RESOLUCION POLITICA INTERNACIONAL
VIII CONGRESO NACIONAL DEL PARTIDO DE LA LIBERACION

Diciembre de 1998

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Por un frente antiimperialista para luchar
contra el "nuevo orden mundial"

 

1) SE PROFUNDIZA LA CRISIS ECONOMICA DE LOS PAISES IMPERIALISTAS.-

En el último año y medio se ha producido una crisis financiera mundial que estremece al campo imperialista, aunque se inició en los países asiáticos. Billones de dólares (millones de millones) han sido destruidos al compás de la baja en las acciones, afectando a la llamada "economía real" con ciclos recesivos y desocupación.

El flagelo del desempleo vino aumentando notablemente en todo el mundo desde la realización de nuestro anterior Congreso (1995). En los países con economías más desarrolladas, las cifras son alarmantes: 5% de desocupados en EE.UU., 10% en Bélgica, 11% en Canadá, 12% en Alemania, Francia e Italia; 23% en España, etc.

El caso de Japón es revelador de esta profunda crisis que afecta a todo el sistema capitalista, pues históricamente este país se enorgullecía de que las fábricas aseguraban trabajo de por vida a sus obreros. Sin embargo hoy la situación es diferente: una de sus peores crisis desde la Segunda Guerra Mundial, elevó la tasa de desocupación al 4,1 %. Aunque ésta es relativamente baja a nivel internacional, preocupa sin embargo a los analistas económicos del país asiático. Es comprensible si tenemos en cuenta que más de dos millones de trabajadores son ahora prescindibles.

En los EE.UU., el presidente Bill Clinton en su discurso de principios de 1998 acerca del estado de la Unión, presentó un informe triunfalista cuyo punto más fuerte fue el anuncio del final del déficit fiscal para 1999. Según la Casa Blanca, la economía norteamericana creció más de lo previsto y goza de una salud no vista en los últimos tres decenios. De hecho, los datos económicos proporcionados por los organismos oficiales permiten a algunos analistas afirmar que aquél goza de una popularidad sin precedentes. En efecto, se habla de un aumento del Producto, la reducción del déficit de la balanza de pagos, una baja inflación y una desocupación que bajó del 7% al 5%.

Pero Clinton se cuidó muy bien de no hablar de que en el período 1980-1993 las 500 empresas más grandes del mundo, muchas de ellas con casas matrices en su país, han expulsado del mercado laboral a casi cinco millones de empleados y sólo una pequeña cantidad fue reintegrada. Una de las diferencias más sobresalientes entre la actual crisis y las anteriores está en que los desempleados no son sólo obreros y empleados sino también técnicos y profesionales diplomados que ocupaban puestos jerárquicos en compañías de primera línea.

Otro dato que ocultó el informe de la Casa Blanca es que tanto los nuevos puestos de trabajo como los antiguos están sometidos a una mayor flexibilización laboral (léase precarización) con consecuencias nefastas para el trabajador. En los EE.UU. la pobreza sigue afectando a casi 40 millones de personas y 37 millones no tienen cobertura de salud.

Alemania, el gigante económico europeo, registra 4,5 millones de desocupados, lo que equivale a casi 12% de la población económicamente activa. Además el PBI se contrajo un 5% desde 1995 y no pudo revertir esta tendencia. También hay un aumento del déficit fiscal y se ha anunciado que el Estado no sostendrá por más tiempo su sistema de seguridad social con el remanido argumento de la "falta de recursos". Los afectados por esa situación y algunos gremios se movilizaron recientemente frente a oficinas gubernamentales de desempleo en cien ciudades, participando unos 60.000 manifestantes. La exposición de los bancos germanos en Rusia les provocó pérdidas millonarias y fue como la gota que rebalsó el vaso, provocando la caída del canciller Helmut Kohl después de 16 años en el poder.

Sin duda, al terminar este milenio asistimos a un proceso vertiginoso de múltiples transformaciones en todos órdenes, económicos, políticos y culturales. Entre ellos, el flagelo de la desocupación revela la incapacidad del sistema imperialista para solucionar un problema básico de la humanidad. Se demuestra la falacia del llamado "Nuevo Orden Mundial", donde el capitalismo prometía trabajo, bienestar, paz, seguridad, etc.

Desde hace años habíamos advertido acerca de esta realidad. La caída de las Bolsas en distintas regiones del mundo, principalmente en los llamados "tigres asiáticos" (Corea del Sur, Taiwán, Hong Kong, Singapur, etc.) ya produjo derrumbes económicos sin precedentes. Muchos gobernantes, economistas y funcionarios llaman de manera patética a los organismos financieros internacionales como el FMI y el Banco Mundial a tomar medidas urgentes para "apagar el incendio", en caso contrario las consecuencias serían catastróficas.

Es menester recalcar que el sistema capitalista mundial se caracteriza por una inestabilidad estructural. En éste sigue desarrollándose cada vez con mayor fuerza la competencia entre diversos centros de gran poder económico, aunque el imperialismo yanqui se mantiene al frente del bloque imperialista. Pero en materia de "soluciones" a las crisis, no aparece de manera clara un modelo dominante, es decir el yanqui, el europeo o el japonés (soluciones neoliberales, socialdemócratas o con mayor intervención del Estado) para salir del atolladero.

Las polémicas dividen por un lado a las autoridades del FMI, partidarias de profundizar los "ajustes", y por otro lado a gobernantes, ex funcionarios y empresarios que reclaman "políticas activas" aunque generen grandes déficits fiscales. En esta última línea están el gobierno japonés, el ex secretario de Estado norteamericano Henry Kissinger y el ex ministro de Trabajo Robert Reich, etc. Por momentos hasta el Banco Mundial busca diferenciarse de las recetas ultraortodoxas fondomonetaristas.

Lo concreto es que durante la actual crisis financiera se han destruido 10 millones de puestos de trabajo, según los informes de la OIT desde Ginebra.

 

2) EL IMPERIALISMO O "GLOBALIZACION" AGUDIZA LOS CONFLICTOS.-

Al concluir la "guerra fría", el capitalismo difundió con virulencia la idea de que la "globalización" podía conducir hacia un mundo uniforme, de bienestar generalizado y desarrollo democrático. Sin embargo, bastaron menos de 10 años para que esa mentira quedara totalmente desmentida.

La "globalización" aportó cambios profundos en muchas partes, pero el crecimiento de la pobreza, el desempleo, las guerras imperialistas de agresión, la represión, los desastres ecológicos, el auge del neonazismo, etc, confirman que se trata de un proyecto fracasado. Todo resultó una falacia, donde el "nuevo orden mundial" parece más bien un caos global.

Esta última tesis tiene su importancia, pues no podemos olvidar que la "globalización" del capitalismo pretendió ser una estrategia para superar la crisis económica mundial desatada en los ´70. Su propósito era reorganizar sustancialmente las relaciones capitalistas a nivel mundial para consolidar su dominación política.

Pero hasta ahora, la realidad nos indica que esa táctica se encuentra muy lejos de proporcionar estabilidad y bienestar. Los antagonismos inherentes al sistema capitalista siguen existiendo, solamente han adquirido en algunos casos nuevas formas de expresión. Inclusive hoy podemos hablar de mayor fragmentación del mundo y de un auge de conflictos como características del fin del milenio.

Por ende la "globalización" es parte de la lucha de clases, donde el gran capital monopólico quiere imponer sus reglas para llegar a una profunda transformación a su favor.

La lucha en contra de las actuales medidas económicas pro-capitalistas adquiere una importancia estratégica y no sólo táctica. Lucha que hemos de profundizar cuando sabemos que el imperialismo mantiene en la pobreza a 1.200 millones de habitantes del planeta e incluso empuja a la miseria a millones de personas en los países capitalistas más desarrollados.

