POSICION DEL PARTIDO DE LA LIBERACION DE ARGENTINA
SOBRE LAS "PROPOSICIONES PARA LA UNIFICACION DEL MOVIMIENTO COMUNISTA INTERNACIONAL"
FORMULADAS POR EL PARTIDO DEL TRABAJO DE BELGICA.

 

1) El Partido de la Liberación (PL) de Argentina considera un aporte muy positivo el documento presentado por los camaradas del PTB, que puede ser la base para un acuerdo de trabajo conjunto de los diversos partidos marxista-leninistas .

Es más, la exitosa realización del seminario internacional es una prueba práctica más de que es posible encarar actividades unitarias sobre bases mínimas.

La situación internacional no es aún revolucionaria. Subsisten, en menor medida que en 1990, ciertas confusiones derivadas de la debacle en Europa del este y la ex URSS. La lucha contra el revisionismo no ha Ilegado aun hasta el final. La situaci6n nacional en que actúa cada organización presenta diferencias objetivas con otras situaciones en que operan los demás partidos, los que vienen de diversos orígenes. En fin, por estos y otros motivos consideramos inevitable que entre diversos partidos comunistas todavía subsistan ciertas diferencias políticas y teóricas. Por eso mismo el Partido de la Liberación (PL) comparte la búsqueda del PTB de un marco común para el entendimiento de los diversos partidos comunistas y obreros. Naturalmente que al interior de esta convergencia se librarán, como, se aprecia en el seminario actual, luchas políticas e ideológicas entre distintas posturas. Desde nuestro punto de vista lo esencial es la lucha contra el revisionismo, el oportunismo de derecha y la influencia de la socialdemocracia.

2) Respecto al programa mínimo propuesto por el PTB tenemos una coincidencia de fondo con los puntos referidos a la defensa del marxismo-leninismo, el internacionalismo proletario y la necesidad de combatir contra el revisionismo contemporáneo. Al interior de los partidos comunistas, el revisionismo, el oportunismo de derecha y la socialdemocracia son los enemigos fundamentales que tenemos que enfrentar y derrotar. El daño que hace el oportunismo de izquierda es sensiblemente menor y no puede ser puesto en el mismo nivel de peligrosidad que el anteriormente nombrado.

3) Nuestra observación crítica pero muy fraternal al programa propuesto por los camaradas del PTB es que no incluyó un compromiso práctico de los partidos marxistas-leninistas de intervenir activamente en la lucha de clases. Creemos que habría que agregar un párrafo que diga aproximadamente así: "los partidos deben impulsar en la práctica la lucha de clases en sus respectivos países, defendiendo los intereses de la clase obrera y demás sectores populares oprimidos por el imperialismo y las clases dominantes nativas, con un proyecto revolucionario hacia la disputa del poder político, por la revolución nacional democrática y popular y la revolución socialista".

Planteamos este agregado porque la unificación del movimiento comunista internacional debe hacerse sobre bases teóricas pero también políticas y prácticas. No sirve proclamarse "vanguardia" en los discursos, hay que demostrarlo en la realidad de la lucha de clases. En ésta se verá quién es revolucionario y quién no lo es. Quién lo es a medias y quién lo es cabalmente.

Para aclarar este tema se requerirá un tiempo de debates y balances de lo actuado, por lo que es correcta Ia proposición de los camaradas del PTB de partir de una base mínima. Pero nosotros agregamos la necesidad de la práctica revolucionaria como criterio de verdad: hay que terminar con la palabreria hueca.

4) Hemos planteado el punto precedente porque creemos que ayudará a los partidos marxista-leninistas a jugar un papel más avanzado en la lucha de clases. Esto a su vez les permitirá cultivar relaciones más estrechas con sectores del movimiento obrero y de masas.

En este memento apreciamos un notorio retraso de buena parte de esos partidos (factor subjetivo de la revolución) respecto a las luchas espontáneas del movimiento obrero y las crisis políticas al interior de los gobiernos reaccionarios (factor objetivo de la revolución).

Algunas organizaciones tratan de disculparse echándole la culpa del retraso a las masas populares. Pero es al revés: a veces son esas masas las que van al frente mientras las fuerzas supuestamente revolucionarias se quedan rezagadas diciendo que "no hay condiciones".

Como señaló el camarada Mao Tsé tung, "las masas son los verdaderos héroes en tanto nosotros somos a menudo pueriles y ridículos".

En muchos países los factores subjetivos, de conciencia y organización, están más atrasados que los factores objetivos de la revolución. Por eso creemos que el documento "Proposiciones..." debe reclamar que los partidos marxista-leninistas hagamos un esfuerzo concentrado por elevar nuestro rol.

5) En este memento el proceso revolucionario mundial comienza a levantar cabeza. No estamos en el mismo retroceso de 1989-1990. Por eso la plataforma mínima comenzará a registrar cambios y deberá ser actualizada a medida que aumenten las exigencias de la lucha revolucionaria. La crisis del imperialismo, las luchas obreras, los conflictos y guerras regionales, etc, irán demandando de nosotros nuevas definiciones teórico-prácticas.

