Ernesto Che Guevara

LA VIGENCIA DE UN PROFUNDO PENSAMIENTO REVOLUCIONARIO

 

Desde el triunfo de la revolución cubana varias figuras emergieron proyectándose más allá de las fronteras mismas de Cuba. Entre ellas, la del Comandante Ernesto "Che" Guevara ocupa un lugar privilegiado. La trascendencia histórica del Che se manifiesta en la aplicación de su ideario revolucionario en confines remotos del planeta, aportando resultados concretos y satisfactorios.

En toda lucha contra el imperialismo, por la liberación nacional y social y a favor del socialismo, está presente el Che. Y hoy, a la hora de las puebladas en nuestro país, su profundo pensamiento revolucionario nos tiene que servir de guía para la acción.

Es en este contexto que el Partido de la Liberación (PL) entiende que se puede rendir un verdadero homenaje al Comandante a 30 años de su caída en combate en tierra boliviana.

Este trabajo, que trata de sintetizar lo más importante del pensamiento guevarista, es un aporte del PL a la serie de actividades que se llevarán a cabo en nuestro país con motivo del 30º aniversario de su desaparición física.

 

DIRIGENTE MULTIFACETICO

Lo más elocuente que se puede decir con respecto a la obra del Che es que su ejemplo es imperecedero. Nos dejó un caudal de conocimientos y experiencias indispensables para las luchas del presente y del futuro. Sus profundas convicciones y concepciones marxista-leninistas, muy renovadoras en varios aspectos, constituyen una muestra clara de su espíritu creativo. Sin embargo, siendo todo su accionar una suma de práctica y teoría revolucionarias, marcado por su figura multifacética, sabemos que no es posible presentar en tan pocas páginas una síntesis acabada. Nuestro objetivo apunta a resaltar algunos puntos fuertes del pensamiento y la acción del "guerrillero heroico".

El Comandante en jefe Fidel Castro señala con respecto al Che: "Su inteligencia multifacética era capaz de emprender con el máximo de seguridad cualquier tarea, en cualquier orden, en cualquier sentido. Y así, representó de manera brillante a Cuba en numerosas conferencias internacionales, de la misma manera que dirigió brillantemente a los soldados en el combate, de la misma manera que fue un modelo de trabajador al frente de cualesquiera de las instituciones que se le asignaron, ¡y para él no hubo días de descanso, para él no hubo horas de descanso! Y si mirábamos para las ventanas de sus oficinas, permanecían las luces encendidas hasta altas horas de la noche, estudiando, o mejor dicho, trabajando o estudiando. Porque era un estudioso de todos los problemas, era un lector infatigable, y las horas que le arrebataba al sueño las dedicaba al estudio".

Desde luego, entendemos que estas palabras de Fidel representan una buena síntesis del dirigente completo que fue el Che.

 

EL CHE Y EL PARTIDO

En el artículo "El Socialismo y el Hombre en Cuba", escrito en momentos muy difíciles para el desarrollo revolucionario en la isla, el Che afirmó: "El Partido es una organización de vanguardia. Los mejores trabajadores son propuestos por sus compañeros para integrarlo. El Partido sólo debe admitir en su seno a los trabajadores más conscientes y activos mediante una rigurosa selección individual. Al mismo tiempo, debe liberarse de quienes demuestran con su actitud negativa que han dejado de ser merecedores de la condición de militante. De este modo, se fortalecerá la organización y se elevará la confianza que las masas trabajadoras hayan depositado en ella, consolidándose la autoridad política y moral que necesariamente debe tener" (Ernesto Che Guevara, Escritos y Discursos, Ed. de C. Sociales, La Habana, 1977, Tomo 8, p.253-272)

Para el Che, ése era el rol que el Partido marxista-leninista debe cumplir. Entendió que éste debe siempre inspirar, agrupar, educar, organizar y guiar al pueblo para el cumplimiento de las tareas revolucionarias.