La compañía líder de las telecomunicaciones, AT&T, echará a 15.000-18.000 dependientes. La mundialmente conocida IBM alentó varios miles de "retiros voluntarios". La General Motors despidió a 2.000 trabajadores desde noviembre de 1997. El Citicorp anunció 8.000 despidos luego de juntarse con el Travelers Group, en tanto el Chase Manhattan cesanteará a 3.000. Por su parte Merril Lynch, la mayor empresa bursátil de Estados Unidos, anunció en octubre de 1998 que despedirá a 3.400 trabajadores; en tanto el banco de inversión ING se desembarazará de 1.200. La unión de América Online, Netscape y Sun Microsystems también dejará miles de empleos por el camino. Las fusiones entre monopolios también aumentan la desocupación: al unirse los dos principales bancos suizos anunciaron que recortarán 13.000 empleos. El fenómemo se reiterará con 5.500 cesantías al comprar el banco Deutsche de Alemania al Bankers Trust de Estados Unidos. La unificación de las petroleras Exxon y Mobil Oil conducirá a la eliminación de 9.000 empleos. Lo mismo sucede con el banco J. P. Morgan que anunció oficialmente que estudia la posibilidad de fusionarse y despedir 700 empleados, un 5% de su fuerza de trabajo. Y la lista continúa..

La "globalización" hace estragos entre los trabajadores norteamericanos. Challenger, Gray & Christmas, una firma de Chicago, estimó que durante 1998 en Estados Unidos se produjeron 625.000 despidos, o sea un promedio de 52.000 por mes. Como sus colegas de Argentina, los gobernantes estadounidenses hablan de una "recuperación laboral" a partir de la creación de miles de empleos transitorios, reforzando la superexplotación.

La "globalización" significa para millones de trabajadores una profundización de la esclavitud asalariada. Al mismo tiempo se han acumulado distintas contradicciones que empiezan a desatarse violentamente.

En este marco, la crisis bursátil mundial iniciada en los "tigres asiáticos", reflejó el carácter profundamente especulativo del capitalismo. Catedráticos universitarios lo llamaron "capitalismo de casino", igual que Fidel Castro. A la vez fue un signo de la crisis financiera y comercial, que ya se está manifestando con sobreproducción.

Tailandia devaluó su moneda. En Malasia, Indonesia, Filipinas, Hong Kong y Singapur, el valor de las acciones cayó de manera vertiginosa en las Bolsas. Los principales bancos japoneses, de Taiwán y de Hong Kong se vieron afectados. Cayeron siete bancos indonesios y el cuarto banco en importancia de Japón (Yamaichi Securities), que despidió a su última tanda de 3.000 empleados. Taiwán devaluó también su moneda y la crisis de la Bolsa de Hong Kong repercutió inmediatamente en Wall Street. En cuestión de días, Tailandia perdió casi la mitad de sus reservas, unos 15.000 millones de dólares.

Los países asiáticos no son las únicas víctimas de esa crisis bursátil. Los latinoamericanos y europeos también las sufrieron. Las Bolsas de México, Brasil, Argentina, Perú y Chile en América Latina, y las de EE.UU., Alemania, Inglaterra y Francia cayeron en repetidas oportunidades. Por ejemplo, la Reserva Federal presidida por Alan Greenspan tuvo que salir a salvar el fondo más famoso de Estados Unidos, el Long Term Capital Management (asesorado por dos premios Nobel de Economía 1997), porque había perdido 100.000 millones de dólares y se venía a pique.

En el Mercosur, Argentina y Brasil registran aumentos en las tasas de interés encareciéndose el crédito. También hay subas de los servicios de la deuda externa e interna. Por ejemplo, Brasil quiso evitar una devaluación y decretó una importante suba en las tasas de interés que pasaron del 23% al 46% anual. En caso de no revertir la tendencia, habrá mayor recesión afectando el empleo, consumo e inversión, lo que puede llevar en cierto tiempo a una quiebra de su sistema bancario y financiero. Pese a esas medidas, Brasil ve salir mil millones de dólares diarios de sus reservas y esta especulación conduce a inevitables devaluaciones de su moneda, el real.

El verso capitalista de un "nuevo orden" pacífico mediante la creación de un mercado mundial más uniforme está siendo refutado por la realidad.

En Francia, por ejemplo, hay más de tres millones de personas sin empleo. Y, un millón de esos tres, hace más de un año que no consigue trabajo, lo que significa la pérdida de su seguro de desempleo. Los desempleados en ese país alcanzan el 12,4% de la población activa, la tasa más alta en Europa luego de España. Son comprensibles entonces las manifestaciones que hubo en París, Marsella, Reims, Toulouse y Lille, donde fueron ocupadas varias sedes gremiales y centros de ayuda social. La policía desalojó con gases lacrimógenos a los desocupados que habían entrado al edificio de la Bolsa de París. Hasta los diarios conservadores galos titularon: "La lucha de los desocupados franceses no se detiene".

En todo el mundo se han sumado y agravado las contradicciones. Y las luchas de los obreros, explotados y marginados crecen espontáneamente en cantidad, combatividad y conciencia.

 

3) LAS CONTRADICCIONES DE NUESTRO TIEMPO.-

La crisis del sistema capitalista avanzó, lo mismo que las luchas a nivel mundial. Se registraron distintos cambios estructurales, afectando de manera sustancial la vida de millones de personas. Teniendo en cuenta esos nuevos y viejos fenómenos, el Partido de la Liberación (PL) sostiene que las cuatro contradicciones fundamentales de nuestro tiempo no han perdido validez. Ellas son:

-Contradicción entre los pueblos oprimidos del Tercer Mundo (Asia, Africa y América Latina) y el imperialismo, especialmente el yanqui.

-Contradicción entre el proletariado y sus aliados sociales populares, y las burguesías monopolistas en los países capitalistas desarrollados.

-Contradicciones entre los distintos monopolios y potencias imperialistas como Estados Unidos, Europa y Japón.

-Contradicción entre el mundo capitalista y los países socialistas sobrevivientes como Cuba, Corea del Norte y Vietnam.

De esas cuatro contradicciones, sostenemos que la principal es la que opone al bloque imperialista -encabezado por el norteamericano- con los pueblos oprimidos de Asia, Africa y América Latina. Y esta contradicción tiene que resolverse mediante la lucha revolucionaria de esos pueblos, encabezados por la clase obrera y sus partidos de vanguardia.

El saqueo de la deuda externa, las políticas neoliberales propiciadas por el FMI, la Guerra del Golfo y otras agresiones militares contra Irak, las intervenciones imperiales en Africa, la ayuda contrainsurgente yanqui a los gobiernos de Colombia y Perú, las invasiones de los marines a Panamá y Haití, la guerra de la OTAN en Bosnia, el sabotaje a los legítimos derechos del pueblo palestino, el bloqueo yanqui contra Cuba, las campañas contra el Congo Democrático, la ocupación de nuestras islas Malvinas, etc, comprueban la agresividad de los imperialistas. Estas actividades de la Casa Blanca y sus socios del "Grupo de los 7" han levantado olas de repudio y en algunos casos importantes luchas populares.

Por ello, seguimos considerando al imperialismo como enemigo principal de la humanidad. A diferencia de algunos renegados que viraron hacia opciones socialdemócratas, perestroikas y seudo progresistas, el PL sigue levantando la bandera de la lucha por la liberación nacional y social, el socialismo (la dictadura del proletariado) y el avance de la humanidad hacia el comunismo.

Seguimos bregando por la unidad de los auténticos comunistas de todo el mundo sobre la base de aquellos ideales, el marxismo-leninismo, el internacionalismo proletario y la intervención práctica en las luchas de clases de sus respectivos países. Habiéndose cumplido el 150° aniversario del Manifiesto Comunista de Carlos Marx y Federico Engels, realizar esta unidad sería un homenaje a estos dos gigantes de la historia de la humanidad.

Hoy vivimos un período caracterizado por luchas obreras, populares y revolucionarias en varios países. Hay una tendencia a la elevación de éstas, que no son un fenómeno transitorio ni limitado a unas pocas excepciones. Estamos viviendo un momento de mayor desarrollo de la lucha de clases en el mundo, lo que exige una mejor intervención teórica y práctica de los comunistas y demás revolucionarios.

El caso de Europa es ejemplificador. Este continente vivió desde los ´60 un largo período de bonanza económica y estabilidad política. Ahora se aplican medidas de ajuste similares a las del Tercer Mundo, contra el proletariado y las amplias masas. Las huelgas y movilizaciones de los trabajadores de Renault en Francia y Bélgica en 1997, las de Forges de Clabeq también en Bélgica, los paros en General Motors de Estados Unidos, de los gremios estatales en Francia, etc, fueron signos de un ascenso en la confrontación de clases, lo mismo que las protestas de los desempleados en varias naciones europeas. Estos fenómenos generan condiciones de base más propicias para el desarrollo de partidos revolucionarios.

