PREFACIO
Esto os dará una
idea de lo que trata este libro y lo que se entiende por "Éxito".
Cómo ser feliz,
pobre o rico.
Una excursión en
canoa es como el viaje por la vida.
Uno tiene que
sortear los escollos con los consejos de los viejos Pilotos.
Y llegar a la
conclusión de que el verdadero Éxito es la Felicidad.
Dos bases de la
felicidad, son: "Tomar la vida como un juego y prodigar amor."
Los birmanos son
ejemplo de un pueblo feliz.
La felicidad no es
mero placer. Tampoco es el resultado de la riqueza.
Es el resultado de
un trabajo activo, más que el gustar pasivamente del placer.
El éxito depende
del esfuerzo individual en el viaje por la vida, y en evitar ciertos escollos
peligrosos.
La autoeducación,
como continuación de lo que se ha aprendido en la escuela, es
indispensable.
Avanzar con
confianza.
¡Remando su propia
canoa!
Lo que otros han
dicho sobre este asunto.
Cantos.
Libros que
leer.

Este prefacio
explica el objeto del libro.
El Viaje de
la Vida
Una vez me cogió
una galerna cuando remaba una canoa hecha de corteza de abedul, cruzando un lago
en la parte superior de Canadá. Fue una experiencia emocionante mientras duró,
pero valió la pena.
Habíamos viajado
por ríos y corrientes, algunas veces tranquilos y otras violentos, pero siempre
entre variados escenarios de bosques grandiosos. Fue por tanto, una experiencia
nueva el salir de la corriente a un gran lago y habiendo dado principio a
nuestra excursión bajo un sol brillante, nos encontramos de repente con un cielo
que se oscurecía, una galerna que se levantaba y un mar proceloso. La frágil
canoa que antes sólo habíamos considerado como un vehículo para transportarnos
por el río, se había convertido en nuestra única esperanza de vida. Si ésta
hacia agua o daba contra algún obstáculo (de los cuales había ahí bastantes),
estábamos perdidos. Nuestro remo ya no lo veíamos como un simple medio de
impulso, se había convertido en un instrumento para esquivar el ataque de las
olas a la vez que hacernos avanzar. Todo dependía de la forma en que usáramos
este implemento.
"En una carrera de
cuatro horas cruzando una bahía abierta, encontraréis millares de olas de las
cuales no hay dos parecidas y que cualquiera de ellas puede, con suma facilidad,
llenar vuestra canoa de agua si no la cruzáis correctamente", así escribe
Stewart E. White en su delicioso libro "The Forest", y enseguida nos dice
cómo hay que tratar este problema. Cuando las olas azotan la proa, hay que remar
del lado de sotavento. Cuando la canoa remonta una ola, hay que permitir que la
cresta levante un poco la proa, pero en el momento en que comienza a descender
la canoa por el otro lado de la ola, hay que torcer inmediatamente el remo para
volver al curso que se llevaba.
El efecto
enderezador de este golpe, debe ser contrarrestado por un movimiento
correspondiente del cuerpo en la dirección contraria. Entonces la oquedad os
permitirá dar dos o tres golpes de remo, y un pequeño avance. La doble torción
en cada cresta de una ola, deberá hacerse muy delicadamente, pues de lo
contrario, vuestra embarcación se llenará de agua. Con las olas de costado, hay
que remar de frente. Los ajustes se llevan al cabo por completo con el
movimiento del cuerpo. Para evitar que se voltee la canoa al dar contra el
ángulo de la ola, hay que inclinarse hacia un lado. El momento crucial, por
supuesto, es aquel en que la cresta de la ola pasa debajo de la canoa. En el
caso de atravesar una ola encrespada, hay que introducir en el agua
profundamente la parte plana del remo para evitar una volcadura e inclinarse
bien hacia sotavento, evitando que el costado y la mitad de la quilla de la
canoa reciban el golpe del agua.
"El recobrar la
posición correcta debe ser instantáneo, ya que, si permanecéis inclinados un
segundo más de lo debido, os hundiréis. "¡Trabajo azaroso!"
