SOBRE LA SITUACION POLITICA
Y LA TAREA DE LOS REVOLUCIONARIOS

 

1) Breve análisis de la economía.

En julio de 1989 asumió el gobierno el Partido Justicialista por medio de Carlos Menem - Eduardo Duhalde, siendo re-electo Menem en 1995 con Carlos Ruckauf. Desde 1991 Duhalde gobierna la Provincia de Buenos Aires, principal distrito del país y es precandidato presidencial para 1999.

El Justicialismo expresó desde 1950 hasta 1970 a ciertas capas de la burguesía nacional. Pero desde mediados de los ´70, en las postrimerías del gobierno de Juan D. Perón, continuado por Isabel Martínez de Perón, pasó a expresar los intereses de la gran burguesía nativa aliada al imperialismo.

Tal conversión se vió claramente cuando el peronismo retornó al poder por medio de Menem. Entregó el ministerio de economía al monopolio Bunge & Born, que designó a los dos primeros titulares de hacienda (Miguel Roig y Néstor Rapanelli). Desde abril de 1991 en Economía está Domingo Cavallo, perteneciente a la Fundación Mediterránea dominada por los holdings Arcor, Bridas y Minetti.

Desde 1989 a la fecha ha sido notable el apoyo que el gobierno menemista recibió del capital financiero internacional. Esto tiene su explicación: Menem aplicó la receta neoliberal a ultranza y pagó puntualmente la deuda externa, ingresando en 1992 al "plan Brady". Además privatizó una treintena de empresas públicas, que fueron a caer en manos de banqueros, monopolios y multinacionales.

El caso del justicialismo patentiza la conversión al ideario neoliberal proimperialista de un partido de origen populista.

Desde abril de 1991 está en vigencia el llamado "plan de convertilidad" que por ley congeló la paridad un peso igual un dólar, sin posibilidad de devaluación. El logro superficial ha sido el control de la inflación, que fue de 2,6% en 1995 y se prevée más baja para este año 1996.

Pero esta estabilidad es falsa porque se basó en los suguientes elementos:

Los factores arriba mencionados explican que el plan Cavallo haya cumplido 5 años, avalado por el "Grupo de los 8" (entidades empresarias concentradas, como la Unión Industrial, la Sociedad Rural y la Asociación de Bancos).

Pero dicho plan ha entrado hace tiempo en una severa crisis. Se ha desenmascarado como una receta que generaliza el hambre, el desempleo y la miseria a nivel popular. Se sabe que triplicó la desocupación y estye drama no tiene vista de mejorar. El Producto Bruto Interno (PBI) cayó 4,4% durante 1995, según reconoció el ministerio de Economía. Esto tiene muchas consecuencias políticas: acicatea las huelgas de los trabajadores y las luchas de los sectores oprimidos.

Los flujos externos se han detenido e incluso en 1995 hubo una notable fuga vía salida de depósitos bancarios, luego atemperado.

El gobierno de Menem recibió la deuda externa pública en 55 mil millones de dólares en 1989 y hoy la llevó a 90 mil millones. Pero con un agravante: además de haber hecho giros anuales promedio de 5 mil millones de dólares a los acreedores externos liderados por el Citibank, Argentina pagó también con el traspaso de las empresas públicas, que fueron privatizadas para pagar aquella deuda. ¡Pero después de ese remate y de haber ingresado al "plan Brady", debemos casi el doble que seis años atrás!. ¡Debe ser un caso único a nivel mundial!. El reverso de la moneda son los 350 mil empleados estatales despedidos en el proceso de privatizaciones y achicamiento del Estado.

La recaudación impositiva mensual está 500 millones de pesos por debajo de la meta comprometida con el FMI. Como lo producido por las privatizaciones se está acabando, no habrá dinero "extra" para las cuentas del gobierno.

La situación financiera de las provincias es asfixiante: deben en conjunto 12 mil millones de dólares. El Poder Ejecutivo Nacional hizo aprobar los "superpoderes presidenciales" en el Parlamento, para poder aumentar los impuestos por medio de decretos. También quiere que las provincias hagan "el ajuste", al que ha bautizado como la "Segunda Reforma del Estado".

