Nota publicada en el Diario Uno y Diario
Los Andes de Mendoza (Argentina) el día jueves 6 de mayo de
1999.-
DOMINAR LA AGRESIÓN
Como toda educadora, considero que los males de este mundo solamente lo podemos mejorar con educación. Mucho se habla del analfabetismo intelectual, pero muy poco se hace por el analfabetismo emocional.
La educación de las emociones debe ser considerada como la meta más ambiciosa en la formación del hombre. El "conócete a ti mismo" es el paso inicial para "conocer a los demás".
La educación de las emociones nos permitirá manejarnos con el corazón, no ser esclavos de las pasiones, manejar nuestro temperamento y así poder decir que somos artífices de nuestro destino. Ser capaces de enfrentar contratiempos, superar obstáculos y ver las dificultades bajo una óptica diferente, nos evitará traumas y depresiones, caer en el estrés, incitar a la guerra, caer en la avaricia, la incomprensión, la falta de empatía, la estupidez, el ocio, la violencia, la tristeza y hasta las enfermedades.
Qué hacemos en las familias, en las escuelas, en los medios de comunicación social, en los entes educativos, etc., para educar con mayúsculas? Yo diría que, nada. Muy por el contrario, se educa emocionalmente para dejarnos llevar por intereses mezquinos, dándole más valor al aspecto material que al espiritual. Que la vestimenta, el dinero, lo superfluo, lo mediato , etc., son más importante que lo espiritual o lo inmanente en la vida. Sólo basta ver la televisión, las revistas de moda, los concursos de belleza física, las propagandas, los protagonistas de películas y tantos otros ejemplos, nos llevan a una falta total de sensibilidad espiritual, a considerar que la belleza del alma tiene poco valor y hasta a veces, es considerada como debilidad o tontera.
Luego es fácil comprender los problemas que tienen los estadounidenses con los adolescentes o nosotros los argentinos con algunos jóvenes. Es fácil comprender en este contexto las guerras. ¿No les parece?
Déme su opinión sobre este texto:
Sonia Chisari de Pistone