Las contradicciones interimperialistas también se exacerbaron en la disputa por mercados, recursos, zonas de influencia, etc. Fiel a sus leyes más profundas, ese saqueo condujo a guerras contra Irak, Bosnia, etc. Y no hay que descartar que en el futuro las grandes potencias guerreen entre sí por la repartija de Rusia, por el petróleo de Medio Oriente, por la estratégica zona de Los Balcanes, etc. Si la revolución socialista no impide la guerra, los imperialistas seguirán generando enfrentamientos armados por la hegemonía en el planeta, como ya lo hicieron en las dos Guerras Mundiales. No hay que olvidar que el imperialismo sigue siendo una máquina de matar al servicio de la hegemonía mundial.

 

4) EL CHE GUEVARA Y LA REALIDAD LATINOAMERICANA.-

Luego de la aplicación de los programas económicos impuestos por el FMI y el Banco Mundial durante más de dos décadas, es tremendo el deterioro del nivel de vida de la mayoría de los pueblos latinoamericanos.

En Guatemala se aplica el programa del FMI desde 1986. Antes de esta fecha el 63% de la población vivía en la pobreza, ahora supera el 84%.

En Honduras, desde 1990 se aplican los planes de ajuste preconizados por esos organismos financieros. Antes de esta fecha el 68% vivía en la pobreza, ahora supera el 74%.

En Haití, desde que en 1994 el régimen Lavalas retornó al gobierno bajo ocupación militar yanqui, se aplican medidas de ajuste. Cuatro años más tarde sigue sufriendo un 80% de analfabetos, una renta per cápita que no supera los 200 dólares al año, una tasa de mortalidad infantil de 120 por mil nacidos vivos y una desocupación del 70%.

En Chile, en 1969 había un 28,5% de pobres, pero desde 1973 -año del golpe del chacal Augusto Pinochet- y aplicando medidas económicas dictadas por el FMI, los pobres aumentaron hasta llegar ahora a un 40% de la población. Al mismo tiempo, en 1969, el quinto de los más ricos de la población tenía el 44,5% de la renta nacional y el quinto de los más pobres tenía el 7,6%. Pero en 1998, un quinto de los más ricos tiene el 60% y un quinto de los más pobres un 4%. Es decir, los ricos se hicieron más ricos y los pobres más pobres, en este caso bajo el gobierno cívico-militar encabezado por Eduardo Frei, auspiciado por los norteamericanos y controlado por los generales pinochetistas.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT), pronosticó para América Latina un crecimiento del desempleo para 1999. Según la entidad, habrá 14,3 millones de desocupados, casi 2 millones más que el año anterior.

Por su parte del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) calificó a la región latinoamericana como la más desigual del mundo. El 5 por ciento más rico recibe la cuarta parte (25 por ciento) de toda la riqueza generada en esta parte del mundo, mientras que el 30 por ciento más pobre apenas recibe un 7 por ciento de todo el ingreso.

Ningún país -salvo Cuba- escapa a esa realidad dramática, que demuestra la terrible miseria que prevalece en América Latina.

Pero también existen distintas luchas populares: paros y manifestaciones callejeras, ocupaciones de tierras, cortes de rutas y hasta levantamientos armados.

La continuidad de la rebeldía zapatista en Chiapas (México) y la aparición y expansión del Ejército Popular Revolucionario en ese país; el avance y fortalecimiento principalmente de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) y también del ELN en Colombia; la continuidad en Perú del PC (Sendero Luminoso) y del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru a pesar de los golpes represivos del gobierno títere de Alberto Fujimori; los cortes de ruta y las rebeliones populares en varias provincias de Argentina; el crecimiento del Movimiento de los Sin Tierra en Brasil con centenares de ocupaciones de haciendas y el asentamiento de miles de familias; los periódicos estallidos sociales en Venezuela que quebraron al neoliberalismo de adecos y copeyanos; las movilizaciones combativas de empleados y estudiantes en Nicaragüa; los paros y marchas de maestros, campesinos e indígenas en Bolivia y Ecuador, etc, son algunos de los datos que revelan que América Latina atraviesa un período de agitada lucha de clases. En Argentina se vive una situación prerrevolucionaria.

En esta realidad latinoamericana guarda plena vigencia el pensamiento del Che y sobre todo su acción como revolucionario. Sus enseñanzas representan una fuente indispensable para el desarrollo revolucionario en la región. El PL sintetizó que: "ser guevarista hoy, significa impulsar, desarrollar y dirigir las rebeliones populares hacia la revolución en nuestro continente".

Y cuando hablamos del Che como fuente no nos referimos únicamente al aspecto teórico y mucho menos al académico, sino sobre todo a la práctica, acorde a las condiciones y especificidades de la lucha revolucionaria en cada país.

A más de treinta años de su asesinato, cuando sus restos ya descansan en Santa Clara, Cuba, podemos decir que sigue más vivo que nunca. Como dijo Fidel Castro: "Che está presente para seguir ganando batallas". Nuestro mejor homenaje al comandante es ser fieles a sus enseñanzas básicas.

El Che aportó ideas para la lucha antiimperialista, la movilización política de la clase obrera para la construcción del socialismo, la toma del poder revolucionario, para "crear riquezas con la conciencia y no conciencia con las riquezas", el internacionalismo proletario, la crítica al revisionismo, la concepción del partido marxista-leninista, etc. Todo esto significa que no sólo sumó ideas para la toma del poder sino también sentó algunas bases para una teoría del período de transición socialista al comunismo.

Los gritos de libertad de nuestros pueblos oprimidos por el capitalismo dependiente, coinciden plenamente con los reclamos de ayer del Che: "crear dos, tres, muchos más Vietnam" para vencer al imperialismo, enemigo principal de los pueblos.

El Che está en el heroísmo del pueblo cubano que defiende el socialismo y resiste el bloqueo yanqui, en la guerrilla mexicana, en los siete bloques de las FARC en Colombia, en los cortes de ruta argentinos, en los campamentos de los Sin Tierra de Brasil, en las columnas del Nuevo Ejército del Pueblo de Filipinas, en el movimiento democrático que derrotó al dictador Mobutu en Zaire (actual Congo), en los jóvenes palestinos que enfrentan al ejército sionista, en los reclamos de los desempleados de Europa, en los obreros rusos que resisten la restauración del capitalismo, etc. En fin, en todos aquellos que no cejan en la pelea por sus reivindicaciones elementales y por el triunfo de la liberación nacional y social y la revolución socialista.

Rechazamos las interpretaciones oportunistas que se hicieron sobre el Che en el 30º aniversario de su caída en combate. Por ejemplo, denunciamos el sentido liquidador del libro del mexicano Jorge Castañeda que lo limita a un fenómeno cultural equiparable a Los Beatles. El autor pretende descalificar por completo el pensamiento político-militar del Che.

 

5) AMERICA LATINA EXPLOTADA POR EL IMPERIALISMO YANQUI.-

Prácticamente la mitad de los trabajadores latinoamericanos debe desempeñarse en empleos precarios y de baja productividad. Cobran salarios que apenas les alcanzan para cubrir sus necesidades básicas. Hoy existen en la región 230 millones de seres humanos que viven en la pobreza. Estos datos no provienen de ningún organismo dirigido ni influenciado por los marxistas, sino de una publicación de febrero de 1998 de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe).

Esa pauperización va de la mano del crecimiento de la deuda externa, que ya llega a los 700.000 millones de dólares y genera giros multimillonarios por intereses y amortizaciones de capital. Así nuestros pueblos se empobrecen aún más.

La mala situación de los trabajadores -que es mucho peor en las zonas rurales- se refleja en un desempleo astronómico, de más un tercio promedio de la población económicamente activa. Y en el hecho de que entre un 20 y un 40% tienen empleos llamados "por cuenta propia", que no son técnicos ni profesionales sino changarines, trabajadores informales o "en negro".

Entre un 6 y un 20% de la gente trabaja en empresas integradas por miembros de una misma familia y son de baja productividad, que no emplean a más de cinco personas.

En Haití, Bolivia y Honduras más del 30% de los trabajadores sin educación superior trabajan "por cuenta propia". Luego se ubican Brasil, Chile, Colombia, México, Paraguay, Panamá, Uruguay y Venezuela, donde entre un 20 y un 30% se desempeña en este sector.

