por aquella comunidad tan
transitada.
De hecho sólo
buscaba unos candelabros de bronce para mi chimenea. Fui atraído, como muchos
otros, al lote número cuatro. Nada tenía que ver con candelabros, simplemente
había sido hipnotizado por el vendedor para hacerle una oferta sobre su
mercancía. Todo el lote no contenía nada que me fuera de la menor utilidad
excepto una vieja silla de montar, una lima y un par de frenos ya muy
usados.
Pero tal fue el
poder de aquel hablador, que apenas pude escapar de sus garras corriendo para ir
a caer en las de otro tan persuasivo como éste, quien se encontraba a la vuelta
de la esquina y vendía cortinajes de punto.
Y ahí por poco
caigo de nuevo. No porque tuviera necesidad de las cortinas, sino porque aquel
hombre decía que tema mucha prisa y que habiendo empacado todas sus cosas,
accidentalmente se habían quedado afuera aquellas cortinas y prefería venderlas
a cualquier precio, que tener que deshacer sus paquetes de nuevo, pero lo
curioso era que, un minuto después, volvía a estar en la misma prisa y ofrecía
la misma oportunidad maravillosa.
Por fortuna pude
también escapar caminando en dirección opuesta. Pero habiendo regresado una hora
después, lo encontré todavía vendiendo sus cortinas como pan caliente, porque
seguía en la misma desesperada prisa y apremiaba a la gente también a
llevárselas de prisa, aun cuando posiblemente tuvieran que arrepentirse después
con toda calma.
Esto mismo pasa con
el orador político, de voz chillona, que embauca en un momento a la multitud de
jóvenes inexpertos, que lo escuchan con la boca abierta, porque jamás se han
tomado el trabajo de investigar el lado opuesto del asunto sobre el cual este
individuo está despotricando. Caen como si fueran ciruelas maduras al sacudir un
árbol, listos para seguirlo y aprender la Internacional o el grito de ¡Abajo el
Imperialismo!, si es que está predicando el comunismo o tirándole al
imperialismo agresivo. Hipnotiza a la multitud pero no deslumbra al individuo
que no está dispuesto a dejarse llevar por lo que hacen los demás. No es
solamente el orador el que atrapa a los que le escuchan sin reflexionar, también
hay escritores que hacen lo mismo y quién sabe por qué, pero cuando uno ve una
cosa en letras de molde, se imagina que debe ser verdad. De manera natural, se
toma por el evangelio, lo que se lee en los periódicos hasta que, investigando,
viene uno a darse cuenta de que aquella era la opinión de un hombre que escribe
para ganarse la vida o para apoyar ciertas ideas.
También existen
escritores de reputación que han estudiado cuestiones de importancia y que dicen
haber puesto el asunto en claro para que lo entiendan aquellos que no tienen la
oportunidad de profundizarlo.
Pero aún éstos
cometen errores o son parciales y aptos para pintar con bonitos colores lo que
prefieren y por eso no hay que fiarse enteramente de ellos. Cuando escriben
sobre una materia, está bien leer lo que alguna otra autoridad, igualmente
competente, ha dicho sobre el mismo asunto.
También existen las
serpientes que se arrastran por el suelo, aquellos individuos que se apoderan de
uno por medio de una conversación oportunista en que exponen grandes ideas o con
el señuelo de clubs atractivos o de "hermandades" que suenan muy bonito. Hay
muchos de éstos en el mundo, así pues tened bien abiertos, por lo menos, un ojo,
vuestros dos oídos y todo vuestro entendimiento.
Cada uno de estos
cuclillos o víboras tienen su objetivo particular para atrapar a los jóvenes que
se destacan. Algunas veces este objetivo es inofensivo, pero con más frecuencia
lleva alguna mala intención.

Los puntos
extremistas que la gente da sobre un asunto, son los extremos de un balancín.
Son los cuclillos que hacen el ruido y atraen la atención de la parvada. Por
fortuna para las naciones existe un grupo de hombres de sentido común colocados
entre los dos extremos, quienes aunque no hablan fuerte, meditan los asuntos. A
ellos pertenecen los trabajadores sensatos, los patrones humanos y los
benefactores públicos; en otras palabras, la ciudadanía limpia que trabaja
porque unos toleren a los otros para el bien de la comunidad. Es el elemento
sólido que sirve para mantener el equilibrio entre los dos extremos
Evolución y
Revolución
La verdadera
evolución, es un asunto de mucha trascendencia, que afecta todas las ramas de la
vida pública y privada y que requiere un estudio y trato cuidadosos por parte de
los hombres desinteresados si ésta ha de ser una bendición y no una maldición
para el público en general.
Los hombres maduros
que han vivido lo suficiente para darse cuenta de lo que pasa en el mundo se
sienten inclinados a preguntar a los extremistas qué es lo que ellos colocarían
en el lugar de los gobiernos actuales. Reconocen que el progreso en dirección
conveniente se hace constantemente en forma callada y que eso es la Evolución,
un desarrollo natural, ya que una nueva constitución hecha a vapor, nunca puede
ser estable.
Los retoños son
demasiado impacientes.
Una vez, vivi con
un misionero en un lugar insalubre del Africa Occidental. Era el cuarto ocupante
de aquel puesto en cuatro años. Sus predecesores habían muerto o habían sido
obligados a retirarse a climas más sanos. Le pregunté si él realmente pensaba
que su trabajo pudiera ser suficientemente útil, ya que. viendo alrededor, se
podía uno dar cuenta del pequeño efecto real que el cristianistno tenía sobre
aquellos nativos a quienes se les había inculcado con tanto sacrificio. El me
explicó que no esperaba ver resultados tangibles. pero que sentía que la buena
semilla sembrada en la generación actual, aun cuando permanecía enterrada, poco
a poco iba echando raíces y saldría a la superficie en la próxima generación,
dando flores y frutos en las generaciones venideras.
