LENIN Y STALIN

SOBRE LAS RELACIONES ENTRE LA REVOLUCION DEMOCRATICA

Y SOCIALISTA EN LOS PAISES COLONIALES Y SEMICOLONIALES

 

Informe presentado por Sergio Ortiz, Secretario General del PARTIDO DE LA LIBERACION (PL) de la Argentina, el 3 de mayo de 1997, en el Seminario Internacional de Partidos Marxista-Leninistas de Bruselas, Belgica.

 

1.- INTRODUCCION

En este fin de siglo, alentado por la desaparición de la URSS y la debacle del campo socialista en el Este, los teóricos del imperialismo lanzaron una ofensiva ideológica sobre "el fin de la historia" y la supuesta victoria estratégica del capitalismo.

Nada más alejado de la realidad. Tras la derrota parcial de fines de los ´80 y principios de los ´90, los trabajadores y los pueblos oprimidos del mundo vienen recuperando su capacidad de lucha. La revolución vuelve a levantar cabeza en algunos países de América Latina, Africa y Asia, mientras la clase obrera y sus aliados populares protagonizan importantes huelgas en Europa (Francia, Bélgica, Alemania, Italia y España). En los países donde se restauró el capitalismo comienzan a desencantarse y a resistir sectores de las masas que se ilusionaron con la restauración.

En este marco histórico, en la medida que las luchas obreras y populares continúan, es inevitable que el pensamiento leninista mantenga su vigencia, a la vez que se enriquece al compás de los combates en curso.

Nuestro informe versar sobre la vigencia del leninismo en los procesos revolucionarios de los pa¡ses coloniales y semicoloniales, incluyendo los pa¡ses capitalistas dependientes como Argentina, Brasil y M‚xico, entre otros.

Respecto al informe del camarada Jos‚ Mar¡a Sison, valoramos sus aspectos positivos de los que extraemos varias lecciones. A la vez, mantenemos algunas discrepancias que luego expondremos.

 

2.- EL ENFOQUE LENINISTA

Lenin pertrech¢ al proletariado internacional de una teor¡a que culmin¢ en la Revoluci¢n de Octubre y comprob¢ su acierto en otros procesos.

El jefe de los bolcheviques expuso esta teor¡a en forma sistem tica en "Dos t cticas de la socialdemocracia en la revoluci¢n democr tica". No casualmente fue escrito en julio de 1905, en ¡ntima conexi¢n con el auge obrero que desembocar¡a en la insurrecci¢n de diciembre de ese a¤o en Mosc£.

All¡ sostuvo Lenin: "Pero por supuesto no ser una dictadura socialista sino una dictadura democr tica (...) En el mejor de los casos podr llevar a cabo una redistribuci¢n radical de la propiedad de la tierra a favor de los campesinos, implantar una democracia consecuente y completa hasta llegar a la Rep£blica, desarraigar no s¢lo de la vida del campo sino tambi‚n del r‚gimen de la f brica todas las caracter¡sticas de la b rbara opresi¢n feudal, iniciar un aut‚ntico mejoramiento en la situaci¢n de los obreros y elevar su nivel de vida y, finalmente, extender la hoguera revolucionaria a Europa" (p g. 62, tomo II, Obras Escogidas). El objetivo de la revoluci¢n democr tica era un gobierno revolucionario de obreros y campesinos como forma espec¡fica de la dictadura del proletariado.

El planteamiento leninista se opuso por el v‚rtice a mencheviques y trotskistas. Los primeros abogaban por dejar la revoluci¢n democr tica en manos de la burgues¡a liberal y los segundos propon¡an "Sin zar, por un gobierno obrero".

La teor¡a de los bolcheviques super¢ la prueba de la pr ctica y alumbr¢ el camino de la Revoluci¢n de Octubre, el acontecimiento n£mero 1 del siglo XX. Luego de la ca¡da del zarismo en febrero de 1917, Lenin precis¢ la t ctica del pasaje a la revoluci¢n socialista. Entre julio y octubre, ‚se fue el objetivo de los comunistas rusos conquistado por la v¡a armada el 25 de octubre de 1917 y luego defendido con su sangre.

Tomado el poder, Lenin hizo un balance: "Hemos llevado la revoluci¢n democr tico-burguesa a su t‚rmino, como nadie. Con plena conciencia, de manera firme e inflexible seguimos adelante, hacia la revoluci¢n socialista, sabiendo que no est separada de la revoluci¢n democr tico-burguesa por una muralla china, sabiendo que s¢lo la lucha decidir en qu‚ grado conseguiremos al fin de cuentas avanzar" ("Con motivo del IV aniversario de la revoluci¢n de Octubre", Ed. Progreso, p g. 332).

Lenin criticaba a Kaustky, M rtov, Longuet, Turati y dem s "h‚roes del marxismo II y medio", a quienes acusaba: "no han sabido comprender esta correlaci¢n entre la revoluci¢n democr tico-burguesa y la revoluci¢n proletaria socialista. La primera se transforma en la segunda. La segunda resuelve de paso los problemas de la primera. La segunda consolida la obra de la primera. La lucha y solamente la lucha determina hasta qu‚ punto la segunda logra rebasar a la primera" (¡dem).

 

3.- LA FLEXIBILIDAD LENINISTA

La Revoluci¢n de Octubre nos ense¤¢, entre muchas otras lecciones, que durante el curso de la revoluci¢n no alcanza con una bonita teor¡a general, sino que es necesaria una gran flexibilidad t ctica y aplicar en forma creadora el marxismo.