El autor continúa
dando sucesivamente detalles semejantes e instrucciones de cómo habérselas con
un mar calmado, de frente, a un lado o atrás.
En cada caso todo
depende de atención concentrada, serenidad y actividad. El menor descuido, y
todo está perdido, pero el torneo tiene su compensación. "Probablemente no hay
nada más efectivo para despertaros hasta la última fibra física, intelectual y
nerviosa. Os llenará de alborozo. Cada uno de vuestros músculos puestos en
tensión responderá instintivamente y con precisión a la menor sugestión. Os
estremeceréis con la energía restringida inmediatamente que ha sido resuelto el
problema de la última ola y vuestra mente lo desechará y os pondrá delante, con
insistente avidez, el siguiente. Es una especie de intoxicación. Personificaréis
cada ola, os enfrentaréis con ella como con un adversario personal; os
regocijaréis golpeados y quebrantados conforme silba la tormenta por sotavento.
Gritaréis: "¡Ah! tú, ¿creías que ibas a poder conmigo?, ¿lo pensaste, verdad?
¿Creías que podrías?, y en el rugir y el soplar del viento y del agua os
encogeréis como lo hace el boxeador en la defensa parando los golpes, pero
listos para, en la primera oportunidad, dar uno o dos golpes de remo. Estaréis
demasiado preocupados en salvar las olas para considerar el progreso que hacéis.
El hecho de que vayáis caminando muy despacio hacia vuestra meta, no os viene a
la mente sino hasta que os encontráis a unos cuantos pasos de ella. Pero
entonces, no desmayéis en vuestro esfuerzo; las olas que encontraréis en los
últimos cien metros son exactamente tan peligrosas como las que hayáis vencido a
cuatro kilómetros de la playa."
Si, y así pasa en
la vida
La
intención de este libro
Todo esto, el viaje
tranquilo al través de una mansa corriente; la salida a un amplio lago; las
dificultades que se presentaron; la sucesión de escollos que hubo que vencer con
cuidadoso pilotaje; el triunfo sobre todos aquellos peligros; el desembarco con
éxito en lugar seguro; el fuego de un campamento feliz y durante la noche el
sueño feliz de un hombre cansado, es exactamente lo que un hombre tiene que
recorrer durante su vida, pero con frecuencia zozobra entre las dificultades o
tentaciones de un mar embravecido, principalmente porque no fue advertido de los
peligros que había de encontrar y de cómo sortearlos.
He trascrito unos
cuantos párrafos de las sugerencias prácticas de Stewart White sobre las
experiencias "remando en diferentes mares". Ahora quiero, en las próximas
páginas, ofreceros sugerencias parecidas, tomadas de mi propia experiencia al
sortear obstáculos y olas, con las que vosotros fácilmente tropezaréis al remar
por los caminos de la vida.
Entre estos
escollos y arrecifes, están aquellos a los que se puede poner como marbete el
antiguo brindis "Apuestas, Vino y Mujeres", con el aditamento de Prejuicios y
Charlatanismo. En vuestro camino, en una u otra ocasión, os tropezaréis con la
mayoría de ellos. En los siguientes capítulos me propongo mostraros los claros y
oscuros de estos escollos, y cómo, por medio del Roverismo, no sólo los podréis
sortear, sino también sacar ventaja y serviros de ellos para vuestro
éxito.
Dando
consejo
Siempre me ha
parecido muy extraño que, cuando un hombre muere se lleva consigo a la tumba
todos los conocimientos que ha adquirido durante su vida, en sus travesuras de
juventud o en sus éxitos y deja a sus hijos o a sus hermanos menores el trabajo
de comenzar a aprender todo por propia experiencia, ¿por qué no pasarles sus
conocimientos de manera que ellos principiaran en la vida con cierto bagaje, de
tal suerte que pudieran ascender en la escala de eficiencia y sensatez de
inmediato?