Sin duda tenía un
buen espíritu para dedicarse a la tarea que le estaba encomendada.
Si esta clase de
espíritu lo pusiéramos nosotros en nuestros esfuerzos para mejorar las
condiciones de nuestro país, los efectos, probablemente, al final tendrían mucho
más éxito.
Pero los
extremistas, generalmente prefieren exhibirse en vez de trabajar en la oscuridad
poniendo los cimientos.
Libertad de
pensamiento
La libertad
individual está bien mientras no interfiera por el bien de la comunidad en
conjunto.
Todo el mundo tiene
derecho a sus propias opiniones, pero es necesario que exista un límite. Todos
estamos de acuerdo con el verdadero socialismo honesto, en sus esfuerzos por
acabar con las lacras de nuestra presente civilización, que existen en casi
todos los países; donde los seres humanos aún cuando sin culpa de ellos, están
condenados a vivir una existencia de miseria y mugre debido a una organización
deficiente y a condiciones defectuosas. Todos creemos que todo ser humano,
colocado por Dios en este mundo, debe tener una oportunidad de gozar y sacar el
mayor fruto de esta vida, sin ser obstaculizado por las circunstancias adversas
creadas por el hombre que conducen a la pobreza. Pero todo el trabajo de todos
los cuclillos del mundo, jamás pondrá fin a esta situación, como tampoco lo
lograrán todas las leyes que editen los parlamentos. Éste es un asunto de buena
voluntad y cooperación de todas las clases sociales para ayudar a nuestros
hermanos más desvalidos a salir de su situación, principalmente, otorgándoles
una educación adecuada que los conduzca a la carrera que deban seguir, y
formándoles el carácter.
Gobierno
Nacional
He estado en Rusia
y en casi todos los países civilizados del mundo y me parece que no hace mucha
diferencia, para la felicidad del pueblo, el que el país sea gobernado por un
Rey o por un Presidente. De hecho el Presidente de los Estados Unidos tiene más
poder autocrático en sus manos y sobre su país, que el Rey de Inglaterra tiene
sobre la Gran Bretaña.
El Rey, de acuerdo
con nuestra constitución, no gobierna, sino sólo conserva el gobierno dentro de
sus lineamientos constitucionales. No tiene poder para declarar la guerra y sin
embargo tiene gran autoridad para conservar la paz. No es elegido por ningún
partido pólítico en particular, sino que sube al trono por sucesión, adiestrado
para ello desde su juventud y sin ningún interés o fobia política. La objeción
principal que se le hace, es que un Monarca es muy costoso para el
Estado.
Pero tal caso es el
mismo para cualquier cabeza de gobierno de cualquier país; y en la Gran Bretaña
esto no es en realidad así, porque el Rey tiene fondos privados suyos, de los
cuales hace uso.
En algunas
Repúblicas, el Presidente es electo por su propio partido político; en otras
llega a la Presidencia por la fuerza de las armas y en muchas otras el
Presidente y su gobierno no parecen estar en el poder sino para sacar el mayor
provecho de él mientras dura. Nosotros también hemos visto dictadores subir al
poder en países donde el pueblo, por sus diferencias interiores, no formaba una
nación que pudiera contar en el mundo. Donde estos dictadores han sido hombres
de dotes excepcionales, han realizado trabajo de importancia, regimentando a su
pueblo y consolidando su nacionalidad. Pero esto ha significado restricción de
la libertad de sus súbditos, para obtener la meta. En la Comunidad de Naciones
Británicas, nuestros diversos Estados se gobiernan a sí mismos,
democráticamente, por medio de políticos de pueblo respectivo
El trabajo
en la Gran Bretaña
En la Gran Bretaña
los trabajadores, además de constituir un partido político, se han podido
levantar por sus propios méritos hasta formar una institución nacional dirigida
exclusivamente por hombres sinceros y con visión del futuro. Sus miembros se han
visto obstaculizados por los extremistas que, como chacales, han andado aullando
a su alrededor tratando de recurrir a métodos más violentos. Pero son
británicos, y este es el punto que los chacales, procedentes en su mayor parte
de otros países, no entienden.
Hoy en día se
estimula seriamente la educación en las generaciones venideras, por la necesidad
existente de que éstas tengan por igual instrucción y carácter, si es que la
mayoría de la población ha de poder gozar de la vida.
Por fortuna los
jefes socialistas, lo mismo que los que encabezan a los trabajadores, se dan
perfecta cuenta de esto, como se la dan todos aquellos que en alguna forma han
trabajado por su país y por sus conciudadanos. Cualesquiera que sean sus
diferencias, todos están de acuerdo en este punto y todos lo consideran de
primera importancia: Que la educación conduce a la ciudadanía.
Esto ya se está
alcanzando gracias a la mutua buena voluntad y cooperación, dos cualidades en la
clave de la prosperidad y la paz futura de nuestro pueblo.
Sin embargo no está
bien sentarse a esperar a que las universidades vengan hasta uno o esperar que
la universidad lo haga todo cuando haya venido hasta uno. Cada individuo por sí
mismo puede adquirir una educación considerable, si se decide a
conquistarla.
De aquí el que haya
escrito este libro.
El cuclillo
ambicioso
Como ya lo he
dicho, además del peligro de ser absorbido por los rimbombantes oradores, existe
el peligro de convertirse en uno de ellos.
