![]()
RECHACEMOS EL REVISIONISMO Y LA SOCIALDEMOCRACIA
La historia retendrá a la década del '90 como la que planteó con toda crudeza la confusión ideológica y política en la izquierda a nivel mundial. Algunos consideran este fenómeno como resultado directo y exclusivo de los errores de Stalin y el desmoronamiento del socialismo real. Se trata de una tesis falsa y un reduccionismo muy peligroso, no sólo para la comprensión del tema sino también para el desarrollo revolucionario.
Así, pues, no estamos refiriéndonos a una problemática menor. Su importancia va más allá de lo académico. Frente al reduccionismo, somos partidarios de analizar las condiciones objetivas sobre las cuales surge el fenómeno de la proliferación de obras, conferencias, entrevistas, etc. que dan cuenta de la confusión antes mencionada.
Hoy analizaremos la conferencia pronunciada en la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana por el cubano Fernando Martínez Heredia y reproducida en la Gaceta de Cuba: "El marxismo no es un talísmán" Su texto completo fue publicado por el Partido Comunista argentino en "Propuesta", en medio de elogios al autor que los acompaña en la dirección de la revista "América Libre" vocera del Foro de San Pablo. También analizamos la entrevista de Marta Harnecker aparecida en la revista de Madres de Plaza de Mayo de diciembre de 1995 con el título "La izquierda que se necesita".
Estos dos trabajos pretendidamente científicos tienen un denominador común: responsabilízar al stalinismo por la debacle del socialismo. Martínez Heredia se alegra de que las fuentes del "marxismo dogmático" se hayan secado. Harnecker, por su parte, manifiesta respecto al socialismo de la URSS: "Habría que ver si fue socialismo o no fue". Esta es una calumnia no sólo a Stalin sino también a Lenin. Este mismo fue el punto de vista de los mencheviques, trotskistas y socialdemócratas contra la revolución socialista dirigida por el partido bolchevique.
Estas posturas son muy parecidas a las trotskistas: pretenden achacar a Stalin todas las desviaciones que explicarían la actual catástrofe. Simplificación analítica que no tiene nada que ver con el materialismo histórico y dialéctico.
Para nosotros, independientemente de que Stalin tuvo grandes aciertos y haya cometido también errores, existen raíces económicas, sociales y políticas en América Latina y en el resto del mundo para que surjan las ideas oportunistas "renovadoras". En consecuencia afirmamos que no es casual la aparición de dichos planteos en una etapa como ésta, considerada la de "mayor crisis del marxismo".
Entonces, descubrir las causas de dicho reduccionismo no es menos importante para el análisis de las diferentes corrientes que se reclaman del marxismo, como para la reflexión acerca de su valor político. Además, nos exigen considerar el desarrollo de la lucha de clases dentro del socialismo como sociedad de transición y fuera de él.
Si examinamos las tesis avanzadas por Martinez Heredia, aparece una invitación hacia lo que llama "una nueva comprensión de Marx".
Según el científico cubano: "En la URSS de los años '30 tuvieron consecuencias funestas para el marxismo el final de un importante proceso de producción de obras marxistas y el establecimiento de un régimen posrevolucionario". ¿Y por qué reclama una nueva comprensión de Marx?. Para Martínez Heredia: "la incapacidad de constituir un campo cultural propio del socialismo, que resultó funesta para los regímenes de Europa Oriental, ha perjudicado a fondo a la corriente del marxísmo que respondía a ellos, y que era la de mayor producción y la más influyente. Pero no sólo a ella. En mucho -y a veces demasiado- la mayoría de las corrientes marxistas han sido reacciones, resonancias, oposiciones, variaciones con respecto a la que se impuso en la URSS".
Habría que aclarar algo que Martínez Heredia no mencionó: él mismo habría sido un ejemplo de lo que critica, pues no planteó sus críticas al "dogmatismo" sino después del derrumbe del socialismo de la URSS.
Por otra parte, este discurso -que es también el de Marta Harnecker- en ningún momento intenta explicar las bases objetivas sobre las cuales Stalin pudo haber construído semejante "monstruo socialista devorando en algunas décadas el verdadero socialismo que dejó Lenin" (Harnecker).
Señalamos este vacío en sus planteos como sustancial pues, como marxistas, los dos autores se supone que han de ser materialistas.