Es con esa idea que
me siento impulsado a anotar a algunas de las dificultades que se me han
presentado en la vida y decir cómo encontré que fuere mejor contender con ellas.
No digo que "Contendí, con ellas", pues algunas veces no hice lo que debía, y no
fue sino más tarde, cuando mis propios errores me enseñaron lo que debía haber
hecho.
Así pues, este
libro no es para los hombres experimentados. Se los advierto. Es para vosotros
los jóvenes que debéis tener la sensatez de ver hacía el porvenir ansiosos de
vislumbrar hacia adónde váis, y qué debéis hacer en la vida. Y debo decir que
vosotros, las nuevas generaciones, sóis un poco más sensatos en ese sentido que
vuestros predecesores. No os propongáis a hacerla de gansos, tal como los
describe B. B. Valentine en la balada de negros "Ole Master".
"Hay algunos que
parecen gansos por la forma en que marchan a la zaga, los que van delante no
saben a dónde van: solamente siguen las huellas porque los hijos imitan a los
padres y nunca hacen nada que papi no haya hecho."
Sugiero que
llamemos a este libro "Roverismo hacia el éxito".
Veréis la razón de
esto en el último capítulo.
Por Roverismo no
quiero decir vagabundear sin finalidad, lo que quiero decir es encontrar uno su
camino por senderos con objetivo definido y teniendo una idea de las
dificultades y peligros que va a encontrar en él.
Deberéis contar con
que se os presentarán muchos escollos. He probado muchas de las amarguras, pero
también muchas de las dulzuras de la vida en diferentes lugares del mundo, así
pues, no vayáis a suponer que estoy poniendo estas ideas delante de vosotros, de
memoria. La vida sería incolora si fuera de azúcar; la sal es amarga si se la
toma sola; pero cuando va mezclada con los alimentos, les da gusto. Las
dificultades son la sal de la vida. La madre de Goethe daba una buena idea de la
vida al expresarse así: "No busco las espinas, pero recojo las pequeñas
alegrías. Si la puerta es baja, me agacho. Si puedo retirar una piedra de mi
camino, la retiro. Si es demasido pesada, la rodeo."
En otras palabras,
no se daba topetones buscando dificultades, tomaba las cosas como se le
presentaban y sacaba de ellas el mejor partido. Y éste es el camino del
éxito.
El único
Éxito verdadero es la Felicidad
¿Qué cosa es
éxito?
¿Subir a la copa de
un árbol? ¿La riqueza? ¿La posición? ¿El poder?
No, ninguna de
estas cosas.
Estas y otras
muchas ideas se os ocurrirán. Esto es lo que generalmente se considera éxito,
esto también significa el ganarle a los demás y demostrar que se es mejor en una
u otra cosa. En otras palabras, obtener algo a expensas de alguien. No creo que
esto sea éxito.
Creo que fuimos
puestos en este mundo de maravillas y belleza con habilidad especial para
apreciar éstas, en algunos casos para divertirnos ayudando a su desarrollo, y
también siendo capaces de ayudar a nuestros semejantes en vez de ganarles, y con
todo ello gozar de la vida: es decir, SER FELICES.
Esto es lo que yo
creo que es el éxito, ser feliz. Pero la Felicidad no es una cosa pasiva; es
decir, no se obtiene sentándose a recibirla; eso sólo sería algo muy pequeño:
placer.
Pero a nosotros se
nos han dado brazos, piernas, cerebro y ambiciones con las que podemos ser
activos; y es la actividad más que la pasividad la que cuenta en la obtención de
la verdadera Felicidad.
Dos llaves
para la Felicidad
El hombre rico
tiene sus limitaciones. Quizás tenga dos o tres casas y cada una de ellas con
una docena de cuartos, pero él solo podrá ocupar uno de éstos por turno ya que
solamente tiene un cuerpo.
No es mejor en este
sentido que el más pobre de los pobres. Podrá ver y admirar una puesta de sol,
gozar de un día claro, o de una vista hermosa, pero el hombre pobre puede gozar
de todo esto tan ampliamente como él. Si el hombre pobre tiene la sensatez de
hacer en la vida dos cosas, podrá gozar de ella tanto como el millonario, y
probablemente mejor.
