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POLÉMICA
CON ENRIQUE GORRIARAN MERLO
A propósito de
la figura de Stalin
Hemos leído con atención las cuatro notas aparecidas en el boletín del MTP (Movimiento Todos por la Patria) bajo el título "Socialismo: Pasado, Presente y Futuro" con la firma de Enrique Gorriarán Merlo.
Teniendo en cuenta la importancia del tema, hemos decidido responder a Gorriarán colocándonos rigurosamente en el marco del debate ideológico entre revolucionarios, entre miembros del campo popular. Esta aclaración es necesaria, pues más allá de las diferencias que tenemos con el autor sobre el tema en cuestión, nuestra solidaridad hacia él no ha cambiado en su condición de preso político del gobierno de los monopolios cuya libertad seguimos exigiendo.
Ciertamente, vivimos una época de especial significado luego del derrumbe del socialismo en Europa oriental, principalmente en la ex URSS. Ahí quizás radica la mayor importancia del debate que empezamos ahora. Y si tenemos en cuenta las consecuencias catastróficas de este acontecimiento histórico, es obvio que no se trata de asunto menor.
Cuando uno termina la lectura del trabajo de Gorriarán, le queda la idea de que éste -como muchos otros dirigentes políticos- apoya la tesis que pretende explicar todo lo malo ocurrido en el socialismo a partir de la figura de Stalin. A su entender, Stalin es el principal responsable de dicho derrumbe, repitiendo viejos argumentos ya esgrimidos por el imperialismo, los trotskistas y los "perestroikos" en su afán para destruir el socialismo.
No compartimos esta tesis errónea que trata como enemigo del socialismo a quien fue un constructor, aún cometiendo errores.
En primer lugar, Gorriarán incurre en un reduccionismo que no está conforme con el método dialéctico de análisis. Ningún individuo, por más genio o monstruo que sea, puede adquirir una dimensión histórica de tal magnitud que los acontecimientos puedan ser explicados únicamente a partir de su accionar o voluntad. Para nosotros, actuar de esa manera, es caer en un idealismo puro. Por ende entrar en contradicción con el materialismo.
La otra razón por la cual rechazamos ese análisis, es que no parte del fenómeno para llegar a la esencia. No estudia un hecho fundamental para aprehender correctamente aquel fracaso. Nos referimos a la lucha de clases en el seno de la formación social socialista, hecho de gran relevancia política por ser ésta la materialización de los intereses económicos de las clases sociales en pugna y el socialismo una sociedad de transición.
Por otra parte, los conceptos, las categorías y los epítetos empleados por Gorriarán para descalificar a lo que él llama el stalinismo no tiene límites. Cabe recordar que en distintos momentos de la historia moderna, estas críticas despiadadas contra la figura de Stalin respondieron a posiciones anticomunistas.
Han sido los casos de Winston Churchill defendiendo el imperialismo inglés y de Harry Truman, representante del imperialismo yanqui, cuando hablaban de la "criminalidad" de Stalin.
Los trostkistas jugaron un rol nefasto desde los años ´20 pues de hecho jugaron a favor de las tesis capitalistas en su afán por destruir a Stalin.
Y en los últimos tiempos, los perestroikos con Gorbachov a la cabeza retomaron el informe de Kruschev al PCUS luego de la muerte de Stalin. Pero estos últimos destruyeron a la URSS y liquidaron el socialismo. En esta última oleada antistalinista, los yanquis cumplieron un rol de primer nivel apoyando primero a Gorbachov y posteriormente a Yeltsin.
Otros sectores reformistas se sumaron también a la perestroika, como ha sido el caso del PC argentino, cuyo Secretario General, Patricio Echegaray, definió a aquélla como "más socialismo y más democracia". Posiciones similares fueron sostenidas por el PT de Brasil, Sergio Ramírez en Nicaragua, el Frente Amplio del Uruguay, etc.
No se trata de no reconocer múltiples errores de Stalin. Solamente no caemos en la simplificación: Stalin un "monstruo" y sus enemigos unos "angelitos" que fueron víctimas de "crimenes políticos mediante juicios realizados con acusaciones y pruebas fraguadas" según la definición de Gorriarán. Y si realmente se hubiera perdido bajo Stalin -como dice el autor- el "proyecto de motivar el despliegue de la potencialidad creadora del pueblo a fin de formar una sociedad solidaria", nos resultaría difícil explicar el heroísmo demostrado por el pueblo soviético durante la construcción económica del socialismo en los años ´30 y el heroísmo también mostrado durante la segunda Guerra Mundial.