Un Partido que debe convencer a las masas de lo acertado de su dirección política e ideológica, a partir de las experiencias de las masas mismas. También entendió que el Partido no sólo enseña y educa a las masas, sino que también aprende de ellas. Por ende, tiene que existir una inserción real en el pueblo a fin de captar en él las grandes ideas para convertirlas luego en planes concretos y aplicarlos.

El Che puso acento en la disciplina partidaria en función del centralismo democrático, pero sin menospreciar la existencia de discusiones, críticas y autocríticas para mejorar el funcionamiento de la organización. Insistió en todo momento en la formación de cuadros y en el rol de la ideología marxista como elementos indispensables para el desarrollo del Partido revolucionario.

En una etapa histórica tan llena de confusiones como la actual, es clave reflexionar y aplicar estas ideas del Comandante.

 

EL CHE Y EL INTERNACIONALISMO

Al luchar en distintos lugares del mundo en contra de la explotación capitalista e imperialista, el Che ha sido un extraordinario modelo de marxista-leninista. Para él, el mejor patriota, en función del pensamiento comunista, debía ser el internacionalista más consecuente. Según sus propias palabras: "los revolucionarios de distintos países han de sentir en carne propia las tragedias que aquejan a la humanidad y estar dispuestos a sacrificarse en aras de su liberación".

En este sentido, el internacionalismo del Che no tiene nada que ver con el egoísmo nacional o regional. Cabe recordar aquí la respuesta que dio en Montevideo a un periodista que lo interrogó sobre si seguía o no siendo argentino: "Yo nací en Argentina, permítame que sea un poquito pretencioso al decirle que Martí nació en Cuba y Martí es americano; Fidel también nació en Cuba y Fidel es americano. Yo nací en Argentina, no reniego de mi patria de ninguna manera, tengo el sustrato cultural de la Argentina, me siento tan cubano como el que más y soy capaz de sentir en mí el hambre y los sufrimientos de cualquier pueblo de América, fundamentalmente, pero además de cualquier pueblo del mundo".

En oposición al nacionalismo, impulsó con el ejemplo de su vida "la solidaridad internacional de los trabajadores y revolucionarios en la lucha por lograr la dignificación plena del hombre", aseguró el escritor cubano Armando Chávez en "Tan cubano como el que más".

Toda su vida fue una lucha permanente contra el individualismo, contra el egoísmo nacional, siendo éste último, a su entender, "una prolongación en el plano internacional, del principio individualista que caracteriza a la moral burguesa".

 

EL CHE Y EL TRABAJO

En la formación del hombre nuevo, el Che planteó que el trabajo debe ser el eje central de la labor educadora.

En un discurso pronunciado siendo Ministro de Industria, dijo: "Nos falta la creación de esta gran cosa que vemos con formas todavía no exactamente definidas ante nosotros, la creación del socialismo, día a día, paso a paso, con el trabajo cotidiano, que es el más duro, que es el constante, que no exige sacrificios violentos de un minuto, que no pide, en un minuto, la vida a los compañeros que deben defender la Revolución, sino que pide durante largas horas diarias a cada uno de nosotros, que se esfuerce más para aumentar la producción, para aumentar nuestra conciencia revolucionaria, para poder divulgar las ideas revolucionarias entre nuestros compañeros más atrasados, para poder sacar aún fuerzas de flaquezas y poner otro poco más de empeño para que nuestras ideas sean mejores y, en fin, para perfeccionar nuestra creación todos los días y defenderla en un momento especial con nuestro pecho y nuestra sangre y en todos los momentos de nuestra vida, con nuestra acción, nuestra fe y nuestro trabajo".

También, acerca de este tema en la inauguración de la Escuela de Capacitación Técnica para Obreros, dijo: "La juventud tiene la obligación de trabajar más y mejor, de luchar siempre por estar a la cabeza en el trabajo, de no conformarse nunca con lo que sabe, ni en el oficio que se está realizando, ni en general con el cúmulo de conocimiento que pueden ustedes adquirir". De ahí aparece claramente la importancia que el Che atribuye al trabajo, al estudio y a la combinación entre ambos.

