FOGATA 17
El objeto de este
ejercicio es mover los órganos interiores tales como el hígado y los intestinos,
ayudando así a que trabajen; además sirve para dar fuerza a los músculos
exteriores alrededor de las costillas y del estómago.
El significado que
deberéis dar a este ejercicio es el siguiente: Las manos con los dedos
entrelazados significan el enlace que tenéis con vuestros amigos, es decir, con
otros Scouts, que os rodean a la derecha, a la izquierda, detrás, delante y por
todas partes. En todas direcciones tenéis amigos. El amor y la amistad son dones
de Dios; por tanto, al hacer el movimiento hacia arriba, mirad al cielo y
aspirad el aire y con él los buenos sentimientos que después debéis demostrar
con vuestros camaradas que os rodean.
Después, colocaos
con los pies un poco separados y las manos con los dedos entrelazados sobre la
nuca, echándose hacia atrás lo más que podáis y mirando hacia el cielo, como en
la figura.
Entonces,
conservando sin doblar los brazos y las rodillas, levantad lentamente el cuerpo
hasta ponerse en la posición original; repetid el ejercicio doce veces. * *
* * *
* * *
* * *
*
Capítulo 6
Resistencia de los scouts
Fogata 17 - Cómo hacerse fuertes
Un Scout estaba
enfermo en un hospital de la India, de esa enfermedad fatal llamada cólera. Los
doctores dijeron a los nativos que lo cuidaban que la única esperanza de
salvarlo era calentándole los pies y conservando su sangre en circulación
frotándole constantemente el cuerpo.
No bien hubo vuelto
la espalda el doctor, cuando los nativos dejaron de frotar al paciente y se
pusieron a fumar sin preocuparse por él.El pobre enfermo,
aun cuando no podía hablar, se daba perfecta cuenta de lo que pasaba y se
encolerizó tanto con la conducta de los nativos que resolvió inmediatamente
sanar, aunque no fuera más que para dar una lección a los nativos. Habiéndose
hecho el propósito de aliviarse, se alivió. La divisa del Scout es "Nunca darse
por vencido hasta que esté muerto"; si se actúa de acuerdo con ella, nos sacará
de muchos atolladeros cuando todo parezca ir mal. Esto significa una mezcla de
ánimo, paciencia y fuerza y es lo que llamamos resistencia.
Un ejemplo
de resistencia
Un gran cazador y
Scout sudafricano, F. C. Selous, dio un buen ejemplo de resistencia Scout, hace
algunos años, durante una expedición de caza en Barotseland, al norte del río
Zambeze.
En la mitad de la
noche, su campamento fue atacado por una tribu hostil que, haciendo fuego a
corta distancia se lanzó a la carga. Él y su pequeño grupo de nativos se
dispersaron inmediatamente en la oscuridad yendo a esconderse entre la maleza.
Selous logró llevar consigo un rifle y unos cuantos cartuchos, consiguiendo
escapar entre la maleza pero no pudo dar con ninguno de sus hombres y, viendo
que el enemigo se había posesionado de su campamento y que todavía quedaban
algunas horas de oscuridad que le permitían escapar, se alejó hacia el sur,
guiándose por las estrellas de la Cruz del Sur.
Pasó arrastrándose
por una avanzada enemiga a los que oyó hablar, atravesó a nado el río y
finalmente se escapó, vestido tan sólo con camisa, pantalones cortos y zapatos.
Durante varios días con sus noches, siguió caminando hacia el sur, escondiéndose
con frecuencia para evitar a los nativos hostiles. Para alimentarse tuvo que
matar venados.

Los animales saben hacer ejercicio para conservarse fuertes.
Un
caballo, si se le deja solo, parece que salta obstáculos sólo por el placer del
deporte.
Pero una noche,
creyendo haber llegado a una villa amiga, le robaron el rifle y tuvo nuevamente
que huir, sin armas con que defenderse o conseguir su alimento. Sin embargo,
como no era hombre que se amilanara fácilmente, mientras alentaba algo de vida,
continuó hasta que, al fin, llegó a un lugar donde encontró a una parte de sus
hombres que habían logrado también escapar. Después de haber caminado algún
tiempo más, llegaron por fin salvos, a país amigo.
¡Qué terrible experiencia
habrá sido ésta para ellos!