Para tener una idea, sobre 70 mil empleados estatales en la provincia de Tucamán, el gobernador Antonio Bussi (ex general genocida durante la dictadura militar) dice que le sobran 10 mil a los que deberá cesantear. Esto está generando situaciones conflictivas con los empleados provinciales en todo el pais, empujando a éstos a la rebelión.. Una de los datos fundamentales de la situación argentina son las puebladas, sobre todo en las provincias del interior. Son movilizaciones violentas de los trabajadores, sobre todo estatales, acompañados de estudiantes, vecinos, capas medias, sectores progresistas de la iglesia, etc.

Los problemas de Menem y Cavallo no son sólo económicos y financieros. Además de éstos, tienen graves problemas políticos a dos niveles. Por un lado son golpeados por la resistencia obrera y popular que a veces toma forma de embates callejeros. Por el otro resultan debilitados por los conflictos internos de las clases dominantes. Las privatizaciones, por ejemplo, provocan maniobras y choques entre distintas empresas y potencias imperialistas que se disputan los mismos negocios.

En sintesis: el plan Menem-Cavallo vive una crisis financiera y política que acrecienta las contradicciones entre los de abajo y los de arriba, y entre éstos últimos. Hay grandes luchas populares y serios conflictos en las clases dominantes. Un caso de éstos últimos ocurrió en agosto pasado cuando Cavallo denunció que había "mafias enquistadas en el poder", nombrando a empresarios cercanos al presidente Menem (grupo Yabrán de correos privados).

El ministro de Economía declaró que Yabrán podía ordenar que lo mataran. De hecho los sectores ultramenemistas lograron que cuatro integrantes del equipo económico fueran procesados por la justicia por hechos de corrupción (entre ellos Aldo Dadone, presidente del Banco de la Nación Argentina y Hugo Gaggero, titular de la Dirección General Impositiva). Francisco Macri, de Sevel -hasta ahora la principal terminal automotriz- declaró que el gobierno menemista quiere convertir a Argentina en "una provincia de Brasil". Con ésto Macri discrepó con el resto de los empresarios nucleados en ADEFA (Asociación de Empresas Fabricantes de Autos). La UIA (Unión Industrial Argentina) dijo que se retirará del Consejo Nacional del Empleo si el Poder Ejecutivo no rectifica la concesión a las ART (Aseguradoras de Riesgos del Trabajo). La Pepsi y otras embotelladoras de gaseosas y jugos se quejaron de la rebaja impositiva que favoreció a Coca Cola. El debate por la ley de Patentes Medicinales enfrentó a grandes laboratorios nacionales de la cámara CILFA (Roemmers y Bagó), con los extranjeros agrupados en CEAME: cada uno de los bandos admitió haber pagado coimas en el Congreso. La privatización del Correo hizo chocar a Yabrán (OCASA) con la Federal Express de Estados Unidos y la británica DHL.

Estos ejemplos indican que el nivel de enfrentamientos en el seno de la gran burguesia y el gobierno "han pasado de castaño a oscuro". Son algo muy serio. Esta disputa "en las alturas" es uno de los elementos que el Partido de la Liberación tuvo en cuenta para caracterizar a la situación política argentina como prerevolucionaria.

 

2) Auge de luchas de los trabajadores y el pueblo.

Uno de los latiguillos de los sectores socialdemócratas y reformistas es que en los trabajadores "no pasa nada". Imputando a éstos el reflujo, aquellos tratan de justificar su propia parálisis y su colaboración con planes pro-patronales.

La verdad es que los asalariados y otros sectores oprimidos vienen elevando la cantidad y calidad de sus reclamos. La consultora de Investigación Sindical Independiente - CISI, afirmó en un estudio que el número de conflictos laborales siguió esta secuencia: en 1991 hubo 683 medidas de fuerza, en 1992 hubo 697, en 1993 hubo 883, en 1994 hubo 1039 y en 1995 hubo 1307.