La primera
es:
No tomar las cosas con demasiada seriedad, pero sacar el mejor partido
de lo que se tiene, y ver la vida como un juego y el mundo como un patio de
juego. Shackleton ha dicho:
"La vida es el más grande de
los juegos; pero se corre el peligro de tratarla como un juego trivial... La
meta principal es ganar por medio de la honradez y espléndidamente".
La segunda
es:
"Dejad que vuestras hazañas y vuestros pensamientos los dirija el
Amor. Por Amor, con "A" mayúscula, no quiero decir enamorarse y todo aquello
que se ampara vulgarmente con esa palabra. Lo que quiero decir es ese espíritu
bondadoso que se hace patente al rendir un servicio a un semejante, cuando se es
bondadoso y compasivo, cuando se demuestra gratitud hacia los demás por las
bondades recibidas. Eso es buena voluntad y la buena voluntad es la voluntad de
Dios.
Un pueblo
feliz
El pueblo más feliz
que yo conozco como nación, es el birmano; su ingenio y alegría son
proverbiales. Su bondad para con los animales es su más grande "debilidad",
ningún birmano mata a un animal, ni siquiera para librarlo de un sufrimiento. No
comen carne y en general tratan a todos los animales como animales domésticos.
Los hombres, las mujeres y los niños, todos parecen gozar con igual alegría la
belleza de su país, las flores, la luz del sol y los bosques, traducido todo
esto en sonrisas, cantos y risa.
Especialmente se
hallan libres de la avidez del dinero, llegando casi al extremo de ser lo que
alguien podría llamar perezosos. Se contentan con juntar el dinero o las
cosechas suficientes para sus necesidades; y por lo que hace al resto de las
cosas, se dedican sencillamente a gozar de la vida. Pero su gozo no es un gozo
inútil. Todo joven se somete a un período de adiestramiento como
"phoongy" o monje; por rico que sea, durante cierto tiempo se
sujeta a pobreza voluntaria sin un solo centavo. Se aloja austeramente en un
monasterio, dedicándose a la oración y la meditación, y a enseñar a los niños
los principios y la ética de la religión. Aprende en la mejor forma posible, a
prestar ayuda a aquellos que la necesitan. De tal manera que cuando vuelve al
mundo, vuelve como un hombre con sentido del servicio a los demás y con gusto
por las cosas sencillas que lo hacen ser un buen ciudadano. Una expresión digna
de notarse respecto a estos buenos sentimientos, puede verse a lo largo de los
caminos de este país, donde de cuando en cuando se encuentra el viajero con
recipientes de agua, colocados bajo cubierta, en donde puede apagar su sed, y
con asientos para los peatones, construidos por aquellos que tienen manera de
hacerlo.
El escritor
Fielding Hall en su libro sobre los birmanos Soul of a People dice: "Ya
sea que como individuos tengan éxito o fracaso, la nación birmana será siempre
la más grande del mundo por ser la más feliz".
FELICIDAD
La felicidad está
al alcance de todos, ricos o pobres.
Sin embargo,
comparativamente, muy pocas personas son felices.
Creo que la razón
de esto es que la mayoría no se da cuenta de la felicidad aunque la tenga al
alcance de su mano.
¿Habéis leído
The Biue Bird de Maeterlinck? Es la historia de una muchachita llamada
Myltyl y su hermano Tyltyl, quienes se propusieron encontrar "El Pájaro Azul de
la Felicidad". Vagaron por todo el país buscando y rebuscando sin jamás
encontrarlo, hasta que al fin se dieron cuenta de que no tenían que haber
vagado: La felicidad, el pájaro azul, estaba ahí donde quiera que ellos
escogieran para hacer el bien a sus semejantes, en su propia casa.