Tres semanas
transcurrieron desde el ataque al campamento hasta que Selous pudo descansar en
tierra amiga y la mayor parte la pasó solo, perseguido, hambriento, sufriendo un
frío intenso durante la noche y un calor insoportable durante el día.
Nadie que no
hubiera sido un Scout con extraordinaria resistencia, habría sobrevivido; pero
Selous era un hombre que, de niño se habla fortalecido, cuidándose y haciendo
ejercicio. Y conservó su ánimo todo el tiempo.
Esto demuestra que,
si se desea salir adelante de aventuras como ésta y no ser un apocado ya de
hombre, debe uno adiestrarse desde niño y hacerse -entonces- fuerte, sano y
activo.
El camino
contrario a la resistencia
Un hombre me decía
recientemente, con orgullo, que estaba enseñando resistencia a su hijo
haciéndole efectuar largas caminatas en bicicleta. Hube de decirle que
probablemente estaba haciendo todo lo contrario; que el camino para hacer
resistente al muchacho, no era haciendo proezas, pues éstas, con toda
probabilidad, le dañarían el corazón y lo perjudicarían; que lo que debía hacer
era darle alimentación sana y ejercicio moderado, para que cuando llegara a
hombre y sus músculos estuvieran totalmente desarrollados, pudiera soportar
trabajos y esfuerzos en que otros hombres más débiles fracasarían.
Los
ejercicios y su objeto
Se cometen una
serie de disparates en materia de ejercicios físicos, ya que, multitud de
personas parecen pensar que el solo objeto de éstos es crear músculos
gigantescos. Pero, para hacerse fuerte y sano, es necesario comenzar por dentro,
haciendo que la sangre circule bien y el corazón trabaje con regularidad. Este
es el secreto de todo y se logra por medio del ejercicio en la forma
siguiente.
a) HACED QUE
VUESTRO CORAZON SEA FUERTE, para que bombee debidamente la sangre a todas las
partes del cuerpo y, de ésa manera, tendréis buenas carnes, huesos y
músculos.
b) HACED FUERTES
VUESTROS PULMONES, para que provean de aire fresco a vuestra sangre.
c) HACED QUE
VUESTRA PIEL TRANSPIRE, para libraros de las impurezas de la sangre.
d) HACED QUE
VUESTRO ESTÓMAGO TRABAJE, para que alimente vuestra sangre.
e) HACED QUE
VUESTRO INTESTINO SEA ACTIVO, para que expulse todo el sobrante de los alimentos
y la suciedad que haya dentro del cuerpo.
f) TRABAJAR LOS
MÚSCULOS DE TODAS LAS PARTES DEL CUERPO, para que la sangre llegue hasta ellas
y, de ésa manera, aumente vuestra fuerza.
El secreto para
conservarse bien y sano es mantener la sangre pura y activa. Estos ejercicios lo
lograrán si lo hacéis diariamente.
La sangre prospera
con la buena comida, con suficiente ejercicio, con bastante aire puro, con la
limpieza exterior e interior del cuerpo y el descanso adecuado del cuerpo y de
la mente, a intervalos convenientes.<
Seis
ejercicios para la salud
Es posible para
casi todo el mundo, aún para aquellas personas pequeñas y débiles, convertirse
en fuertes y sanos, si se toman la molestia de hacer algunos ejercicios
corporales, todos los días. Sólo se necesitan alrededor de unos diez minutos y
no requieren aparatos de ninguna clase.
Deberán practicarse
todas las mañanas inmediatamente después de levantarse y todas las noches antes
de acostarse. Es mejor practicarlos con poca ropa o sin ninguna y al aire libre,
o cerca de una ventana abierta. El valor de estos ejercicios aumenta
considerablemente si se piensa en el objeto de cada movimiento mientras se
ejecuta, teniendo cuidado de aspirar el aire por la nariz y expirarlo por la
boca. He aquí algunos buenos ejercicios; fortalecen los dedos de los pies si se
ejecutar descalzo:
1. Para la
cabeza y el cuello, frótese la cabeza, la cara y el cuello, firmemente,
varias veces, con la palma y los dedos de ambas manos y con los pulgares
frótense los músculos del cuello y de la garganta.
Cepíllese el
cabello, lávense los dientes, la boca y la nariz; bébase un vaso de agua fría y
enseguida procédase a hacer los siguientes ejercicios.