Este grupo de
hombres, mientras son jóvenes, se creen la gran cosa como políticos, poetas,
pensadores, oradores, artistas y otras cosas por el estilo. Yo también fui un
real cuclllo: lo mismo que ellos, deseaba convertirme ya fuera en un socialista
de hueso colorado o en un devoto misionero, y por de pronto usaba una corbata
verde con rayas rojas.
En el libro
Enchanter’s Nightshade que hay que leer si a uno le gustan las
historietas sobre la filosofía de la diversion, que entraña una deliciosa
excursión a pie, escrito por J B Morton, dice lo siguiente respecto de un
turista que entra en contacto en el camino, con un agente viajero de comercio.
El A. V. dice: "Estoy contento con mi trabajo, representa algo más que el estar
gritando y alabando la mercancia en una tienda del mercado. La tienda misma es
algunas veces digna de verse. Yo viajo mucho, veo nuevos lugares y entro en
contacto con muchas personas. No deseo estar atado dentro de una jaula para
hacer mi trabajo. Soy un viajero y con frecuencia me olvido de la parte
comercial. Algún día me despedirán, y entonces probablemente tocaré el piano en
algún teatro. No tengo ambiciones. Todo lo que deseo es conocer la vida y
vivirla hasta cierto punto".
"La ambición es una
bendición mixta", afirmó el turista.
"¿Tenéis
ambiciones? preguntó el A. V."
"Sí las tengo,
respondió el turista. También las tienen mis compañeros. Todos deseamos hacernos
de un nombre escribiendo".
El A. V. sonrió
como lo haría un padre ante un niño listo.
"Eso es solamente
una fase, respondió. Ya la he pasado. Me creí Paderewski; usé el pelo largo,
jamás me cortaba las uñas; tenía hambre; leía libros morbosos, suspiraba de
amor. Pero ya sobrepasé esa etapa conforme me he ido haciendo viejo".
"¿Y ahora es usted
feliz?".
"Sí lo soy".
Y tenía razón. Un
hombre, con la poca ambición de hacerse famoso o sobresalir, está poniéndose él
mismo en el camino de la desilusión, combinada con la envidia, el odio y la
malicia contra aquellos que le saquen ventaja en la carrera.
La ambición de
hacer el bien es la única ambición que cuenta y que ayuda a obtener la
felicidad.
Pero la ambición
personal de que lo piensen a uno grande o excepcional, solamente crea
pedantes.
Por ejemplo, no es
difícil convertirse en un pintor futurista. Todo lo que hay que hacer es
conseguirse una colección de colores fuertes, tener un dejo de locura, y
combinar estas dos cosas en una tela. Pero si se es un poco cuerdo, no se puede
conservar esa actitud por mucho tiempo. A poco hastía.
Falta de
humorismo
G. K. Chesterton
señaló el hecho de que el promedio de los cuclillos no tiene sentido de
humorismo.
"Pocas personas",
dijo, "parecen entender lo fantástico cuando se usa con lógica sobre el
principio de la reductio ad absurdum. Por ejemplo, un hombre dice que no debe
existir la propiedad privada de ninguna clase, que no hay nada que un hombre
posea que no deba ser compartido con los demás. Pero si uno le dice: magnífico,
ponga usted en práctica su propuesta comunista con su cepillo de dientes o sus
pantalones; entonces contesta que no hay que introducir la burla en la
discusión. Pero habría que contestarle que es él el que ha dicho un absurdo, el
que ha hecho una broma, pero que la diferencia está en que uno puede ver la
broma y él no".
No hay que pensar
que yo he puesto este ejemplo sencillamente para indicar cierto partidarismo en
política u otros asuntos. Los mismos absurdos se dicen del lado reaccionario.
Por ejemplo, cuando el compañero común y corriente en el club o en la profesión,
le dice a uno con toda seriedad, como una vez un caballero me dijo en un club:
"Yo siempre combato al enemigo con sus propias armas", a lo que le
repliqué:
¿Cuánto tiempo le
toma a usted para picar a una avispa? o ¿A qué saben los caníbales? o alguna
otra cosa por el estilo. En tales circunstancias el colega del club dirá que eso
es fantasía, pero de hecho el fantástico es él.
Falta de
reverencia
En The Times
del 18 de febrero de 1922, "Lord Morley se lamenta de la decadencia que padece
la reverencia en la democracia moderna y Lord Bryce en un trabajo recientemente
publicado, expresa la misma ansiedad, aún cuando él cree que la reverencia
resucitará en el futuro. Esperamos que así sea. La petulancia, la vanidad y el
cinismo hacen a los hombres egoístas y desdeñosos. Se preguntan: ¿Quién nos
podrá enseñar algo bueno? y no pudiendo encontrar una respuesta en sus cerebros,
dejan de creer en la bondad. Cuando esto acontece, la reverencia desaparece y
con ella toda esperanza de progreso moral o espiritual, queda destruida". El
cuclillo tiene respeto por las ideas de los demás.
Yo estoy de acuerdo
con Lord Bryce, la reverencia puede revivir, estoy convencido que la harán
revivir aquellos jóvenes que ahora empiezan a vivir. Os toca a vosotros
resucitarla.
Toca ahora
su turno a los "Snobs"
El snobismo es la
causa del presente desasogiego social que está dañando a las naciones.
Vosotros los
jóvenes podéis detenerlo si os lo proponeis.
Toca a los mejores
individuos -a vosotros que habéis tenido la suerte de ser mejor educados- tender
la mano de la amistad y de la buena voluntad a los menos afortunados de vuestros
hermanos. Si vosotros sois caballeros -como decis serlo- seguramente lo haréis
así. Me siento feliz en verdad de creer que las mejores escuelas públicas y
universidades están desarrollando ya este programa, no como una condescendencia,
sino como hermanos, hombres y conciudadanos.
