Tendencia Clasista

"29 de Mayo"

Boletín Nº 4 - Julio 1999

Boletín de los trabajadores sostenido por los trabajadores

Edición Especial

FORO-DEBATE SOBRE EL CORDOBAZO

 

Realizado en el salón Agustín Tosco del sindicato Luz y Fuerza de Córdoba, el 27 de mayo de 1999, con motivo del 30° aniversario del Cordobazo, organizado por la Tendencia Clasista 29 de Mayo y con la presencia de 300 personas.

 

IRINA SANTESTEBAN (Tendencia Clasista 29 de Mayo)

Buenas tardes a todos los presentes. Como Tendencia 29 de Mayo queremos agradecer a todos los compañeros que se han hecho presentes, a los dirigentes de las fuerzas políticas que han aceptado participar de este Foro Debate, y a los compañeros del Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba que nos han prestado solidariamente su salón para realizar este homenaje por los 30 años del Cordobazo. Al agradecer a Luz y Fuerza queremos hacer una especial mención a Agustín Tosco, un dirigente claro y consecuente en sus convicciones obreras. A él también vaya nuestro homenaje, a todos los mártires de este sindicato que dieran su vida en defensa de los derechos de los trabajadores; a Atilio Lopez, René Salamanca, a Jorge Weisz, y a los 30 mil desaparecidos por la dictadura.

Nuestra Tendencia toma el nombre de 29 de Mayo en homenaje al Cordobazo. Además somos la continuidad de aquella Tendencia que con el mismo nombre, en los años ´70, se planteaba la construcción de una dirección clasista para el movimiento obrero con dirigentes como Jorge Weisz, obrero del ingenio Ledesma asesinado por la dictadura militar en Jujuy.

Nuestra Tendencia se plantea la lucha por la dirección de los trabajadores en claro enfrentamiento a la burocracia sindical, a quienes denunciamos como la gran cómplice de la aplicación del plan de hambre y miseria por parte del gobierno de Menem a nivel nacional, y el de Mestre en la provincia. Hoy tenemos 4 millones de desocupados y subocupados, salarios de hambre, jubilaciones miserables, niños trabajando en las calles; madres que ven morir a sus hijos de enfermedades curables, es porque estos gobiernos han aplicado a rajatabla las recetas del Fondo Monetario y del Banco Mundial, priorizando el pago de la deuda externa antes que aplicar ese dinero para beneficio del pueblo. Pero los trabajadores argentinos han protagonizado heroicas luchas contra este plan, y es así que se dieron en el ´93 el Santiagazo, en el ´95 las luchas de Jujuy y Córdoba, y en 1997 las puebladas de Cutral-Co, Jujuy y Tartagal.

Hace unos días miles de estudiantes ganaron las calles de todo el país en contra del recorte presupuestario y por una Universidad al alcance de todos y no de una minoría. En cierto modo todos éstos son frutos del Cordobazo.

El objetivo de este Foro Debate ha sido la de discutir en forma amplia y unitaria tanto el balance del Cordobazo como las perspectivas para hoy de estas puebladas, para ello invitamos a los dirigentes de las fuerzas políticas aquí presentes a quienes agradecemos su presencia. También queremos aclarar que hubo otras fuerzas a las que invitamos y lamentablemente optaron por no participar del Debate y a las que llamamos a la reflexión para una próxima vez.

Esperamos que sirva para una discusión franca donde surgirán seguramente diferencias entre los panelistas pero también coincidencias. Queremos agradecer a los compañeros del Sindicato Gráfico que se han hecho presentes, a los de Cerveceros, de Unidhos y también -como ya lo dije- a los compañeros de Luz y Fuerza.

Hemos recibido un saludo de los compañeros de ADIUNSa -Asociación de Docentes e Investigadores de la Universidad de Salta. Y quiero destacar el saludo que nos han hecho llegar los compañeros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP), que hoy justamente 27 de Mayo cumplen 35 años de lucha en Colombia.

 

AGUSTIN FUNES (Partido Comunista Revolucionario

Bueno, este es un momento especial, para todos aquellos que como yo fuimos protagonistas del Cordobazo. En esta semana he escuchado algunos reportajes a Garzón Maceda, un traidor como Elpidio Torres, que tienen muchas cámaras, tienen muchos medios, pero no pueden borrar lo que hicieron y la traición que significó a todo un proceso de lucha del movimiento obrero que desembocó en el Cordobazo, y que luego siguió avanzando hacia la recuperación del Smata por René Salamanca y la Lista Marrón. No podemos nosotros hacer un análisis de aquella situación sin poner en evidencia que en todo ese período, principalmente del ´66 en adelante con la dictadura de Onganía, se fueron generando hechos en los que importantes sectores de las masas obreras y principalmente de las masas estudiantiles se ponían en movimiento para enfrentar una dictadura pro-yanqui, representada por el general Onganía. El movimiento obrero tenía encumbrados en los grandes sindicatos a traidores. Entonces se fue gestando desde abajo una lucha que fue cuestionando a esos dirigentes y enfrentando la dictadura. Esas fueron las bases de ese proceso, que también encumbraron a dirigentes como el «Gringo» Tosco que fueron concientes de que no era fácil pero que había que ser perseverantes.