Los movimientos
deberán ser lo más lentos que se pueda.

En el grabado, la flecha primera significa aspirar por la nariz y la
flecha segunda, expeler por la boca.
2. Para el
pecho. De la posición de firmes dóblese el cuerpo hacia adelante con los
brazos estirados al frente y con los dorsos de las manos juntos a la altura de
las rodillas. Expélase el aire.
Levántense las
manos lentamente sobre la cabeza, echándose hacia atrás lo más que sea posible,
aspirando profundamente por la nariz mientras esto se hace, lo cual significa
llevar el aire de Dios a los pulmones y la sangre. Bajad luego los brazos
lentamente dejándolos caer a los lados y expeliendo el aire por la boca mientras
se dice: "Gracias, Dios mío".
Por último, doblaos
hacia el frente de nuevo, expeliendo hasta la última partícula de aire que haya
en vosotros y diciendo el número de veces que hayáis repetido el ejercicio, para
llevar así la cuenta.
Repetid el
ejercicio doce veces. Recordad, al ejecutarlo, que el objeto de este ejercicio
es desarrollar vuestros hombros, pecho, corazón y aparato respiratorio.
El aspirar profundo
es muy importante para llevar aire fresco a los pulmones y de ahí a la sangre; y
para el desarrollo del pecho también es de suma importancia; pero debe hacerse
con cuidado y sin sobrepasarse. Se ejecuta aspirando el aire por la nariz hasta
henchir vuestro abdomen lo más que sea posible, especialmente la parte
posterior; después de una pausa, hay que expeler todo el aire hasta la última
partícula, pero gradualmente, muy despacio y por la boca. Después de otra pausa
repítase el ejercicio.
El canto
desarrolla, simultáneamente, la respiración adecuada, el corazón, pulmones,
pecho y garganta, además del sentimiento dramático que da expresión a lo que se
canta.
3. Para el
estómago. Estando en posición de firmes, extended los brazos con los dedos
hacia afuera y luego, muy despacio y sin mover los pies, girad sobre la cintura
lo más que os sea posible, conservando los brazos a la altura de los hombros o
un poco más altos. Después de una pausa, girad lentamente hacia el otro lado.
Repetidlo doce veces.
Hay que regular la
respiración con todo cuidado mientras se ejecuta este ejercicio, aspirando por
la nariz al girar hacia la derecha y expeliendo el aire por la boca al girar
hacia la izquierda. Al mismo tiempo, tomándolo como parte de vuestras oraciones
matutinas, decid en alta voz: Dios mío, bendecid a mi padre, a mi madre, etc.,
recordando así a todos los miembros de vuestra familia.
Cuando lo hayas
hecho seis veces respirando a la derecha, entonces cambiad y hacedlo otras seis
a la izquierda.
4. Para el
tronco. Ejercicio del "Cono". Estando en posición de firmes, levantad ambas
manos tan alto como os sea posible sobre la cabeza y enlazad vuestros dedos.
Entonces echaos hacia atrás y moved los brazos muy despacio tratando de
describir un cono, de tal manera que vuestras manos describen un amplio círculo
arriba y alrededor de nuestro cuerpo, el cual deberá girar alrededor de la
cintura, inclinándose primero de un lado, después hacia el frente, luego hacia
el otro lado y por último hacia atrás. Con esto se ejercitan los músculos de la
cintura y del estómago.
Repetidlo seis veces de cada
lado. Con los ojos deberéis tratar de ver lo que pasa a vuestra espalda.
5. Para la parte
inferior del cuerpo y la parte posterior de las piernas. Como todos los
demás ejercicios, es éste un ejercicio de respiración, por medio del cual se
desarrollan los pulmones y el corazón, creando sangre fuerte y sana. En posición
de firmes, levantad los brazos hacia arriba y hacia atrás lo más que os sea
posible y luego doblaos hacia adelante hasta tocar los pies con la punta de los
dedos, pero sin doblar las rodillas.