Es muy ilustrativo que Venezuela sea el segundo exportador mundial de petróleo (con 3 millones de barriles diarios), pero el 80 por ciento de su población viva en la pobreza.

Pedro Sainz, director del departamento de estadísticas de la CEPAL, confirmó que hoy en los hogares más pobres de Latinoamérica trabaja menos del 1% de sus integrantes, pese a que estos hogares están compuestos por 6 personas como promedio. Sainz reveló que lo más dramático ocurre en las zonas rurales donde viven unos 170 millones de personas. En el campo existe una elevada concentración de riquezas en muy pocas manos, lo que agudiza la polarización social. Esta injusticia es mayor en Haití, Bolivia, Brasil, Guatemala y Honduras.

Por lo tanto, el modelo económico impuesto en la región por el imperialismo norteamericano mediante la colaboración nefasta del FMI y del Banco Mundial, favorece la concentración de riquezas, una mayor pauperización y una notoria extranjerización de las economías a favor del capital financiero trasnacional.

Pero los explotados de la región no se resignan. Se levantan con mayor o menor combatividad desde México hasta Tierra del Fuego. América Latina es actualmente un interesante escenario donde se desarrollan desde protestas callejeras hasta la toma de las armas. Las luchas más elevadas se dan en Colombia, México, Perú y Brasil. Varios gobiernos títeres de los yanquis, como el de Carlos Menem en Argentina, son sacudidos por los estallidos sociales y otros fueron derribados, como Abdalá Bucaram en Ecuador.

Como estos gobiernos apelan a la represión policial y paraestatal, generan mayor respuesta combativa de los explotados y marginados.

La estrategia norteamericana de ocupar Haití para reestructurar su dominación y destruir el movimiento popular está fracasando. Sus principales aliados en el poder actualmente se dividen y pierden consenso entre las masas.

En México, ni la "ayuda" yanqui ni sus asesores y técnicos pueden salvar al gobierno del PRI su derrumbe político, pese a que el país azteca es el principal aliado del imperialismo en el área y junto a Canadá forma parte del NAFTA. En México se avanza cada día más hacia un violento enfrentamiento de clases. El Estado no hace concesiones a las masas indígenas ni al resto de los movimientos populares; incluso borró con el codo lo que había escrito con la mano en los acuerdos de San Andrés de Larráinzar. Esto hizo fracasar la estrategia negociadora de la dirección del EZLN y dio la razón a las fuerzas más revolucionarias como el PDPR y el EPR.

Colombia merece especial atención por el avance de las fuerzas revolucionarias que luchan abiertamente por la toma del poder. Las importantes derrotas sufridas por las tropas gubernamentales a manos de la guerrilla de las FARC-EP, hablan de una descomposición del Ejército, el principal sostén represivo del gobierno de Andrés Pastrana. Los revolucionarios colombianos saben que la lucha es larga y difícil, pero avanzan a pasos seguros golpeando al enemigo donde más le duele. En los últimos años han atacado bases militares, como Las Delicias en 1996, el cuartel del Putumayo en 1997, la brigada móvil nº3 en el Caquetá en 1998, etc. También tomaron por 72 horas a Mitú, la capital del departamento de Vaupés, y están a punto de lograr la desmilitarización de cinco municipios (42.000 kilómetros cuadrados de superficie).

Frente al peligro de colapso del poder oligárquico en Colombia, los yanquis tratan de imponer un gobierno más dependiente y planean intervenir militarmente como lo hicieron en Nicaragua y en El Salvador mediante una fuerza multinacional que sumaría a militares argentinos. Según funcionarios de Washington, si ellos no intervienen podría haber un triunfo revolucionario en un plazo de cinco años.

En cuanto a Cuba, el imperialismo norteamericano sigue manteniendo el bloqueo total establecido en 1962 y reforzado treinta años más tarde por la ley Helms-Burton. La propaganda anticubana aumentó de manera considerable a través de Radio y TV Martí, que acaban de recibir una asignación presupuestaria de Clinton para 1999 de más de 20 millones de dólares. Pero de todos modos hasta ahora no han podido doblegar al pueblo y la dirección cubanos. Luego de la visita papal de enero de 1998 se redobló la presión capitalista y de la misma iglesia católica para que la isla abandone su opción socialista en aras de "los derechos humanos" y la "democracia pluralista". En tal sentido, y elípticamente, Juan Pablo II urgió a que "Cuba se abra al mundo". Hasta ahora no lo ha logrado y es difícil que lo logre.

Lo que ocurre en Brasil también da un fuerte dolor de cabeza a la Casa Blanca. El movimiento de trabajadores rurales Sin Tierra amenaza el equilibrio político burgués de ese país y el resto del Cono Sur. Aunque Fernando H. Cardoso ganó las elecciones de octubre último, aún no logra aplicar sus planes para el segundo mandato. Hay que acotar que el presidente reelecto obtuvo 35.936.272 votos, pero fue superado por los 38.371.248 votos que sumaron las abstenciones (21,49%), el voto en blanco (8,03%) y los nulos (10,67%).

Los pueblos de América Latina, cuya población se elevará en las próximas décadas a 680 millones de personas, deberán realizar grandes esfuerzos revolucionarios para salir del atraso, la miseria y la pobreza. Vencer para América Latina significa elevar las luchas, derrotar a los gobiernos títeres, desarrollar la lucha antiimperialista y tomar el poder, construyendo el socialismo. Toda otra alternativa es engañosa.

En México estarían operando catorce grupos guerrilleros en un tercio del territorio federal, según reveló el estudio de un centro de investigaciones de este país. También se confirmó que en Guerrero se concentra la mayor cantidad de grupos rebeldes. La guerrilla con mayor poder de fuego y presencia territorial es el Ejército Popular Revolucionario, que ha realizado varias campañas de propaganda armada y ejecutado una docena de acciones contra objetivos militares y policiales en varios estados. Todos estos datos fueron revelados por CIHMA (Centro de Investigaciones Históricas de Movimientos Armados).

Ciento cincuenta años después de la publicación del Manifiesto Comunista, podríamos decir que aún hay un "fantasma que recorre" en este caso América Latina y pone los pelos de punta al imperialismo. El espectro se llama lucha revolucionaria de liberación para llegar al socialismo. Tantos años después de aquella obra, tiene actualidad su consigna de: "Proletarios de todos los países, uníos".

 

6) SIGUE LA RESTAURACION CAPITALISTA EN CHINA.-

Lamentablemente, la línea de la restauración capitalista en lo económico y el revisionismo en lo político-ideológico siguen afectando a la dirección del Partido Comunista y el gobierno de la República Popular de China.

Desde los años ’80 y hasta nuestros días, sus dirigentes se vanaglorian de las inversiones extranjeras y en general del avance del sector privado en su economía. Se habla de un 25% de bienes inmobiliarios en manos privadas. La producción industrial del sector privado aumentó un 70% en 1997. Se estima que más del 50% de la producción industrial en China pertenece a dueños privados. Coronando esas medidas, en noviembre de 1998, el gobierno central chino dio la orden a las administraciones de todo el país de romper sus relaciones con las empresas estatales que controlaban directa o indirectamente. Esto significa una total privatización de hecho de la economía antes dirigida por el Estado.

La revista "Beijing Informa" suele presentar el "éxito" burgués como modelo para imitar. "Enriquecerse es grandioso", decía el ahora fallecido Den Xiaoping, artífice de la línea antimaoísta. Desde su muerte, los nuevos dirigentes encabezados por Jiang Zemin profundizaron esa línea y promovieron a los cargos más importantes del Estado y el Partido a hombres ganados totalmente por esa concepción. Por ende, es difícil que en lo inmediato haya un cambio de rumbo en China.

Las 4 mil empresas chinas ubicadas en el exterior siguen explotando trabajo asalariado en los países donde están ubicadas. La reconquista de la soberanía china sobre Hong Kong fue un hecho positivo anticolonialista, pero la dirección china y de la región administrativa especial apuntan a que sirva a un mayor desarrollo del capitalismo. La China continental "aprenderá" de Hong Kong y la imitará, en vez de ser ésta asimilada por el socialismo.

