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Seminario
internacional de la Revista América Libre
LA CREACION DE ALTERNATIVAS POPULARES AL NEOLIBERALISMO EN AMERICA LATINA
Por un poder popular revolucionario dirigido por la clase obrera contra el imperialismo y sus aliados oligárquicos
Ponencia de Sergio Ortiz,
Secretario General del Partido de la Liberación (PL) de Argentina.
1.- El blanco de nuestra lucha actual es el imperialismo.
El enemigo central del pueblo argentino y de los demás pueblos latinoamericanos es el imperialismo yanqui aliado a los monopolios, banqueros y terratenientes que en alianza con aquél nutren el poder político de toda la región, excepto en Cuba socialista.
Ese Estado y ese poder oligárquico-imperialista, con sus estructuras económicas trasnacionalizadas, con sus aceitados mecanismos represivos de las Fuerzas Armadas, policiales y de seguridad, con una cultura permeada por los valores entreguistas de la globalización unipolar, etc, es el enemigo a enfrentar y batir.
No se trata entonces de centrar todas las baterías contra el llamado "modelo neoliberal", que en definitiva es una de las varias tácticas elegidas por la superpotencia y los gobiernos que se alinean automática y servilmente con ésta. Se trata de enfrentar ese modelo, pero fundamentalmente al poder y el Estado que lo sustentan y que, en tiempos como los que corren, están buscando maquillarlo y eventualmente mudarlo en aras de proyectos con matices distintos pero igualmente explotadores.
Es que el neoliberalismo fue ante todo una política del imperialismo para los últimos quince años transcurridos, que tuvieron su apogeo con la derrota impuesta al campo socialista y sellada por la desaparición de la URSS.
Pero hace un tiempo que los mismos mentores del neoliberalismo están modificando parcialmente sus recetas para dar un sabor distinto a los mismos platos podridos.
En cierto modo el giro político comenzó en Estados Unidos al perder George Bush su reelección en la Casa Blanca frente a Bill Clinton. Continuó con la denominada "tercera vía" en Europa, donde adhieren a estos renovados postulados imperialistas 12 de los 15 gobiernos de la Unión Europea, especialmente Tony Blair, Lionel Jospin y Gerhard Schroeder.
El gatopardismo está en marcha también en nuestro continente, donde el aspirante a suceder a Carlos Menem y actual precandidato presidencial del justicialismo, Eduardo Duhalde, ha declarado que "el modelo está agotado, está muerto". Su competencia desde la Alianza, otra entente gran burguesa, Fernando De la Rúa, ha dicho que es partidario de "un nuevo camino", parafraseando al británico Blair.
Claro está, estamos hablando de cambios entre comillas, sin que nada bueno resulte para el pueblo trabajador. Dichos "cambios" se vienen implementando ante la debacle de los gobiernos que aplicaron a rajatabla el modelo neoliberal, como el de Carlos M. Salinas de Gortari en México. Y otros como Menem, que se están despidiendo del poder en Argentina con un índice de popularidad de sólo el 15 por ciento, según la mayoría de las encuestas.
En otros casos la mudanza se vio acicateada por la profunda crisis financiera que sacude al mundo. Aparecieron el ex secretario de Estado Henry Kissinger y el ex ministro de Trabajo de Bill Clinton, Robert Reich, polemizando con el FMI y Michel Camdessus, proponiendo bajar las tasas de interés para reactivar las economías, aunque se crearan déficits públicos gigantescos. Según ellos, todo vale a la hora de enfrentar la recesión y la deflación.
Y no se trata de meras opiniones académicas: el primer ministro japonés Keizo Obuchi, en la misma línea argumental, anunció un paquete gubernamental de 500.000 millones de dólares a tres años, entre mayor gasto público, créditos y rebajas de impuestos, para impulsar el consumo y reactivar su economía, actualmente en ciclo recesivo.
En consecuencia, los sectores marxista-leninistas y demás revolucionarios no pueden limitarse a condenar y golpear al neoliberalismo, cuando ya una buena parte de sus mismos inspiradores están buscando salirse de él sin pagar grandes costos políticos. Ellos están probando nuevos perfiles: socialdemócratas, socialcristianos y hasta populistas en algunos casos. En su ayuda marcha Juan Pablo II, el reaccionario papa polaco que complotó junto a la CIA a derrocar el socialismo en Europa Oriental y ahora recicla la llamada "doctrina social de la Iglesia" para que el capitalismo tome un rostro "más humano". El Vaticano promueve la "justicia social"; eso sí, sin que los monopolios pierdan la propiedad privada de los medios de producción y los obreros su condición de explotados.