Si mezcláis vuestra
oración con vuestro ejercicio, como os lo he descrito antes, podéis, mientras
miráis hacia arriba, decir a Dios: "Soy vuestro de pies a cabeza" y aspirar el
aire de Dios por la nariz (no por la boca). Enseguida, extender vuestros brazos
hacia arriba cuanto podáis, expira el número de veces que hayáis hecho este
ejercicio y doblaos lentamente hacia adelante y hacia abajo, con las rodillas
rígidas, hasta tocaros los pies con las puntas de los dedos.
(Estirad los
músculos de la espalda en el movimiento hacia abajo).
El objeto de este
ejercicio no es tocarse los pies sino dar masaje al estómago. Si encontráis que
no os es posible tocaros los pies, no os forcéis y, especialmente, no os
sacudáis tratando de hacerlo, ni hagáis que otra persona os ayude a ello. El
valor del ejercicio está en doblar y estirar el estómago
alternativamente.
6. Para las
piernas, los pies y sus dedos. En la posición de firmes, descalzos, poned
vuestras manos sobre las caderas y levantaos sobre las puntas de los pies,
doblad las rodillas lentamente hasta que quedéis sentados en cuclillas, teniendo
cuidado de conservar los talones despegados del suelo todo el tiempo.
Luego levantaos
despacio, hasta quedar en la posición original.
Repetid el
ejercicio doce Veces.
Los músculos de la
espalda deben plegarse, el aire aspirarse por la nariz al levantar el cuerpo y
expelerlo por la boca conforme va uno bajando. El peso del cuerpo debe
concentrarse todo el tiempo sobre las puntas de los pies y las rodillas vueltas
hacia afuera, para que eso os ayude a conservar el equilibrio con mayor
facilidad. Al ejecutar este ejercicio, debéis recordar que su objeto es dar
fuerza a los muslos, pantorrillas y nervios de los dedos de los pies, a la vez
que ejercitar el estómago; por tanto, si lo practicáis varias veces durante el
día en los momentos libres tanto mejor.
Y podéis pensar
durante este ejercicio, ya que a ratos estaréis de pie y a ratos en cuclillas,
que parados o sentados, trabajando o descansando, debéis manteneros alerta para
cumplir con vuestro deber.
Estos ejercicios no
son un mero pasatiempo; son en realidad algo útil para ayudar al individuo a
crecer bien y ser fuerte.

Trepar a los árboles es un gran ejercicio.
Amarrad una cuerda
gruesa a una rama fuerte y ensayad varias formas de trepar por ella.
Trepar
A todo muchacho le
gusta trepar y si es constante en ello y llega a ser apto, podrá hacerlo siempre
que quiera.
La mayor parte de
los grandes alpinistas comenzaron cuando niños trepando por cuerdas, palos y
árboles. Después de eso, mucho después, ya que si no tenéis mucha práctica y
músculos fuertes tendréis que asistir a un entierro como el protagonista
principal, podréis ascender a una roca y más tarde a una montaña.
Es un deporte
delicioso, en el que abundan las aventuras, pero se necesitan músculos fuertes,
resolución, determinación y resistencia. Todo lo cual se adquiere con la
práctica.
Es muy importante
en la ascensión de las montañas poder conservar el equilibrio y colocar los pies
con agilidad y rapidez donde se desea. Para esto no hay nada como el juego de
"Caminar sobre un tablón" haciéndolo sobre el canto de éste; o "Brincando
piedras" colocadas éstas sobre el suelo a diferentes ángulos y distancias unas
de otras.
Cuando era joven me
gustaba el baile folklórico movido. Con ello divertía al público en las fiestas
del regimiento y a la vez me proporcionaba magnífico ejercicio. Pero no fue sino
más tarde, cuando tuve que realizar algunas actividades Scouts en servicio
contra los matabeles, en Sudáfrica, cuando vine a darme cuenta del valor que
había tenido para mí.

He aquí un gimnasio doméstico construido con palos fuertes amarrados
con cuerdas.
No está hecho para determinado ejercicio; cada cual inventa lo
que ha de hacer.
Había ascendido
hasta sus fortalezas en las montañas Matoppo y fui descubierto por ellos. Tuve
que huir, corriendo, para salvarme. Su gran deseo era tomarme VIVO, pues
deseaban darme un tratamiento especial en materia de ejecución y no un simple
tiro en la nuca. Tenían destinada para mí una forma no muy placentera de
tortura. Por tanto, cuando corrí, lo hice a conciencia.
