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AD no apoya a Caldera sino a la gobernabilidadRoberto GiustiEl Universal
¿Es factible aplicar a todos quienes aspiran a ser candidatos de AD la condición que se autoimpuso Claudio Fermín, según la cual no aspiraría a menos que tenga 20 puntos en las encuestas en enero del próximo año? Yo no trabajo en base a encuestas, sino con el respaldo de 35 años de lucha permanente y constante por el partido. Esoy liberado de la obsesión por las encuestas, mi preocupación es el país y en un proceso electoral abierto a la militancia lo importante es el conocimiento de la realidad del país, y el grado de solidaridad que tenga con el partido. Una vez electo, el candidato arranca con una base de sustentanción que, en este momento, es de treinta puntos. Yo trabajo para consolidar al partido, pues en la medida en que lo haga será más sólida mi opción de triunfo. En AD está congelada la lucha precandidatural hasta el próximo año. Existen problemas tan serios que para nosotros era fundamental definir el programa de Gobierno antes de elegir el abanderado presidencial. Por eso estamos convocando a una gran discusión el 8 y 9 de julio sobre lo que serán las bases de nuestra propuesta al país alrededor de diez temas fundamentales y con la participación de gente que no sólo no es adeca sino, en algunos casos, antiadeca. Una vez que se inicie el proceso electoral interno, y yo sea el abanderado presidencial de AD, arrancaré con 30 puntos. ¿No lo conoce a usted el país como una especie de Alfaro II? Yo me identifico plenamente con Luis Alfaro, porque él rescató a AD del desprestigio y de la atomización. En 1993 AD estaba considerada como una organización de corruptos y había perdido el poder. Después de dos años de esfuerzos recuperó el liderazgo y hoy es la primera referencia. En política el trabajo se mide por resultados y el resultado para AD es altamente positivo. Pinochet también puso orden en Chile. Una de las cosas más importantes que logramos imponer fue ladisciplina, condición básica para que una democracia se pueda traducir en soluciones positivas. Sin orden no hay desarrollo. El modelo escogido para discutir el programa es la mejor demostración de que AD es un partido abierto a todos los sectores y eso no va en contra de la autoridad, que es la esencia de la democracia y se traduce en respeto, solidaridad y lealtad. ¿Esa virtud de la lealtad y el principio de la autoridad no lo obligan a usted a apoyar a Alfaro en caso de que éste se lance por la postulación? Si Alfaro aspira lo apoyaría incondicionalmente. ¿No sería un suicidio para AD? Alfaro tiene méritos muy importantes dentro de la organización. Allí está la recuperación del partido, que con su apego al sistema democrático, dejando gobernar a Caldera, transmitió a la gente la percepción de que es un partido serio, capaz de reconocer sus errores y rectificarlos. ¿No es un mito eso de Acción Democrática como referencia nacional, su estabilidad y su coherencia, si tomamos en cuenta que el 60% de los venezolanos no quieren saber nada de elecciones ni de partidos políticos? Esa puede ser la percepción en un momento dado, pero lo cierto es que somos la referencia válida para el país, pues todas las encuestas le dan al partido entre un 20 y un 30%. Un 30% de un 40%. No, del electorado, aunque eso no puede satisfacernos si queremos una mayor participación en los procesos electorales y eso se consigue recuperando la confianza de la gente, abriendo al partido y adelantando un proceso de descentralización interna. Estamos presentando un perfil de país para el próximo siglo. Por esa vía Acción Democrática recuperará la credibilidad. Sin embargo, la creencia generalizada es que el secreto del éxito de AD está en la abstención. Nosotros no participamos para la abstención sino para la participación. Ahora, no podemos negar que las maquinarias movilizan a las organizaciones políticas y llevan a la gente a votar. Cuando se habla de maquinarias la gente piensa en trampas. La maquinaria es el millón seiscientos mil venezolanos que tiene AD en sus filas, que discute, planifica, organiza, pasa hambre y cuando el partido lo llama se moviliza como una sola persona. ¿Pero no existe en AD una cultura de la trampa que se ha extendido a otros partidos? AD no tiene la cultura de la trampa. Se la han querido crear. Los artífices de la recuperación de AD son el millón seiscientos mil venezolanos que trabajaron día y noche para consolidar al partido en el sentimiento venezolano. Y yo, como secretario de organización, me siento satisfecho de haber logrado, junto con Luis Alfaro, transformar a AD en una organización moderna, con la cual se identifica el venezolano cada día más. ¿Si Claudio Fermín gana la candidatura usted lo apoyará? Uno es militante de un partido y cumple con las reglas, pero cuando termine
el proceso yo seré el candidato. La imposición que se va a hacer a quien sea candidato de un programa de gobierno, no constitituye una estrategia para sacar a Claudio Fermín de la carrera, tomando en cuenta que sus planteamientos sobre petróleo, educación y salud chocan con los postulados del partido? En AD tenemos un criterio moderno y somos un partido socialdemócrata, pero no neoliberal. Claudio es neoliberal, yo no. Yo soy un socialdemócrata actualizado. En todo caso, estamos de acuerdo con la apertura petrolera y con la privatización de las empresas que sean una rémora para el Estado. Lo que no compartimos es el criterio de privatizar a Pdvsa. Hemos planteado, asimismo, una descentralización que vaya más allá de los administrativo y comprenda las políticas económica y social e incluso los partidos. Discutamos, entonces, las diferencias. En materia educativa, por ejemplo. Si vamos a entrar en la globalización, la formación del recurso humano resulta esencial y para eso se hace necesario descentralizar la educación. El sistema actual de la educación superior no puede seguirse subsidiando en detrimento de la educación básica y media, sobre todo si tomamos en cuenta que 86% de quienes ingresan a las universidades vienen de institutos privados. Debemos restablecer las escuelas técnicas e invertir la relación del gasto en el sector. Lo mismo en política social, de la cual han carecido los últimos gobiernos. Sólo se han aplicado paliativos.
AD no apoya al gobierno de Caldera, sino la gobernabilidad y la democracia. AD no tiene ministros ni presidentes de institutos autónomos. Apoyamos la Agenda Venezuela, porque teníamos un déficit fiscal de dos billones, un aparato productivo colapsado y un desempleo del 16%. Pero todo eso es producto de la equivocada política económica del Gobierno, que ustedes también apoyaron. El pueblo eligió un Presidente y AD lo dejó gobernar. En los primeros tres meses presentamos seis documentos en los cuales señalábamos las medidas que debían tomarse. Ahora, la Agenda Venezuela no ha tenido el éxito deseado y si ha recuperado el prestigio en el exterior, ha instrumentado el aumento de la gasolina y una política impositiva, no ha logrado reestructurar el Estado ni un programa de privatización. AD puede tener 30 puntos, pero Irene Sáez pasa de 40. Irene es producto de circunstancias y a medida que avance el proceso electoral se comenzará a sentir que es una ficción. La invencibilidad es un atributo de AD, que hará Presidente a quien elija como su candidato. ¿Es Irene una ignorante? Digo que es una ficción. |
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