Un ejemplo de ello fue el trabajo pol¡tico que los bolcheviques realizaron como minor¡a en el seno de los soviets. En los primeros Congresos de la Internacional Comunista se realz¢ el rol de los soviets o consejos de representantes obreros, campesinos y soldados, como modelo de democracia superior a la rep£blica burguesa. Esta novedad seguramente incidi¢ en que -de all¡ en adelante-, los partidos comunistas del mundo plantearon el avance hacia la fase socialista de la revoluci¢n desde las democracias populares y no desde la "democracia burguesa" como se la entend¡a en 1905. En Europa oriental se construyeron las democracias populares a fines de la Segunda Guerra, y por el mismo per¡odo el pueblo chino forj¢ su "democracia de nuevo tipo".

Otro ejemplo de flexibilidad leninista fue su trascendental Decreto sobre la Tierra, redactado el 26 de octubre de 1917, un d¡a despu‚s de la insurrecci¢n armada de Petrogrado. Se siguieron en ‚l los mandatos campesinos y el programa agrario de los socialistas-revolucionarios, antes que el tradicional programa del POSDR. Lenin confiaba en llegar en el futuro a la colectivizaci¢n del campo por la v¡a de la lucha conjunta contra los terratenientes, la agitaci¢n bolchevique y especialmente la propia experiencia de las masas campesinas.

Lenin quer¡a que la revoluci¢n democr tica rusa sirviera para "extender la hoguera a Europa". En 1918 los hechos parecieron darle la raz¢n con el levantamiento de los espartaquistas en Alemania y el triunfo de los soviets h£ngaros de B‚la Kun.

Pero esos primeros intentos fueron duramente reprimidos por las clases dominantes. ¨C¢mo maniobr¢ el jefe bolchevique ante el desfavorable curso europeo?.

En primer t‚rmino, firm¢ con Alemania, en marzo de 1918, la dura paz de Brest-Litovsk para salvar el poder de los soviets. La oposici¢n "comunista de izquierda" y Trotsky se opusieron a ese giro t ctico, mientras que Stalin acompa¤¢ a Lenin.

En segundo lugar, impuls¢ los dos primeros Congresos de los Pueblos de Oriente en 1918 y 1919 y la fundaci¢n de la III Internacional en 1919. Era una manera de incrementar la lucha mundial contra el capitalismo bas ndose en los pueblos oprimidos que se alzaban en la India, China, Persia, Turqu¡a, etc. As¡ se organizaba la futura oleada proletaria en Europa. Y se consolidaba el pa¡s de los soviets donde la revoluci¢n hab¡a triunfado siguiendo la ley del desarrollo desigual y rompiendo el eslab¢n m s d‚bil (dos razonamientos leninistas b sicos).

 

4.- EL PUENTE ENTRE OCCIDENTE Y ORIENTE

La victoria de la revoluci¢n socialista en un lugar tan importante como Rusia, mitad europeo y mitad asi tico, no pod¡a menos que influir en forma extraordinaria en el curso de la revoluci¢n mundial, facilitando su desarrollo en los pa¡ses coloniales, semicoloniales y dependientes.

La aparici¢n del poder sovi‚tico favorec¡a las revoluciones nacionales y democr ticos, las colocaba como reserva del campo socialista internacional y aceleraba el tr nsito de los procesos democr ticos hacia su porvenir socialista.

Lenin sintetiz¢ esos cambios en el planteamiento de la revoluci¢n proletaria: "As¡ pues la revoluci¢n socialista no ser £nica y principalmente una lucha de los proletarios revolucionarios de cada pa¡s contra su burgues¡a; no, ser una lucha de todas las colonias y de todos los pa¡ses oprimidos por el imperialismo, de todos los pa¡ses dependientes, contra el imperialismo internacional" ("Del informe en el II Congreso de toda Rusia de las Organizaciones Comunistas de los Pueblos de Oriente", publicado en Izvestia N§ 9, 20/12/1919). Por eso actualiz¢ la consigna comunista como: "Proletarios y pueblos oprimidos de todo el mundo, un¡os".

 

En este punto como en tantos otros, Stalin coincidi¢ con Lenin y teoriz¢ respecto a la Revoluci¢n de Octubre: "1) ha ensanchado el marco de la cuesti¢n nacional (...), 2) ha abierto amplias posibilidades y caminos efectivos para esta liberaci¢n (...) y 3) en que de este modo ha tendido un puente entre el Occidente socialista y el Oriente esclavizado, formando un nuevo frente de revoluciones contra el imperialismo mundial, que va desde los proletarios de Occidente, pasando por la revoluci¢n rusa, hasta los pueblos oprimidos del Oriente" (Jos‚ V. Stalin, "La revoluci¢n de Octubre y la cuesti¢n nacional").

Pod¡an cambiar las t cticas leninistas y sus tareas fundamentales en cada per¡odo. De hecho cambiaron, desde el llamado comunismo de guerra al impuesto en especie, pasando por la NEP de 1921, siguiendo con la cooperativizaci¢n de los £ltimos a¤os de vida de Lenin, coronando con la industrializaci¢n del pa¡s y la colectivizaci¢n del campo concretadas por Stalin.

Lo que no cambiaba era el n£cleo de la teor¡a leninista de reforzar el Estado de dictadura del proletariado y alianza con el campesinado trabajador, conquistado en las excepcionales condiciones de la crisis y la Primera Guerra Mundial, para avanzar hacia el socialismo. No hab¡a necesidad de aguardar que la gran burgues¡a aumentara las fuerzas productivas y la educaci¢n del proletariado por la v¡a capitalista, tal como pregonaban los mencheviques y la II Internacional.

 

5.- CAUSAS INTERNAS EN LAS VICTORIAS Y FRACASOS DE LA REVOLUCION

Lenin hab¡a advertido en algunos Congresos de la Internacional Comunista que ciertas resoluciones eran correctas pero "rusas hasta la m‚dula".