La polémica desatada en torno a los juicios llevados a cabo en la época de Stalin requieren análisis científicos y políticos objetivos. Análisis que tienen que estar colocados en el marco del desarrollo de la lucha de clases. Lucha no sólo en la base sino también en la superestructura, por ejemplo en el seno del propio PCUS. Ningún marxista puede negar la existencia o influencia de la lucha de clases en el seno de un Partido Comunista.
El error de Stalin, según Gorriarán, habría sido no haber aplicado la fórmula de Lenin de "represión para los enemigos irreconciliables de la revolución y oposición a aplicarla a los opositores no violentos". Pero Lenin reprimió resueltamente la rebelión de Cronstad instigada por los socialistas revolucionarios. Los tiempos de Stalin también fueron difíciles, con aislamiento de la URSS, sabotajes, increíbles penurias, etc., camino a la agresión alemana de 1941. Por otro lado no vemos la razón por la cual habría que calificar a los agresores de Stalin de "no violentos", sobre todo cuando el propio Gorriarán reconoce que a la muerte de Lenin "se desató en el PCUS una virulenta lucha interna".
Otro aspecto desconcertante es que después de haber puesto énfasis en errores, crímenes, "burocracia stalinista" y minimizado de hecho los logros de esa época, Gorriarán afirma que "la URSS llegó a ser segunda potencia económica mundial y fue perdiendo posición desde los años ´60". Sin quererlo, el autor nos da la razón de que el crecimiento económico, político, militar, cultural, etc., ocurrió durante el período donde la conducción la ejerció Stalin.
Recordamos para todos que Stalin murió en 1953 y llegó luego lo que se llamó la "desestalinización" con Nikita Kruschev (1953-1964). Estas fechas, mencionadas por el autor permiten comprobar que la decadencia empezó en 1960 con Kruschev y no con Stalin, quien ya había muerto siete años antes. Frente a semejante realidad, Gorriarán intenta resolver dicha contradicción afirmando que después de Kruschev, tanto Breznev como Andropov y Chernenko volvieron con los procedimientos stalinistas.
"Así, en 1985 llegó Gorbachov en medio de la crisis general del sistema para dar inicio al período que culminó con la implantación capitalista y la desintegración de la URSS". Estas palabras del autor conducen una vez más a un reduccionismo y a buscar las explicaciones en las cabezas de Stalin, Breznev, Andropov, Chernenko y Gorbachov.
Al igual que Gorriarán, afirmamos que el análisis marxista-leninista tiene vigencia, pero el problema reside en su aplicación. Allí se concentran nuestras diferencias con él. Cuestionamos y rechazamos no sólo el revisionismo, sino también el materialismo mecanicista. Defendemos el materialismo dialéctico como única ciencia capaz de explicar causalmente las propiedades de los procesos naturales y sociales.
Gorriarán cae en una posición muy equivocada cuando repite argumentos idénticos a los sostenidos por los perestroikos. Y cuando defiende a Nikita Kruschev, Gorriarán olvida la posición asumida por ese dirigente revisionista sobre distintos temas de gran importancia.
Por ejemplo, en los documentos del XXII Congreso del PCUS, Moscú, 1961, página 585, podemos leer algunas afirmaciones de Kruschev que ilustran su posición reaccionaria: "El Estado que ha surgido como Estado de la dictadura del proletariado, se ha convertido en la etapa actual en un Estado de todo el pueblo". "El Partido Comunista que se ha formado en tanto que partido de la clase obrera, se ha convertido en el partido del pueblo entero".
Respecto al movimiento comunista internacional, Kruschev recomendó la "transición pacífica al socialismo". En la página 517 de los documentos del XXII Congreso, afirmó: "La clase obrera puede conquistar una sólida mayoría en el Parlamento, transformarlo, de instrumento al servicio de los intereses de la clase burguesa en instrumento al servicio del pueblo trabajador, desplegar ampliamente la lucha extraparlamentaria de las masas, romper la resistencia de las fuerzas de la reacción y crear las condiciones necesarias para la realización pacífica de la revolución socialista".