Los hermanos
mayores así lo hicieron durante la guerra para salvar al país: hicieron
sacrificios comunes y los oficiales y soldados fueron camaradas entre sí.
Y vosotros jóvenes
menos afortunados pensaríais muy poco de vosotros mismos si otro equipo tuviera
la suerte de ganaros en un juego y vosotros os disgustárais con ellos y los
maltratárais. No haríais eso, sería muy poco deportista. No séais, pues, malos
deportistas en el caso de un compañero que ha tenido la suerte de tener más
dinero que vosotros.
De cualquier manera
es vuestro conciudadano, y un hombre como vosotros. También es sano de
corazón.
Parodiando a
Chevalier:
"Cuando uno llega a
conocerle, se da cuenta de que es bueno, pero primero hay que conocerle".
Cuando se juega
futbol de hombre a hombre, todo el equipo vestido de igual manera, todos
cubiertos de lodo de pies a cabeza, no hay mucha diferencia entre cualquiera de
sus componentes.
Vuestros hermanos
mayores, ricos o pobres, de cuna alta o baja, por igual se llenaban de lodo en
las trincheras en la última guerra, por igual compartían los horrores, los
peligros y la muerte y ni aun ésta los separaba.
Así pues toca a
vosotros los jóvenes de la nueva generación, pobres o ricos, continuar esa
camaradería siendo buenos amigos. Si así lo hacéis conservaréis vuestro viejo
país, que ellos salvaron para nosotros.
Antiguamente, a un
individuo que no había tenido la oportunidad de recibir la educación de la
escuela pública, se le veía con menosprecio por aquellos que sí habían tenido
esa oportunidad.
Pero creo que en la
generación actual, los muchachos de las escuelas públicas, son menos "snobs" en
este sentido de lo que éramos los muchachos de mi tiempo.
Las escuelas
públicas ahora, tienen establecidos clubes sociales y atléticos para beneficio
de los menos afortunados y tratan de desarrollar un mejor conocimiento personal
entre los miembros de esos clubes; y entre más lo hagan así mejor será para las
dos partes y para el país.
No basta que les
otorguen la suscripción, es necesario que también les otorguen la amistad. Este
paso debe ser considerado por los encargados, como punto de suma importancia en
la educación que se imparte hoy día en las escuelas públicas.
Todo joven deberá
considerarlo como parte de la tarea del servicio a la comunidad a que él está
obligado.
La buena voluntad y
la cooperación, por parte de los ricos y los pobres por igual, como ya lo he
dicho en otra ocasión, es la clave de la prosperidad de todos y la paz del
país.
El elemento
humano
Una vez llevé
conmigo a un elegante joven oficial de los Life Guards a los alrededores del
Sureste de Londres, para mostrarle el lado opuesto de la vida de los salones y
los clubes. Cuando joven, en mi oficio de plomero, había conocido algo de esta
vida y pensé que verla podría serle educativo.
Y aquella visita
resultó educativa para mí.
Desde luego me dio
gusto ver que no era tan snob que se hubiera presentado con sus acostumbradas
polainas, todo engomado, y cuando llegamos a algo así como un club, de los que
no conocía ahí, tomó una pipa vieja, ordenó cerveza y en unos cuantos minutos ya
estaba rodeado de varios individuos que a carcajadas celebraban los cuentos que
les refería.
Más tarde, camino a
nuestra casa, me perdí en aquel laberinto de callejuelas, y confesé al fin que
me era imposible dar con el puente de Waterloo, inmediatamente él se puso al
frente diciendo: "Por esta callejuela".
Entonces comprendí
que mi amigo estaba acostumbrado a frecuentar aquellos lugares. Contaba con
camaradas por aquellos rumbos, tanto como los tenía en los círculos de
"sociedad".
Sabía apreciar a la
gente por lo que valía y no por lo que vestía.
No era
condescendencia, era simple y sencillamente sentido humano. Y eso es "buena
medicina" para cualquiera de nosotros, como dicen los pieles roja.
"Las personas
superiores" parecen pensar con frecuencia que si un hombre proviene de una
esfera social distinta a la de ellas, no tiene corazón. A esta clase de
"personas superiores" es a las que yo llamo "snobs".
El pedante
extremista
Un pedante
extremista, es una persona que se deja llevar al "extremismo". Por extremismo
quiero decir aquello que uno externa pensando que es una idea brillante, pero
que en realidad, no es el resultado ni del conocimiento, ni de la
experiencia.
Podrá ser un
discurso, una poesía, o un escrito en prosa. La expresión de los sentimientos
que es una cosa buena, pero cuando se lleva al extremismo, generalmente se sube
a la cabeza y la infla.
Muchos jóvenes,
cuando llegan a los 22 años, prácticamente creen que lo saben todo y quieren que
los demás crean que así es.
Cuando llegan a los
30 años, entonces se dan cuenta de que todavía hay una o dos cosas más que
tienen que aprender y a los cuarenta están muy ocupados aprendiendo (Yo tengo 73
años y todavía estoy aprendiendo).
Los políticos,
especialmente los de ideas extremistas, generalmente desilusionan a sus
partidarios originales conforme se van volviendo viejos. La razón de esto es
que, conforme pasa el tiempo, van aprendiendo muchas cosas, se amplían sus
puntos de vista con la experiencia, y llegan a la conclusión de que hay más de
un punto de vista sobre cualquier asunto.
Cuando yo era
joven, solía tener maravillosas ideas y las escribía con un fervor poético que
consideraba inspiración. Palabras que no valían nada cuando las leí después.