Estamos convencidos de que la maduración hacia una situación prerrevolucionaria primero y revolucionaria después, irá polarizando abruptamente las posiciones entre marxista-leninistas y revisionistas. Allí no habrá lugar para las "medias tintas" y conciliaciones. En algunos casos puntuales esa división y reagrupamiento ya está teniendo lugar, como en Perú, India, etc.

6) En base a las divergencias teóricas y políticas observadas entre los diversos partidos que se dicen marxista-leninistas, creemos que la forma organizativa adecuada que debe seguir utilizándose es la del seminario internacional.

Pasar a una escala superior de la conferencia internacional de partidos requiere de una base ideológica y política mayor que por ahora no existe en el conjunto de las organizaciones. Sí la hay entre un buen número de partidos, de modo que no nos parecería mal que la izquierda de quienes participamos del seminario demos un primer paso hacia la conferencia internacional. Pero debemos ser conscientes que no todos los partidos del seminario van a acompañarnos en este memento. Si los camaradas del PTB y de otros partidos consideran que de todas maneras hay que avanzar hacia la conferencia en 1997, el PL estará a su lado con su modesta contribución. Es que -según nuestra estimación- la situación mundial ya está demandando formas más prácticas y efectivas de unidad revolucionaria.

Hay que tener comprensión con los partidos que marchan más lentos en las tareas actuales. Pero si queremos jugar un rol de vanguardia, no podemos ni debemos seguir el ritmo del partido más lento y en cuyas ideas pudiera haber más influencias oportunistas.

Asimismo estamos dispuestos a colaborar con la edición de una revista internacional que exprese posiciones marxista-leninistas y de internacionalismo proletario sobre temas políticos de actualidad. Dicho sea de paso, respecto al temario del seminario internacional para 1997 lo vemos demasiado enclaustrado en temas teóricos e históricos de la revolución socialista de 1917. Pensamos que está bien analizar esos tópicos pero que debemos dedicar más espacio y tiempo a los problemas políticos actuales del movimiento obrero y demás sectores populares. Así será más útil.

7) Por un lado hay que avanzar en la unidad de los partidos marxista-leninistas (seminario), buscando formar un bloque interior de las organizaciones más consecuentes y que tienen un mayor grado de homogenización política (conferencia).

Por otro lado creemos que hay que buscar formas de convergencia con lo que décadas atrás se dio en llamar el movimiento de liberación nacional y social. Por ejemplo, sería importante iniciativas concretas para coordinar con el Movimiento de los Sin Tierra de Brasil, los guerrilleros zapatistas del EZLN de Chiapas, México, otros movimientos de resistencia palestina, las Madres de Plaza de Mayo de Argentina, los cristianos por la liberación en el Tercer Mundo, los huelguistas de 1995 en Francia, los movimientos antiracistas, etc.

En particular habrá que buscar sumar a esos eventos a sectores juveniles que el capitalismo y el imperialismo están condenando a la barbarie capitalista, incrementándose en ellos la rebeldía. Como dijo el camarada Mao Tsé Tung, "la juventud es como el sol a las 8 o 9 de la mañana".

En el pasado el movimiento comunista internacional se unió con las organizaciones de liberación nacional y social de Asia, Africa y América Latina. Esto debe rescatarse hoy, adecuándonos a las nuevas condiciones mundiales. Por ejemplo, deberíamos participar unidos en el congreso internacional juvenil de solidaridad con Cuba en 1997. También convocando nosotros a un encuentro internacional contra los planes de ajuste del FMI, por el no pago de las deudas externas del Tercer mundo y por la anulación de las privatizaciones de empresas públicas ya realizadas y/o en trámite de realización. Hay que analizar las formas de expresar solidaridad a los compañeros peruanos, hindúes, mexicanos y de otros procesos revolucionarios.

Estas instancias de unidad antiimperialista y democrática trataron de ser capitalizadas en el pasado reciente por el Foro de San Pablo, de neta hegemonía socialdemócrata. Ese Foro ha fracasado no sólo en lo electoral (donde tenía centradas todas sus expectativas) sino también en lo político. Muchos de sus partidos hegemónicos han apoyado a gobiernos patronales y proimperialistas o se han ofrecido para cumplir ese rol, algo que en 1994 podía comprobarse en caso del Movimiento Bolivia Libre (MBL) asociado al gobierno privatizador de Gonzalo Sánchez de Losada. Ahora quedó en claro que la dirección del Foro de San Pablo no condenó la intervención militar en Haití, no apoyó a la guerrilla zapatista de Chiapas, el Frente Grande de Argentina defendió en 1995 al ministro de Economía Domingo Cavallo, el general Liber Seregni del Frente Amplio de Uruguay se pronunció por pagar la deuda externa latinoamericana, etc. En este sentido el Partido de la Liberación considera un acierto de su línea política haber condenado desde el inicio a la orientación claudicante de la cúpula del Foro, al que no solicitamos ingresar precisamente por eso.

La debacle del Foro de San Pablo plantea la necesidad de que seamos los comunistas marxista-leninistas quienes propongamos iniciativas antiimperialistas y democráticas, así como campañas en defensa de Cuba, en contra de las agresiones militares del imperialismo como las concretadas contra Haití, Yugoslavia, Irak, Ruanda, Panamá, etc.

 

COMITE CENTRAL del
PARTIDO DE LA LIBERACION (PL) DE ARGENTINA

Mayo de 1996.

 

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