Si los luchadores se limitaran a condenar el neoliberalismo harían, sin querer, el juego a la dominación imperialista-oligárquica, que ya se está colocando disfraces de recambio para continuar con la explotación de nuestros pueblos.
2.- Ejemplos concretos de quiénes son los enemigos del pueblo.
Los enemigos del pueblo son la abrumadora mayoría de los gobiernos de la región latinoamericana y del Caribe, con la honrosa excepción de Cuba, los que aplican políticas de ajuste, aumentan el desempleo, pagan las fraudulentas deudas externas, etc. Ante la resistencia de los trabajadores, campesinos y demás sectores populares, no vacilan en utilizar los cuerpos represivos para contener violentamente los reclamos.
Esos gobernantes pueden ser, como en Venezuela, socialdemócratas como Carlos Andrés Pérez, socialcristianos como Rafael Caldera y hasta populistas, si es que el militar retirado Hugo Chávez gana la presidencia en diciembre. Pero, en uno u otro caso y con matices, la situación de fondo de las amplias masas no cambia, ni siquiera habiendo tenido en 1994 al frente de la intendencia de Caracas a una figura progresista como Aristóbulo Istúriz, del partido Causa R, integrante del Foro de San Pablo.
Las agrupaciones políticas que individual o en concertaciones como la chilena se vienen alternando en el poder desde la década del ´80 hasta hoy son fieles expresiones de la "democracia con seguridad" pergeñada por el departamento de Estado norteamericano.
Como es obvio, esa democracia burguesa sirve para administrar los negocios comunes del capital financiero internacional y los monopolios locales y multinacionales, país por país. En Argentina el gobierno de Raúl Alfonsín pactó con los llamados "capitanes de la industria". El siguiente de Carlos Menem hizo lo propio con Bunge & Born, la Fundación Mediterránea y el "Grupo de los 8", en sus distintos tramos desde 1989 hasta la fecha.
A su vez esos mandatarios han abierto de par en par las puertas de las economías a la penetración de los capitales extranjeros, procediendo también a la privatización de las empresas públicas. En el caso argentino, por ejemplo, se remataron las telecomunicaciones para que Telefónica (Telefónica de España y el Citibank) pasara a ganar 1,3 millón de dólares diarios en la zona sur y Telecom (France Telecom y Stet de Italia) 1 millón en la zona norte. El conjunto de los servicios públicos privatizados facturan 20.000 millones de dólares anuales y no aceptan ninguna clase de controles por parte del Estado.
En Brasil, la venta en julio último de Telebrás en 19.000 millones de dólares sirvió para que Telefónica de España, Telecom Portugal y MCI de Estados Unidos se quedaran con las zonas y servicios más rentables. En lo que ha sido una constante en estos casos, luego se conocieron fundadas denuncias de que la licitación había sido arreglada previamente por el gobierno de Fernando H. Cardoso, seguramente con coimas millonarias para los funcionarios.
Con esa clase de gobiernos, era de esperar el avance imparable del capital extranjero.
En mayo pasado la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) publicó el "Informe 1997-La inversión extranjera en América Latina y el Caribe". En el mismo afirmó: "en forma consistente con el predominio de las inversiones de origen estadounidense en la gran mayoría de los países de la región, un número importante de las mayores empresas de inversión directa pertenece a empresas trasnacionales de ese país. Las más sobresalientes son las subsidiarias de las empresas automotrices (General Motors, Ford Motors y Chrysler, recién fusionada con la alemana Mercedes Benz); petroleras (Exxon y Texaco), de maquinarias y equipos (IBM, Xerox y Hewlett Packard), agroindustria (Cargill) y productos químicos (Avon y Procter Gamble)".
Según este estudio, "en diciembre de 1996 las 50 mayores empresas de inversión extranjera presentes en las economías latinoamericanas registraron ventas superiores a los 110.000 millones de dólares".
Ese tipo de gruesos remaches de la dependencia son los que hacen que América Latina sea la región más desigual del mundo, según los análisis del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). El 5 por ciento más rico de la población se lleva el 25 por ciento de toda la riqueza generada, en tanto el 30 por ciento más pobre apenas percibe el 7 por ciento de todo el ingreso.