Tengamos en cuenta que en los dos últimos años de la dictadura militar (1982 y 1983) el número de huelgas estuvo en un promedio de 200 al año. En el peor momento del gobierno de Raúl Alfonsín (1988 y 1989) aquellas llegaron a 800. Al comienzo del plan Cavallo hubo 683, que ahora se han duplicado.

Esos son datos objetivos sobre el incremento del movimiento huelguístico y movilizaciones, entre otras modalidades de la lucha de clases. Pero no solamente hubo paros, marchas, ocupaciones de fábricas, cortes de rutas y asambleas. En ciertos momentos "picos" se registraron violentas puebladas.

La primera vez ocurrió en Santiago del Estero, en diciembre de 1993, donde los trabajadores atacaron, ocuparon e incendiaron las sedes de los tres poderes públicos (Gobernación, Legislatura y Tribunales). Además atacaron los domicilios de trece políticos funcionarios corruptos. Los estatales hacía tres meses que no cobraban sus misérrimos salarios de $250 mensuales.

En julio de 1994 se hizo la Marcha Federal de 60 mil trabajadores en Plaza de Mayo, en medio de luchas de jubilados, estudiantes, vecinos, etc.

La segunda pueblada sucedió en Ushuaia, capital de Tierra del Fuego, en marzo de 1995. Esa vez los protagonistas fueron los obreros metalúrgicos quienes atacaron la casa de gobierno indignados por el cierre de la fábrica Continental Fueguina donde habían quedado 130 cesantes sin cobrar las indemnizaciones. Los despedidos fueron reprimidos en abril, cuando la policía asesinó al obrero de la construcción Víctor Choque.

Luego las puebladas se registraron en Córdoba (junio), San Juan (julio), Rio Negro (setiembre), Mendoza (octubre), y Jujuy (noviembre). Los blancos de estas luchas fueron el gobierno nacional y los provinciales, algunos de los cuales cayeron. Eduardo Angeloz, gobernador de Córdoba y ex candidato presidencial de la UCR debió renunciar en julio de 1995 tres meses antes de finalizar su mandato.

Los estatales destruyeron parte del mobiliario de las Casas de Gobierno de Ushuaia y Neuquén, las Legislaturas de Córdoba, Mendoza y Rio Negro. En algunos casos fueron atacadas sedes comerciales de grandes empresas y bancos. También fueron atacadas por los manifestantes las sedes de partidos patronales como la Unión Cívica Radical de Córdoba, el MOPOF (Movimiento Popular Fueguino) de Ushuaia y el Partido Justicialista de Jujuy.

En la mayoría de estos conflictos el contingente principal lo pusieron los trabajadores estatales (pasando por encima a la conducción claudicante de la Asociación de Trabajadores del Estado - ATE, ligada a frentes socialdemócratas y burgueses como el "Frente Grande" y el FREPASO). En algunos casos fue determinante el rol de la clase obrera, como los metalúrgicos de Tierra del Fuego.

Los enfrentamientos dejaron en 1995 el primer obrero muerto (Víctor Choque) por la represión policial a una manifestación. Allí y en el resto del país hubo centenares de heridos, varias decenas de trabajadores baleados, 500 procesados por la justicia por haber participado en medidas de lucha, 23 presos políticos, etc.

Paralelamente otros sectores populares también sufrieron la represión policial y de Gendarmería. Se han incrementado los crímenes por "gatillo fácil" policial, que apunta sobre todo a la juventud y los pobladores de barrios pobres. Durante1995 el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) registró que en Capital Federal y Gran Buenos Aires la policía había matado a 195 personas en "enfrentamientos" que luego se desenmascararon como inexistentes. Los casos más conocidos ocurrieron en Ingeniero Budge, Pacheco, Wilde, etc. Por otra parte, jóvenes como Walter Bulacio, Miguel Bru, Andrés Nuñez, Pablo Guardati y tantos otros fueron asesinados.

Ultimamente se dieron dos casos que desprestigiaron más al gobierno. El 20/2 la Policía de La Plata (Buenos Aires) apaleó y detuvo a 250 estudiantes universitarios, resultando herida la presidente de Madres de Plaza de Mayo. En marzo la Gendarmería reprimió a los vecinos de Ezeiza que reclamaban contra el tendido de una línea de alta tensión por su barrio.