Aquí en esta casa donde estamos muchas veces hablar de él es un poco escuchar el sonido de las tribunas que lo aclamaban. Hoy a 30 años de aquella gesta muchos dicen que eso se fue, que eso no va más; otros dicen que fue desorganizado y espontáneo, otros primero se fijan en lo que le faltó y lo que fue, etc. Todo eso está en el debate, pero lo principal es lo que fue y lo que nos dejó. Y es de donde nosotros tiramos, porque después del Cordobazo nada fue igual en la Argentina; si recorremos el país vemos todos los «azos» que se produjeron, y vamos a ver que fue una acumulación de experiencia de grandes masas que protagonizaron luchas donde voltearon gobiernos como en Cipoletti. Es parecido a lo de hoy. Aunque muchos lo quieran negar tiene algo de parecido, la diferencia es que allá teníamos una dictadura pro-yanqui y hoy tenemos un gobierno elegido por el pueblo.

En aquel momento el pueblo en la calle le dió un escarmiento a la dictadura de Onganía que no se pudo levantar más. Esa dictadura intentó un recambio con algo, pero nada parecido al Cordobazo. La jornada venía para ser una gesta ruidosa de masa en la calle en la que en medio de eso se produjera el recambio de Lanusse por Onganía. Eso fracasó pero estuvo arreglado con dirigentes como Elpidio Torres, el «legendario» abogado laboralista Garzón Maceda y otros. Pero la lucha obrera y popular, la lucha estudiantil en la calle los hizo fracasar.

Hoy a partir del Santiagueñazo se abrió un auge en la Argentina que ha recorrido dos marchas federales, que ha tenido los cortes de ruta en Cutral-Co, Plaza Huincul, Ledesma, se voltearon 4 gobiernos por la lucha del pueblo en Jujuy. Nosotros preguntamos ¿vale la pena haber pagado tan caro como lo que pagamos con la dictadura 30 mil desaparecidos?. Todos dirán que no y yo también digo que no, pero hubo que pagar muy caro lo que habíamos hecho porque la dictadura no vino por casualidad sino porque había crecido desde el Cordobazo un torrente que era imparable y que únicamente por una dictadura tan feroz y fascista como la encabezada por Videla y Viola, y Menéndez en Córdoba, podía pegarle un palazo.

Pero no lograron el objetivo de exterminar la conciencia de lucha y meter el terror en las grandes masas. En la historia 20 años, 30 años, son pocos. Ya hace 30 años que se produjo esa gesta que nadie puede olvidar y menos nosotros. Cuando nosotros la reivindicamos tenemos que mirar qué nos está pasando para ver el valor que tuvo y para ver el valor que tiene. Hoy para todos nosotros que estamos en la calle y sabemos que hay casi 5 millones de desocupados, los que sabemos que en grandes empresas hay 50% de suspendidos; los que conocemos que el hambre recorre barrio por barrio, provincia por provincia, etc, los que conocemos todo eso nos preparamos no para las elecciones de octubre como la mayoría cree que será la salida.

La miseria, entrega y desocupación no se terminan en octubre. Unicamente la podemos terminar en la calle, y por eso es que en este aniversario del Cordobazo tenemos que plantear dos salidas: una es la tradicional reformista que es ir a las elecciones y ahí cambia algo, mientras tanto promesas; otra es la que recorrió el país, la que cortó las rutas, la que bajó gobiernos de Jujuy, la del Santiagueñazo, las dos marchas federales, etc. Esta es la imparable. En esa no se puede hacer fraudes ni engañar con dirigentes falsos. Esa es la que pone al dirigente a la cabeza de la lucha, como nos enseñó el Cordobazo, que no tuvo una propuesta de gobierno porque había que luchar por las reivindicaciones, había que luchar contra el recambio de Lanusse por Onganía y había que luchar contra todos los dirigentes traidores, porque como quedó demostrado con el tiempo, la Argentina no era un país con un dominio absoluto de una superpotencia, sino que la Argentina es y sigue siendo un país en disputa.