Ahora he recibido una carta de ocho páginas, de cierto joven que, evidentemente,
pasa por aquel mismo estado de mente. Habla de... bueno es difícil saber de qué
cosa habla, cuando dice lo siguiente: "Individuos como yo sufren porque vieron
en el espíritu del Escultismo una religión y una poesía más dinámica que miles
de sermones de oro, promesas y leyes, y porque deseaban ir tras ellas al través
de los valles de espinas de la conveniencia y al través de los mares de la
intolerancia y de la falta de imaginación que van y vienen de una a otra playa
en la psicología ordinariá de las multitudes"
¡Precioso!
Esto me recuerda al
gran poeta Browning. Cuando se le preguntó qué era lo que exactamente había
intentado decir en uno de sus primeros poemas, contestó: "Cuando escribí ese
poema, seguramente sabía yo qué significaba, y Dios también lo sabía.
"Ahora sólo Dios lo
sabe"
Una vez escuché a
un oficial del Ejército de Salvación dar consejo a un grupo de emigrantes que
estaban a punto de embarcarse para los Dominios de Ultramar. Decía: "Antes de
que pasen muchas semanas, después de haber llegado a vuestro destierro, estaréis
enseñando a aquella gente cómo desempeñar mejor sus trabajos, y escribiréis a
vuestras casas para decir a los vuestros, que jamás habíais visto un país tan
dejado de la mano de Dios, y gente tan desgraciada".
"Mi consejo es que
escribáis la carta, pero no la pongáis en el correo sino seis meses después, y
antes de hacerlo, abridla y os daréis cuenta de la cantidad de disparates que
habíais escrito y quedaréis agradecidos de no haberla enviado".
Pienso que este
mismo consejo puede ser útil a multitud de jóvenes que entran en el mundo,
parece que con el solo objeto de escribir sobre ideas extremistas y que si las
guardaran por unos años, y las volvieran a leer después, indudablemente que
romperían lo escrito, antes que nadie lo hubiera visto.
Lo prudente es
aprender primero y después dar rienda suelta al pensamiento, haciéndolo así,
sobre bases firmes para no tener que arrepentirse más tarde o que romper lo
escrito.
AUTOEDUCACION
La
autoeducación es la salvaguarda contra el charlatanismo
En los párrafos
anteriores he tratado de demostrar cuál es el escollo de la charlatanería, es
decir, el escollo de ser conducido por mal camino, por el mal llamado persuasivo
del charlatán o convirtiéndose uno mismo en charlatán.
En seguida voy a
decir cómo puede sortearse este escollo.
La educación es la
gran salvaguarda.
Por educación no
quiero decir un título académico elevado, sino la educación de la mente y del
alma. La primera permite sortear el peligro, la segunda lo eleva a uno sobre él.
Si uno amplía su pensamiento obteniendo conocimientos más vastos por medio de
los viajes y la lectura, aprendiendo de la experiencia de otros, del estudio de
la Naturaleza, uno está a salvo de la insidia de los charlatanes; y si uno
fortalece su alma con ideales elevados, amor al prójimo, buena voluntad y
servicio, jamás podrá llegar a ser un charlatán o un presuntuoso como les llaman
en América, y encontrará que se siente mejor y más feliz.
Un pedante lo es
generalmente porque piensa que lo sabe todo, cuando en realidad le falta mucho
que aprender. Trata de exhibirse como más inteligente que el resto de las gentes
basándose en su ignorancia. El filósofo Bacon, dijo ya hace tiempo: "Nada hace
más daño al Estado que un tonto pasando por listo".
Entre más viejo y
más listo va uno siendo, se le quita a uno lo tonto y más desea uno aprender.
Hay que principiar por adquirir conocimientos y experiencia, los que más tarde
uno puede pasar a sus semejantes.
Cuando uno sale de
la escuela, ha sido adiestrado, con el resto de su clase o de la multitud para
una norma general; pero después de salir de la escuela, algunos hombres se
destacan, mientras la mayor parte se pierden en el anonimato y otros se hunden
en el arroyo.
El éxito o el
fracaso depende mucho del esfuerzo propio. Las personas que aprovechan sus
conocimientos de la escuela para educarse a sí mismos, son los que triunfan. Es
aquí donde los libros y las conferencias resultan una gran ayuda.
Pero Ralph Parlette
ha dicho: "Si yo fuera a distribuir boletos gratis para una conferencia a las
personas que van por la calle, lo mismo podría decirles 'Viruelas' que
'Conferencia'. No tienen lugar donde acomodar una conferencia. No quieren
pensar, siguen a su nariz por la vida y siempre hay alguien que les guía ésta.
La amenaza de la democracia son los hombres que no piensan por sí mismos y que
jamás aprenden a pensar bien, como aprenden a andar bien.
"El mundo puede
estar para la democracia, pero la democracia nunca estará segura para el mundo
hasta que los perezosos mentales se corrijan
Hay perezosos y
despilfarrados mentales tanto corno existen despilfarrados fisicos, personas que
se dejan guiar por los periódicos de escándalo, por los oradores persuasivos,
por la literatura barata y por el cine.
Libros y
cómo leerlos
Ya be dicho que los
viajes, la lectura y el estudio de la Naturaleza, son las partes que constituyen
la autoeducación. Tomemos por ejemplo, la lectura. Los libros de que uno puede
disponer tienen un poder máigico: mientras otros están apurándose y pierden la
cabeza haciendo proyectos políticos y recibiendo desilusiones, la persona afecta
a la lectura está sentada satisfecha con lo que tiene. En cualquier momento
puede uno, en alas de la imaginación, remontarse a países lejanos con historia,
tener a su disposición las maravillas de la ciencia, divertirse con buenas
historietas o acercarse a la belleza por medio de la poesía.