Si vosotros
meditáis y aplicáis el profundo significado de esta leyenda, ésta se reduce a
ayudaros a encontrar la felicidad a vuestro alrededor sin tener que ir a la luna
para encontrarla.
Hay muchas personas
que ven en su ocupación trabajo, como una molestia. Y no hacen otra cosa que
pensar en los días de fiesta en los cuales podrán gozar. Con frecuencia, cuando
los días de fiesta llegan, llueve, hace frío o tienen morriña, y aquellos días
tan deseados, se convierten en un positivo fastidio.
La verdad es que no
hay que posponer la felicidad para el futuro y que hay que gozar de la vida todo
el tiempo. El hombre cuerdo no atesora para un Cielo vago en un futuro borroso.
Se da cuenta de que él puede edificar su propio Cielo aquí en este mundo y ahora
mismo; y que cuanto mejor es el Cielo que aquí se construya, mejor será el que
obtenga en el futuro. Y así eventualmente entrará en el verdadero Cielo que él
mismo se haya preparado: El Cielo de descanso, de paz y de acción de
gracias.
El placer
no es la Felicidad
>Muchas personas
piensan que el "placer" es lo mismo que la "felicidad", y aquí es donde se van
por un camino torcido.
El placer con
frecuencia es sólo una distracción. Quizás encontraréis placer en ver un juego
de fútbol, en una pieza teatral, en leer una buena historia, en criticar a los
vecinos, en comer demasiado, o en emborracharos. Pero el efecto es solamente
pasajero; sólo dura un instante. Con frecuencia, en muchos casos la reacción es
todo menos placentera: ¡Qué dolor de cabeza al día siguiente!
La felicidad es
otra cosa, la lleva uno consigo y llena toda la vida. Se percata uno de que el
Cielo no es algo vago que está allá arriba en las nubes, sino algo tangible que
está aquí en el mundo, en el propio corazón y en lo que nos rodea.
Arnold Bennett
define la felicidad como la "satisfacción sentida después de realizar un
esfuerzo honesto"
Pero hay más en la
felicidad que eso. Por ejemplo, como él mismo dice: "casi cualquier casamiento
es mejor que no casarse; existe una felicidad intensa en la amorosa camaradería
del compañero y la confianza ilimitada de la compañía de los hijos".
El difunto Sir
Ernest Cassel a quien la mayor parte de las gentes señala como "un éxito en la
vida" confesó al final que había fracasado.
Había obtenido
grandes riquezas, poder y posición, alcanzando éxito más allá de lo ordinario en
sus actividades comerciales, industriales y deportivas. Pero al final de su gida
confesó que la gran cosa -la felicidad- no la poseía.
El era, como él
mismo lo dijo, "un hombre solitario".
"La mayor parte de
la gente", dijo él, "creen en la teoría de que la riqueza trae la felicidad.
Quizás yo, siendo rico, tenga derecho a decir que tal cosa no es cierto. Las
cosas más valiosas que se han deseado obtener son las cosas que el dinero no
puede comprar".
Por lo menos hay
algo reconfortante y estimulante para el hombre pobre en esta
declaración.
Así lo dice también
el proverbio cingalés: "El que es feliz es rico", pero no se saca de ahí que el
que es rico feliz.
Los pobres
ricos
Mi mujer y yo
hicimos un viaje original. Una excursión a pie por la orilla del desierto del
Sahara, donde éste se une al yermo árido y pedregoso de las montañas Aures.
Llevábamos dos mulas para conducir nuestro equipo de campamento y dos guías
árabes armados, que también nos servían de guardas.
En el curso de
nuestra excursión atravesamos el camino construido por los franceses que va a la
ciudad del desierto llamada Biskra y ahí, en vez del cordón serpenteante
acostumbrado de camellos, vimos automóviles alborotando la planicie.
Estos conducían a
toda velocidad a su destino -el gran hotel de Biskra- sin que pudieran darse
cuenta de los encantos que tiene el caminar buscando la propia comida (aún en
las pequeñas grietas del suelo que anuncian que en su interior hay hongos) y
guisar éstos en campo abierto pasando la noche bajo las estrellas.