En el Segundo Congreso de los Pueblos de Oriente aconsej¢ a los delegados: "deb‚is saber aplicar esa teor¡a y esa pr ctica adapt ndoos a condiciones espec¡ficas que no se dan en los pa¡ses europeos (...) Deb‚is hallar las formas espec¡ficas de esa uni¢n de los proletarios avanzados de todo el mundo con las masas trabajadoras y explotadas de Oriente (...) preocup ndoos de que en el interior de cada pa¡s se haga propaganda comunista en un lenguaje comprensible para el pueblo. Esas son tareas que no encontrar‚is en ning£n libro comunista pero s¡ en la lucha com£n que ha empezado Rusia. Tendr‚is que plantear esa tarea y resolverla vosotros mismos, con vuestra propia experiencia".

A diferencia del liquidacionismo trotskista, que endos¢ a Stalin todas las desgracias de la revoluci¢n mundial, nosotros creemos que hubo victorias y derrotas en el mundo dependiente. Sus razones principales radicaron en causas internas, que influyeron de un modo u otro en cada partido comunista o movimiento de liberaci¢n. Asimismo no se pueden ignorar las correlaciones objetivas de fuerzas existentes con el enemigo y el marco internacional de cada momento.

Por ejemplo, hubo errores de "putschismo" en los espartaquistas alemanes, demasiada influencia del sector socialdem¢crata en los soviets h£ngaros, capitulacionismo frente a la burgues¡a nacional entre 1924 y 1927 en la revoluci¢n china, no resoluci¢n del problema agrario en la guerra civil espa¤ola de 1936-1939, desviaci¢n sindicalista del Partido Comunista Argentino en las huelgas obreras de los a¤os '30, etc.

Parecer¡a que en los primeros a¤os posteriores al triunfo de la Revoluci¢n de Octubre, en el seno del movimiento revolucionario mundial influ¡a con mayor fuerza el "izquierdismo". Por eso, en junio de 1920, Lenin escribi¢ contra esta tendencia "La enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo", para la apertura del II Congreso de la III Internacional.

Pasado ese per¡odo, la tendencia err¢nea principal fue la desviaci¢n de derecha. Concretamente, se cedi¢ a sectores de la burgues¡a la direcci¢n del frente nacional y democr tico. La direcci¢n del PC de China hizo seguidismo del Kuomintang, facilitando el ba¤o de sangre organizado por ‚ste en 1927.

La desviaci¢n nacionalista-revisionista fue teniendo expresiones descarnadas en Josip Broz Tito, de la Liga de los Comunistas de Yugoeslavia; Earl Browder, del Partido Comunista de los Estados Unidos; Victorio Codovilla, del PC argentino; Maurice Thorez, del PC franc‚s y Palmiro Togliatti del PC italiano. Estos dos £ltimos, junto a Santiago Carrillo del PC espa¤ol, constituir¡an m s tarde el "eurocomunismo" o eurorevisionismo.

Las desviaciones de derecha tuvieron un alto costo pol¡tico. En Argentina, el nacionalismo burgu‚s (el peronismo en los '50) captur¢ por largas d‚cadas la direcci¢n del movimiento obrero. En Indonesia, el Partido Comunista hizo seguidismo de Sukarno, sufriendo un golpe de Estado y centenares de miles de muertos.

 

6.- EL CASO DE CHINA

Mao Ts‚ tung y Chu Te comenzaron en 1927 la resistencia armada en las monta¤as Ching Kang, buscando aplicar la teor¡a adapt ndola a "condiciones espec¡ficas que no se dan en los pa¡ses europeos", como hab¡a ense¤ado Lenin.

Desde Ching Kang hacia Yen n, mediante la Larga Marcha de 1934; desde la guerra antijaponesa hacia la contraofensiva de 1949 y el cruce del r¡o Yangts‚ para tomar el poder en toda China. Tal fue el itinerario de una revoluci¢n nacional democr tica que avanz¢ en forma ininterrumpida hacia el socialismo. Mao subray¢ que la revoluci¢n china s¢lo pudo comenzar a andar exitosamente cuando los ca¤onazos del crucero Aurora llevaron el marxismo-leninismo a su pa¡s.

Pese a las divergencias de Mao con Stalin sobre la conveniencia de liberar toda China o dejar el sur para un gobierno de Chiang Kai shek, el primero aplic¢ en forma creadora el marxismo. Destac¢ el rol del campesinado como contingente principal de la revoluci¢n y defini¢ la estrategia de la guerra popular prolongada. No obstante, Mao mantuvo inalterable su valoraci¢n de "Stalin, amigo del pueblo chino", tal como hab¡a escrito en diciembre de 1939 (Tomo II, O. Escogidas, p g. 347).

Aunque no es el motivo del presente debate, queremos destacar el rol important¡simo que cumpli¢ el pensamiento Mao Ts‚ tung en el desarrollo de la revoluci¢n en su pa¡s y en el mundo, as¡ como sus aportes te¢ricos al marxismo-leninismo. Mao enriqueci¢ la teor¡a de Lenin y Stalin sobre la revoluci¢n democr tica y socialista en los pa¡ses dependientes. Lo hizo sobre la base de intervenir en las cuatro revoluciones consecutivas que desembocaron en la proclamaci¢n de la Nueva China el 1/10/49.

Coincidimos con la l¡nea mao¡sta en el campo chino luego de 1959, que comenz¢ con los equipos campesinos de ayuda mutua, sigui¢ con la cooperativizaci¢n y se elev¢ posteriormente a las comunas populares. Deng Xiao ping, Hu Yao bang y Zhao Zi yang liquidaron las comunas en el campo, reemplaz ndolas por el sistema de responsabilidad familiar. Entregaron la tierra a las familias con amplias facilidades para explotar trabajo asalariado y comercializar la producci¢n, sin sujetarse casi a plan estatal alguno, lo que nos parece un enorme retroceso hacia la restauraci¢n del capitalismo. No es s¢lo una cr¡tica a un aspecto agrario: estamos en contra globalmente de la pol¡tica econ¢mica que hizo aprobar Deng Xiao ping en la Tercera Sesi¢n Plenaria del Comit‚ Central del PC chino, en 1978.