Los libros son los
mejores amigos que uno puede tener. Uno escoge los que le gustan, puede uno
depender de ellos siempre, le ayudan a uno en su trabajo, en sus horas de
descanso, y en sus penas. Siempre los tiene uno a mano dentro de su propia casa,
a la cabecera de su cama.
No son muy
costosos, especialmente si se van comprando poco a poco hasta formar una
colección. Pero si esto no se puede, siempre hay alguna biblioteca pública a la
que recurrir y en la que conseguir un libro sin costo alguno.
Sin embargo, los
libros propios son los mejores amigos y compañeros. Jamás hay que comprar un
libro porque es barato. Los libros baratos, con frecuencia, son libros malos.
Siempre hay que adquirir lo mejor.
Cuando uno está
acostumbrado a leer ya sabe cuáles son los libros que le gustan. Pero si no ha
leído mucho, he aquí un consejo, comenzad desde luego, esto nunca os pesará, y
principiad con algo que os interese.
Si se trata de
instrucción, la enciclopedia tomada de una biblioteca pública, como dice el
profesor Adams, es una buena ayuda para dar idea de un asunto y generalmente
proporciona los nombres de otros libros que existen sobre aquella materia en
particular. Si se trata de leer por diversión, no hay equivocación principiando
por libros como La Isla del Tesoro, de Robert L. Stevenson o las obras de
Julio Verne. Éstas y las de Shakespeare proporcionan buena lectura, ya sea como
diversión o instrucción. El Bosque, de Stewart White y Tite Friendly
Road de Grayson, son libros deliciosos relativos al Roverismo.
Pero al leer no hay
que hacerlo superficialmente y si se estudia cuando se lee, es decir, si uno se
preocupa deveras por lo que se lee, se le quedará a uno grabado por mucho tiempo
y le será mucho más útil al final.
Si se lee con
intención de recordar, se recordará.
He aquí un consejo
de Bacon; "leed no para contradecir o computar; tampoco para Creer o Aceptar sin
discusión; ni para Hablar o hacer Discursos sino para Pensar y Considerar.
Algunos Libros hay que Gustarlos, Otros hay que Tragarlos, Algunos Pocos hay que
Masticarlos y Digerirlos.
"La Lectura hace a
un Hombre Completo, las Conferencias hacen a un Hombre Preparado, la Escritura
hace a un Hombre Exacto..."
Si un Hombre Lee
poco, sigue siendo Ladino y creyendo que sabe lo que no sabe".
He encontrado muy
útil anotar en mi diario cualquier cosa buena que oiga o lea durante el día.
Algunas personas hoy día hacen esto mismo en un índice alfabético de tarjetas,
siéndoles más fácil encontrar cualquier asunto por la letra del alfabeto.
De cualquier modo
sale bien, después de haber guardado lo más que sea posible de buen material en
el cerebro, hacer unas cuantas notas escritas como recordatorio.
Pero leer sin
objeto no es bueno, hay que equilibrar los conocimientos literarios con los
conocimientos prácticos del mundo, de los hombres y de las cosas. Los viajes son
una gran ayuda en este sentido; pero un hombre observador, sistemático, puede
obtener tantos conocimientos de sus semejantes en el trayecto de un kilómetro
como un atolondrado en el de mil.
El provecho
de viajar
Caminaba una vez
por los muelles de Southampton cuando llegó hasta mí el olor de especias y café
que partía de una de las bodegas del desembarcadero. Me sentí impelido a entrar
e investigar su origen. El bodeguero me informó que era carga de Montevideo
traída por los barcos de Río de Janeiro y La Plata, lo que hizo que mi
imaginación volara instantáneamente a un gran libro que había leído en mi
juventud, el Voyage of the "Adventure" and "Beagle".
¡La tentación era
demasiado grande! Ahí mismo tomé boleto para la América del Sur, aun cuando para
hacerlo tuve que pedir prestado.
Unas cuantas
semanas más tarde ya estaba en camino. El viaje, la variedad de caracteres a
bordo, los nuevos paises que visité, lo que pude ver de aquellas gentes
desconocidas y la nueva atmósfera, todo acoplado con la visita de las enormes
pampas y de los gloriosos Andes, amplió mi mente, dándome nuevas ideas. En unas
cuantas semanas adquirí conocimientos que de otra manera solamente habría
adqurido por medio de años de estudio.
Aún cuando no se
pueda ir de viaje, hay mucho que ver en el propio país, y muchos aspectos de la
vida que investigar, aún cuando sólo se viaje en bicicleta o se camine a pie. En
su propia ciudad, en la propia vecindad, si uno no puede ir más lejos, habrá
alguna reliquia histórica o algún lugar o alguna persona que valga la pena
visitar o cuyas experiencias deban ser escuchadas. Pero los viajes de esta
naturaleza, llevados al cabo con el deseo de observar e investigar todo lo que
se pueda con respecto a las personas y las cosas, constituyen un paso
inestimable hacia la autoeducación. David Grayson en The Friendly Road,
dice cómo abandonó su hacienda para hacer una excursión a pie, sin dinero y sin
un plan decidido, con el sólo objeto de impregnarse de las bellezas de la
campiña y de conocer a otras gentes para investigar la bondad de ellas. Y
sucedió que pudo observar gran valor en el pastor de la aldea, conmiseración y
sencillez en un millonario, espíritu despierto en un agricultor sin esperanzas,
y amplia visión en un orador socialista.
Menciono este libro
no solamente por su encanto e interés sino porque esta aventura del autor da con
precisión un ejemplo de lo que cualquiera puede hacer si tiene deseos de
educarse a sí mismo por el método de las excursiones. Es éste un método
asequible a cualquiera, como lo es el libro, que no está fuera del alcance de la
mayorla.