Cuando los vimos,
los dos a una exclamamos: "¡pobres millonarios!"
Sí, los ricos se
pierden de muchas diversiones.
El trabajo
activo trae la Felicidad
Ni siquiera la
felicidad del hogar es completa porque no se extiende lo suficiente fuera de él
y tiene el riesgo de convertirse en egoísta. Y el egoísmo es la raíz del
malestar.

Un Scout no se conforma con ser bueno, hace el bien. Es bueno, activo y
no pasivo.

Remad vuestra propia canoa viendo hacia adelante. Si os dejáis conducir
por otros dando la espalda al peligro, podríais sufrir un accidente.
Cuando yo era
joven, había un cantar popular titulado Remad vuestra propia canoa", con el
siguiente refrán:
"Jamás os sentéis a
fruncir el ceño o a llorar,
Remad vuestra propia canoa."
Esto entrañaba un
consejo para la vida, y un buen consejo por cierto.
En el cuadro que yo
me formo de vosotros, estáis remando vuestra propia canoa y no bogando en una
barca.
La diferencia es
que en la primera vosotros véis hacia a dónde váis y la impulsáis vosotros
mismos, mientras que en la otra no podéis ver hacia a dónde váis y tenéis que
fiaros del timonel, en consecuencia, podéis dar contra algún obstáculo sin daros
cuenta. Muchas personas cruzan la vida en esta forma. Muchas otras prefieren
navegar apaciblemente en barco de vela llevados por el viento del azar o la
corriente de la suerte; esto es más sencillo que remar, pero también más
fatal.
El hombre que ve
hacia adelante y activamente rema su propia canoa, modela su porvenir.
Remad vuestra
propia canoa; no dependáis de otros para que remen, os encontráis al principio
de un viaje lleno de aventuras que empieza en el arroyuelo de la niñez, continúa
por el rio de la adolescencia, cruza el océano de la virilidad y os conduce al
puerto a que deseáis llegar. Tropezaréis con dificultades y peligros, con bancos
y tormentas; pero sin aventura la vida sería insípida. Con una conducción
cuidadosa y con una alegre persistencia, no hay razón para que vuestro viaje no
tenga completo éxito sin que importe qué tan pequeño sea el riachuelo de donde
hayáis partido.
La
autoeducación es necesaria
Recordad que al
salir de la escuela no habéis sido educados suficientemente para convertiros en
hombres. Lo que principalmente se os ha enseñado es cómo aprender. Si vosotros
deseáis tener éxito deberéis terminar vuestra educación por vosotros mismos. Yo
sugiero que hagáis esto con tres directivas principales:
Hacéos capaces de
aceptar las responsabilidades:
De vuestra profesión u oficio.
Como futuros
padres de familia.
Como ciudadanos y jefes de otros hombres.
Cuando salí de la
escuela, me encontré como si estuviera en un cuarto oscuro, y la educación que
yo había recibido fuera un fósforo encendido que sólo servía para mostrarme cuán
oscuro era el cuarto en que me encontraba; pero también que ahí había una vela
que yo podía encender con aquel fósforo.
Aquel era sólo un
cuarto de los muchos que tiene este mundo. Está bien ver lo que hay en los otros
cuartos, es decir, en otras de las fases de la vida, en centros cercanos o en
otros países y ver cómo viven en ellos las gentes.
Tal vez
descubriréis que aún cuando vuestro cuarto parece oscuro y triste, hay manera de
dejar entrar en él algo más de sol y mejores perspectivas si deseáis hacer uso
de ellas. Pero al tratar de hacer de vuestra vida un éxito, estaréis haciendo
algo más grande que conseguir vuestra propia felicidad: estaréis haciendo algo
por vuestra nación.
Os parecerá raro y extraño que una persona sola y que comparativamente no
es más grande que un insecto, pueda ayudar a la nación.
Pero de todos modos
esto es cierto. Dios hizo a los
hombres, hombres.