Por otra parte, también destacó el papel de la disciplina en el trabajo en la Revolución Socialista. Criticó con dureza "aquella actitud de estar dispuesto a morir, si fuese posible, en la trinchera física que se cava en la tierra para defenderse del enemigo, pero claudicar con respecto a los deberes que comporta la trinchera de la producción".

Este es, evidentemente, un debate actual y se está lejos de su plena comprensión y aplicación.

 

EL CHE, LA MORAL REVOLUCIONARIA Y EL HUMANISMO

Como marxista convencido, la moral que defendió el Che es de origen y carácter proletario. Partió del criterio básico que la moral comunista ha de desarrollarse en correspondencia con la práctica revolucionaria, en la lucha cotidiana por la construcción de la nueva sociedad, por la formación del hombre nuevo.

Esta moral revolucionaria del Che fue destacada en el libro de Carlos Tablada Pérez "Ernesto Che Guevara - Hombre y Sociedad", donde sobresale que para el Che "la formación del hombre nuevo constituye el objetivo fundamental de su ideario moral". Además precisa que "en el proceso educativo que lleva a la formación del hombre nuevo, las realizaciones y los éxitos de la Revolución han de demostrar, en lo concreto, la superioridad del régimen socialista por sobre la sociedad explotadora". Y como se trata de una tarea consciente, destacó "el papel insustituible que, en ese proceso, corresponde al Partido marxista-leninista, a las organizaciones e instituciones revolucionarias, a los cuadros de dirección". "En definitiva, se trata de una moral comunista en continuo desarrollo e indispensable para la construcción de la nueva sociedad. Se opone a la moral burguesa y se desarrolla sobre la base de la lucha por destruir la base de las condiciones materiales de la vieja sociedad capitalista. Aparece antes de la toma del poder, como expresiones individuales, pero debe convertirse en patrimonio de las masas con la consolidación de la Revolución Socialista, surgiendo también un humanismo nuevo". (N. de la R.: la cita de Tablada Pérez no implica compartir las ideas erróneas que posteriormente fue elaborando el autor).

Esta moral comunista indica el desarrollo de cualidades tales como la sencillez, la modestia, el coraje y la honestidad.

Pero el humanismo del Che no se refiere al hombre en general, al margen de las clases sociales. Por el contrario, se refiere a hombres concretos, históricamente determinados y pertenecientes a clases antagónicas. Es un humanismo que lucha decididamentea favor de la emancipación definitiva de los trabajadores, de todos los explotados por el capitalismo.

Por todo ello, el Che hizo hincapié en el rol de los factores morales, de los móviles ideológicos como elementos de transformación revolucionaria.

Esto no significa desconocimiento de la importancia de los factores materiales y hasta salariales, como lo afirman algunos autores socialdemócratas que critican las concepciones del Che en cuanto a la importancia del factor ideológico, político y moral por parte de la vanguardia de los trabajadores y el Partido revolucionario. Por ejemplo, el Che fue uno de los impulsores del trabajo voluntario, realizado por los trabajadores sin pago de salario y por fuera de los horarios normales de trabajo.

 

EL CHE Y LOS
PROBLEMAS EN EL SOCIALISMO

En este marco, la claridad del Che es asombrosa. Sus aportes multifacéticos apuntaron a consolidar la importancia del desarrollo del socialismo liberado de los vestigios capitalistas.

Sabía, junto con Lenin y Mao Tsé Tung, que el socialismo cubre un largo período histórico entre la vieja sociedad capitalista y el objetivo estratégico del comunismo.

En consecuencia, sabía que el socialismo es un período de transición donde hay clases y lucha de clases. Donde aún no está resuelto quién vencerá a quien: si las fuerzas burguesas sostenidas por el imperialismo y permeando a la propia dirección del Partido Comunista en el poder, logrará volver las cosas al viejo modelo capitalista. O si la dictadura del proletariado y apoyada por los campesinos pobres, la intelectualidad progresista y el resto de los oprimidos, logrará avanzar por la vía socialista.