Esta represión dejó un saldo de mayor conciencia política en el pueblo sobre a quien sirve el Estado, la Policía y las Leyes. También abre un primer debate sobre la necesidad de autodefensa de los trabajadores, la juventud, las villas, etc.

Completando el cuadro de las movilizaciones populares en Argentina, el 24 de marzo último, al cumplirse 20 años del golpoe fascista de 1976, se realizaron actos y marchas en todpo el país. Aproximadamente 100 mil personas repudiaron la pasada dictadura en la Plaza de Mayo, mostrando la potencialidad democrática y popular que hay en la gente.

Otro aspecto que hace a la conciencia política es que en este momento las privatizaciones de empresas están mal vistas por la mayoría de la gente, según las encuestas. En 1989 y 1990, en cambio, la mayoría pensaba que podían ser solución, en medio de la propaganda capitalista argentina y mundial.

Muchas veces las luchas comienzan por reivindicaciones elementales, como el reclamo de que se pague en fecha los salarios. Pero a poco que ese movimiento se pone en marcha, se politiza. Bien porque Mnem-Cavallo se niegan a dar reivindicaciones básicas, o porque mandan a la policía a reprimirlos. Lo cierto es que en la pr´ctica la mayoría de las luchas se politiza, ofreciendo un extraordinario material para el trabajo de los marxistas-leninistas.

En los últimos tiempos el dique se desmoronó parcialmente y se ha creado una excelente situación para que los revEn particular nuestro Partido de la Liberación sostiene desde 1989 que se profundizó el divorcio entre la cúpula del Partido Justicialista y las bases humildes que aún se identifican con el justicialismo. Durante décadas el peronismo fue "el dique de contención contra el comunismo". olucionarios establezcamos una relación muy estrecha con amplias masas.

Hay una conciencia política crítica sobre la democracia burguesa que no resolvió problemas existentes, los agravó y creó otros nuevos. Uno de los aspectos determinantes de esa conciencia fue advertir la corrupción del gobierno. Unos 100 funcionarios y ex funcionarios menemistas están procesados por la justicia por hechos de corrupción, algo que se extiende a otros partidos patronales. Unos de los casos máms resonantes fue el caso IBM-Banco Nación donde hubo un sobreprecio de 120 millones de dólares (la itad del precio pactado).

El aumento de las luchas de los trabajadores y otros sectores oprimidos, que de las simples huelgas pasaron al combate de calles en algunas provincias, ganando en conciencia política y gremial, es el principal factor que lleva al Partido de la Liberación a caracterizar la situación argentina como prerrevolucionaria.

 

3) Hacia la apertura de una situación revolucionaria

Los sectores socialdemócratas, reformistas y revisionistas se ubican como "la izquierda del sistema", lo que asume varias formas:

En oposición a tales puntos de vista, el Partido de la Liberación vino mejorando su línea política en sus cuatro Congresos Nacionales realizados entre 1987 y 1996.

Allí definió a la situación como prerrevolucionaria. La tarea principal es impulsar la rebelión de los trabajadores en forma de puebladas. El objetivo de esas luchas es crear una situación revolucionaria como la que abrió el Cordobazo el 29 de mayo de 1969. Si eso se concreta, habrá que comenzar a plantear las tareas propias de la disputa del poder recuperando las banderas revolucionarias de la "Generación del 70".

En Argentina, con una importante tradición de lucha urbana, con gran peso de los obreros y otras capas de asalariados, con un 80% de la población viviendo en las ciudades, etc., la estrategia de poder tendrá necesariamente un sesgo insurreccional. De todos modos la lucha revolucionaria también tendrá por escenario otras geografías, como el noroeste y noreste donde vive buena parte del proletariado rural, del semiproletariado rural y el campesinado pobre.

En este momento la clave es empujar la rebelión popular. No puede haber otra tarea más importante. Y debemos procurar su profundización, con la meta precisa de abrir una situación revolucionaria.