Y en aquel momento el recambio de Lanusse por Onganía significaba el recambio de una dictadura pro-rusa encabezada por el general Lanusse por una dictadura pro-yanqui. Esto quedó claro con el correr del tiempo porque se volvió a repetir con la dictadura de Videla-Viola, defendida en los foros internacionales por los dirigentes soviéticos. Ustedes creerán que no siento dolor cuando nombro la Unión Soviética, pero esa ya no era la de Lenin; es como nombrar hoy a China y creer que esa es la de Mao; ya no es la China de Mao.

Así como una vez nos propusimos recuperar el SMATA del traidor Elpidio Torres, los trabajadores de todo el mundo y los pueblos oprimidos también se van a dar la gran tarea de recuperar el terreno perdido en la Unión Soviética y China.

El 29 de mayo nos marcó para siempre porque no es casualidad que en cada movilización se siente ese cantito que dice «Córdoba se mueve por otro 29» y «Paso, paso, se viene el Cordobazo». No es solamente un sentimiento sino una enseñanza porque marcó una salida. Hoy no nos podemos quedar en aquel Cordobazo porque lo que tenemos que hacer es mucho más grande, es más a fondo. Hoy tenemos que sumar toda aquella experiencia y toda la lucha que recorre el país para un Argentinazo que termine con esta política y este gobierno, y que imponga un gobierno popular de amplia unidad anti-menemista y anti-imperialista.

Yo creo que hay muchas cosas que decir del Cordobazo pero hay una que es la más importante: si el Cordobazo late hoy por la necesidad de todo el pueblo argentino, y principalmente el pueblo de Córdoba, si el Cordobazo hoy es el sentimiento de miles y miles de hambrientos, de desocupados, de suspendidos, de aquellos a quienes les han cerrado el hospital, o les están cerrando las escuelas, de aquellos que no pueden esperar más, de aquellos que no quieren llegar a octubre, entonces recobra total vigencia el Cordobazo.

No creo que podamos reeditar un Cordobazo. Yo estoy convencido que en las condiciones actuales, con la profundidad de la crisis que no tiene parangón en lo que va de siglo, no tenemos que quedarnos en aquel Cordobazo como recuerdo sino tomarlo como punto de referencia, llevarlo a un nivel superior y terminar con esta política y con este gobierno, terminar con el menemismo, echarlo a Menem ya.

Nosotros llamamos a la reflexión a muchos compañeros de la izquierda, que creen que nosotros somos antielectoralistas y no es así. No somos antielectoralistas. Lo que sí estamos convencidos que hoy la salida no es por lo electoral, hoy está planteada justamente por un Argentinazo recordando aquel Cordobazo. La movilización de hace unos días atrás de los estudiantes (25 mil en la calle), con esos dirigentes que estuvieron en el palco no puede hacer nada. Por eso la propuesta que yo traigo desde el Partido Comunista Revolucionario es ganar las calles, echar a Menem y poner un gobierno de amplia unidad anti-menemista que termine con este infierno al que nos están llevando.

Porque parece que viéramos de lejos la situación de Yugoslavia pero está muy cerca porque tenemos el mismo amo. Están los hermanos paraguayos que voltearon un gobierno, tenemos la lucha armada en Colombia, México, Perú, etc. No podemos decir que no tenemos ejemplos y que la lucha armada se terminó. No. Cada día la lucha callejera y el poder de las armas en manos de los pueblos toma más vigencia: eso es hablar del Cordobazo a un nivel superior. Gracias compañeros. (Aplausos).

 

EDUARDO SALAS (Partido Obrero)

En primer lugar quiero agradecer a los compañeros de la Tendencia Clasista 29 de Mayo por esta invitación al Partido Obrero y en particular al compañero Jorge Altamira, quien había sido invitado pero que en razón de otras actividades hoy no pudo asistir. Quiero también destacar lo que me parece que es un acierto en esta convocatoria, que ha sido titulada «Balance y perspectivas» en vistas del Cordobazo. Digo esto porque en relación al Cordobazo tenemos los que se llaman algo así como actos conmemorativos de tipo histórico, es decir como algo que hay que recordar pero no algo sobre lo cual hay que sacar conclusiones. Para nosotros se trató de la más importante huelga política de masas en la historia del país y que por todo su desenvolvimiento posterior y anterior permite sacar algunas conclusiones, que es lo que voy a tratar de hacer.