Estadísticas extraoficiales admiten que hay aproximadamente 100 millones de desempleados y subempleados en el campo, y otros 30 millones en las ciudades. El número podría crecer ahora que Zhu Rongji asumió como primer ministro en lugar de Li Peng y anunció la privatización de la mayor parte de las 370.000 empresas estatales. También habrá cierre de las deficitarias, con reducción a la mitad del plantel de obreros.

El ex ministro de Trabajo, Li Boyong, declaró en marzo de 1998 ante el Parlamento que 11,5 millones de trabajadores estatales fueron cesanteados a fines del año anterior, y que otros 3,5 millones quedarán prescindibles a lo largo de 1998.

Con la dirección póstuma de Deng Xiaoping y con la jefatura práctica de Jiang Zemin, se ha abandonado la línea de Mao Tsé tung para la construcción del socialismo. Se pregona el revisionismo y se abre en forma ilimitada la economía al capitalismo extranjero y al naciente capitalismo nativo.

La crisis financiera internacional afectó a China, encareciendo y reduciendo los créditos externos. Y de ese flujo externo depende en gran medida la "prosperidad" y aumento del producto bruto del país.

 

7) AFRICA Y LOS CAMBIOS.-

El marcado deterioro de la situación en Africa se debe a los embates capitalistas y las políticas neocoloniales de las potencias imperialistas. La miseria, la pobreza, las hambrunas, los genocidios, etc, son hechos que estremecen a los pueblos y amenazan la paz mundial. Son también datos que desmienten la falacia del "nuevo orden".

Hasta ahora, la situación en Somalía y Ruanda, para citar solamente dos ejemplos, sigue siendo catastrófica a pesar del fin de las guerras. La ONU (Organización de las Naciones Unidas) y la OUA (Organización de la Unidad Africana) fracasaron frente a las tragedias que destruyeron la vida humana en esa castigada región. En Somalía hubo una intervención militar de la ONU motorizada por Estados Unidos. Y en Ruanda hubo una intervención francesa, con grandes matanzas de tutsis a manos de hutus del lado de Zaire y con intervención de los militares mobutistas.

Pero como los pueblos levantan siempre cabeza, en Africa también se registran cambios. El más significativo ha sido el triunfo político-militar, el año pasado, de la Alianza de las Fuerzas Democráticas de Laurent Désiré Kabila sobre el régimen dictatorial, corrupto y proimperialista del ahora fallecido Mobutu Sese Seko en el Congo (ex Zaire).

Kabila ha suscitado la simpatía de varias organizaciones populares y de izquierda no sólo en Africa sino también en otros continentes. Sus contactos con el Che en 1965 y las opiniones favorables de éste sobre Kabila -no exentas de críticas- cuando combatía en el Congo, aumentan las expectativas acerca del nuevo gobierno congolés.

Las potencias imperialistas han comenzado a hostigar a Kabila, buscando su derrocamiento. Para ello empezaron con falsas denuncias sobre "violaciones a los derechos humanos" y luego dieron paso a acciones armadas apoyadas por Ruanda y Uganda. En realidad lo que quiere el imperialismo, sin éxito, es que el nuevo presidente pacte con un mobutismo sin Mobutu. Antes del colapso de la dictadura también fracasaron al intentar negociar un acuerdo de Kabila con el dictador con la mediación de Nelson Mandela. Un dato sugerente fue que Bill Clinton no incluyó al Congo en su última y extensa gira por el continente.

En Sudáfrica, si bien es importante resaltar el fin del apartheid con la llegada de Mandela a la presidencia con elecciones más o menos libres en 1994, no es menos cierto que este último aplica una política de conciliación de clases. El poder está compartido con el Partido Nacional de De Klerk, de la minoría derechista blanca. El Ejército, la Policía y las centrales de espionaje, pese a algunos cambios, siguen siendo fuerzas represivas antipopulares y no se han castigado sus crímenes de la época del fascismo.

La lucha sigue ahora en este país no sólo por mayores libertades políticas sino especialmente por la expropiación del poder económico en manos de las multinacionales y los grandes capitalistas locales. La sociedad más justa no puede ser otra que la socialista para terminar con las lacras de un sistema que -aún bajo la presidencia de Mandela- mantiene la explotación del hombre por el hombre.

Los pueblos de Africa están haciendo su aporte a la revolución mundial. Su combate merece todo nuestro apoyo y solidaridad efectiva. Conocer mejor y desarrollar lazos con los movimientos revolucionarios africanos es uno de nuestros objetivos de política internacional.

 

8) EL MEDIO ORIENTE ES, UN POLVORIN.-

Los acontecimientos de esta región demuestran la justeza de la tesis del PL acerca de que los "Acuerdos de Paz" firmados en setiembre de 1993 por Yasser Arafat con Israel, con la mediación de Estados Unidos, no representaban garantía alguna para el pueblo árabe.

No puede haber reconciliación sin principios con Israel tal como lo plantean Arafat, la dirección de la OLP (Organización para la Liberación de Palestina) y gobernantes reaccionarios como Hussein de Jordania y el rey Fahd de Arabia Saudita. Al mantener esta línea política, se incurrió en una traición a los palestinos.

Con la llegada al poder del ultra conservador Benjamín Netanyahu, aquella paz quedó en una mera ilusión. El primer ministro israelí no sólo violó los documentos firmados sino que construyó más asentamientos judíos en territorios árabes y se negó a devolver en tiempo y forma los territorios de Cisjordania. Apoyados por el imperialismo yanqui, los israelíes se sienten invencibles y con derecho a imponer en la zona una hegemonía totalmente rechazada por el pueblo árabe.

Como prueba de la naturaleza execrable del régimen teocrático y fascistoide de Israel, hay que recordar que su Corte Suprema de Justicia legalizó la aplicación de torturas a los prisioneros políticos palestinos por parte del Shin Bet (servicios secretos internos). Es el único caso en el mundo de un Estado que tiene legalizada la tortura.

Aunque los "acuerdos de paz" preveían una retirada israelí del 88 por ciento de la superficie de Cisjordania, vencidos todos los plazos han aceptado desalojar menos del 10 por ciento. Y no quieren discutir el estatus de Jerusalén, cuyo sector oriental anexaron tras la "Guerra de los Seis Días" de 1967.

En este marco, no puede sorprender que los enfrentamientos palestino-israelíes hayan aumentado, luego de fracasar el compromiso de Wye Plantation. Y si no se pone fin a la ocupación de tierras, la explotación y una despiadada represión llevadas adelante por el Estado de Israel desde su sangrienta irrupción en mayo de 1948, no habrá paz ni justicia en Medio Oriente.

Hoy estamos a las puertas de una nueva Intifada, quizás mejor organizada y más efectiva que la iniciada en 1987 para frenar los planes agresivos israelíes y hacer respetar los derechos árabes.

Están creciendo las organizaciones palestinas ubicadas a la izquierda de Arafat y que plantean el combate contra Israel y la política norteamericana. En cambio, hay crisis dentro del gobierno israelita, lo que condujo a una convocatoria adelantada a elecciones para mayo de 1999.

 

9) LA REALIDAD CUBANA.

Al desaparecer la URSS y el bloque socialista en Europa Oriental, varios analistas políticos e intelectuales proclamaron la victoria definitiva del sistema capitalista y decretaron "el fin de la historia". Inclusive entre ellos surgieron organizaciones y personalidades que alguna vez fueron de izquierda haciéndose profesionales del "arrepentimiento" y del pasaje a posturas pro-capitalistas. Cuba en aquel entonces parecía una presa fácil que iba a caer en cuestión de semanas o, a lo sumo, meses.

Sin embargo, aún hoy la restauración capitalista no triunfó en la isla. En una declaración del V Congreso del P.C. de Cuba se afirmaba: "en Cuba no habrá restauración capitalista porque la revolución no será derrotada jamás. La Patria seguirá viviendo y seguirá siendo socialista".

No se trata de una tarea fácil teniendo en cuenta que se enfrenta a la mayor potencia imperialista del planeta que declara abiertamente su intención de liquidar la revolución cubana. Desde esta perspectiva, no caben dudas que la solidaridad con Cuba no puede ser una simple retórica sino un proceso permanente de trabajo político.

La obra de la revolución cubana nos exige también esa conducta internacionalista. Ella permite al hombre tener plena dignidad. La mortalidad infantil pasó de más de 60 por mil nacidos vivos antes de la revolución a menos de 8 por mil en la actualidad. La esperanza de vida se sitúa en más de 75 años, ocupando el primer lugar en el Tercer Mundo y a la misma altura que los países altamente industrializados. Se trata de un país que terminó con el analfabetismo (diez grados como promedio) y que tiene la más alta proporción de maestros por habitantes; otro tanto con respecto a los médicos.