El "nuevo orden mundial", que viene a ser el viejo orden imperialista de siempre, agravado, está sostenido por la superpotencia norteamericana, sus tentáculos políticos, las ya mencionadas multinacionales y sus renovados vínculos militares. A la Argentina, luego de tantos actos de genuflexión menemista en el orden interno e internacional, le fue conferida en octubre de 1997 la distinción "aliado extra OTAN".
Estas fuerzas se vuelven frenéticas cuando ven que Cuba se mantiene pese al bloqueo total impuesto por Estados Unidos en febrero de 1962. O cuando miran lo que está ocurriendo en Colombia, con el avance incontenible de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo. Según el Departamento de Estado, la CIA y fuentes militares estadounidenses, si el gobierno colombiano no se recupera y no es apoyado militarmente por fuerzas extranjeras, podría colapsar en un plazo no mayor a cinco años.
Y por lo visto esa estrategia intervencionista caló hondo en la conferencia americana "antiterrorista" realizada entre el 23 y el 25/11 en Mar del Plata. El evento decidió la formación de un Comité Interamericano contra el Terrorismo, que según el representante de Estados Unidos encarará acciones contra el terrorismo. Para el yanqui Cristopher Ross, "hay que tomar en cuenta a las FARC y al Sendero Luminoso de Perú que han afectado a ciudadanos americanos y de otros países" (Clarín, 25/11/98).
Con la lógica proimperialista de presidentes como Menem, un compromiso antiinsurgente de la mano de la CIA y el Comando Sur del Ejército de Estados Unidos, es perfectamente posible. Si acompañó en forma servil a George Bush y a Bill Clinton contra Irak, en 1991 y 1998 respectivamente, ¿por qué no aceptará que oficiales argentinos integren contingentes de intervención antiguerrilleras en Colombia, Perú o México?.
Va de suyo que frente a enemigos tan poderosos como el imperialismo yanqui, sus corporaciones financieras y sus aliados políticos y militares, no se pueden levantar alternativas políticas limitadas, tibias, electoralistas y reformistas. Las cosas han llegado a un punto tan profundo de miseria, corrupción y represión, propios del capitalismo dependiente en tiempos de crisis, que sólo cabe oponer una salida popular revolucionaria dirigida por la clase obrera. Como se ha dicho hasta el cansancio, el cáncer de la dependencia y el atraso no se cura con una aspirina. Ha sonado la hora de levantar alternativas antiimperialistas y por el socialismo.
3.- No a las falsas alternativas burguesas o reformistas.
La situación latinoamericana se continúa agravando, al compás de una deuda externa regional que ya alcanza los 700.000 millones de dólares (la deuda pública de Argentina es de 109.219 millones de dólares, al 30/9/98). Dicha cuenta se paga con el hambre y los sufrimientos de nuestros pueblos, los recortes de los presupuestos sociales, de salud y educación, etc.
En este contexto, sólo los sectores obreros y populares han opuesto una resistencia seria a las políticas de ajuste, con huelgas, movilizaciones, ocupaciones de tierras, cortes de ruta y, en algunos países, con el desarrollo de guerrillas. Creemos que éstas son las formas de resistencia que debe alentar principalmente, y según las particularidades de cada caso, el Seminario Internacional de la revista América Libre.
La vieja burguesía nacional vino decayendo en sus de por sí limitadas resistencias a la dominación oligárquica e imperialista. Incluso en algunos casos, como el Partido Justicialista y la Unión Cívica Radical de Argentina, estas expresiones políticas que alguna vez representaron a sectores de la burguesía nacional industrial y a capas medias y chacareros, respectivamente, hace muchos años que pasaron a expresar a fracciones de la gran burguesía nativa. Dieron ese paso pese a la ancha base que el justicialismo tenía en el movimiento obrero.
La derechización y capitulación de movimientos nacionalistas burgueses se dio también en el APRA de Perú, MNR de Bolivia, PRI de México y Acción Democrática de Venezuela.
Creemos que fue la progresiva pérdida de voluntad antiimperialista en la burguesía nacional de nuestra región lo que llevó al comandante Ernesto Che Guevara a sintetizar la opción de "revolución socialista o caricatura de revolución".
Si movimientos policlasistas con dirección burguesa, como el peronismo en la Argentina, fueron impotentes para sacudir la dominación imperialista en una época especial de bonanza en el país y de cierta distracción de Estados Unidos por la situación inmediatamente posbélica, con mayor razón debe quedar bien en claro que hoy hacen falta una estrategia y una táctica revolucionarias para la confrontación con la globalización imperialista.