Esa pol¡tica de reforma y apertura al exterior, llev¢ a que en la actualidad operen en China unas 150.000 empresas de capitales mixtos y puramente extranjeros. La sociedad se ha polarizado entre ricos y pobres. Existen 50 millones de desocupados en las ciudades y m s de 120 millones en el campo.

La desviaci¢n en China dej¢ una dolorosa lecci¢n. Cuando se busca la aplicaci¢n creadora del marxismo-leninismo y del pensamiento Mao Ts‚ tung, hay que estar en guardia contra el oportunismo de derecha que -so pretexto de luchar contra el infantilismo y el dogmatismo- termina en un revisionismo favorable a la restauraci¢n del capitalismo. "Una desviaci¢n encubre a la otra", hab¡a advertido el l¡der de la revoluci¢n china.

Mao cometi¢ algunos errores izquierdistas durante la Revoluci¢n Cultural Proletaria. Pese a los mismos, consideramos que ‚sta fue un movimiento pol¡tico revolucionario de masas. Buscaba prevenir la restauraci¢n capitalista cuyo cuartel general burgu‚s anidaba en un sector del mismo Partido Comunista en el poder. Y aportaba a la teor¡a de proseguir la revoluci¢n en las condiciones de la dictadura del proletariado.

Luego Mao alumbr¢ la "Teor¡a de los Tres Mundos" que a nuestro juicio result¢ err¢nea. Es que dentro del Tercer Mundo no distingu¡a entre los sectores revolucionarios antiimperialistas y las dictaduras militares como la de Augusto Pinochet en Chile y los gobiernos reaccionarios como el de Isabel Per¢n en Argentina. Exageraba las posibilidades de unidad con la Europa capitalista (llamada Segundo Mundo) buscando atraer a los sectores m s reaccionarios como el cristiano-democr tico b varo Josef Strauss. Y pon¡a el filo de la lucha contra la URSS como enemigo principal "hitlerista", para lo cual se buscaban alianzas directas o indirectas con el imperialismo norteamericano.

Por ejemplo, la "Teor¡a de los Tres Mundos" mostr¢ su contenido err¢neo en el caso argentino de la Guerra de Malvinas en 1982. Los que ofrecieron ayuda fueron la URSS y Cuba. Quienes agredieron fueron brit nicos y estadounidenses. Y toda Europa se sum¢ a la agresi¢n militar, inclu¡da Francia.

Pese a esos problemas, en el balance de Mao sobresalen ampliamente los aciertos. Fue el gran timonel en la construcci¢n del socialismo en el pa¡s m s poblado de la Tierra.

¨Es China hoy un pa¡s capitalista?. Creemos que a£n no. Marcha en esa direcci¢n pero la reversi¢n no se ha completado: est m s avanzada en el terreno econ¢mico e ideol¢gico, pero no pudo llevarse a t‚rmino en lo pol¡tico-estatal, donde a£n hay reservas socialistas. El movimiento estudiantil de Tian'anmen de abril-junio de 1989 apuntaba a voltear ese poder: bajo la batuta de Zhao Zi yang fue el antecedente de la campa¤a contrarrevolucionaria en la Rep£blica Democr tica Alemana.

En China fue derrotada la sedici¢n que cont¢ con el visto bueno del imperialismo yanqui-europeo y Mijail Gorbachov. En cambio Erich Honecker tuvo que dejar el poder en Berl¡n. La RDA fue engullida por la S£per-Alemania, mientras la URSS fue disuelta en diciembre de 1991. En estos dos pa¡ses la restauraci¢n capitalista fue completa.

 

7.- LA EUROPA DEL ESTE, AYER Y HOY

Stalin hizo aportes al marxismo-leninismo mediante obras como "El marxismo y la cuesti¢n nacional y colonial", "Cuestiones del leninismo", los cap¡tulos filos¢ficos de la "Historia del partido bolchevique", art¡culos de pol‚mica con el trotskismo, etc.

Su mayor contribuci¢n la hizo en la insurrecci¢n de octubre desde su puesto en el Centro Militar Revolucionario adjunto al Soviet de Petrogrado; en el comisariado del pueblo para las nacionalidades; en el aplastamiento de Wrangel, Kolchak y Denikin durante los a¤os de la intervenci¢n imperialista; en la colectivizaci¢n del campo y la industrializaci¢n de la URSS desde la secretar¡a general del PCUS; en la victoria sobre el trotskismo; en la conducci¢n pol¡tico-militar de la guerra hasta aplastar al r‚gimen hitlerista en Berl¡n; en la ayuda a Europa del Este y China para establecer las democracias populares, etc.

Stalin cometi¢ varios errores, pero juzgado con la vara que propuso Mao Ts‚ tung (saber si hay un 70% de aciertos y 30% de errores), califica ampliamente como un revolucionario proletario. El condujo la Rusia devastada por la Primera y Segunda Guerra Mundial a la condici¢n de segunda potencia del mundo.

El mismo Stalin, que continu¢ la obra de Lenin de construir el socialismo en una URSS relativamente aislada, logr¢ en 1945 extender considerablemente el campo socialista. La mitad de Europa pas¢ a contar con democracias populares. Basta leer las memorias de Winston Churchill para advertir su odio anticomunista porque Polonia termin¢ la guerra con un gobierno aliado a la URSS, siendo que Gran Breta¤a reci‚n entr¢ en la contienda cuando los nazis invadieron ese pa¡s y afectaron intereses brit nicos.