Es importante el esfuerzo por una tendencia sindical clasista como la que estamos forjando el Partido de la Liberación y el activismo independiente.

También procuramos la unidad política en un frente o coordinadora de distintos sectores revolucionarios que existen en otros partidos o movimientos. Por cierto que en el seno de esta futura unidad no abandonaremos ni por un instante la lucha ideológica, política y teórica a favor del marxismo-leninismo y por la independencia del PL como partido de clase. Es que en esa unidad seguramente convergerán sectores honestos que viven con algún remanente de concepciones populistas, revisionistas o trotskizantes.

La construcción de un posible frente de unidad revolucionaria entra en una etapa más promisoria en estos meses. Pero a la vez no olvidamos el triste final de frentes revolucionarios como los existentes en Nicaragua y El Salvador. Por eso estamos en guardia contra las desviaciones oportunistas de derecha que crecieron al calor de la "perestroika" de Gorbachov. Nos parece que ésta es la enfermedad principal en el movimiento revolucionario mundial, sin menospreciar otras.

El Partido de la Liberación tiene una rica historia de luchas, forjada y empapada con la lucha de muchos mártires. El secretario general anterior, camarada Roberto Cristina, fue desaparecido en 1978 por la dictadura militar. Además perdimos a la mayoría del Comité y el secretariado nacional, secuestrados y desaparecidos por las Fuerzas Armadas, pero nuestro Partido siguió de pié y con una política revolucionaria proletaria.

Dentro de una línea correcta en general cometimos algunos errores de tipo oportunista de derecha entre 1981-1983. Los corregimos pero luego incurrimos en cierto aventurerismo en 1989-1990. Desde la realización del V Congreso Nacional del PL -en abril de 1990- Consolidamos una correcta línea política y organizativa.

En estos años nos fortalecimos depurando a los elementos oportunistas que adoptaron posturas derechistas como expresión de la presión burguesa (UCR y PJ) sobre nosotros. Somos aún un partido pequeño, aunque en los dos últimos años hemos tenido muchos aciertos políticos y prácticos. Nuestros militantes y dirigentes se pusieron a la cabeza de las puebladas de Tierra del Fuego, Córdoba y Mendoza, lo que nos prestigió entre los trabajadores y permitió un primer crecimiento.

El gobierno de Menem allanó el local partidario de Buenos Aires en 1992, detuvo a 5 camaradas, incluyendo al secretario general Sergio Ortiz, y nos abrió dos infames procesos penales por "asociación ilicita", "tenencia de explosivos", "coacción agravada", etc. Fuimos sobreseídos y puestos en libertad gracias a la lucha popular. Quiere decir que el PL molesta al gobierno de los monopolios, que busca reprimirnos y aislarnos con la meta de mediano plazo de la ilegalización y destrucción.

La mayor unidad política y el rol de avanzada en las luchas nos dio más confianza en el futuro de nuestro partido, que lucha por un poder popular revolucionario antimonopolista, democrático y antiimperialista, dirigido por la clase obrera en camino al socialismo y el comunismo.

Nuestra participación en el Seminario Internacional organizado por el hermano Partido del Trabajo de Bélgica tiene el sentido de hacer conocer mejor la situación argentina y la lucha de su clase obrera. También el de comprometernos solidariamente con la lucha de los otros trabajadores y pueblos oprimidos del mundo. Queremos avanzar en el internacionalismo proletario con todas las organizaciones que se dispongan a hacerlo en la práctica y sobre la base del marxismo-leninismo. Aspiramos a formar en el futuro -más temprano que tarde- un polo revolucionario internacionalista que luche contra el imperialismo, el capitalismo, el fascismo, el sionismo, el racismo y la reacción contemporáneas.

Creemos que este reagrupamiento revolucionario cuenta con un mejor marco porque los pueblos ven que el imperialismo no tiene más que miseria para ofrecer, habiendo sido desenmascarados en buena medida los restauradores del capitalismo en el Este. La revolución comienza a levantar cabeza en Argentina y el mundo.

 

COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO DE LA LIBERACION (PL)

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