De allí que desde hace varios años, el Partido de la Liberación (PL) de Argentina viene planteando la necesidad de la unidad de los revolucionarios y los que luchan para levantar una opción que empiece a disputar el poder. No estuvimos de acuerdo con la "perestroika" y la conciliación con el imperialismo, de la que se derivó la liquidación de experiencias guerrilleras en El Salvador y Guatemala en aras de "espacios electorales", como ya había hecho el M-19 en Colombia, y la paulatina rendición del sandinismo en Nicaragüa. Tampoco estuvimos de acuerdo con la mera "acumulación de fuerzas" dentro de las reglas de juego del capitalismo dependiente, con visiones derrotistas respecto a la década del ´70. Menos aún con el impulso de frentes bajo hegemonía pequeño burguesa y burguesa, como el Frente del Sur y Frente Grande.
Va de suyo que tampoco compartimos la línea de acumulación de alcaldías o intendencias, de donde supuestamente saldría proyectada una izquierda "institucional" hacia gobernaciones de provincias y gobiernos federales. Esta argumentación fue teorizada por el Foro de San Pablo entre 1993 y 1994, basándose en las victorias de Tabaré Vázquez, del Frente Amplio, en Montevideo; Aristóbulo Istúriz, de Causa R. en Caracas; y Luisa Erundinha, del Partido de los Trabajadores, en San Pablo (ver Marta Harnecker, "Nueve tesis sobre la democracia en los gobiernos de participación popular de América Latina", revista América Libre nº 6). Según la autora, allí iban a "materializarse proyectos de gestión estatal innovadora".
A posteriori, cuando esas tesis habían quedado abiertamente desacomodadas por la realidad, se produjo la victoria de Cuauhtémoc Cárdenas, del Partido de la Revolución Democrática, en el Distrito Federal de México.
Sin embargo, esas agrupaciones no han tenido ni voluntad ni cualidades revolucionarias transformadoras del capitalismo dependiente. La situación de explotación de las amplias masas populares se mantuvo prácticamente igual, aún con esos alcaldes con matices progresistas pero que en algunos casos reprimieron a sectores de trabajadores en huelga (Erundinha contra municipales y choferes en San Pablo, y Vázquez contra gremios estatales en Montevideo).
Estos puntos de vista que consideramos erróneos en algunos casos de mantienen hasta hoy. Por ejemplo, el ex candidato presidencial del PT, Lula, declaró que si gana la Alianza en la Argentina "ya sería una pequeña revolución para este continente, no podemos exigir que la victoria de un frente electoral pueda construir la sociedad perfecta, no tenemos que vender ilusiones a la sociedad, tenemos que vender aquello que es posible" (Página/12, 22/11/98).
Semejante confianza en las supuestas cualidades de la Alianza, una fuerza gran burguesa y proimperialista, sólo podría confundir a los trabajadores argentinos, sobre todo por el prestigio que aún mantiene el dirigente brasileño. Quienes tienen dudas sobre el ajuste que se viene en caso de victoria de la Alianza, pueden preguntar en los distritos que ya gobierna: Capital Federal, Córdoba, Catamarca, Chaco, Río Negro y Chubut. Allí los trabajadores y demás sectores populares les dirán que no hay diferencias apreciables entre las políticas antipopulares del menemismo y la Alianza. Incluso en el torneo de corrupción andan parejos...
4.- Por una alternativa popular revolucionaria.
En 1991-1992 Cuba socialista sufrió los embates del doble bloqueo, ya que al tradicional de matriz yanqui se sumaba el "desmerengamiento" del campo socialista con el que tenía amarrado el 75 por ciento de su comercio. Pese a las penurias que sufrió el pueblo cubano, gracias a una dirección política no "perestroika" encabezada por Fidel Castro, el país no arrió las conquistas de la revolución socialista. Si se recupera íntegramente el pensamiento revolucionario del Che Guevara y se superan algunas consecuencias negativas de la política de apertura aplicada en los últimos años, que no generan conciencia socialista, se puede asegurar que la isla seguirá siendo un bastión antiimperialista.
Cuba es un modelo que tiene mucho para aportar y forjar una alternativa popular revolucionaria en el continente. Para ello tiene que estrechar más vínculos con las experiencias revolucionarias actuales, sobre todo con las más avanzadas de México, Colombia y Perú.