Y en el informe presentado por Kruschev al XX Congreso del PCUS, el 14 de febrero de 1956, habló de la importancia del "establecimiento de relaciones de amistad permanente" con los EE.UU., preludio a la famosa "coexistencia pacífica" y a la oposición a la lucha armada en varios países del Tercer Mundo.
Al hablar de Kruschev, no podemos olvidar que bajo su dirección se aplicaron numerosas medidas económicas propias de la economía de mercado como el plan Liberman en la industria y la reforma del código agrario para ampliar la órbita de las parcelas individuales. Además, existió una exageración en cuanto a los "estímulos materiales"; lo que no facilita el desarrollo de la conciencia socialista.
Si bien Gorriarán señala el rol jugado por el pueblo soviético durante la Segunda Guerra, de hecho no reconoce su importancia ni saca conclusiones del rol de la conducción de Stalin en la misma. Las Fuerzas Armadas soviéticas jugaron un papel fundamental en la liquidación de las fuerzas hitlerianas. Sus victorias militares contribuyeron en las condiciones históricas de la guerra antifascista, a la victoria de la revolución socialista en once países de Europa y Asia. Dichas victorias fueron pagadas con la vida de 20 millones de soviéticos y la destrucción material del país.
Esa contribución en sangre del pueblo es comprensible pues "la URSS desde junio de 1941 hasta el comienzo de 1943 cargó prácticamente sola con el peso de la guerra. El Ejército Rojo libró la mayor parte de las batallas estratégicas que condujeron a la destrucción de los ejércitos nazis" (Ludo Martens, presidente del PTB, en su obra "La URSS y la contrarrevolución de terciopelo" - 1991).
Gorriarán tampoco menciona -al hablar de paso de la guerra mundial- que los soviéticos salían a combatir con la consigna de: "Por la Patria y por Stalin".
Por último, cabe una reflexión: ¿Quiénes en América Latina y en el mundo atacaron tanto a Stalin y defendieron las tesis de Kruschev recicladas luego por Gorbachov, la "perestroika" y la "glasnot"?. Entre otros encontramos al PC argentino, el PT de Brasil, el FSLN de Nicaragua, el FMLN de El Salvador, el Frente Amplio de Uruguay, el Frente Grande de Argentina, etc.; es decir, fuerzas entre reformistas, populistas y socialdemócratas.
En cambio, los máximos dirigentes cubanos se mostraron siempre prudentes y no cayeron en descalificaciones de Stalin. Mao Tsé Tung, el conductor de la revolución china, siempre valoró a Stalin como amigo del pueblo chino. Inclusive el 20 de diciembre de 1939 Mao escribía: "Stalin es el fiel amigo del pueblo chino en su lucha por la liberación. El amor y el respeto del pueblo chino por Stalin y su amistad hacia la Unión Soviética son profundamente sinceros; toda tentativa de sembrar discordias, toda mentira o calumnias serán en vano" (Mao Tsé Tung, Obras Escogidas, Tomo II, p. 347-348). Lo mismo se puede decir de Ho Chi Minh, de Jorge Dimitrov, de Enver Hoxa, entre otros grandes revolucionarios, con respecto a sus opiniones acerca de Stalin.
Ludo Martens tiene razón cuando escribe en "La URSS y la Contrarrevolución de Terciopelo" que: "Los errores, cometidos por Stalin y la dirección, no alteraron el carácter revolucionario del Partido, que cumplió de manera admirable sus deberes históricos e internacionalistas durante la guerra antifascista".
Examinando con objetividad los argumentos presentados, es obvio que no se puede presentar a Stalin como si fuera el principal responsable del derrumbe del socialismo. Dicho fracaso tiene sus orígenes fundamentalmente bajo la dirección de Kruschev en la URSS, culminando con la "perestroika" de Gorbachov.
Caso contrario, estaríamos efectuando una lectura errónea de una época tan importante para la historia de la construcción del socialismo, dejando de lado un proceso de lucha de clases muy rico en cuanto a enseñanzas en el seno de la formación social socialista en la URSS.
EDSON DONAIRES
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