La montaña estaba
formada en su mayor parte por grandes rocas de granito, colocadas unas sobre
otras. Mi carrera consistía, pues, principalmente, en brincar de una roca a
otra; y así fue como el arte de guardar el equilibrio, que había yo adquirido en
el baile, me fue tan útil. Conforme huía montaña abajo, pude darme cuenta que
aventajaba a mis perseguidores con facilidad. Como ellos provenían de las
planicies, no sabían mucho de trotar entre las rocas y les fue muy laborioso el
deslizarse y gatear por entre ellas detrás de mí. Escapé y con la confianza
adquirida, después hice, con éxito, muchas otras visitas a las montañas.

Mi adiestramiento en las danzas folclóricas me fue de gran utilidad
para escapar de los matabeles.
Nariz
Un Scout deberá
olfatear bien para poder dar con un enemigo en la noche. Si está acostumbrado a
respirar por la nariz y no por la boca, eso le ayudará considerablemente. Pero
hay otras razones más importantes que ésta para respirar siempre por la nariz.
Un norteamericano escribió un libro titulado: Shut your mouth and save your
life y mostró cómo los Pieles Rojas adoptaron por mucho tiempo ese método
con sus hijos, a tal grado, que les amarraban las quijadas por la noche para
estar seguros de que respiraban por la nariz solamente.
Respirar por la
nariz evita el que muchos gérmenes de los que hay en el aire se introduzcan en
los pulmones y la garganta.
Para un Scout,
respirar por la nariz es especialmente útil. Cuidando de tener cerrada la boca,
evita tener sed cuando ejecuta algún trabajo rudo. También, por la noche, el
respirar por la nariz evita roncar, cosa muy peligrosa cuando se duerme en
terreno enemigo. Por tanto, practica el tener siempre cerrada la boca y respirar
por la nariz.
Oídos
Un Scout debe ser
capaz de oír bien. Generalmente, los oídos son muy delicados y si sufren algún
daño alguna vez, éste puede causar sordera incurable.
La gente con
frecuencia juega con sus oídos, al limpiarlos, introduciendo en ellos las puntas
de los pañuelos, horquillas y otras cosas por el estilo o rellenándolos con
algodón. Todo esto es peligroso, ya que el tímpano es una membrana tensa muy
sensible, que puede ser dañada con gran facilidad. Muchos niños han sufrido
daños permanentes del tímpano por haber recibido algún puñetazo sobre los
oídos.
Ojos
Un Scout, por
supuesto, debe tener vista particularmente buena y ser capaz de ver a gran
distancia. La práctica de ver a grandes distancias fortalece la vista. Mientras
sois jóvenes, debéis cuidar vuestros ojos lo más que os sea posible. Evitad leer
con poca luz y sentaos con la luz de lado cuando hagáis algún trabajo de día. Si
os sentáis de frente a la luz, forzaréis vuestra vista.
Forzar la vista es
muy común entre los muchachos que están creciendo, aunque, con frecuencia, no lo
saben. Los dolores de cabeza casi siempre provienen de forzar la vista. Si el
muchacho frunce el ceño, en general, es señal de que está forzando la
vista.
Un Scout, además de
tener buena vista, debe poder decir el color de las cosas que ve. El daltonismo
es uno de los grandes males que aquejan a los muchachos. Les quita un placer y
los incapacita, casi totalmente, para ciertos oficios y profesiones. Por
ejemplo, el encargado de las señales en un ferrocarril, o el maquinista, o el
marino, no serán de utilidad si no pueden distinguir el rojo del verde.
Algunas veces, este
mal puede curarse. Una manera de hacerlo es: formar una colección de pequeños
trozos de madera o papel de diferentes colores y escoger entre ellos los que
creáis son rojos, azules, amarillos verdes, etc., y que alguien os diga cuáles
son realmente del color que decís y cuáles no. Ensayad una y otra vez, y con el
tiempo iréis mejorando hasta que lleguéis a reconocer los colores sin
dificultad.
Dientes
Un recluta en
perspectiva llegó a una oficina de reclutamiento del ejército y se dirigió al
oficial encargado de las inscripciones. Se le encontró suficientemente fuerte y
bien constituido, pero cuando los doctores le examinaron los dientes, se los
hallaron en malas condiciones y se le dijo que no se le podía admitir como
soldado, a lo que él replicó: "Señor esto me parece extraño, pues no creo que
tendremos que comernos a los enemigos después de matarlos. ¿No es así?"