Por otra parte ningún niño cubano carece de hogar, escuela o asistencia médica, ni está sometido a la esclavitud laboral existente en otras latitudes. A pesar del criminal bloqueo norteamericano y de la crisis todavía imperante luego de la caída del socialismo en Europa Oriental, Fidel Castro no aplicó políticas de ajuste. Los logros en salud y educación, las hazañas deportivas, el desarrollo en el campo de las ciencias, el arte y la cultura son reconocidos mundialmente.

Sin embargo, el mayor logro sigue siendo la revolucionarización del pueblo cubano y su democracia, mal que les pese a los Menem. Estos gusanos anticastristas hacen buena letra con Washington y dicen que la isla vive bajo una "dictadura" similar a la pinochetista.

Las últimas elecciones para diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular, en enero del año pasado, arrojaron datos terminantes. En efecto, votó el 98,35% de los electores, con un 95% de los votos válidos y un 94,39% que optó por el voto a la lista unida. Hubo un 3,36% de votos en blanco y un 1,64% de boletas anuladas. Fidel y Raúl Castro fueron elegidos con más del 99 por ciento de los votos. Fue una respuesta revolucionaria y patriótica del pueblo cubano.

Nosotros mantenemos algunas críticas fraternales a los camaradas cubanos. Nos sigue preocupando una apertura económica cada vez más ilimitada y los elogios de algunos dirigentes al modelo de China, que nosotros consideramos restauracionista del capitalismo. Nos preocupa la falta de apoyo de Cuba a las organizaciones revolucionarias en el continente, por ejemplo a las FARC-EP y a la guerrilla de México.

Con mucho respeto, no compartimos las opiniones de Fidel Castro en el Encuentro Internacional de Solidaridad clausurado en abril de 1998 en La Habana, donde sostuvo que no existen condiciones para la lucha armada en América Latina. "Ahora no existen condiciones para buscar los objetivos por esas vías. Es el cambio. La dialéctica de la vida y de la historia" (EFE-Reuter-Ansa 18/4/98).

Dos meses más tarde, en conferencia de prensa luego del Foro internacional Economía ´98, el dirigente socialista cubano insistió en que un nuevo orden global, justo y democrático sería realidad con "tácticas diferentes". "Serán otras tácticas, ya no será la táctica al estilo bolchevique ni siquiera al estilo nuestro, porque pertenecieron a un mundo diferente". Durante el mencionado Foro, según la versión oficial de Granma Internacional, el presidente cubano se preguntó: "¿cómo va a ser el tránsito?, para explicar seguidamente que no sería del tipo de revoluciones clásicas como la francesa o la bolchevique. No será mediante las armas, el arma que va a derrocar al sistema son las crisis".

Desestatizar el comercio exterior cubano, establecer los mercados libres agrarios, desestatizar la tierra de hecho en beneficio de cooperativas, dolarizar la economía, admitir para el futuro mecanismos de "capitalización de la deuda externa", etc. son medidas ensayadas ya en otras partes. Sus consecuencias han sido siempre negativas para el socialismo, más allá de avances económicos parciales.

Pese a esos señalamientos, Cuba es un país socialista y sigue siendo una base para formar un frente mundial antiimperialista. La última visita del Papa al país demostró al mundo la grandeza de la revolución socialista. El discurso de recibimiento de Fidel Castro al Juan Pablo II fue extraordinario, mencionándole de arranque que "no encontrará aquí aquellos pacíficos y bondadosos habitantes naturales que la poblaban cuando los primeros europeos llegaron a la isla. Los hombres fueron exterminados casi todos por la explotación y el trabajo esclavo que no pudieron resistir; las mujeres convertidas en objeto de placer o esclavas domésticas; hubo también los que murieron por el filo de las espadas homicidas o víctima de enfermedades desconocidas que importaron los conquistadores". El gobierno de Cuba hizo concesiones ante la Iglesia, pero enseñó al mundo que el socialismo sigue vivo y está decidido a defender las conquistas de la revolución.

El Papa que trabajó para la caída del socialismo en Europa Oriental se habrá dado cuenta que Cuba no es una presa fácil. La visita en sí dejó algunas cosas positivas para la isla, como la condena del Vaticano al bloqueo yanqui. También la difusión a escala mundial de la realidad cubana, por medio de los 3.000 periodistas acreditados.

El Partido de la Liberación sigue reclamando el fin del bloqueo imperialista contra Cuba y el retiro de EE.UU. de la base de Guantánamo. También defendemos los logros cubanos en materia de democracia política, salud, investigaciones científicas, educación y deportes, como consecuencias directas de la superioridad del socialismo. El ejemplo cubano difere del cuadro de miseria, pauperización y dependencia que caracteriza al resto de los países del continente. Los gobernantes de éstos, sin embargo, se atreven a dar lecciones de "democracia" a Cuba. Así sirven, una vez más, al imperialismo.

El pueblo cubano ha ayudado desinteresadamente a otros pueblos, como lo hizo militarmente en Angola y hoy con sus médicos y voluntarios que trabajan en Centroamérica y el Caribe. Cuba condonó la deuda que tenían los pueblos centroamericanos afectados por el huracán Mitch, en ejemplo de solidaridad.

 

10) VIGENCIA DE LA LUCHA ANTIIMPERIALISTA.-

La actual "economía globalizada" como vía de bienestar popular es la mentira que quiere vender el capital financiero internacional. Para ello cuenta con el poderío militar y económico norteamericano, del "Grupo de los 7" e importantes instituciones financieras internacionales como el FMI y el Banco Mundial, con la degeneración de varios ex países socialistas como Rusia y la complicidad de gobiernos reaccionarios de los países dependientes.

Hoy el mundo está lejos de resolver sus problemas, que más bien se han agudizado. La realidad no sólo de los países periféricos sino también de los centrales confirman que la superexplotación está a la orden del día.

En los ex países socialistas la situación es peor.

En Rusia la debacle es total. El primer ministro Yevgueni Primakov sostuvo: "el mercado de valores está destruido, los bancos quedaron sin activos, los ahorros de la gente se esfumaron, los pagos están suspendidos, las acciones de las empresas sufrieron una caída catastrófica, el rublo se depreció y los precios subieron considerablemente" (ANSA, 20/9/98).

Lo que ese gobernante no especificó es que, a consecuencia de todo ello, la vida de las masas se ha deteriorado a límites infrahumanos. Los obreros no cobran sus salarios por seis meses o más, hay zonas donde millones de personas están amenazadas de morir de hambre y frío, etc. Un dato elocuente surge de la situación de la niñez rusa: 2 millones de chicos están abandonados. Es el mismo nivel que había inmediatamente después de destruido el país por la invasión hitleriana durante la Segunda Guerra Mundial.

Esas agresiones han provocado un alza de las movilizaciones obreras en Rusia. Los mineros fueron cabeza de una jornada de protesta nacional el 7 de noviembre pasado donde se movilizaron centenares de miles de personas. La crisis está descomponiendo al Ejército, por lo que Boris Yeltsin duda de su apoyo en caso de apelar a una represión en vasta escala.

Tanto en Rusia como otros países europeo-orientales se nota un avance de organizaciones obreras y de partidos comunistas, aunque este proceso está frenado por partidos revisionistas como el PCFR dirigido por Gennady Ziuganov y que prestó colaboración al gabinete de Primakov. Este crecimiento está relacionado con las luchas que se vienen desarrollando en esos países y el descubrimiento que hacen las masas populares de que la restauración del capitalismo les arrebató muchas conquistas del período anterior.

¿Y cómo va a solucionar los problemas el sistema capitalista, si por su culpa hay millones de refugiados, guerras de agresión, miseria y hambruna en distintas partes del planeta?. ¿Cómo los va a solucionar, si en su voracidad para obtener ganancias destruye cada día elementos que protegen el propio planeta como quedó patentizado en la II Cumbre de la Tierra?.

¿Cómo los va a solucionar si el 20% de la población mundial más pobre recibe 1,4% de la renta mundial, mientras que el 20% que constituyen los países ricos subieron su ingreso del 70% al 85%, según datos de la propia ONU?.