El Che era opuesto a las doctrinas revisionistas que se conocieron en los ’80 como "el socialismo de mercado". Advirtió tempranamente contra el aburguesamiento, la burocracia, el relajamiento y hasta la corrupción dentro de un país socialista. Estos problemas se presentaron efectivamente en Cuba, según lo reconoció Fidel Castro en su conocido discurso del 8 de octubre de 1987 pronunciado en la ciudad de Pinar del Río.

Dijo Fidel Castro: "Si le hubieran dicho al Che que el dinero se iba a empezar a convertir en el instrumento principal, la fundamental motivación del hombre, él, que tanto advirtió contra eso, se habría horrorizado; que la mentalidad de nuestros trabajadores se estaba corrompiendo y que los hombres iban teniendo cada vez más un signo peso en el cerebro, el Che se habría horrorizado, porque él sabía que por esos caminos tan trillados del capitalismo no se podía marchar hacia el socialismo. El Che era radicalmente opuesto a utilizar y desarrollar las leyes y las categorías económicas del capitalismo en la construcción del socialismo". (Discurso en el XX Aniversario de la Caída en Combate del Che, Versiones taquigráficas, Consejo de Estado, Cuba).

Raúl Castro, en su discurso pronunciado durante el Vº Pleno del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, en marzo de 1996, criticó las ideas "perestroikas", mercantilistas y favorables al capitalismo que existen hoy en Cuba. Y que, según nuestra opinión, tienen una base objetiva en la dolarización de la economía, la desestatización de la tierra y la amplia apertura al capital extranjero.

Raúl Castro planteó la necesidad de combatir las fórmulas capitalistas y evidentemente a aquellos que las postulan y las aplican, en particular las ONG y los centros académicos e intelectuales, incluso los que pertenecen al Partido.. ¿Se trata de un retorno al pensamiento del Che? El tiempo ayudará a responder este interrogante y a captar mejor el desarrollo en la isla.

 

EL CHE Y LA GUERRA REVOLUCIONARIA

Frente a las tergiversaciones de que ha sido objeto este tema, es bueno destacar que el Che no le interesaba tanto la guerra de guerrillas de manera general, sino ésta como método revolucionario de lucha. Es decir, el Che hablaba "no de guerra de guerrillas, sino de guerra revolucionaria de guerrillas", como nos indica Carlos Jesús Delgado en su trabajo "El Che y la Guerra de Guerrillas".

En el transcurso de la acción revolucionaria dirigida por el Che, la evolución teórica y práctica del comandante con respecto al empleo de la fuerza, no fue fácil. Los numerosos obstáculos que tuvo que vencer fueron complejos y las soluciones son apasionantes de analizar por su carácter innovador.

El Che aclaró muchas veces que para él "la fuerza es el recurso definitivo que queda a los pueblos. Nunca puede renunciarse a la fuerza, pero ésta debe utilizarse solamente para luchar contra el que la ejerce en forma indiscriminada". Guerra de guerrillas para el Che significa "lucha de masas, lucha del pueblo".

Guevara planteó el análisis de la guerra revolucionaria de guerrillas en estrecha relación con el estudio de la Revolución Cubana, como una necesidad histórica. Siempre aclaró que el triunfo de aquélla no fue un accidente, sino históricamente necesaria y sujeta a leyes objetivas (Ver: "Cuba, ¿excepción histórica o vanguardia en la lucha anricolonialista?, Ed de C. Sociales, La Habana, Tomo II")

En el libro "La Guerra de Guerrillas", señaló claramente que la estrategia y la táctica seguidas por el Ejército Rebelde y el tipo de lucha empleado, fueron factores decisivos de la victoria. Por lo tanto, es imprescindible descubrir "las bases en que se apoya este tipo de lucha, las reglas a seguir por los pueblos que buscan su liberación, teorizar lo hecho, estructurar y generalizar la experiencia adquirida" (Ernesto Che Guevara, "La guerra de guerrillas", en Escritos y Discursos, Tomo I, La Habana, Ed. C. Sociales, 1977, pág. 35). Esta obra fue escrita en 1960, un año después del triunfo de la Revolución, allí expuso tres aportes de la Revolución Cubana:

1) Las fuerzas populares pueden ganar una guerra contra el ejército.