Stalin ejerci¢ un control severo sobre los asuntos europeos orientales. En algunos de esos pa¡ses manten¡a fuerzas militares y del Pacto de Varsovia, lo que pod¡a justificarse en una primera etapa de la posguerra. Ese control no ayud¢ a aquellas naciones a pensar con cabeza propia y basarse en sus propias fuerzas.

Pero la crisis terminal del bloque del Este en 1989-1990 no puede explicarse centralmente por las "riendas cortas" llevadas por Stalin. Hubo pa¡ses que se rebelaron contra su conducci¢n, adoptaron sistemas de "autogesti¢n" y terminaron desintegr ndose, como la Yugoeslavia de Tito a la muerte de ‚ste. Otros pa¡ses que hicieron gala de gran admiraci¢n por Stalin, que resguardaron su independencia respecto a la URSS de Kruschov y que lucharon contra el revisionismo, como la Albania de Enver Hoxha, tambi‚n terminaron cambiando de color con Ramiz Al¡a.

El origen de la debacle hay que buscarlo en los procesos internos vividos en esos pa¡ses, en particular a partir de 1956 y en el marco mundial generado por el XX Congreso del PCUS. All¡ comenz¢ en serio el viraje hacia el capitalismo.

En Polonia, por ejemplo, junto con la burocratizaci¢n del Partido y del Estado, se mantuvo m s del 70 por ciento de la tierra en manos de los campesinos individuales. En la d‚cada del '70 comenz¢ un endeudamiento vertiginoso con bancos occidentales y organismos financieros internacionales. Luego de una alternativa represiva con el mariscal Jaruzelski, se termin¢ capitulando ante "Solidaridad" conducido por Lech Walesa e influ¡do por el Vaticano, la Casa Blanca y la OTAN. ¨Acaso se puede criticar a Stalin por el vergonzoso final del gobierno polaco?.

La guerra en la ex Yugoeslavia quiere ser atribu¡da por el imperialismo a una consecuencia directa del socialismo. Pero resulta que ‚ste logr¢ avances en unir a pueblos balc nicos que se recelaban. A partir de la "autogesti¢n" titista (que el Che Guevara criticaba como "socialismo empresarial"), comenz¢ lentamente una disgregaci¢n pol¡tica hasta desembocar en guerras interburguesas "‚tnicas". No se puede pasar por alto el rol del imperialismo alem n, estadounidense y el Vaticano en el separatismo croata y bosnio que deton¢ la guerra de 1992.

El caso alban‚s muestra hoy el aprendizaje que est n haciendo los trabajadores y los pueblos estafados por la restauraci¢n capitalista. Si los marxista-leninistas actuantes en Rusia y pa¡ses del Este hacen el balance de los importantes logros de a¤os de socialismo y al mismo tiempo autocritican sus profundos errores burocr ticos, volver n con ‚xito a la lucha por el socialismo.

 

8.- LA REVOLUCION CUBANA

La revoluci¢n cubana en 1959 fue una brillante confirmaci¢n de la tesis leninista de que vivimos en la ‚poca del imperialismo y la revoluci¢n proletaria. Estall¢ a s¢lo 90 millas del imperio y en una primera etapa tuvo banderas antidictatoriales y agrarias.

Fidel Castro y los atacantes del Cuartel Moncada de 1953 ten¡an un programa m¡nimo democr tico, expuesto por aqu‚l en el juicio que le sigui¢ la dictadura de Fulgencio Batista. Luego del desembarco del "Granma", los rebeldes aplicaron ese programa en la Sierra Maestra y al inicio del gobierno revolucionario. Bajaron los alquileres urbanos y nacionalizaron los latifundios. Profundizaron medidas contra los yanquis cuando ‚stos se negaron a refinar petr¢leo y cumplir con la cuota azucarera. All¡ confiscaron los centrales azucareros, las refiner¡as, las compa¤¡as el‚ctricas y de telecomunicaciones, los bancos, etc.

El proceso cubano no ten¡a una direcci¢n marxista-leninista ni una orientaci¢n socialista debido a la descomposici¢n previa, "browderista", del Partido Socialista Popular. El Movimiento 26 de julio fue el n£cleo que aglutin¢ al Directorio Revolucionario Unificado, el Frente del Escambray y fracciones del propio PSP.

La CIA organiz¢ el desembarco anticastrista en Bah¡a Cochinos, en abril de 1961. En 72 horas fueron aplastados y Fidel Castro proclam¢ que la revoluci¢n entraba en una etapa socialista. El logotipo del diario "Granma" registra ese momento hist¢rico, con los fusiles en alto de los combatientes de Playa Gir¢n.

El pasaje de la revoluci¢n cubana al socialismo se plasm¢ en grandes avances sociales, educativos y pol¡ticos. Por ejemplo, en el campo de la salud la isla es un contrastante ejemplo con el resto de los pa¡ses latinoamericanos sometidos al ajuste y el modelo neoliberal impulsado por el imperialismo yanqui.

Cuba fue un ejemplo de internacionalismo proletario con su ayuda a la revoluci¢n en Angola, adonde fueron a pelear durante doce a¤os 300.000 voluntarios cubanos. Tambi‚n ayud¢ con maestros y m‚dicos en Nicaragua, constructores en Vietnam, etc.

En febrero de 1962 los yanquis decretaron el bloqueo total, que le ha producido muchos da¤os a Cuba pero no logr¢ doblegarla. La isla vive hoy una situaci¢n dif¡cil, agudizada por la ley "Helms-Burton" luego que se defendiera la soberan¡a a‚rea contra las intrusiones de los "gusanos".