Tener buenos
dientes depende del cuidado que se haya tenido con ellos cuando niño, por lo que
hay que tenerlos siempre escrupulosamente limpios. Cepilladlos por lo menos dos
veces al día, al levantaros y al acostaros, por encima y por detrás, con un
cepillo y polvo o pasta especial y enjuagadlos con agua limpia, si es posible,
después de cada comida.
Los Scouts en la
selva no siempre tienen a mano un cepillo de dientes, pero pueden fabricar sus
propios sustitutos con varitas secas, desfibrándolas por una de sus
extremidades.

El bosquimano fabrica un cepillo de dientes sencillo,
desfibrando
la punta de una vara seca de quince centímetros de largo.
Los soldados, lo
mismo que otras muchas personas, sufren con frecuencia dolores y cojera a causa
del crecimiento de la uña del dedo gordo del pie que se incrusta en el dedo de
al lado. Generalmente; la causa de esto es dejar que esta uña crezca demasiado y
que la presión de la bota la obligue a irse de lado, sobre el dedo contiguo; por
tanto, todo Scout cuida mucho de cortarse las uñas con frecuencia, por lo menos
cada semana o cada diez días.
Las uñas deben
cortarse derechas y no redondas y hacerlo con tijeras filosas. Las uñas de los
dedos de las manos deben cortarse cada semana, para conservarlas en orden.
Morderse las uñas es perjudicial para éstas.
PRÁCTICAS
DE HIGIENE POR PATRULLA
Los ejemplos
enseñan mucho, no sólo las acciones personales de los Guías, sino también el
ejemplo de dejar la ventana abierta cuando se efectúa la reunión y las puertas
de la tienda cuando se está en campamento.
JUEGOS PARA
EL DESARROLLO DE LA FUERZA
El boxeo, la lucha,
remar, nadar, saltar y peleas de gallos, son ayudas valiosas para la salud en el
desarrollo de la fuerza, pero escalar montañas es la mejor de todas, Luchas de muñecas
De pie, colocad
vuestros brazos hacia delante a la altura de la cintura, con las muñecas
cruzadas de manera que una de vuestras manos quede con los nudillos hacia arriba
Y la otra con éstos hacia abajo; en esa posición trabad vuestros dedos.
Enseguida haced
presión con la mano de abajo hacia arriba y con la de arriba hacia abajo
Haced presión
gradualmente tanto cuanto podáis con ambas manos y solamente después de haber
resistido bastante, dejad que la mano de abajo empuje a la de arriba hasta
llegar a la altura de vuestra frente y entonces haced que la de arriba empuje a
la de abajo, la que no dejará de hacer resistencia todo el tiempo.
Estos dos
ejercicios, aun cuando Parecen muy pequeños y sencillos llevados; cabo con toda
vuestra fuerza, desarrollan un buen número de los músculos de vuestro cuerpo. No
deberán prolongarse por largo tiempo, sino, más bien, hacerse frecuentemente
durante el día, por un minuto más o menos.
Tomad vuestro
bordón con la mano derecha, cerca del regatón, perpendicular mente y lanzadlo al
aire, no muy alto al principio, cogiéndolo cerca del regatón, a caer de nuevo,
con la mano izquierda. Lanzadlo ahora con esa misma mano y recibidlo con la
derecha y así sucesivamente hasta que lo podáis lanzar cien veces sin dejarlo
caer una sola.
Seguid al
guía
El Guía va delante
haciendo algunos ejercicios y los demás le siguen, imitándole
La
lucha
Dos jugadores se
colocan uno frente al otro, como a un metro de distancia con los brazos
extendidos hacia los lados, y los dedos de las manos entrelazados inclinándose
el uno hacia el otro hasta quedar pecho contra pecho y tratan de ver quién logra
empujar al otro, con el pecho, hasta la pared del cuarto o hasta alguna otra
meta señalada.
Lucha de
muñecas entre dos muchachos
Dos muchachos se
colocan el uno frente al otro con los brazos estirados y, apoyando las manos en
las del contrario, se hace presión tratando de hacerlo girar hacia atrás.

El empujarse con los pies da vigor a los músculos de las
piernas.