De ahí la obligación que tenían ambos de explicar las bases materiales de las ideas y los comportamientos de Stalin. Hasta ahora no hemos encontrado referencia de ellos al respecto, lo que dificulta aún más una respuesta marxista a ciertas afirmaciones que estos autores adoptan ya como premisas.
De este modo, sus planteos se ubican por debajo del campo del socialismo como sociedad de transición. No sacan a relucir sino que ocultan los conflictos y las contradicciones objetivas en el socialismo. Es decir, se olvidan de la teoría de lucha de clases en el seno del socialismo. Vale recordar que un análisis es marxista porque expresa la dialéctica real, objetiva, y no porque dice de sí mismo que es marxista.
Estamos ante generalizaciones abstracto-teóricas, que culminan en indefiniciones teórico-concretas.
Al proceder así, en vez de explicar la crisis del marxismo, provocan mayores confusiones y afirmaciones sin sostén material.
Harnecker afirma: "creo que la perspectiva socialista es una cosa y que la posibilidad de hacer el socialismo es otra".
Eso es confundir a la gente y decirle que el socialismo es imposible por mucho tiempo. ¿Qué tienen que hacer los países socialistas como Cuba, acaso rendirse como quiere el imperialismo?.
Lo mismo cuando habla de la 2º Guerra Mundial y de sus consecuencias para la URSS.
Ella dice que "el Estado Soviético y el Partido Comunista se quedaron sin cuadros y se derrumbaron los soviets. Quedó la propiedad de los medios de producción en el Estado y la apropiación real de los trabajadores no existió",
Semejante análisis se encuentra más cercano al trotskísmo y el materialismo mecanicista que al materialismo dialéctico.
Además, hablar de la 2º Guerra Mundial sin mencionar el rol de la Unión Sovìética bajo la dirección de Stalin como aporte decisivo para derrotar militarmente al nazifascismo, constituye una deformación de la historia.
Esos balances liquidadores de la experiencia del socialismo no resultan ser casuales. Vienen en directo de la "perestroika" a la que adhirieron los dos autores.
Marta Harnecker reporteó al "perestroiko" ruso Kiva Maidanik y tituló el libro: "Perestroika, la revolución de las esperanzas"
Martínez Heredia, por su parte, había elogiado a Gorbachov: "Los procesos de cambios que están viviendo la mayor parte de los países socialistas de Europa han atraído la atención mundial. La perestroika soviética es el más resonante y el principal de esos movimientos por la audacia de sus propósitos, sus métodos y la brillantez de su líder máximo. Otros países socialistas inician o continúan revisiones de sus políticas, debates y cambios, que pueden ser muy importantes" ("Che, socialismo y comunismo", pag.29)
A esta altura del desarrollo de nuestro análisis, conviene recordar que muchos científicos e investigadores de izquierda en Latinoamérica funcionaban casi como caja de resonancia de los soviéticos, con honrosas excepciones.
Tampoco podemos perder de vista que hasta ahora la única revolución socialista en América Latina, la cubana, era totalmente aliada de la URSS, tema sobre el cual llamó la atención nuestro Partido años atrás.
Las razones que explican esa realidad son múltiples y complejas, que no entramos a detallar por no ser hoy el objeto de nuestras reflexiones.
Sólo hacemos referencia al tema porque entendemos que conspiró contra el desarrollo de un pensamiento marxista creativo en nuestra región, aunque destacamos los aportes de Roberto Cristina, Elías Semán y otros fundadores de nuestra organización, así como en otros planos el de Raúl Sendic en Uruguay, Mario Santucho en Argentina, Carlos Fonseca en Nicaragua, Salvador Cayetano Carpio en el Salvador, etc.
Otro factor que explica el desaliento de los dos pensadores es que en algunos países latinoamericanos donde se presentó una situación revolucionaria, la vanguardia del proletariado no avanzó en el camino de la victoria.
Los casos de Nicaragua y El Salvador son ilustrativos.
A nuestro entender, los científicos como Martínez Heredia y Harnecker, en vez de "pasarle el plumero" para revivir las ideas burguesas de Karl Kautsky y de Eduard Bernstein, dos ilustres pensadores del revisionismo a nivel mundial de principios de siglo, o las más "nuevas" de Nikita Kruschov y Mijail Gorbachov, tendrían que buscar respuestas teóricas y prácticas a nuestros avances y fracasos. Pero dentro del marco del marxismo-leninismo. Caso contrario, sus enfoques servirían de base para el desarrollo de políticas antimarxistas.