En Argentina, en diciembre de 1993, los trabajadores estatales y otros vecinos de Santiago del Estero se levantaron en una violenta rebelión popular que quemó las sedes de los tres poderes públicos y los domicilios de trece políticos enriquecidos ilícitamente. Aunque el gobierno menemista envió la intervención federal y tropas de Gendarmería, con acuerdo de todas las bancadas del Congreso, tal pueblada fue la señal de una elevación de la resistencia popular. A quienes afirmaron que después se volvió la "normalidad" en esa provincia, les contestamos con que la actual resistencia de los campesinos de La Simona en defensa de sus tierras, incluso han afirmado que lo harán con la autodefensa armada, es un fruto de aquel Santiagazo de cinco años atrás.
Sobre la base de aquellos incendios sociales fue que año a año el pueblo argentino luchó, como en Cutral-Co y Plaza Huincul (Neuquén), Tartagal (Salta), Ushuaia (Tierra del Fuego), San Salvador y Libertador San Martín (Jujuy), Córdoba, etc. Según el Centro de Estudios Unión Para la Nueva Mayoría, en 1997 hubo 120 conflictos laborales y 140 cortes de ruta. Así se peleó contra el desempleo y la miseria.
En México, en enero de 1994 saltó la insurgencia indígena de Chiapas, conducida por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Posteriormente en Oaxaca, Guerrero y demás estados mexicanos se desarrollaron otras organizaciones como el PDPR-EPR, quienes se han mantenido firmes hasta la actualidad pese a la brutal represión del Estado, el Ejército, la Policía y los paramilitares. En el fondo, los reclamos de todos los rebeldes mexicanos parece concentrarse en el núcleo histórico zapatista de "Tierra y Libertad", que no será satisfecho ni por el decadente PRI ni por el emergente PRD. Hasta ahora Cárdenas ha sido impotente para lograr una real negociación con los zapatistas de Chiapas y ha sido directamente hostil al EPR.
En Perú la dictadura cívico-militar de Alberto Fujimori ha profundizado sus políticas proimperialistas, que han multiplicado la pobreza. Al mismo tiempo ha convertido el país en una gigantesca cárcel medieval para presos políticos, cuyo número asciende a cerca de 7.000, luego de haber sido juzgados por militares o jueces sin rostro. Los presos viven en condiciones infrahumanas y son sometidos a torturas físicas y síquicas.
Por eso se justificó la acción del comando tupacamarista encabezado por Néstor Cerpa Cartolini en diciembre de 1996, al ocupar la sede de la embajada japonesa en Lima. La traición de Fujimori y el rol entregador del arzobispo Cristiani, seudo mediador, posibilitó la reocupación del inmueble en abril de 1997, con el asesinato de los miembros del MRTA.
La izquierda reunida en este Seminario Internacional no debe dudar en reivindicar la libertad de Abimael Guzmán, dirigente del Partido Comunista del Perú (conocido como Sendero Luminoso), Víctor Polay Campos, del MRTA, y de todos los compañeros detenidos en Perú. Ya que estamos en el tema, extendemos la exigencia de libertad para todos los presos del FPMR, Mapu-Lautaro, MIR, etc, en Chile, hombres y mujeres; así como los 8 internacionalistas que están en huelga de hambre en Brasil, la veintena de militantes del MTP presos en Argentina, los aproximadamente 450 de las FARC-EP y los del ELN en Colombia, etc.
Y no se trata sólo de tomar una posición favorable a esta gente que sufre sino fundamentalmente de encarar campañas de solidaridad concreta con ellos.
En Colombia hace dos años que la guerrilla ha ingresado en una etapa de ofensivas, arrasando con cuarteles militares y policiales en diversos estados del país, o combatiendo a campo abierto con unidades de elite de las fuerzas reaccionarias y paramilitares. Fruto de ese avance ha consolidado 60 frentes guerrilleros y ha logrado imponer al gobierno de Andrés Pastrana el repliegue de cinco municipios (aproximadamente 42.000 kilómetros cuadrados). La vida dirá hasta qué punto progresa el llamado diálogo de la paz y en qué momento el Estado oligárquico, azuzado por el imperialismo yanqui, se decide a dar un manotazo sangriento.