Es llamativo, o no tanto, que en prácticamente muy pocos lugares, en casi ningún sindicato se desarrollen acciones, actos y jornadas en relación al Cordobazo. No lo hacen por supuesto los partídos que dominan la escena política del país, la Alianza y el PJ, porque lógicamente eran contrarios a una acción y a una huelga política que colocó a la clase obrera como caudillo del conjunto de las masas explotadas, como dirección de un movimiento político. Hay que recordar que Oscar Alende y Balbín rápidamente dijeron que ellos no se reivindicaban como expresión del Cordobazo. Trataron siempre de dejarlo extremadamente claro; es decir no se hicieron los sordos. No hay tampoco una reivindicación del Cordobazo por parte de la burocracia peronista, lo cual también de alguna manera es lógico, porque cómo le iban hacer frente a la primera huelga política de masas después del ´45 y en la cual la dirección no estaba en manos de ellos. Tenemos que recordar que la propia movilización y la convocatoria en Córdoba a ese paro que en principio estaba convocado a nivel nacional para el 30 de mayo, y que aquí se adelanta para las 10 de la mañana del 29. y que se instaura algo que nació en el Cordobazo que era el paro activo. Le fue impuesto a la burocracia peronista y ella no lo pudo controlar. Hay un anécdota que Brennan, un historiador norteamericano, puso en un libro sobre el Cordobazo y sobre las guerras obreras en Córdoba bastante minucioso y detallado. Dice que en un momento determinado el Tercer Cuerpo de Ejército le dice al comando único de la movilización que se repliegue, que van a reprimir, pero ya no existía el comando.

El Cordobazo tuvo una consigna fundamental voceada masivamente que era «luche, luche y no deje de luchar por un gobierno obrero y popular». Esto había surgido de los debates previos, de la maduración; es decir la clase obrera planteaba una salida en términos políticos y propios que era el gobierno obrero, planteaba una cuestión de poder y esto lógicamente no tenía nada que ver con la burocracia peronista.

Pero hay inclusive una forma más pérfida de presentar al Cordobazo. Horacio Tarcus escribió en la revista «Todo es Historia» de este mes de mayo: «El Cordobazo ya no es entendido como el preludio de una onda social expansiva que se irradia a todo el país, sino el producto de una excepcionalidad histórica». El hombre a pesar de que escribe en «Todo es historia», de historia no sabe nada u omite, porque después del Cordobazo, éste le puso el «azo» a todo. Después surgió el Tucumanazo, Rosariazo, Rocazo, etc. Pero también se los puso a los Cordobazos del ´90: Santiagueñazo, Jujeñazo, Cutral-cazo; es decir que dejó una estela muy grande. Lo de Tarcus es pérfido porque en realidad lo que quiere decir es: «demócratas, quédense tranquilos que con ustedes no es, esto fue excepcional porque fue una dictadura militar, no había un gobierno constitucional, no había un gobierno democrático». Así se olvida lo del Santiagueñazo donde los trabajadores fueron bastante más lejos en algunas conclusiones como acá vamos a ver. La conclusión es «quédese tranquilo no tiene que ver con usted, tiene que ver con una dictadura militar». Pero sin embargo entre aquella dictadura militar de Onganía que fue herida de muerte por el Cordobazo y esta democracia hay mucho que ver.

En 1967 había un congelamiento salarial, y se aumentaba solamente por productividad; entre 1964 y 1969 la productividad física del trabajador por hora había aumentado un 60 %, ahora es más pero eso era muchísimo. La tasa de beneficio de la banca era la más alta de la década, se habían aumentado los impuestos, no sólo como se están aumentando ahora sino como se piensan aumentar creando un IVA provincial. Krieger Vasena, ministro de Economía, había sido declarado el economista del año y la moneda argentina era considerada la divisa internacional modelo por su estabilidad. Es decir que las características y similitudes son terriblementes grandes en cuanto a los términos de la propia crisis económica y política. Acá cuando se pretende quitarle este vigor al Cordobazo de la intervención de los trabajadores frente a una crisis del régimen dominante, frente a una crisis económica, con sus propias reivindicaciones e incluso con un planteo de poder, lo que se pretende es decirle a los trabajadores que la democracia es la estación terminal. O sea, podemos luchar mucho pero el fin nuestro no sería el gobierno obrero y popular sino la democracia y lo que se trata es de ir a reclamar a las instituciones. Y acá es donde también pretende de alguna manera sepultarse todo lo que vino después, porque el Santiagueñazo en el cual los trabajadores de Santiago del Estero fueron más lejos de un sentido que en Córdoba, porque ocuparon la Casa de Gobierno, después ocuparon la sede Judicial, después ocuparon la Legislatura, después fueron y quemaron las casas a los legisladores, a los funcionarios, etc, es decir en un sentido fue una conclusión mayor que en Córdoba en el ´69 donde todavía no se había ido a la Casa de Gobierno.