Pero en las dificultades cubanas hay algo m s que el bloqueo. Tambi‚n hay que analizar las concepciones que copiaron dogm ticamente a la URSS y no buscaron diversificar su econom¡a.

La influencia de ideas oportunistas de derecha en Cuba fue reconocida por Fidel Castro en su discurso de octubre de 1987, en el XX aniversario de la ca¡da en combate del Che Guevara. Aquel remanente de ideas revisionistas tom¢ nuevo vuelo en los £ltimos a¤os, al comp s de la reforma econ¢mica, la apertura al capital externo, la desestatizaci¢n de la tierra, la dolarizaci¢n, etc.

Defendemos a Cuba del bloqueo yanqui. Defendemos la isla socialista de los cuestionamientos de un amplio espectro, que va desde el Departamento de Estado yanqui hasta los trotskistas. En ese marco de amistad advertimos preocupantes signos de relajamiento del sistema socialista. En el V Pleno del Comit‚ Central del Partido Comunista realizado en marzo de 1996 hubo un informe de Ra£l Castro criticando ideas "perestroikas" prevalecientes en ciertos centros acad‚micos e intelectuales.

La reforma econ¢mica cubana, ¨es una especie de NEP caribe¤a que en alg£n momento volver a la colectivizaci¢n, la estatizaci¢n y las ideas econ¢micas del Che Guevara?. ¨O emular al gobierno chino actual, haciendo de la reforma el modelo socialista estrat‚gico?. En el primer caso mantendremos todo nuestro apoyo. Entre otras cosas, porque significar¡a recuperar el pensamiento revolucionario del Che Guevara, quien tambi‚n hizo notables aportes a la teor¡a de la revoluci¢n socialista en los pa¡ses dependientes y dio ejemplo de internacionalismo proletario combatiendo en Cuba, Congo y Bolivia.

 

9.- DERROTAS Y NUEVOS PROCESOS DE LUCHA

Bajo la influencia de la ola contrarrevolucionaria en el Este y la proliferaci¢n de ideas "perestroikas", hubo derrotas no s¢lo electorales sino tambi‚n pol¡ticas en Nicaragua y rendiciones de la guerrilla del FMLN en El Salvador y recientemente de la URNG en Guatemala. Antes el M-19 de Colombia se hab¡a desarmado para integrarse a una Asamblea Constituyente burguesa.

Tambi‚n hubo un giro claudicante de Yasser Arafat y la mayor¡a de la direcci¢n de la OLP, que extinguieron la "Intifada" en 1993. Lo hicieron en aras de una negociaci¢n con Israel encauzada por la Casa Blanca y la puesta en marcha de una autonom¡a castrada en Gaza y Cisjordania.

En enero de 1991 el imperialismo comenz¢ una guerra de agresi¢n contra Irak, que fue sometido a un injusto bloqueo que hasta le impide vender petr¢leo para comprar alimentos.

La insurgencia en Sud frica no desemboc¢ en revoluci¢n sino en un gobierno compartido por Nelson Mandela y el anterior presidente del "apartheid", Frederik de Klerk.

Hay que remarcar que el vuelco de Arafat, Mandela, Shafik Handal y Bertrand Aristide fue influenciado por la "perestroika".

Admitimos que desde el triunfo de la revoluci¢n cubana, la liberaci¢n de Vietnam del Sur y el resto de Indochina, el proceso antiimperialista en Angola, Nicaragua, Namibia, Zimbabwe y m s recientemente en Ruanda, no hubo nuevas victorias en el mundo dependiente.

Pero en los £ltimos a¤os se verific¢ un reanimamiento de la guerra popular en Filipinas, Per£, M‚xico, Colombia, India, etc. Se mantuvieron acciones guerrilleras en Chile, Medio Oriente, Zaire, la regi¢n vasca e Irlanda. La lucha de clases alcanz¢ formas muy combativas en Gaza y Cisjordania, Argentina, Brasil, Ecuador, Corea del Sur, etc.

La continuidad del combate en todos los pa¡ses nombrados, cada uno con sus peculiaridades, m s la mantenci¢n de Cuba y Corea del Norte como pa¡ses socialistas, sirven de comprobaci¢n que "la historia no termin¢".

A eso se suman el movimiento huelgu¡stico en Europa, que viene creciendo, y las contradicciones interimperialistas cada vez m s agudas. Se avecinan grandes confrontaciones de clase donde el leninismo seguir jugando un papel de vanguardia como ideolog¡a del proletariado revolucionario. Con esa perspectiva, el Partido de la Liberaci¢n (PL) reitera a los partidos marxista-leninistas del Seminario Internacional de Bruselas la necesidad de avanzar hacia formas pol¡ticas y org nicas superiores de unidad.

 

10.- COINCIDENCIAS Y DISCREPANCIAS CON EL INFORME DE SISON

Coincidimos con el importante informe principal del camarada Jos‚ Mar¡a Sison en varios de sus puntos. Por ejemplo:

A) Rescata el pensamiento de Lenin, Stalin y Mao Ts‚ tung sobre la revoluci¢n democr tica y socialista en los pa¡ses coloniales y semicoloniales. Hace una valoraci¢n positiva del pensamiento Mao Ts‚ tung y la Revoluci¢n Cultural.

B) Critica bien al revisionismo contempor neo inaugurado por Kruschov y el XX Congreso del PCUS, las teor¡as de las "fuerzas productivas" y otras chucher¡as revisionistas vigentes en China.

C) Hace una acertada previsi¢n de que la crisis actual "prepara para el siglo que viene el estadio tanto de la guerra entre imperialistas que el de guerras revolucionarias y esto en una escala jam s vista". La situaci¢n actual -dice bien el camarada Sison- "crea las condiciones favorables para el resurgir de un movimiento revolucionario dirigido por el proletariado".