Por otra parte la
civilización con la vida de la ciudad, los ómnibus, las tuberías de agua
caliente y fría y todo preparado de antemano, tiende a hacer de los hombres
seres débiles.
He aquí lo que
tratamos de evitar. Habréis oído con frecuencia. decir que la educación de la
escuela pública que los jóvenes ricos obtienen, no sirve. Esa educación es
buena, pero no tanto por lo que se aprende en las aulas, sino por lo que se
aprende en el patio de recreo y fuera de la escuela. Alli el muchacho aprende a
jugar limpio, a ser verdadero deportista y que sus tratos sean rectos; a tener
un verdadero sentido del honor, pues todo esto lo requieren de él sus camaradas.
Allí adquiere disciplina.
Hasta que el ha
conseguido el derecho de hacer oir su voz y se le sujeta a no salirse de su
lugar. En otras palabras "se le forma a golpes". Se le sujeta a un proceso de
adiestramiento que al final le resulta bueno.
En la antigüedad, los espartanos sometían a sus muchachos a
un sistema vigoroso de adiestramiento y resistencia antes de que pudieran
considerarse hombres, y así lo hacen todavía muchas tribus salvajes.
En el África
Central, en las islas del Mar del Sur, entre los aborígenes de Australia,
todavía se ve esto en todo su apogeo. Yo lo he visto entre los "Zulúes", los
Swazis y los Matabeles donde el adiestramiento se hace de la siguiente manera:
Se envía a un muchacho, cuando llega a la edad de la virilidad, solo a un bosque
para que ahí demuestre que ya es hombre.
Se le pinta de
blanco con una sal de bismuto que no puede ser lavada y que dura varias semanas
antes de desaparecer.
Se le da un
"assegai" o lanza pequeña como única arma, soltándosele solo para que se baste a
sí mismo.
Tiene que seguir,
acechar y matar animales para proporcionarse alimento y vestido; tiene que
prender su propio fuego frotando dos palos hasta sacar chispas, y conservarse
oculto, pues las reglas exigen que, si es visto por otro hombre mientras está
pintado de blanco, éste puede matarlo.
Pues bien, un
muchacho que sale de esta prueba con vida y vuelve a su tribu, es aclamado por
haber demostrado que ya no es un niño y que merece el título de hombre.
Desgraciadamente el
joven común y corriente de los países civilizados no queda sujeto a esta clase
de pruebas.
Imperiosamente
necesitamos de un adiestramiento semejante para nuestros muchachos si hemos de
conservar en ellos la dignidad de la raza y no se convierta nuestra nación en un
grupo de personas débiles, descuacharrangadas que no hacen otra cosa que chupar
cigarrillos.
Por esto yo digo
que si vosotros os preparáis para el éxito como lo sugiero en estas páginas no
solamente os estaríais haciendo un bien a vosotros mismos, sino que también
estaríais haciendo un bien a vuestro país. "Tú serás un hombre, hijo mío", y así
estarás formando a otros dando un hombre más a la nación.
Y lo que es más,
con vuestro ejemplo difundido por todas partes, otros también se harán
hombres.
Avanzad con
confianza
Pues bien, ya os he
delineado algunos de los "escollos" que habréis de encontrar en vuestro camino
por la vida. Pero aun habrá más.
Para vuestro
consuelo puedo deciros que he tropezado con muchos escollos que parecían
invencibles, pero en cada caso he encontrado que conforme se les sortea, siempre
tienen algún lado bueno: Una y otra vez me he encontrado con perspectivas que
parecían malas, pero cuando ya han pasado, los resultados obtenidos han sido
mucho mejor de lo que yo esperaba. Esto me ha acontecido con tanta frecuencia,
que ahora las malas perspectivas casi las recibo con alegría, estando cierto de
que van a resultar mucho mejor de lo que parecen a primera vista.
Conservo sobre mi
escritorio un pequeño recuerdo, una figura inspiradora.
Me da ánimos cuando
tengo frente a mí una tarea desagradable o difícil.