El Partido Obrero está entre las corrientes que se interesan en el Cordobazo como una lección viva y vigente. Pero también como una lección cruda, porque un movimiento tan extraordinario donde la clase obrera mostró todo su vigor, donde unió al estudiantado y -como decía Brennan- que los estudiantes siguen en todo las directivas de los trabajadores, es decir donde la clase obrera llevó inclusive a sectores de la clase media, de la pequeña burguesía a sumarse a las movilizaciones y las luchas. Esos sectores eran muchos, agobiados por los impuestos de la dictadura de Onganía, por la miseria que iba creciendo. Pero esa clase obrera que desarrolló algo tan vigoroso, que hirió de muerte a un gobierno como el de Onganía no dio lugar a una salida propia de los trabajadores.

En el ´73 salvo excepciones, corrientes que reivindicaron al Cordobazo apoyaron la fórmula Perón-Perón cuando el problema era construir nuestra propia alternativa. Y este es el mensaje que hoy el Partido Obrero quiere dejar porque es lo que tiene mayor vigencia. Asistimos a la crisis del régimen menemista. Y las organizaciones, centrales sindicales, obreras, están discutiendo si se apoya la Alianza o al Partido Justicialista, es decir que se hace vigente el reclamo de la necesidad que tenemos los trabajadores de que nuestras organizaciones obreras y populares rompan con los partidos patronales y estructuren la alternativa política propia de los trabajadores para darle a la catástrofe capitalista nuestra salida, un programa propio y abrir un camino para que hagamos efectivo el gobierno obrero y popular que los trabajadores cordobeses vivaban en el Cordobazo. Nada más. (Aplausos).

 

OTTO GIACHERO (Movimiento Socialista de los Tabajadores)

Bueno compañeros, agradecemos a quienes presiden la mesa el habernos invitado a este debate, hablo en nombre del Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST). También como protagonista del Cordobazo creemos en primer lugar que hay que dar un marco político en que desarrollamos este debate a treinta años del Cordobazo.

En primer lugar hay que destacar el desarrollo que ha tenido la movilización estudiantíl que nos ha impresionado absolutamente a todos acá y en Buenos Aires. Esa movilización fue contra el intento de Menem de recortar el presupuesto de Educación pero no fue contra él nomás. Más allá de chocar contra el menemismo también fue a chocar contra aquellos que se preparan para reemplazar a Menem porque éste es hoy un «muerto político» y lo único que lo están sosteniendo son esas dos grandes vertientes: por el PJ el duhaldismo y por otro lado la Alianza. Esta gente tiene en común exactamente el mismo proyecto, el mismo modelo y eso es lo que están defendiendo. Y se han encargado una y otra vez, tanto Duhalde como la Alianza, de conversar con los representantes de la banca internacional, se han encargado de que ninguno se equivoque con relación al tema del genocidio, ellos hicieron la derogación «trucha» también de la ley de Obediencia Debida y el Punto Final, la avalaron totalmente.

Entonces esta política hace que quienes planteen un frente antimenemista hoy a 30 años del Cordobazo y se olviden o lo mencionen muy al pasar a estos otros con los cuales tenemos que luchar, estamos de nuevo exactamente en el mismo punto. Pareciera que esos otros enemigos de clase de los trabajadores y de los estudiantes ahora aparezcan con nuevas caras reformuladas para presentarse, incluso como es el caso de Dualde, como quien rememora el peronismo del ´45. Este marco político es necesario tenerlo muy en cuenta porque hay vicios que se repiten a 30 años del Cordobazo.

Nosotros nos vamos a detener en un punto que es si hay algo que no llegó a dar el Cordobazo fue ese salto que era necesario que dieran grandes dirigentes sindicales, de formar una opción de independencia de clase para los trabajadores. Desde un pequeño partido como el PST en 1972 a Agustín Tosco le propusimos después del Cordobazo y la apertura electoral una opción de clase para enfrentar a todos los partidos del sistema. Eso fue en algún momento lamentablemente rechazado y digo esto porque a veces nosotros por el fervor del combate y las acciones del movimiento obrero nos olvidamos que también tenemos que dar una respuesta política en el marco de las elecciones.

Porque es cierto que para nosotros tampoco la lucha termina en octubre como dice el compañero Funes. Nada termina en octubre. La lucha continúa, todos los días estamos dando las batallas, pero él antepone una cosa con la otra cuando todos los grandes revolucionarios de la historia han aconsejado utilizar hasta la más restringida democracia burguesa para levantar una tribuna obrera con un programa de independencia de clase que rechace a todas las propuestas burguesas e imperialistas y que también sirva para que esos referentes desde esa tribuna apoyen todas las luchas y pongan sus bancas al servicio de la lucha de la clase obrera.