Esa ruptura entre el pensamíento y obra de Marx con las de Lenin ya es una marca registrada de la socialdemocracia. En esto ambos investigadores latinoamericanos han retrocedido y mucho. El cubano estudió el pensamiento revolucionario del Che Guevara, en tanto la chilena publicó en 1986 "La Revolución social, Lenin y América Latina".
Martínez Heredia prefiere hablar más bien de la diferencia entre un marxismo vulgar, donde el "pensamiento fue liquidado o aterrorizado desde los años '30", con otro marxismo sobre el que no da precisiones. Lo mismo hace Harnecker cuando desconoce prácticamente todo aporte que pudo haber hecho la URSS al socialismo. Para ella "muchos estudiosos del socialismo dicen que el estado soviético sirvió para la acumulación primitiva del desarrollo capitalista en Rusia". Una visión liquidacionista y falsificadora.
De ahí la satisfacción de ambos científicos frente a la caída del socialismo en la URSS y en Europa Oriental: otro lamentable punto de contacto con el revisionismo y el trotskismo. Sino, de qué otra manera podemos interpretar estas palabras de Martínez Heredia: "El daño se volvió crónico, después, porque este cuerpo ideológico institucionalizado predominó durante medio siglo, atenuados sus aspectos más agresivos y progresivamente desgastado, pero ampliado en su campo de acción a los países, instituciones e individuos a los que llegaba la influencia de la URSS. Hoy, sus fuentes se han secado, lo que es potencia[mente muy positivo para el ulterior desarrollo del pensamiento de liberación en el mundo, pero falta recorrer un arduo camino para llegar a superar las consecuencias negativas que ha dejado".
A contramano de los dos pensadores, el Congreso de Diputados de Rusia, la Duma, acaba de votar una moción según la cual fue ilegal la disolución de la URSS decidida legislativamente el 12 de diciembre de 1991. Al mismo tiempo se consideró válido el plebiscito de marzo de aquel ano donde el 70% de los soviéticos sufragó a favor de mantener la unión. La votación -más allá de la intención de sus autores- supone indirectamente una opinión del pueblo ruso o de gran parte de él, de reivindicación de la sociedad en que vivían. Y una crítica a la restauración capitalista en que viven por decisión de Gorbachov y Yeltsin.
Por último, al seguir los análisis de Martínez Heredia y Harnecker, notamos su silencio actual respecto a la perestroika a la que adhirieron junto al secretario del PC argentino, Patricio Echegaray, sosteniendo que "perestroika es más socialismo y más democracia".
El Partido de la Liberación pretende algo más que una respuesta a enfoques erróneos. Aspiramos a demostrar que Martínez Heredia y Harnecker han revisado la teoría revolucionaria. Sin la soberbia de creer que hemos dado respuestas reveladoras a las preguntas planteadas desde la caída del muro de Berlín, hemos rescatado algunos valores socialistas.
Una cosa está clara: los planteos revisionistas son soporte político del Foro de San Pablo.
Por eso Marta Harnecker dejó de hacer libros con entrevistas a los comandantes salvadoreños. Y en vez de reportear al subcomandante Marcos de Chiapas o al movimiento de los sin tierra de Brasil, o nuevamente a las FARC de Colombia, se dedica al panegírico de las intendencias socialdemócratas en Uruguay (Frente Amplio), Brasil (PT)y Venezuela (Causa R).
Lamentablemente dos científicos que en su memento aportaron al marxismo-leninismo hoy se sienten derrotados en toda la línea y proponen una línea oportunista.
Harnecker se ha transformado en una "alcaldóloga" (especialista en alcaldías).
Dice que hay que aprovechar el planteo neoliberal de la descentralización -impulsada por el Banco Mundial y el FMI- para "lograr algunas porciones de poder local donde puede ejercer, como lo han hecho, estilos de gobiernos diferentes".
Esta política es del Foro de San Pablo. Sirve perfectamente a Chacho Alvarez y demás burgueses que buscan acordar como socios menores con el imperialismo yanqui y europeo y los monopolios locales.
Sería importante que dentro del PC cubano surjan voces para criticar las teorías de Martínez Heredia y Harnecker. En caso contrario parecerá que se las comparte. Quizás esa crítica ayude a ámbos a reflexionar.
EDSON DONAIRES
![]()
Página Principal || Periódico Liberación || Tupac || Cuadernos Revolucionarios || Che Guevara
Tendencia Clasista 29 de Mayo || Presos
Políticos || Seminario Comunista
Internacional
Roberto Cristina || Links