He conocido también
otro sistema para promover la autoeducación, que utilizan los estudiantes de las
Universidades del Canadá y Estados Unidos. Los jóvenes que no tienen la
bendición de contar con suficiente dinero que les permita pagar sus
colegiaturas, no dejan que esto sea motivo suficiente para perder la esperanza
de obtener una educación universitaria, y durante las vacaciones de verano toman
puestos de meseros a bordo de los vapores que hacen la travesía en el Río,
ganando de esta manera suficiente dinero para cubrir los gastos del año escolar
y al mismo tiempo aumentan sus conocimientos de los hombres y de las cosas,
ocupando su tiempo libre trabajando, en vez de haraganear.
Autoexpresión
Si una persona se
siente con deseo de expresar sus pensamientos e ideas por medio de la poesía, la
prosa, el discurso, la pintura o la escultura, hay que dejarlo que lo haga.
Solamente le sugeriría que no intentara, como muchos lo hacen, adoptar ideas
extremistas hasta no haber visto algo del mundo.
La buena
autoexpresión, es una virtud, y una virtud de las más excelsas.
Todo hombre tiene
lo que se conoce por un "don" de alguna clase. Uno de vosotros podrá ser un
artista o un actor por instinto, aún cuando trabaje en una tienda o en una
carpintería; otro podrá ser un cantante, aún cuando se gane la vida como mozo;
hay muchos "dones" ocultos en todo hombre. ¿Por qué se les llama dones?
Por tratarse de una
cualidad natural: Un don de Dios. Por lo que, siendo poseedor de él hay que
usarlo para Dios. La manera de hacerlo es usando ese don en beneficio del
prójimo. Que el canto o la actuacion sean empleados en alegrar a otros que estén
tristes, que el prestidigitador lo haga para divertir y el pintor abra los ojos
a la belleza y todos ellos pongan su talento al servicio del prójimo y no al
servicio del yo, haciendo así un trabajo grato a Dios y no el de un charlatán,
lo que les hará encontrar la verdadera felicidad.
La
sugerencia de Prempeh para los jóvenes habladores
Yo tuve el honor, o
quizá le llamaremos mejor la diversión, de prender al Rey PremDeh. el gobernante
de los Ashantis, en la Costa Occidental del Africa, cuando se excedió en los
sacrificios humanos, pero esa es otra historia.
Sólo me referiré a
él aquí, para proporcionar una sugerencia. Siendo él un monarca salvaje estaba
acostumbrado a decir lo que le venía en gana en el momento en que se le ocurría
sin tener en consideración los resultados.
Si se enojaba
perdía la cabeza sin que hubiera nada que lo detuviera y generalmente el hombre
que lo había hecho enojar, perdía también la cabeza, pero en forma
distinta.

Cuando se le capturó se dio cuenta de que en la discusión con las
autoridades británicas, debía adoptar un modo de hablar diferente. Si hablaba
sin antes medir el efecto de sus palabras, podía decir cosas de que más tarde se
arrepentiría.
Así, pues, hizo lo
que muchos jóvenes impetuosos deberían hacer en una discusión, por lo menos en
sentido figurado. Llevaba consigo una nuez, una nuez grande, semejante a las
nueces del Brasil, la colocaba entre sus dientes. lo que le obligaba, cuando
sentía ímpetus de decir algo inconveniente, a tener que retirarla de su boca,
permitiéndole reflexionar.
Otra sugerencia que
yo recibí también del rey Prempeh. fue la de que. cuando uno tiene que sacar la
mejor parte de un contrario, no hay que pensar que uno ha acabado con él o que
lo ha puesto uno fuera de combate hasta no estar completamente cierto de ello,
porque bien puede suceder que en la manga esconda alguna otra arma.
Me recuerda esta
lección el gatillo de un fusil nativo de chispa, que está sobre mi escritorio en
este momento y he aquí cómo la aprendí.
El rey pensó hacer
una salida rumbo a la selva durante la noche, al darse cuenta de que nosotros
podíamos arrestarle. Yo ya había pensado en esto y le había tendido una
enboscada, colocando a mis hombres a la orilla de la vereda que probablemente
seguiría. Me escondí en una zanja a unos cuantos metros adelante de mis hombres,
de tal manera, que pudiera ver destacarse contra el cielo la silueta de
cualquiera que viniera en mi dirección y poder dar la señal de prenderlo o
dejarlo pasar.

Después de algún tiempo, uno de los Scouts del Rey apareció, caminando de
puntillas solo, con mucha precaución y en silencio; cuando llegó frente a mí, se
detuvo y trató de escudriñar la oscuridad.
Algo le había hecho
sospechar, y yo temí que diera media vuelta y fuera a denunciar nuestra
presencia.
Teniéndolo
enfrente, a menos de un metro, con la espalda hacia mí. me levanté y
repentinamente me le eché encima.
Sostuvimos intensa
lucha. Logró colocarme su arma apuntando a mi estómago, pero pude asirle el
gatillo. El arma debe haber sido muy corriente pues me quedé con el gatillo en
la mano. Nos abrazamos entonces, no ciertamente con afecto, y rodamos varias
veces el uno sobre el otro, mientras mi asistente intervino en la lucha, como un
tercer perro, agarrando a mi contrario por la muñeca, en el momento en que éste
iba a introducir su puñal en mi hígado.
Como véis contaba
para convencerme con otro argumento más que su pistola.