Acá si hay algo que demuestra el Cordobazo es que no se puede hacer ninguna alianza con ningún sector de la burguesía nacional porque, tomemos un hecho muy actual como la flexibilidad laboral: ¿qué política van a tener los establecimientos medianos y pequeños de la burguesía?. Atacar las conquistas obreras. Va a ser la misma que la de las grandes empresas y la misma postura del imperialismo. Eso por supuesto hace que nosotros hagamos a veces acciones parciales de enfrentamiento en unidad de acción para resistir una dictadura o para resistir incluso un gobierno como el de Menem. Pero no quiere decir que hagamos un frente permanente y esa otra costumbre que también ha anidado en la izquierda y que por eso no quiere hacer el frente de independencia de clase y sacan siempre de la manga el problema del voto en blanco, del voto programático, etc, que ya viene siendo ensayado desde hace muchos años, de los ´60 para acá.

Creemos que hay muchísimos puntos que nos une a todos en la izquierda. Creo que todas las organizaciones que están aquí arriba estamos por el no pago de la deuda externa, todos aquí estamos por la anulación de las privatizaciones que ha hecho este gobierno, todos aquí estamos por la anulación de la ley de obediencia debida, el punto final y todos los indultos; todos aquí estamos porque hay que romper todos los pactos con el imperialismo; todos aquí estamos de acuerdo en que tenemos que defender al pueblo yugoslavo frente a la opresión de la OTAN. Y entonces, ¿por qué no podemos sentarnos y hacer un programa común?.

Este es un programa que puede tener muchísimos puntos más pero se acerca a un programa justamente de clase que nos diferencie de la Alianza, del PJ y por supuesto del oficialismo menemista. Bueno, nosotros procuramos justamente esa unidad y hay quienes no la ven y la rechazan y quienes también dan vueltas y no quieren aceptar esa propuesta de unidad. Ustedes imagínense, la izquierda es marginal desde el punto de vista electoral y también desde el punto de vista de su inserción todavía en el movimiento de masa, a pesar de todos los combates que viene dando la clase obrera desde el Cordobazo para acá. Si nosotros no damos ese paso adelante estamos liquidados, vamos a seguir siendo el 0,5% y nos peleamos por ahí si tenemos el 1,5 o el 2%. Acá lo único que hay que hacer es sentarse a la mesa discutir esto y ponerse de acuerdo en este programa para mejor apoyar a todas las luchas del movimiento obrero, incluso todos los Santiagueñazos, todos los cortes de ruta que ha mencionado el compañero. Pero al momento en que se cierran esas grandes batallas para venir justamente las opciones electorales no tenemos que dejarles ese campo regalado a la burguesia y el imperialismo para que sigan haciéndose un picnic con la conciencia de los trabajadores.

La gente hoy todavía sigue votando en un 80% al padrón y no podemos despreciar las propuestas electorales. Esto es fundamental entenderlo porque sino acá no hay izquierda que valga, acá podemos debatir entre nosotros la vanguardia pero siempre vamos a seguir como perro que se muerde la cola dando vueltas. Este problema tiene por supuesto esa salida si no nos empezamos a poner de acuerdo en qué es lo que hay que hacer. En este momento la burguesía ofrece nuevas opciones de recambio justamente porque Menem es un muerto político. ¿Qué vamos hacer un frente antimenemista si Menem prácticamente no es nada y lo están sosteniendo Duhalde y la Alianza?. Tenemos que ir contra Menem pero fundamentalmente contra quienes se preparan para reemplazarlo. Entonces esto es grave compañeros porque seguimos exactamente en la misma política de hacernos «los burros» sobre el tema; entonces acá hay que preparar una gran fuerza de clase, que una a la izquierda, todos los dirigentes sindicales, etc. para rechazar en la lucha y en las elecciones estas propuestas.

Yo espero que todo esto también llame a la reflexión a quienes quieren reeditar otro tipo de experiencia. Me refiero a los compañeros que en aquel momento sufrieron muchas pérdidas igual que grandes dirigentes sindicales y estudiantiles que fueron los grandes luchadores que tuvo la guerrilla. Lamentablemente su propuestas programáticas, a pesar de la lucha armada, algunos quedaron pegados con el gobierno de aquel entonces.

Entonces esto si no lo arreglamos, cambiando por un programa de unir a la izquierda detrás de propuestas auténticamentes de la clase obrera, estamos fritos, volvemos a repetir los errores del pasado que es el centro justamente del problema donde yo hago el debate. Quiero cerrar aquí esperando que estos trazos sobre todo de las consecuencias políticas y lo que aún seguimos debatiendo en la izquierda sirva para que ésta crezca, se desarrolle, penetre en el movimiento de masas y en las movilizaciones y se convierta en una alternativa de dirección para abrir el camino de una lucha por el socialismo con democracia obrera. Nada más. (Aplausos).