Si el EZLN de Chiapas tuvo el mérito de haber hecho los disparos indicando que los pueblos latinoamericanos no estaban vencidos, las ofensivas de las FARC-EP, concebidas por su comandante Manuel Marulanda Vélez, tienen el valor de mostrar al mundo que una guerrilla puede vencer a los mercenarios armados por el imperialismo.
En Brasil se ha desarrollado notablemente en los últimos años el Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra, que mantiene ocupadas unas 180 haciendas improductivas con asentamientos donde viven unas 60.000 personas. Estas han hecho realidad el lema de Ocupar, Producir y Trabajar, preocupándose al mismo tiempo por la educación y la calificación técnica de quienes viven en los campamentos.
El MST había advertido por medio de varios de sus coordinadores nacionales que no darían ni un minuto de tregua a Fernando H. Cardoso. Mucho más cuando es visible la oposición del gobierno a cumplir con las expropiaciones de tierras improductivas y el asentamiento de más familias campesinas. En medio del hambre, sobre todo en el nordeste, aumentado por las sequías, algunos sectores campesinos están armándose para procurarse alimentos, que toman por mano propia luego de asaltar camiones. Asimismo, la cuestión de la autodefensa popular está puesta a la orden del día luego de las tremendas masacres como la del Dorado do Carajás, a veces a cargo directamente de la Policía Militar y en otras por medio de los pistoleros contratados por los terratenientes de la Unión Democrática Ruralista.
Se dirá que en Brasil, como en otros países de la región, ganan las elecciones dirigentes corruptos como Cardoso, lo que indicaría que una buena parte de los pueblos aún confía en ellos. Se pueden apuntar también todos los límites de las luchas, que generalmente comienzan como reivindicativas y no siempre son políticas, o la debilidad de los partidos revolucionarios. Estas opiniones no son en sí mismas erróneas, pero hay que hacer análisis concretos.
Cardoso ganó los comicios presidenciales, pero la abstención, el voto en blanco y los votos nulos fueron, sumados, la primera fuerza electoral. Por otro lado el gobierno anticipó un "pacote" fondomonetarista que afectará los salarios, el empleo público y la seguridad social. A medida que se vaya aplicando, levantará una creciente oposición, incluso del sector popular del electorado que votó por el renegado sociólogo que alguna vez fue de izquierda.
El mandatario brasileño, como Menem en 1995, agoniza bajo una montaña de votos. Y a pocas semanas de su victoria ya tuvo que dar de baja a tres altos funcionarios, incluyendo el ministro de Comunicaciones, por el escándalo de la licitación arreglada en Telebrás.
5.- Bases para luchar por la victoria.
Las fuerzas de izquierda no deben achacar los límites de la situación en sus países a que "la gente no lucha". Antes que criticar a las masas, hay que hacer autocrítica por lo que esas fuerzas no hicieron o hicieron con muchas limitaciones, creándose un desfasaje entre las masas y las fuerzas subjetivas de la revolución.
Como sostuvo Mao Tsé tung, "las masas son los verdaderos héroes, en tanto nosotros somos a menudo pueriles y ridículos". Por ejemplo, si el Frente Unidad Popular-Cambia Brasil (Lula-Brizola) obtuvo aproximadamente 25 millones de votos, ¿considera que hizo todo lo necesario en julio pasado para frustrar con el pueblo en las calles la entrega de Telebrás a los pulpos imperialistas?.
No se deben bajar los programas revolucionarios al grado de reformismo y "posibilismo" que caracteriza a las lides electorales. Tal como está agravada la crisis de nuestros países y a nivel internacional, para que haya una solución popular hay que hacer una revolución antiimperialista, democrática y popular que expropie a los monopolios, desconozca la deuda externa, impulse la reforma agraria, estatice la banca y el comercio exterior, destruya a las Fuerzas Armadas represivas y el viejo poder político, complete el armamento de las masas e imponga un gobierno revolucionario bajo la dirección de la clase obrera. No hay otra.
Se dirá que eso es imposible. El caso de Cuba, aún fresco, demuestra que es posible una revolución que termine con la dependencia, el atraso y la mortalidad infantil, que ponga las riquezas en manos de quienes las producen, que haga de un garito un país de punta en educación y salud. Lo imposible es lo otro: creer que con la colaboración de un imperialismo presuntamente cada vez más sensato y humano vamos a llegar a la nueva sociedad.