2) No siempre hay que esperar a que se den todas las condiciones para la revolución; el foco insurreccional puede crearlas.

3) En la América subdesarrollada el terreno de la lucha armada debe ser fundamentalmente el campo.

De esto se desprende la necesidad de debatir la cuestión fundamental acerca de la relación entre los factores objetivos y los factores subjetivos de una revolución. El rol de estos últimos en el pensamiento del Che, adquiere una importancia fundamental a medida que él completa su estudio con respecto a las fuerzas motrices de la guerra revolucionaria de guerrillas.

Queda claro también, que si se efectúa una mala caracterización de una situación política determinada, es imposible diseñar y aplicar, con espíritu creativo, una política revolucionaria y guevarista.

 

EL CHE Y NUESTRA REALIDAD ACTUAL

En la Argentina, varias fuerzas políticas levantan la figura del Comandante Guevara. Sin embargo, existen diferencias sustanciales entre ellas, por eso expresamos a continuación lo que el PL entiende hoy como acción guevarista.

Ser guevarista implica reconocer la existencia de una situación prerrevolucionaria e impulsar las puebladas como tarea principal del momento. A una escala inferior, retomamos el concepto de "foco insurreccional" elaborado por el Che, para afirmar que toda nuestra acción al impulsar las puebladas tiene que ayudar a abrir una situación revolucionaria en nuestro país.

Ser guevarista es aportar nuestro máximo esfuerzo para fortalecer y desarrollar el Partido revolucionario. Un Partido basado en el marxismo-leninismo y con relaciones vivas con las luchas de los obreros, estatales, jubilados, estudiantes, desocupados, etc. Un Partido que, frente a la crisis del gobierno, no sea una oposición "trucha" buscando réditos electorales, sino que sea capaz de forjar en las luchas una oposición popular revolucionaria.

Es analizar la lucha de clases en la Argentina de manera tal que no cifrar esperanzas de solución a los problemas de los trabajadores a través de las elecciones, sino elevando el nivel de las puebladas. Estas últimas son las únicas que nos pueden hacer avanzar con un proyecto revolucionario y totalmente independiente de "los de abajo". Los ejemplos de Neuquén, Santiago del Estero, Jujuy, Córdoba, Ushuaia, etc., son más que ilustrativos en este sentido.

Por ello, es imprescindible elaborar y organizar la iniciativa revolucionaria de las masas como parte del desarrollo posterior de los acontecimientos.

Esta es la manera de ser guevarista hoy en una Argentina sacudida por estallidos sociales de mayor o menor magnitud, según los casos y según las circunstacias.

 

PALABRAS FINALES

Esta síntesis que hoy presentamos de algunos aspectos del pensamiento y acción revolucionarios del Che, no puede ser definitiva porque Ernesto Guevara es siempre motivo de debate y de estudio, donde cada día surgen nuevos elementos para el análisis.

A 30 años de su caída en combate, el mejor homenaje que podemos rendir a ese revolucionario ejemplar, es estudiarlo, comprenderlo y aplicar de manera creadora sus aportes. Se trata de una tarea necesaria e ineludible. La figura del Che nos dejó innumerables enseñanzas, sobre todo para aquellos que seguimos creyendo en el socialismo y el comunismo, en la revolución y que luchamos por desterrar de la faz de la tierra el sistema capitalista.

EDSON DONAIRES

 

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Última modificación: 16-04-1998