 

SERGIO ORTIZ (Partido de la Liberación)

Buenas noches. Yo les voy a dirigir algunas palabras en nombre del Partido de la Liberación, agradeciéndoles desde ya la presencia de ustedes. Yo creo que en estos días se habla con mucha ligereza de que tal o cual acontecimiento es histórico. Respecto al Cordobazo yo creo que el nombre de un gran acontecimiento histórico no le queda grande sino que honra esa combatibidad, esa lucha de los trabajadores, los estudiantes y el pueblo de esta ciudad.

En este mismo momento estará presentando su libro el «traidorazo» Elpidio Torres titulado «El Cordobazo organizado» pretendiendo adjudicarse la paternidad de esa gesta. En realidad si así fuera el señor Elpidio Torres tendría que explicarnos porqué fue barrido por el Cordobazo. Si él fue el padre del Cordobazo, los obreros del Smata cordobés tendrían que haberlo venerado por años, en cambio lo echaron a patadas justamente porque él convocó a un paro con intenciones de presionar sobre la dictadura con un punto de vista electoral. Y las masas obreras hicieron con heroísmo una pueblada, una preinsurrección, y por eso entre otras cosas después en el sindicato de SMATA lo pusieron como secretario general al compañero René Salamanca, dirigente desaparecido. Y no a Elpidio Torres. (Aplausos).

Yo creo compañeros que el Cordobazo no tiene dueño. Fue de la clase obrera, del pueblo con un sentido revolucionario. Yo también participé del Cordobazo. No me animo a decir que como protagonista. Era un simple estudiante de 19 años. Me metí en ese torrente en la calle Belgrano a la altura del 700, de ahí seguí a la vieja terminal de ómnibus, a la avenida Chacabuco, al barrio Clínicas. Humildemente fui un alumno. Yo aprendí el Cordobazo, no fui protagonista y menos aún maestro. Y muchísimo menos «dueño» como este burócrata Torres.

Aprendí muchas cosas. Por ejemplo, el rol dirigente de la clase obrera. Ver esas columnas de los obreros de IKA y los trabajadores de Luz y Fuerza, eso hacía poner la piel de gallina compañeros. Conmovía ver esa conbatividad obrera y ahí fue que yo como tantos otros -las revistas hablan de 30 mil cordobeses- nos sumamos a esa patriada. Por eso cuando en estos años recientes, alguna gente puso y algunos aún ponen en tela de juicio el rol de la clase obrera y dicen que supuestamente habría perdido su condición de vanguardia, yo digo no y mil veces no. Porque la clase obrera en Ford Pacheco en el ´84-´85, en las luchas de estos años como en el Santiagazo, los empleados estatales, los desocupados de YPF, en Cutral-Co en Plaza Huincul, los compañeros de Pueblo Libertador San Martín en Ledesma, acá en Córdoba los compañeros de Fiat-Cormec, Luz y Fuerza y Cerveceros, han demostrado que la clase obrera en un sentido amplio -no estrictamente industrial- sigue teniendo ese papel de locomotora de las luchas. Son la mejor esperanza de la revolución, de que haya un cambio revolucionario en la Argentina.

Y aprendí desde esas cosas profundas sobre el rol de la clase obrera hasta cosas más chicas, o no tanto llegado el caso, como hacer molotovs. A nosotros, que éramos un grupo de estudiantes, nos juntó un obrero petrolero y nos enseñó a fábricar molotovs en la esquina de Chacabuco y Corrientes, luego de ir con él con varias damajuanas a una estación de servicio que quedaba cerca y obtener nafta gratis.

Ahora bien, sobre el Cordobazo en sí como fotografía del 29 de mayo a partir de las 10 de la mañana, los otros compañeros oradores han dicho lo suyo, ustedes han leído, otros estuvieron aquel día, esta semana también se han publicado cosas así que no me quiero extender en ese aspecto. Lo que quiero subrayar es que ese paro activo desembocó en un movimiento preinsurreccional de las masas populares de Córdoba dirigidas por la clase obrera. Eso tuvo una historia y tuvo un desarrollo, que es el tema al que me quiero referir porque ese acontecimiento histórico abrió un período revolucionario y cuestionó el poder. Nosotros, jóvenes o viejos o de mediana edad, sabemos que el aspecto principal de todo proceso revolucionario es la cuestión del poder. Y el Cordobazo nos acercó al poder, planteó la lucha por el poder, el tema electoral es realmente secundario, o terciario, diría yo. El Cordobazo cuestionó el poder de las clases dominantes. Dió alas al sindicalismo clasista, que levantó vuelo; a nivel de los curas crecieron no precisamente las tendencias infames tipo cardenal Raúl Primatesta sino las del Movimiento del Tercer Mundo de curas progresistas, que estaban en las villas (Aplausos).