Una vez conocí un
millonario que había sido payaso en un circo, y que aún después de haber
acumulado dinero, continuaba trabajando en su fábrica en mangas de camisa. Era
ésta una fábrica de vino, situada en uno de los países sudamericanos, ahí le
conocí. Me explicó que la razón de su éxito consistía en haber insistido en
producir vino puro de uva, en vez de las composiciones químicas que antes se
daban a aquel pueblo. Había aprendido esta lección en la pista del circo. Ahí se
dio cuenta que los chistes de segunda mano tomados de los periódicos y
recalentados, o tomados de los libros jocosos, no se los tragaba el público que
pedía chistes originales y genuinos. Y así sucedía con el vino. Desde el momento
en que él produjo una bebida pura sin adulterar. le llovieron las órdenes y
pronto se hizo rico.
En las escuelas
públicas, las universidades, y los clubes de jóvenes, existen sociedades de
debates con objeto de formar jóvenes políticos. Pero el peligro consiste en que
lo que algunas veces forman, son pedantes, ya que sus miembros son solamente una
imitación de políticos que hablan de lo que han leído u oído de otros y no como
resultado de su propio saber.

El actor obtiene el mejor
adiestramiento posible en oratoria.
Un artículo imitado
no atrae a nadie. Muchos de los famosos hombres de Estado, comenzaron con su
carrera cuando estaban a la mitad de la vida, es decir, cuando ya habían visto
algo del mundo y de la vida. Muchos políticos notorios comenzaron su carrera
cuando aún eran niños, en los clubes de debates, y nunca pasaron de ser
pedantes. (Nota: Hay una diferencia entre ser famoso y ser notorio).
Pero si una vez
adquirida la experiencia se encuentra uno en posición de poder ayudar a su
comunidad tomando parte en la vida pública, hay que adiestrarse tanto cuanto sea
posible para desempeñar esa función. Como ya lo he dicho antes, es mejor ser
hombre de Estado, que político, para el bien de la comunidad, más que para una
sección de ella.
Un paso para ello
es el ser capaz de captar las ideas con facilidad así como sus diferentes
facetas, y otro el ser capaz de expresarlas con palabras. Para aquellos jóvenes
que se creen con facultades de oradores, Lord Bryce ha dado el siguiente consejo
profundo al decir, volviendo la cara al pasado: "Aún puedo ver a mi profesor en
la clase, parado frente a mí, dirigiéndose a los muchachos, y de ahí concluyo
esto: Una vez que tiene un buen argumento para seguir una línea de acción,
argumento bueno y suficiente, no hay que buscar otro que seguramente debilitaría
el primero".
Para aprender uno a
expresarse bien en público, no hay nada como tomar parte en alguna obra teatral;
desde luego le da a uno un adiestramiento práctico en alocución y en establecer
contacto magnético con la audiencia. Le enseña a uno a expresarse con la voz y
con el gesto. quitándole la presunción. José Charnberlaifl una vez me dijo que
debía mucho de su éxito primitivo a haber actuado en el teatro como
aficionado.
Escuchar
Después de decir
tanto acerca de la oratoria, hay que recordar siempre el gran valor y el gran
arte que hay en guardar silencio. Con frecuencia se siente uno inclinado a
intervenir con las propias ideas en una discusión, pero en general es mejor
estarse quieto y dejar a los demás hablar. En esa forma uno aprende. El que
habla mucho con frecuencia se descubre ante el observador silencioso. En todo
comité existen hombres que son los que hablan y que obtienen muy poca
atención.
Es al hombre
silencioso, el que sólo habla cuando hay algo de importancia que decir, al que
se le escucha.
Es el que hace de
esfinge.
"El hombre callado
es el que generalmente ejecuta las cosas".
Servicio
Conforme uno se
adiestra en carácter y eficiencia, debe tener como mira constante no solamente
el adquirir una posición o mejorar sus condiciones personales, sino adquirir la
facultad de hacer el bien al prójimo y a la comunidad. Una vez que uno ha
adquirido una posición desde la cual se puede servir al prójimo, ya se ha
colocado uno en la parte alta de la escala que conduce al verdadero éxito y a la
felicidad.
El servicio incluye
no solamente a aquellas pequeñas acciones personales de cortesía y bondad hacia
el prójimo; éstas son rectas y buenas; son las que todo Scout ejecuta cada día,
pero lo que yo quiero decir, es algo más elevado y más grande que esto: el
servicio como ciudadano al propio país.
Esto no significa
en general, que uno desee convertirse en líder en asuntos cívicos por forzar sus
ideas políticas particulares a los demás, sino sencillamente ser una persona de
confianza, un ciudadano útil al Estado en conjunto y no simplemente ver qué es
lo mejor para una parte particular de él.
Rudyard Kipling
demuestra en The Glory of the Garden que existe un lugar para cada
individuo en el servicio de la comunidad, en el bien de la comunidad.
Una vez que se ha
visto, de acuerdo con las dotes particulares de cada quien, en qué puede uno ser
útil, hay que prestar ayuda, exactamente como cuando uno juega para su equipo en
un partido de futbol. De hecho un ciudadano servicial se parece mucho a un
jugador de futbol; en primer lugar, se hace eficiente como individuo, para
después poder jugar con efectividad en su puesto en el equipo.
| Jugador de Fútbol | Ciudadano | |
| Cualidades individuales | Interés,
juego limpio, buen humor. Respiración y musculatura adecuadas. Habilidad con la pelota. |
Carácter e
inteligencia. Salud y Fuerza. Trabajo manual y habilidad. |
| Cualidades colectivas | Jugar para el equipo y no para uno mismo. | Servicio a la comunidad. |

UNA LECCION DE
BIRMANIA
Solamente la buena voluntad y cooperación permiten transportar un
tronco grande con éxito.