Las 358 personas más ricas de la Tierra tienen un ingreso igual a al de 2.300 millones de personas (49%) más pobres del planeta. Esta es la esencia del capitalismo, siempre perverso. No tiene un rostro feo y otro "humano" como quieren hacernos creer El Vaticano, la socialdemocracia, la democracia cristiana y el revisionismo.

Si el dominio imperialista significa hambre, desempleo, represión e injusticias para la mayoría de la población del mundo, quiere decir que ésta no puede seguir viviendo así. Las alternativas siguen siendo la resignación, las meras reformas o la revolución socialista.

Para avanzar hacia el socialismo, superando todas las trabas existentes -que son muchas y de diversa índole-, los comunistas tenemos que convocar a un gran frente antiimperialista y pugnar por dirigirlo en un sentido revolucionario.

El frente antiimperialista tiene que tener su núcleo de acero en la clase obrera mundial y sus aliados más explotados, junto a los partidos, organizaciones y gobiernos que demuestren en los hechos su condición de auténticos comunistas y revolucionarios. Pero también, obvio es decirlo si se trata de un frente, tienen que participar fuerzas intermedias, que expresen a otros sectores populares e incluso a sectores burgueses no monopolistas, en particular del Tercer Mundo.

Afrontar el no pago de la fraudulenta deuda externa sería una tarea típica para un frente antiimperialista como el que proponemos. De un lado los países imperialistas, los bancos acreedores, los organismos financieros internacionales y demás usureros, incluidos los sectores de las clases dominantes en cada país aliados a aquéllos. Y de otro lado los pueblos, los trabajadores, las capas medias, los productores no monopolistas, junto a los países socialistas y otros que no lo son pero igual sufren los ataques del imperialismo (Irak, Libia, Angola, Palestina, etc) o vienen superando dictaduras (Congo y Sudáfrica) o se vienen deslindando del neoliberalismo (Venezuela). El frente antiimperialista puede unir a todas esas expresiones tercermundistas, más los verdaderos partidos comunistas, las fuerzas revolucionarias y los movimientos de liberación.

 

11) LA SOCIALDEMOCRACIA ESTA EN BAJA.-

Igual que las Bolsas de todo el mundo, la socialdemocracia está en baja. Está perdiendo consenso e iniciativas. Y en los lugares donde se encuentra en el poder o participa en coaliciones provoca desastres a los trabajadores, como en Francia, Gran Bretaña y Bélgica. Aunque mantiene influencia, ésta disminuye día tras día.

Mijail Gorbachov ahora hace propaganda para empresas capitalistas (Pizza Hut) y no tiene base para volver a jugar un rol protagónico en Rusia.

El PC Brasileño se convirtió en PPS (Partido Popular Socialista). Su principal dirigente -Ciro Gómes- fue ministro de Fernando H. Cardoso y promotor de medidas neoliberales.

El anterior PC italiano degeneró en PDS (Partido Democrático de Izquierda) y su secretario general Massimo D´Alema terminó siendo el representante oficial ante la socialdemocracia internacional y primer ministro de un país imperialista que presta sus bases de Aviano para que los yanquis ataquen a Irak.

En Guatemala y El Salvador, las claudicaciones de las direcciones de la URNG y el Farabundo Martí-FMLN expresadas en los respectivos "Acuerdos de Paz" colocaron a estas organizaciones en posiciones capituladoras frente al bloque de las clases dominantes, los gobiernos y el imperialismo que prohijó aquellas "soluciones" pacíficas. El Frente Sandinista de Nicaragüa-FSLN se corrió hacia posturas socialdemócratas y algunas de sus fracciones se hicieron capituladoras.

La única salida popular a las crisis que padecen los pueblos es la lucha revolucionaria por la liberación nacional y social y el avance hacia el socialismo. Al servicio de esa perspectiva es que ponemos a consideración de las organizaciones y pueblos hermanos la táctica del frente antiimperialista.

Toda otra alternativa conduce a derrotas y termina fortaleciendo al enemigo. Inclusive, las políticas de reemplazo de presidentes mediante juicios políticos y la presión de movilizaciones populares -como se vio en Venezuela, Brasil y Ecuador- terminaron en el mediano plazo en grandes fiascos. Rafael Caldera, Fernando Cardoso y Fabio Alarcón, en esos tres países, llevaron adelante políticas antipopulares y en nada difirieron de sus antecesores Carlos Andrés Pérez, Fernando Collor de Mello y Abdalá Bucaram, respectivamente.

La línea socialdemócrata entró en una pendiente cuesta abajo, aunque no debemos despreciarla porque el fracaso del neoliberalismo gobernante puede abrirle nuevas oportunidades en América Latina. Los revolucionarios tenemos que golpearla y desenmascararla a fondo, para evitar que la socialdemocracia opere como recambio del neoliberalismo aplicando parecidas recetas con otros nombres.

 

12)LAS TAREAS PROPIAS DEL INTERNACIONALISMO.-

-Entre las organizaciones que merecen nuestra solidaridad activa están el Partido Comunista de Cuba, el Partido del Trabajo de Corea, el Partido de los Trabajadores de Vietnam, el Partido Comunista y el Frente Nacional Democrático de Filipinas, el Partido del Trabajo de Bélgica, los diversos partidos comunistas de Rusia, el Partido Comunista de Albania, el PC de Brasil y el Movimiento de los Sin Tierra de Brasil, las FARC-EP y el ELN de Colombia, el FAC-MLN, el PDPR-EPR y el EZLN de México; el Partido Comunista del Perú y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru, el Frente Patriótico Manuel Rodríguez de Chile, las organizaciones palestinas combativas como el FPLP Y FDLP, los partidos comunistas de la India y Turquía que participan del Seminario de Bruselas, etc. Debemos sumarnos a iniciativas políticas concretas, actos y campañas en tal sentido. Reivindicamos esa coordinación en el marco de la vigencia del marxismo- leninismo y el pensamiento del Guerrillero Heroico Ernesto Che Guevara. Estos sectores, entre otros, tienen que ser la espina dorsal y la cabeza dirigente de un frente antiimperialista.

-Para brindar el apoyo a todos los pueblos del mundo que luchan por sus derechos es menester organizar en Argentina una Comisión Popular de Solidaridad Internacional, de amplia base, que atienda -según las urgencias- a las campañas por Cuba, las FARC-EP, los compañeros mexicanos, etc. El PL ya ha planteado esta iniciativa, encontrando buena receptividad. Por eso insistirá y procurará concretarla con el concurso de otras corrientes políticas y sociales democráticas.

-Debemos seguir participando en el Seminario Comunista Internacional organizado por el Partido del Trabajo de Bélgica y al que concurren unos 60 partidos. Respetuosamente, somos de la idea que este Seminario debe mantenerse porque juega un importante rol en el reagrupamiento de los comunistas. Pero al mismo tiempo creemos que hay que avanzar -con aquellas organizaciones que estén de acuerdo- hacia una Conferencia de Partidos Comunistas para tomar más resoluciones prácticas y formar una instancia permanente de trabajo. Trabajamos para la formación de un bloque de las fuerzas comunistas y revolucionarias que demuestran en la práctica su condición internacionalista. Este bloque ha de confrontar con formaciones socialdemócratas como el decadente "Foro de San Pablo", inicialmente animado por el PT de Lula, el Frente Amplio de Uruguay, el PRD de México y el Frente Grande de Argentina.

-Además, como parte de la unidad en la acción y el frente antiimperialista, tenemos una política de unidad de todos los que luchan contra las políticas de ajuste fondomonetarista, flexibilización laboral, pago de la deuda externa, represión policial y militar, agresiones militares del imperialismo, el sionismo, el neonazismo, etc.

-Seguimos exigiendo el fin de la ocupación militar de Haití disfrazada de "ayuda internacional humanitaria" y "defensa de la democracia" por parte de la ONU bajo dominio norteamericano y con participación de gendarmes argentinos.

-Exigimos el retiro de las tropas yanquis y su flota del Golfo Pérsico, Bosnia, Panamá, Guantánamo, Corea del Sur, Alemania, Filipinas, Japón, etc, así como de los usurpadores británicos de nuestras Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur.