A nivel político arrancó una nueva izquierda. Tenemos nuestros debates sobre esa época y algunos no son pequeños, como la táctica hacia el reaccionario gobierno de Isabel Perón y López Rega, que algunos apoyaron, o la calificación de la dictadura de Lanusse como pro-rusa que planteó hace un rato el compañero Agustín Funes, además de tener debates actuales. Pero en ese tiempo aparece una nueva izquierda porque la vieja izquierda se quedó en una postura reformista, que a lo largo del tiempo la llevaría -y lo digo con dolor no tanto por ellos, sino con dolor por los mismos compañeros de base de ellos desaparecidos- a sostener que Videla era un general «democrático» y Viola un general «patriota». (Aplausos)

Por eso surgió la nueva izquierda porque la vieja izquierda no estaba a la altura de sus responsabilidades. Digo también que surgió la guerrilla. Recién un compañero del público objetó, y yo comparto su objeción, en el sentido de que aquí no se había mencionado la guerrilla del PRT-ERP. Lo digo sin ninguna clase de demagogia ni oportunismo, pero quiero reivindicar a los compañeros guerrilleros, del PRT-ERP, Montoneros, Poder Obrero, FAR, FAP, FAL, etc. Esos compañeros, con errores de militarismo que en algunos casos fueron reconocidos con el paso del tiempo y en otros casos quizás no, pero ellos a partir del Cordobazo se desarrollaron no por arte de magia sino porque estuvieron en Trelew, estuvieron en el Viborazo, en las luchas y con sus acciones, repito que con sus errores.

Yo no quiero hacer la apología de la guerrilla pero sí quiero hacer la apología de esos compañeros. Seamos claros, no todos, pero el núcleo de los 30 mil compañeros detenidos desaparecidos, eran militantes revolucionarios y en su mayoría guerrilleros, esto es Mario Roberto Santucho y junto con él muchos compañeros de otras organizaciones que pertenecieron al campo del pueblo y de los trabajadores. Tuvieron sus errores, pero los pagaron con su sangre, con su vida y con su lucha. (Aplausos).

El Cordobazo abrió una época revolucionaria y de lucha por el poder, lamentablemente eso no terminó en revolución por errores nuestros y a su vez por el carácter genocida del Ejército y las demás Fuerzas Armadas al servicio de los monopolios a quienes de todos modos les pudimos arrebatar la fecha del 29 de mayo, lo cual no es poca cosa, compañeros. El 29 de mayo no quedó ante los ojos de las masas del pueblo como el día del Ejército sino como el día del Cordobazo y esa es una pequeña victoria del pueblo argentino (Aplausos).

No se pudo tomar el poder pero se abrió una época de lucha por el poder. Las enseñanzas de los aciertos y los límites están ahí a la vista para que las fuerzas de entonces, las de hoy y las nuevas generaciones hagan un balance y un aprendizaje de esta cuestión. Esto es lo más importante pero también dije había otro aspecto, que es «la previa» al Cordobazo.

Antes del mismo -y esta es una reflexión que creo de actualidad- hubo una serie de luchas que fueron derrotadas como las de portuarios, gráficos, azucareros, ferroviarios, etc. Y sin embargo los activistas de esa época en función de esas derrotas parciales no dijeron «ya estamos derrotados», «son todas derrotas, no podemos seguir luchando». No, los activistas tuvieron de hecho otro punto de vista, el de «luchar, fracasar, volver a luchar y volver a fracasar, y así hasta la victoria», como decía el gran dirigente de la revolución china Mao (Aplausos).

Esas luchas prepararon el terreno para el Cordobazo. Por eso hay que tener confianza en las masas, aún en momentos de derrotas o de relativa pasividad. No hay que exagerar los límites de las luchas porque en la Argentina en eso el reformismo es campeón: «que no hay luchas, que le falta programa», «que son reivindicativas solamente», etc. Para criticar a las masas no hay como los reformistas.

Entonces qué es lo primero y qué es lo segundo. Lo primero, creemos, es la línea del Cordobazo como sinónimo de lucha, rebelión, cortes de calles y de rutas, asambleas obreras, etc. Esto es lo fundamental. Y lo segundo, que después vamos a discutir, es el tema electoral. Nada más y muchas gracias compañeros (Aplausos).

 

Editores: Lito Kirschbaum- «Perro» Artacho-Irina Santesteban.

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