Poseo de él un
sinnúmero de dibujos antiguos y modernos.

Cargad con vuestro equipo, como hombres.
Uno de ellos es
mejor que los demás. No porque sea un dibujo más bien hecho, ya que no lo es;
sino porque San Jorge aparece en él con una magnífica sonrisa; está atacando al
dragón y la sonrisa demuestra que lo hace con alegría, decidido a triunfar. Y
ésa es la forma de atacar las dificultades, por desagradables que
parezcan.
Cuando
constituiamos un país rico y podíamos gastar monedas de oro, esa misma figura
estaba grabada en ellas. Representa a un hombre a caballo, atacando a un
horrible dragón.
Por tanto, no os
contentéis simplemente con defenderos y evitar lo peor del problema; no,
atacadlo con determinación de vencer y de sacar de él el mejor partido en alguna
forma. Para resumir esta introducción, no puedo hacer algo mejor que transcribir
un párrafo de Clarion escrito por R. Blatchford:
"Yo digo que en la
conmiseración y en el servicio humanos el hombre encontrará la felicidad más
perfecta y duradera. Pero en la conmiseración del género humano y en su
servicio, hay que ser justo y no egoísta. Todas las dificuldes, todos los
crímenes, toda la opresión, todo lo que es repugnante, odioso y execrable,
proviene de los hechos injustos de los hombres egoístas. En cambio, todas lás
delicias, todas las bendiciones del arte, la poesía, la literatura, la amistad,
la paz y el amor, son la contribución del servició y el amor por nuestros
semejantes que han tenido los sabios, los poetas, los pintores, los amigos
leales, los padres amorosos, los maridos y las esposas.
LO QUE
OTROS HAN DICHO
"La mejor manera de
tener éxito en este mundo es actuar de acuerdo con los consejos que uno da a los
demás" (Anónimo) (Esto parece un golpe dirigido a mí).
La gran cosa en
este mundo no es el saber dónde nos encontramos sino en qué dirección nos
movemos (Holmes).
El Éxito no depende
tanto de la ayuda extraña como de la confianza en sí mismo. (Abraham
Lincoln)
No seáis yerba,
sino cedro en vuestra generación. (Sir Tomas Browne).
No somos lo que
nosotros pensamos que somos, sino lo que pensamos, somos. (Anónimo).
El mundo está lleno
de tantas cosas, que nosotros podríamos ser tan felices como reyes (R. L.
Stevenson).
Aquel que es feliz,
es rico, pero de ahí no se deduce que el que es rico sea feliz (Proverbio
cingalés).
Hay que hacer lomo
a la carga propia (Dicho canadense).
La felicidad es
algo más que una sonrisa de los labios, es la gloria del corazón. Es la
conciencia de que la propia maquinaria está trabajando en perfecto orden para
aquello para lo que fue hecha (R. Parlette).
REMAD
VUESTRA PROPIA CANOA
Para un hombre es
absurdo ser parte de un rebaño y necesitar que otros le arrastren.
Si él tiene fuerza
propia llevará al cabo por sí mismo su empresa y remará su propia canoa.
Verá sin temor los
obstáculos que se le pongan enfrente:
Vino, Mujeres y Cimas elevadas.
No retrocederá ante
la dificultad sino que tratará de vencerla.
Con la sonrisa en
los labios y en su propia canoa.
Coro:
Ama a tu
prójimo como a ti mismo,
Mientras el mundo sigue su curso
Y nunca te
sientes a llorar o lamentar
Continúa remando tu propia canoa.
(Parodia)
LIBROS
ÚTILES QUE LEER
Twelve Tests of
Character. H. E. Fosdick (Hodder Stoughton).
Friendship and
Happiness. Arnold Bennet (Hodder Stoughton).
The Pleasures of
Life. Lord Avebury (Macmillan).
The Soul of a
People. Fielding Hall (Macmillan).
The Forest.
Stewart E. White (Nelson).
La vida de B.P.
en cuadros. Burham y Brookes (Editorial Escultismo).