Mantenemos la confianza en las "tres varitas mágicas" para el avance de la revolución: Partido, Frente y Ejército. En particular, frente a los que desde la "perestroika" en adelante se han dedicado a sembrar dudas en la teoría leninista del partido del proletariado como fuerza de vanguardia, mantenemos una adhesión plena a dicha tesis. Y humildemente, estamos forjando el Partido de la Liberación como base para tal organización.
¿Adónde fueron a parar los dirigentes y los pueblos que renegaron de un modelo leninista de organización?. Un caso extremo es la Rusia actual, donde 2 millones de niños viven abandonados, la misma cifra que tenía este drama inmediatamente después de finalizada la Segunda Guerra Mundial. A esta clase de infiernos han hecho descender a la niñez los liquidadores del socialismo y del que debía ser su partido de avanzada.
A 150 años de la primera edición del Manifiesto Comunista estamos convencidos de que la ideología marxista-leninista debe seguir siendo rectora en el seno del Partido. Defendemos esa base teórica contra los "perestroikos", socialdemócratas y reformistas, principales enemigos al interior del movimiento obrero. Y al mismo tiempo no perdemos de vista que el marxismo-leninismo "no puede ser copia sino creación heroica" al decir del amauta peruano José Carlos Mariátegui.
El partido revolucionario tiene que basarse en la fusión de su doctrina con lo más avanzado del movimiento obrero. Por lo tanto rechazamos las tesis revisionistas de quienes impugnan ese rol de los trabajadores y sostienen, sin fundamentos, que su lugar ha sido ocupado por un "nuevo sujeto histórico". ¿Quiénes sino los trabajadores, ocupados y desocupados, fabriles y de servicios, públicos y privados, etc, han sido los protagonistas de las grandes luchas en Argentina desde el Santiagazo para aquí?. ¿Quiénes sino ellos han mantenido el fuego de la situación prerrevolucionaria existente en el país incluso desde antes, desde 1987?.
Junto con reivindicar el rol de la clase obrera y su partido marxista-leninista, también creemos en la necesidad de un Frente de Liberación Nacional y Social. ¿Cómo avanzar en esa dirección?. Una vez más se dividen las aguas entre revolucionarios y reformistas.
Los revolucionarios plantean comenzar por unir a los sectores políticos más combativos, basándose en los obreros, empleados, estudiantes, campesinos pobres, etc. Aunque al principio tal convergencia sea relativamente pequeña en número, su calidad le hará pegar saltos de calidad en la medida que demuestre la validez de sus propuestas en la lucha de clases. Desde un núcleo consecuentemente revolucionario se deberán ir ampliando las fronteras del frente hacia sectores menos consecuentes como las capas medias y sectores más afectados de las pequeñas y medianas empresas, sumando organizaciones y personalidades progresistas, etc.
Los reformistas, en cambio, quieren empezar por alianzas electorales generalmente encabezadas por dirigentes de cooperativas bancarias, regionales de la Federación Agraria de los chacareros ricos y APYMES (Asamblea de Pequeñas y Medianas Empresas). Así se exige a las fuerzas revolucionarias que se subordinen a esos dirigentes no proletarios y no hagan mucha "bulla" porque podrían espantar a los potenciales votantes.
No es cierto, entonces, que los revolucionarios sean "sectarios" y que los reformistas "amplios". Sucede que los primeros proponen fortalecer de inicio un bloque popular revolucionario para ampliarlo en medio de las luchas, sin perder la dirección revolucionaria. Y los segundos quieren comenzar por alianzas electorales como fue en 1993 el Frente Grande, aceptando la jefatura de la pequeña burguesía o directamente la burguesía. El desarrollo de esta segunda táctica pone a la izquierda como furgón de cola de los Chacho Alvarez, Fernández Meijide, etc, quienes siempre terminan encaramándose a espacios de poder utilizando la militancia, la agitación, las personerías, el dinero y el esfuerzo de sectores de izquierda.
En medio de la crisis mundial y los sacudones que ésta dará a las situaciones políticas nacionales, es oportuno y posible que se proponga una salida popular revolucionaria encabezada por la clase obrera, contra el imperialismo y sus aliados locales. Justamente las políticas reformistas o timoratas han podido prosperar relativamente en tiempos "normales" de miseria capitalista. La crisis actual mostrará toda su impotencia, complicidad y cortedad de miras, favoreciendo que sean barridas por la teoría revolucionaria en un escenario de creciente polarización.
Córdoba, 26 de noviembre de 1998.
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