-Denunciamos las "Cumbres Iberoamericanas" que sirven para que los gobiernos títeres del continente -salvo Cuba- engañen a sus pueblos, y a las "Cumbres de las Américas", manipuladas por la Casa Blanca. El proyecto de Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) para el 2005 pretende ampliar la colocación de mercaderías y servicios norteamericanos en este mercado, confrontando con sus rivales imperialistas europeos y japoneses. El Mercosur sirve a los monopolios yanquis, brasileños y argentinos, por lo que tiene que ser eliminado por los pueblos del Cono Sur. Al liberarse de la dominación imperialista-oligárquica, éstos podrán unirse sobre nuevas bases, en otro Mercosur.

-Rechazamos los ejercicios navales conjuntos "Unitas" con la marina yanqui y las maniobras realizadas con los ejércitos de Estados Unidos, Brasil y Chile.

Nos oponemos a la participación de militares argentinos en la fuerza multinacional preparada por Estados Unidos para agredir a Irak.

Lo mismo respecto a la fuerza que podrían armar para intervenir en Colombia y tratar de cerrarle el paso allí a las organizaciones guerrilleras. Queremos que Argentina renuncie a la condición de "aliado extra OTAN" con que Clinton premió a Menem en 1997. Rechazamos la intervención yanqui en la zona de las Tres Fronteras (Ciudad del Este), bajo el falso pretexto de combatir la droga.

Washington dice combatir los carteles colombianos, pero los bancos estadounidenses son también lavadores de narcodólares y su mercado es el principal consumidor de droga. ¡Fuera de Argentina la delegación conjunta de la CIA, el FBI y la DEA!.

-Participamos de campañas populares que exijan la expulsión de los usurpadores ingleses de las Malvinas y ratifiquen la soberanía argentina, deslindándonos de las corrientes del nacionalismo oligárquico como la del coronel Seineldín. Los bienes ingleses en nuestro país tienen que ser expropiados (Banco Lloyds, Laboratorios Glaxo, Metrogas, BAT-Nobleza Piccardo, etc.) y dejar de pagarse la deuda externa con Londres. Denunciamos la política de capitulación del gobierno argentino hacia un Reino Unido que ha ratificado no negociará la cuestión de soberanía.

-Apoyamos la construcción de las fuerzas revolucionarias, particularmente en América Latina y el Caribe.

Exigimos la libertad de Abimael Guzmán, Víctor Polay Campos y los más de 5.000 presos políticos de Perú sometidos a torturas y condiciones inhumanas.

También reclamamos la libertad de los presos políticos colombianos, chilenos, mexicanos, etc. Exigimos la libertad irrestricta de fray Antonio Puigjané, Enrique Gorriarán Merlo, Roberto Felicetti y todos los presos de la causa Tablada (MTP) en Argentina. Otro tanto con los detenidos de la causa ORP y los presos internacionalistas detenidos en Brasil.

Reclamamos la libertad de los presos vascos de ETA y todos los compañeros del Partido Comunista de España (reconstituido) y de GRAPO (Grupos Revolucionarios Antifascistas Primero de Octubre).

Asimismo pedimos la libertad de Mumia Abu-Jamal, el periodista y revolucionario negro condenado a pena de muerte en Pensylvania, EE.UU. Tienen que ser liberados los presos irlandeses del IRA, los cerca de 3.000 palestinos encarcelados en Israel y los militantes kurdos detenidos en Turquía.

-Planteamos la nulidad efectiva de las leyes alfonsinistas de "Punto Final" y "Obediencia Debida", y los indultos menemistas.

Todos esos instrumentos de impunidad salvaron del castigo a los militares genocidas de 1976-1983, aunque últimamente han sido detenidos varios ex represores por los robos de bebés nacidos en cautiverio.

La detención de Agusto Pinochet en Londres es una victoria parcial del pueblo chileno, nacida de las luchas por los derechos humanos de los hermanos trasandinos. El pueblo argentino puso su granito de arena, ya que aquí y en Paraguay se denunció el "Plan Cóndor" represivo por el que los jueces madrileños pidieron la extradición del Chacal.

Los manifestantes encontraron una consigna correcta: "Hoy a prisión, mañana al paredón".

-Debemos desarrollar relaciones con organizaciones revolucionarias de Libia, Congo, Angola, Mozambique, Ruanda, Sudáfrica y otros países de Africa.

-Hay que combatir las agresiones imperialistas en todo el mundo, por ejemplo las amenazas de guerra del imperialismo yanqui en Medio Oriente y sus criminales bombardeos contra Irak.

Somos solidarios con el pueblo de Irak, más allá del gobierno de Saddam Hussein, porque sufre la muerte mensual de 5.000 chicos a causa del hambre y enfermedades derivados del bloqueo impuesto por EE.UU. y el Consejo de Seguridad de la ONU. Exigimos el respeto a la autodeterminación de los pueblos. Apoyamos a los sectores palestinos que se rebelaron contra los acuerdos "de paz" de Wye Plantation patrocinados por Clinton y siguen su lucha contra el fascista estado de Israel.

-Exigimos el fin del bloqueo norteamericano contra Cuba, que desde 1962 le causó a la isla daños económicos por alrededor de 25.000 millones de dólares. Desde 1992, la medida imperial fue objeto de condenas consecutivas en masivas votaciones de la Asamblea General de la ONU, sin que la Casa Blanca modifique su política. Nos solidarizamos con Corea del Norte afectada por inundaciones y hambre, a la que Washington quiere aislar y castigar.

-Impulsamos el no pago de la deuda externa de Latinoamérica, que ya llegó a 700.000 millones de dólares. La misma está pagándose con el hambre, el desempleo de los pueblos y la entrega de los patrimonios nacionales vía privatizaciones, para que los bancos -principalmente estadounidenses- hagan pingües ganancias.

-Denunciamos la barbarie del sistema capitalista mundial que castiga a la niñez con el trabajo insalubre e ilegal, el hambre, las enfermedades, la prostitución infantil y las guerras de conquista.

-El imperialismo es el principal depredador del medio ambiente, que contamina la atmósfera y envenena los ríos y mares. Por eso el Partido de la Liberación toma en sus manos la causa ecológica bien entendida: se siente cerca del luchador y mártir brasileño Chico Méndes y no de los ultraconciliadores dirigentes de Greenpeace Internacional.

-Luchamos por la igualación de derechos de la mujer respecto al hombre, haciendo especial hincapie en la situación de la mujer trabajadora. La mujer sufre en general una doble explotación (del sistema y del hombre), un cuadro que tiene que empezar a cambiar con la revolución social y profundizarse posteriormente con la revolución cultural.

-Alentamos la unidad internacional de los pueblos para enfrentar juntos las amenazas de la xenofobia, la discriminación, el sionismo, el racismo y expresiones del fascismo o neonazismo que ocurren en el mundo y en nuestro país.

No sólo fascistoides como Jean Marie Le Pen (Frente Nacional de Francia), el ruso Vladimir Zhirinovsky y sus colegas republicanos de California (EEUU) impulsan soluciones de fuerza y racistas contra los inmigrantes. También lo hacen algunos partidos socialdemócratas como el de Francia y socialcristianos o cristiano democráticos (como la agrupación de Helmut Kohl en Alemania, el Partido Popular de José María Aznar en España y el Partido Justicialista de Argentina).

-Nos pronunciamos por la disolución de la OTAN, organismo militar de agresión contra el socialismo y los pueblos que en 1999 cumplirá cumple medio siglo de espionaje, provocaciones armadas y bombardeos. Por otra parte, la ONU debería ser democratizada, igualando a los continentes y suprimiendo el derecho feudal a veto que tienen los cinco integrantes permanentes del Consejo de Seguridad.

-Le negamos a las grandes potencias el derecho de ser las únicas que pueden poseer y perfeccionar las armas nucleares, posibilidad que niegan a los demás países y hasta utilizan como justificativo para bombardearlos con centenares de misiles. Creemos que los países socialistas deben tener armas convencionales e incluso nucleares, exclusivamente para su defensa y evitar el chantaje imperialista derivado del monopolio nuclear.

-Luchamos por la paz mundial, entendiendo que la mayor contribución a ésta es derrocar la dominación del capital financiero internacional país por país y avanzar en la revolución socialista.

Como el imperialismo liderado por Estados Unidos sigue siendo una maquinaria de guerra y expoliación, mantiene su vigencia la tesis leninista y maoísta de que "o la revolución impide la guerra, o ésta hace estallar la revolución".

 

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