 

Al mismo tiempo expresamos de manera fraternal algunas discrepancias con el valioso informe del camarada Sison:

A) El informe parece omitir la situaci¢n de los pa¡ses capitalistas dependientes. El Partido de la Liberaci¢n (PL) entiende que Argentina, Brasil y M‚xico, son pa¡ses capitalistas dependientes y no pueden ser encasillados como "coloniales y semicoloniales". Son casos donde en lo fundamental prevalecen las relaciones de producci¢n capitalistas en la ciudad y el campo, aunque con r‚moras precapitalistas en algunas zonas del segundo. Las clases dominantes son la gran burgues¡a de inversiones m£ltiples (en la industria, el comercio, las finanzas y el campo) y el imperialismo. Hay un mayor aporte relativo del sector industrial al producto bruto interno en esas naciones, as¡ como un aumento de la clase obrera. Por supuesto, ese desarrollo est trabado y deformado por la dependencia del imperialismo, principalmente el yanqui.

Aquellos pa¡ses capitalistas dependientes deben ser colocados junto a los coloniales y semicoloniales, pero destacando sus particularidades en la revoluci¢n democr tica y socialista.

Por ejemplo, el mayor peso del proletariado, los asalariados y capas empobrecidas de la peque¤a burgues¡a urbana, har n que estas clases y sectores de clase tengan un rol m s destacado en la revoluci¢n, en comparaci¢n con lo que ocurre en las t¡picas colonias y semicolonias. Para decirlo con los t‚rminos de Mao Ts‚ tung, hay en ellos m s "factores socialistas" dentro de la etapa nacional-democr tica de la revoluci¢n (ver "Sobre la Nueva Democracia", O. Escogidas, tomo II, p g. 368).

En cambio, el informe del camarada Sison est formulado con un enfoque distinto. Sostiene que "las industrias de base establecidas en el pasado en otros pa¡ses del Tercer Mundo como la India y Brasil han sido progresivamente puestas sobre la raya o han sido acorraladas hacia la bancarrota a causa de la liberalizaci¢n del comercio y las inversiones que gozan las corporaciones multinacionales". De este modo plantea la tesis de la "refeudalizaci¢n" del 80 por ciento de la poblaci¢n mundial.

Naturalmente que en la India y Brasil (agregamos tambi‚n Argentina) hubo extranjerizaci¢n de una parte de la industria, lo cual no debe identificarse con la desaparici¢n de la misma. Tambi‚n se mantuvo y en algunos casos se ampli¢ una industria de desarrollo intermedio, hegemonizada por los monopolios nacionales y extranjeros, y se ampli¢ el capitalismo dependiente en el campo. En s¡ntesis, disentimos con la tesis de que los imperialistas estar¡an engendrando "la compradorizaci¢n y la refeudalizaci¢n de la econom¡a".

Veamos eso con un ejemplo. Est bien que en estos tiempos un obrero explotado por la flexibilizaci¢n laboral en la Petrobr s de Brasil, exclame indignado: "vivo peor que los esclavos de tiempos de Espartaco". Pero los marxista-leninistas cariocas no confundir¡an el actual Brasil con la esclavitud romana.

Las condiciones de vida miserables no nos ubican por debajo del capitalismo. No olvidemos que ‚ste surgi¢ "rezumando lodo y sangre por todos sus poros" seg£n Carlos Marx. Por su parte Lenin afirm¢: "Pero si el capitalismo hiciera esto dejar¡a de ser capitalismo, pues tanto el desarrollo desigual como el miserable nivel de vida de las masas son condiciones fundamentales e inevitables y constituyen premisas de este modo de producci¢n" ("El imperialismo etapa superior del capitalismo", p g. 431).

 

B) Coincidimos con el camarada Sison en la cr¡tica al revisionismo de Kruschov y dem s dirigentes de los pa¡ses del Este. Pero no compartimos que ya en 1956 se restaur¢ en todos esos pa¡ses el capitalismo. En ese a¤o comenz¢ ese proceso pero hubo contradicciones, idas y venidas, luchas internas, etc, hasta que la asunci¢n de Gorbachov en 1985 como secretario general del PCUS prepar¢ las condiciones para dar el golpe final al socialismo. El termin¢ disolviendo la URSS en 1991, junto a Boris Yeltsin.

Hablamos de restauraci¢n capitalista. No nos parece acertado afirmar que "todos los pa¡ses del antiguo bloque sovi‚tico (..) est n reducidos al estatus de pa¡ses semicoloniales y semifeudales dirigidos por la gran burgues¡a compradora y la clase de los propietarios terratenientes".

Tampoco nos parece que hoy China pueda ser calificada de "capitalista" y "neocolonial". Lo hubiera sido si triunfaba la sedici¢n pro-capitalista de Tian'anmen en 1989. China marcha en esa direcci¢n pero a£n no se complet¢ la restauraci¢n. Adem s, debemos preguntarnos, ¨restauraci¢n de qu‚?. El informe del camarada Sison sostiene que ya se oper¢ la "compradorizaci¢n y la refeudalizaci¢n" de China. Nosotros pensamos que all¡ se avanza desde 1978 hacia la restauraci¢n del capitalismo, que ha madurado en los terrenos econ¢mico e ideol¢gico. Pero a£n el imperialismo yanqui, europeo y japon‚s, y los propios capitalistas chinos, no lograron hacerse de un poder pol¡tico que los exprese fielmente. Hay reservas socialistas en el pueblo y en menor grado en sectores del PC de China.

 

¨En qu‚ medida pueden ser importantes estas diferencias de caracterizaci¢n en este Seminario Internacional sobre d¢nde y cu ndo se produjo la restauraci¢n y de qu‚ restauraci¢n se trata?.

En primer lugar, porque seg£n la definici¢n que adoptemos vamos a criticar m s a Kruschov o a Gorbachov-Yeltsin. Creemos que hay que golpear m s duro sobre el d£o que consum¢ la disoluci¢n de la URSS. Si este pa¡s era imperialista desde 1956 los vietnamitas no deber¡an haber aceptado su retaceado apoyo en los '60 y '70, ni los angolanos y palestinos por los mismos a¤os. Creemos que estuvo bien aceptar la ayuda sovi‚tica y reclamar m s.

Si la URSS era imperialista desde 1956, Cuba no debi¢ haber firmado contratos de comercio exterior con ella, que la favorec¡an con el precio de su ca¤a de az£car y en el trueque por petr¢leo. Es m s, tendr¡an raz¢n los que negaron que Cuba fuera un pa¡s socialista y le pegaron la etiqueta de "semicolonia del socialimperialismo ruso". Por su parte, siempre siguiendo la hip¢tesis err¢nea, Argentina deb¡a rechazar en 1982 los ofrecimientos de ayuda que llegaron de la URSS y Cuba en la guerra de Malvinas porque aceptarlos habr¡a sido "apoyarse en una superpotencia para combatir a la otra".

En segundo lugar, si la restauraci¢n capitalista se hab¡a consumado en 1956, dando lugar al socialimperialismo, se desprende que deb¡amos apoyar a toda rebeli¢n antisovi‚tica ocurrida con posterioridad, lo cual nos parece una barbaridad. La lista ser¡a larga. Querr¡a decir que habr¡a que haber respaldado al titismo y el levantamiento en Hungr¡a en 1956, la "primavera de Praga" de 1968, el movimiento de "Solidaridad" en Polonia, los anticomunistas afganos, el FNLA de Holden Roberto y la UNITA de Jonas Savimbi organizados por Sud frica y Mobutu Ses‚ Seko para estrangular a Angola, los grupos antisandinistas como ARDE de Ed‚n Pastora en Nicaragua financiados por el narcotr fico y la CIA, el mot¡n de Tian'anmen, la ca¡da del Muro de Berl¡n, el separatismo b ltico, etc. Una pol¡tica err¢nea de este tipo hubiera implicado sepultar el marxismo-leninismo.

No s¢lo los grupos trotskistas sintieron una profunda alegr¡a ante la debacle del Este. El secretario general del Partido Comunista Revolucionario de Argentina escribi¢: "1989 fue el a¤o en que emergi¢ la crisis profunda del capitalismo burocr tico de Estado en el Este de Europa. Ha crecido all¡ un gigantesco movimiento liberador, antirruso, en la periferia del imperio sovi‚tico y en los pa¡ses b lticos, Ucrania y el C ucaso. Desde ese punto de vista todo eso es bueno. La ca¡da del Muro de Berl¡n, al abrir la posibilidad de la reunificaci¢n de Alemania fue no s¢lo un rudo golpe a los rivales brezhnevianos de Gorbachov sino tambi‚n al Mercado Com£n Europeo y a la OTAN" ("¨Ha muerto el comunismo?", Otto Vargas, Editorial Agora 1990, p g. 11).

Con esos puntos de vista err¢neos hab¡a que llamar en la RDA a derrocar por medio de la lucha armada al gobierno de Erich Honecker. Al dirigente alem n lo derroc¢ y juzg¢ la burgues¡a monopolista alemana, la misma que antes lo hab¡a condenado a estar diez a¤os preso en las c rceles nazis.

11.- HACIA NUEVAS VICTORIAS

Los rasgos que Lenin denunci¢ del imperialismo se mantienen vigentes y agravados. Es el r‚gimen de los monopolios, de la fusi¢n del capital industrial con el bancario y la aparici¢n del capital financiero, de la exportaci¢n de capitales, del parasitismo y de la guerra por el reparto del mercado (Ver "El imperialismo, etapa superior del capitalismo", T. III, p g. 457).

Para poner s¢lo un ejemplo, la deuda externa de Am‚rica Latina lleg¢ a mediados de 1996 a los 611 mil millones de d¢lares. El conjunto de los pa¡ses "en desarrollo" deb¡a a fines de 1995 1,7 billones de d¢lares. Los bancos acreedores y el imperialismo se cobran esta cuenta con m s hambre, desempleo, marginalidad y barbarie represiva sobre los pueblos oprimidos. El ajuste antiobrero tambi‚n se hace sentir sobre los trabajadores de los pa¡ses imperialistas, con cierres de f bricas, eliminaci¢n de programas sociales, auge del racismo y mayor represi¢n policial.

A punto de entrar al siglo XXI, hay en el mundo 1.300 millones de pobres y 800 millones de hambrientos. Al acrecentar los factores objetivos de la revoluci¢n, la actual situaci¢n internacional comprueba el acierto de Lenin: vivimos en la ‚poca del imperialismo y la revoluci¢n proletaria.

Por eso, en el 80 aniversario de la Revoluci¢n de Octubre y el 30 aniversario de la ca¡da en combate del Che Guevara en Bolivia, creemos que los leninistas tenemos que asir firmemente la tarea principal de intervenir a la cabeza de la lucha de clases contra el imperialismo y dem s clases dominantes, por las reivindicaciones inmediatas e hist¢ricas de la clase obrera, hacia la revoluci¢n democr tica y el socialismo.

Y en ese marco, reforzar los partidos revolucionarios de la clase obrera concebidos con la matriz bolchevique. Estos partidos deben rechazar en todas sus formas el revisionismo, el oportunismo y el escisionismo, actuando cada vez más unidos en la arena internacional.

En este fin de siglo, alentado por la desaparición de la URSS y la debacle del campo socialista

 

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Última modificación: 17-04-1998